¿Sabias lo que eran los días Epagomenales?

COSTUMBRES, SABIAS QUE?

Estos días se añadieron a los 360 días del calendario egipcio. Según la mitología estos cinco días extras fueron creados para que los cinco hijos de Gen y Nut: Osiris, Isis, Sed, Neftis y Horus pudieran nacer. Y estos dias se consideraban tabú para relizar actividades importantes.

El que peor se consideraba era el día de Sed.

A los cinco días se les conocia como “Los días de los demonios”

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

Simbolismo del Barro y la Arcilla

COSTUMBRES, FIESTAS Y CREENCIAS

El barro o la arcilla, tenían cualidades mágicas por mezclarse con agua, es decir con la sustancia del océano primordial. Además como otros componentes, era maleable, vinculándose a la productividad. La arcilla es muy maleable tanto para crear como para destruir y es una sustancia primigenia que apela tanto a la creación original como al proceso continuo de vida y fertilidad.

Se consideraba que el barro había sido la primera materia que había aparecido tras la retirada de las aguas del Nun y por ello estaba cargada con poderes sobrenaturales. Quizá esta fue una de las razones para que los templos, construcciones en piedra, se hicieran rodear de un muro de adobes que delimitaba el espacio sagrado llamado Thémenos y que en sus cimientos se enterraran modelos de ladrillo de adobe denominados tradicionalmente ladrillos de fundación. Éstos tenían como finalidad representar y asegurar la existencia de todos aquellos ladrillos que deberían emplearse en la construcción del edificio. Para que este acto mágico fuera eficaz, el barro se mezclaba con una serie de ingredientes simbólicos que hacían más efectiva su finalidad mágica

El barro, como la cera, servía para hacer figurillas mágicas cargadas de poder, que se utilizaban para magia destructiva y protectora. Gracias a estas estatuillas los enemigos o los animales dañinos o venenosos se mantendrían alejados del ser humano; como el escorpión, que estaban destinadas a la protección de este animal venenoso.

El gran papiro Harris menciona un huevo de arcilla cuya finalidad era ser arrojado dentro del agua para alejar a los cocodrilos de los alrededores, y entre los papiros Chester Beatty encontramos la formula de un conjuro “para ser recitado sobre un cocodrilo de arcilla” y hacer desaparecer los dolores de cabeza.
Otro tipo de figurillas mágicas de barro son aquellas denominadas Osiris Vegetantes. Representaban al dios del Más Allá y eran símbolo del nacimiento de la vegetación. Para su confección, el barro (o limo) se mezclaba con el grano y, pasado un tiempo, en ellas se producía la germinación como alegoría del renacimiento tras la muerte.

Durante el Reino Nuevo, en el interior de las tumbas se incluían unos bloques de barro llamados ladrillos mágicos, cada uno de los cuales incluía un amuleto o divinidad específica y se colocaban orientados a cuatro los puntos cardinales para que les proporcionaran una eficaz protección contra las fuerzas negativas.

Por otro lado, la tradición apunta a que la mujer alumbraba sobre unos ladrillos de barro/limo (denominados “Ladrillos de nacimiento”) sobre los que colocaba sus pies, dando a luz en cuclillas. Estos ladrillos representaban a la diosa de los nacimientos y proporcionaban a la parturienta y al niño recién nacido una protección contra los genios del mal durante en momento del alumbramiento.

Al barro se le atribuían cualidades de sanación; así, según el papiro Chester Beatty, era capaz de alejar los dolores de cabeza y fue empleado para rellenar el interior de algunas momias, aunque no parece que esto pueda interpretarse bajo un prisma religioso.

También de arcilla se hacían cuatro bolas mágicas que servían para protegerse de las serpientes y los reptiles ya que éstos deambulan por terrenos arcillosos y húmedos; por tanto, nada como el barro para neutralizar sus ataques. Aunque también se cree que estas bolas que se arrojaban hacia los cuatro puntos cardinales protegían de todos los males, eran como un amuleto universal que servía para alejar cualquier mal, una protección Universal

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

Simbolismo del Agua en Egipto

COSTUMBRES, FIESTAS Y CREENCIAS

Fue una importante sustancia simbólica al menos en tres formas diferentes.

* El agua podia asi representar al dios Osiris (con frecuencia mencionada como “exudacion” del dios), tal y
como la tierra podia representar a su esposa Isis, una polaridad que encuentra expresion simbolica en la inundacion
del Nilo y en la fertil union del agua y la tierra.

* Por otro lado, los simbolos podian ser lo contrario; en la fiesta anual de Osiris, se llevaba a la cabeza de la procesion un modelo de falo que representaba al dios con una vasija de agua que simbolizaba a su esposa. Debido a que el mundo habia empezado en el caos acuoso del Primer Tiempo, el agua era un simbolo natural de creacion
y esta es probablemente la razon de la existencia de lagos sagrados en los templos.

