Capítulo I (Día de la sepultura de Osiris; volver a entrar después de haber salido).
Aquí comienzan las formulas para salir al día, así como las transfiguraciones y glorificaciones en el imperio de los muertos. He aquí las palabras que se deben pronunciar en el enterramiento para volver a entrar después de haber salido.
Palabras Pronunciadas por Osiris N. (Nombre del difunto):
“¡Oh Osiris, Toro del Amenti , salve!, dice Thot al príncipe de la eternidad. “Yo soy el gran dios, el que acompaña a la barca del cielo en su navegar. ¿Oh Osiris! Llegó la hora para combatir a tu lado. Soy una de las antiguas divinidades que te han proclamado justo contra sus enemigos, el día del juicio. Pertenezco a tus genes, Osiris. Soy uno de3 los dioses nacidos de Nut, que masacraron a tus enemigos y apresaron a los que se habían rebelado contra ti. ¿Horus, de tu séquito formo parte! He combatido por ti y me he presentado con tu nombre. El día en que tus palabras son puestas en una balanza, allí en el Castillo del príncipe de Heliópolis, yo soy Thot el que hace triunfar a Osiris y proclama justo a Horus entre sus enemigos. Soy el Busirita, hijo de la Busirita. Fui traído al mundo en Busiris, mi madre me llevó en su vientre en Busiris, ¡Busiris es mi nombre. En la ciudad de Idebuy-Rekhty, yo estaba con las plañideras que lloran y se lamentan por Osiris, y que hacen que triunfe Osiris de sus enemigos.
Ra envió a Thot (que soy yo mismo) diciéndole: “Proclama junto a Osiris contra sus enemigos” y de aquí que esto es lo que he hecho.
Estoy con Horus el día en que la Momia Real de Osiris es vestida.
Estoy a su lado el día en que se envuelve a todos los despedazados, el día en que se abren los fosos y se lava a aquellos cuyo corazón ya no late, el día en que se hace inaccesible la entrada a los secretos de Ro-se-tau, que son los secretos de la necrópolis.
Estoy con Horus en Letópolis como protector de3l hombre izquierdo de Osiris. Indemne, voy y vengo envuelto en una llama el día en que los de3mnios rebeldes son expulsados de Letópolis.
Estoy con Horus el día en que se celebran las fiestas de Osiris y se preparan las ofrendas para Ra, en la fiesta del sexto día del mes y en la fiesta Denit, en Heliópolis.
“Soy el sacerdote encargado de las libaciones en Busiris. Yo exalto a aquel que está en el montículo. ¡a Osiris!”
“Soy el profeta de Abidos el día de júbilo del país, el día en que el suelo está en lo alto”
“Soy el que conoce los misterios de Ro-setau (La necrópolis)”
“soy el que recita fórmulas, el que lee el ceremonial del Carnero que está en Mendes, que no es otro sino Osiris”
“Soy el sacerdote de los muertos y me ocupo de ellos”
“Soy el artesano jefe el día en que la barca de Sokar se pone sobre el trineo”
“Soy el que toma una azada en Heracleópolis el día de las ceremonias, cuando hay que labrar la tierra”
Todos los sacerdotes a coro:
“¡Oh vosotros espíritus divinos, que hacéis penetrar a las almas perfectas en la morada sacrosanta de Osiris! ¡Llevad mi alma con vosotros! Que pueda permanecer allí a voluntad, que pueda ver lo que vosotr4os veis, que pueda estar de pies o sentado igual que vosotros, que pueda oír lo que vosotros oís”
¡Traed ofrendas consagradas para que viva mi alma, oh vosotros, que en la mansión sacrosanta de Osiris, lleváis ofrendas a las Almas perfectas!
¡Espíritus divinos que abrís los caminos y despejáis los obstáculos, oh vosotros, abridle a mi Alma la vía hacia la morada de Osiris! ¡Que con toda seguridad pueda entrar y que pueda salir en paz! ¡Que a la entrada no sea rechazada y obligada a dar marcha atrás! ¡Que a su capricho pueda entrar y salir! ¡Que entre siendo alabada y que salga siendo amada, porque ha sido proclamada justa! ¡Que en la morada de Osiris sean ejecutadas sus órdenes! ¡Mirad, oh vosotros, espíritus divinos! Mi alma ha partido de aquí, ha dejado la tierra sin que se haya encontrado falta alguna en mí. La balanza se ha pronunciado a mi favor, ya que no he cometido actor reprobables”
En la tierra, en pie, el sacerdote recita estas palabras ante el ataúd:
“Ha sido examinado por numerosos jueces, y ha llegado a la región de la verdad y de la justicia. Entre los dioses que la rodean por doquier, su esplendor es grande. Aparece gloriosamente como un dios, brilla como la enéada que está en el cielo. Su recorrido se eleva en Kheraha, el centro del culto de Amón- Ra, y ve al venerable Orión: avanza en el Num sin ser rechazado. Yo soy el sacerdote lector del cofre, que salmodia para él. Él escucha mi voz, recitando plegarias mientras sube a la barca de Osiris y comparte su alimento celeste.