* El agua se utilizo tambien para la purificacion, razon simbilica para esos lagos sagrados y podemos ver esta funcion simbolica en las representaciones funerarias.

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

Unidades de medida en el Antiguo Egipto

CIENCIAS Y TECNOLOGÍA, COSTUMBRES, SOCIEDAD

Las unidades de medida en el Antiguo Egipto no se utilizaron, nunca, desde las primeras dinastías. Las había de longitud, superficie, volumen, peso y tiempo. Se han hallado muchos documentos de contabilidad en papiro, ya que los escribas tenían como tarea contabilizar la cosecha, censar ganado, cotejar el nivel máximo anual del río Nilo (para el cálculo de los impuestos) y registrar las áreas de las superficies de las parcelas, para poder restaurar los límites y demarcar las tierras agrícolas que la inundación del Nilo desdibujaba cada año.

Unidades de longitud

Entre todas las unidades de longitud que se utilizaban, era el codo la más corriente. El codo medía, más o menos, la distancia entre el codo de una persona, y el extremo del dedo medio. Esta medida era variable, es decir, cada persona tenía una proporción diferente de medida desde su codo hasta el dedo medio. Al llegar la tercera Dinastía, esta medida se alargó y recibió el nombre de codo real, su crecimiento fue de unos 52 cm.

La principal unidad de medida de longitud que se conoce como Codo Real, y mide 523,5 mm de longitud; se subdividía en siete palmos de cuatro dedos cada uno, dando 28 dedos. Esta unidad de medida se ha utilizado desde, al menos, 2700 a. C. Han perdurado muchos ejemplares de codo; algunos de ellos se elaboraron como unidades de medida ceremoniales que se conservaban en los templos.

Hacia el año 600 a. C., durante la dinastía XXVI, se introduce una importante reforma para unificar varias medias. Desaparece el codo corto y se instaura el llamado codo reformado, equivalente al antiguo codo real.
El codo se subdividía en otras medidas inferiores, como el dedo, el palmo, etc.

Unidades de Longitud

Dedo (dyeba )………………….. 1,86 a 1,88 cm
Palmo (shesep)…………………. 7,47 a 7,52 cm (equivale a 4 dedos)
Mano (deret)……………………. 9,35 cm (equivale a 5 dedos)
Puño (amem)……………………..11,28 cm (equivale a 6 dedos)
Doble Palmo……………………. 14,96 cm (equivale a 8 dedos o 2 palmos)
Pequeño esp. (seped) …………… 22,44 cm (equivale a 12 dedos o 3 palmos)
Gran esp. ………………………… 26,18 cm (equivale a 14 dedos)
Codo Sagrado (bu)……………… 29,92 cm (equivale a 16 dedos o 4 palmos)
Codo Remen (remen)……………. 36,98 cm (equivale a 20 dedos o 5 palmos)
Codo corto (meh, sherer)………… 45,08 cm (equivale a 24 dedos o 6 palmos)
Codo Real Egipcio o codo largo (meh, nesu) …… 42,36 a 52,64 cm (equivale a 28 dedos o 7 palmos)
Pulgada……………………………. 2,5 cm (equivales a 1/12 de codo)
Puño……………………………….. 10 cm
Codo Sagrado…………………….. 30 cm (equivale a 3 puños)
Caña ………………………………. 70 cm (equivale a 7 puños)
Braza (hayt) ………………………. 1,80 m (equivale a 18 puños)
Vara (meh) ………………………… 18 m (equivale a 10 codos reales)
Jet, vara de cuerda (Jet)…………… 52,5 metros (equivale a 100 codos reales)
Río, hora de marcha (Iteru) ……….. 10.500 m (equivale a 20.000 codos reales)

Unidades de superficie

La unidad de superficie básica era el setat (arura en griego), equivalente a un cuadrado 100 codos de lado, es decir, 10.000 codos cuadrados.

Unidades de superficie

Setat……………………………… 2.735,29 m2 (equivale a 10.000 codos cuadrados)
Remen…………………………… 1.367,65 m2 (equivale a ½ setat o 5000 codos cuadrados)
Hebes……………………………. 683,82 m2 (equivale a ¼ setat o 2500 codos cuadrados)
Sa…………………………………. 341,91 m2 (equivale a 1/8 setat o 1250 codos cuadrados)
Ja………………………………….. 273,53 m2 (equivale a 1/10 setat o 1000 codos cuadrados)
Mej o codo de tierra………………. 27,35 m2 (equivale a 1/100 setat o 100 codos cuadrados)
Jat………………………………….. 27.352,9 m2 (equivale a 10 setat o 100.000 codos cuadrados)
Jata………………………………….. 273.529 m2 (equivale a 100 serat o 1.000.000 codos cuadrados)

Unidades de volumen

La unidad de capacidad era el heqat, representado como el Ojo de Horus. Era empleado para medir, fundamentalmente, el trigo y la cebada; equivalía a unos 4,8 litros. El henu o hin, es la unidad de volumen que habitualmente se utilizaba para la medición de líquidos como la cerveza, el vino, la leche o el agua; equivalía a unos 0,48 litros. Para medir líquidos se empleaba el des y el secha (de muy poco contenido) para la cerveza; para el vino se empleaba el hebenet y para el incienso el men y el hebenet.

Unidades de Volumen

Heqat……………………………… 4,8 litros
Henu o Hin ………………………… 0,48 litros (equivale a 1/10 heqat)
Ra…………………………………… 0,060 litros (equivale a 1/320 heqat)
Doble heqat………………………….. 9,6 litros (equivale a 2 heqat)
Ipet o cuádruple heqat………………. 19,22 litros (equivale a 4 heqat)
Jar (Imperio Antiguo)……………….. 48,50 litros (equivale a 10 heqat)
Jar (Imperio Nuevo)………..……….. 76,88 litros (equivale a 16 heqat)

Unidades de peso

Las unidades de peso se utilizaban para hacer transacciones aplazadas, ya que en el Antiguo Egipto no se utilizó la moneda hasta época muy tardía. No obstante, las transacciones económicas entre particulares se hacían en modo de trueques.
La unidad de peso utilizada para estas operaciones era el Deben, que normalmente era de cobre, plata u otros metales, como oro o plomo. Sus submúltiplos eran el medio Deben y el Kite.

La unidad de peso fundamental era el deben (literalmente: anillo de metal), que equivalía a 13,6 gramos durante el Imperio Antiguo, 91 g desde el Imperio Medio; en el Imperio Nuevo, se divide en diez qite, o qedety, de aproximadamente 9,1 g, que era la décima parte de un deben. El shat (o anillo) equivalía a medio deben. El peso inferior al kite se expresaba mediante fracciones.

El deben, normalmente, equivalía a gramos de cobre, aunque el valor de algunos productos podía aparecer expresado en debenes de oro o plata. Durante gran parte de la historia de Antiguo Egipto, se estimaba que un deben de plata equivalía a cien deben de cobre.
El peso se calculaba con pesas de piedra o de metal, que representaban la cabeza de un toro o de una gacela y estaban grabadas del cartucho del faraón.

Unidades de peso

Deben………………………………….. 91 gramos
Kite……………………………………. 9,10 gramos (equivale a 1/10 deben)
Senius ………………………………….. 7,6 gramos (equivale a 1/12 deben)

Unidades de tiempo

El calendario más completo y exacto de la Antigüedad fue el egipcio, que ya existía en el año 4241 a. C., el año tenía 365 días repartidos en tres estaciones de cuatro meses, más cinco días extras que los agregaron por si había que cumplir con algún festejo. Cada mes tenía exactamente treinta días, repartidos en tres decanos. El día se dividió en 24 horas, doce diurnas más doce nocturnas de igual duración. El año comenzaba cuando aparecía, por la línea del horizonte la estrella Sirio, para ellos Shotis (estrella conocida y que se puede apreciar hoy en día), este día era el 19 de Julio. En materia de las estaciones del año, pues ellos solo diferenciaron tres. Por supuesto cada una tenía cuatro meses de duración. Estas tres estaciones eran; la de inundación (coincidía con el invierno), la de siembra (coincidía con la primavera) y la de recolección (coincidía con el verano).

Año (Renpet)……………………………. 12 meses
Inundación(Ajet) ………………………… 1/3 de año (equivale a 4 meses)
Siembra (Peret) ………………………..… 1/3 de año (equivale a 4 meses)
Recolección (Shemu)……………….…… 1/3 de año (equivale a 4 meses)
Mes (Abed)………………………………. 1/12 de año (equivale 30 días)
Día (Heru)…………………….…………. 1/30 de mes (equivale a 24 horas)
Hora (Unut)………………………………. 1/24 día
Instante (At)

Para medir y regular el tiempo, los egipcios utilizaron el setjat (un reloj de sol portátil), el reloj de agua (clepsidra) y el merjet para conocer las horas nocturnas.

El primero es un pedazo de madera colocado en ángulo recto sobre una tablilla graduada, hasta el mediodía, la sombra se alarga, luego, se acorta. Para leer la hora, basta mirar donde se encuentra la sombra sobre la regla.

El de agua es un jarrón graduado y agujereado en su base, el agua pasa poco a poco a otro recipiente. Se lee la hora mirando el nivel del agua en el interior del jarrón. Este reloj tiene la ventaja de funcionar de día y de noche.

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

El Riego en el Antiguo Egipto

CIENCIAS Y TECNOLOGÍA, COSTUMBRES, EL RIO NILO, SOCIEDAD

Desde los primeros tiempos en el Antiguo Egipto existía un “departamento de riego” muy bien organizado, equivalente a un Ministerio, cuyos jefes eran siempre los más famosos arquitectos de Egipto. A menudo en la documentación que aparece sobre la vida y costumbres del pueblo Egipcio, se encuentra entre los títulos de los más altos dignatarios, el de “el jefe de riego”,

Uno de los principales ocupaciones de este Departamento era el de vigilar la crecida y el descenso del nivel de las aguas del Nilo. Para ello se excavaban pozos que comunicaban con el río y en los cuales se colocaba un palo o escala que indicaba el nivel más alto del agua en cada año, a estos aparatos de medición se les denominó Nilómetros. Esta información se daba a conocer, mediante mensajeros, a todas las ciudades para que todo el mundo, pudiera saber cuándo se producirían las crecidas del Nilo y así mismo evitar el nerviosismo entre los agricultores.

Los “Nilómetros” más antiguos datan del Período Predinástico. Uno bastante conocido es el construido en Memphis hacia el año 3000 A.C. Strabo cita otro en Elefantina cerca de la primera catarata donde el nivel del agua era mucho más alto que en Memphis. Hoy en día aun se pueden ver algunos a lo largo de las Riberas del Nilo. Los turistas pueden ver uno de estos nilómetros en la isla Elefantina, en Asuán.

En tiempos de Ramses III (1200 a.C.) además de inspectores de diques, jefes de canales, vigilantes de Nilómetros, oficiales para abrir las presas etc. existían “Tribunales de agua” encargados de vigilar los riegos, distribución y medida de las tierras inundadas y de resolver los conflictos que de esto se derivara.

La imprevisión a veces de las inundaciones, hizo muy importante también la construcción de presas y lagos artificiales aprovechando depresiones del terreno o lugares donde podía hacerse llegar el agua del río y dejarla embalsada para ser utilizada en períodos de sequía. Muchos textos nos hablan de la ausencia de inundaciones durante siete años seguidos, en el reinado de Zoser de la III Dinastía (2600 a.C.) y del hambre que sufrió Egipto en esa época. Unos 200 años más tarde, con Amenemhat II se comenzó a utilizar la depresión de Fayun para aumentar la capacidad del lago que este oasis tiene desde épocas prehistóricas.

También existían máquinas o artilugios de aspecto mucho más sencillo y sin embargo igualmente útiles, usados para poder regar campos. En la época en la que se retiraban las aguas, después de la inundación, la orilla del cauce quedaba muy alta, unos 4-5 m por encima del nivel de las aguas y algunos lugares mucho más. Esto hacía necesaria la utilización de “elevadores de agua” para poder regar las tierras limítrofes.
Se conocen varios tipos de maquinarias que realizaban esta función. Una de las más conocidas es el sadhuf o sadhoof. Esta se encuentra representada en pinturas de tumbas de las Dinastías XVIII y XIX (1500 – 1100 a.C.) Consistía en un largo palo de forma cónica casi horizontal, que se apoyaba en un mecanismo oscilante o de balancín. Del extremo largo cuelga un cubo, generalmente de piel, y del extremo corto un contrapeso. Un hombre empuja hacia abajo el cubo introduciéndolo en el agua y una vez lleno el contrapeso le ayuda a elevarlo. Cuando la altura es grande pueden utilizarse varios a distintos niveles.

No ha llegado ninguno hasta nosotros porque los materiales, con los que estaban hechos: madera, piel o barro no han resistido el paso del tiempo y se han destruido. Existían algunas variantes en las que el contrapeso era sustituido por otra persona que tiraba hacia abajo. También un solo hombre podía manejarlo apoyándose en el pie.

En la actualidad es frecuente su uso en Egipto y en el mundo árabe en general, para salvar pequeños desniveles y regar campos también pequeños.
Se cree que el shaduf fue introducido en Mesopotamia desde Egipto después de la conquista de Sennacherib pero no hay documentación que lo confirme.

Otra máquina, aunque posterior, para elevar el agua fue la Saqiya: aparece en el período Ptolemaico el que marca un avance fundamental en los sistemas de irrigación. La saqiya consiste en una noria horizontal, movida por tracción animal, un buey que da vueltas en círculo alrededor de ella. Los recipientes que se encuentran en sus extremos recogen el agua, expulsándola, cuando llegan a la parte más alta, y vertiéndola en un canalón de madera que llega hasta el campo a regar. Es el método más eficaz porque el caudal de agua es mayor, más continuo y el agua puede llegar a mayor altura para irrigar campos más elevados. Al igual que los otros sistemas mencionados, aún hoy puede verse éste en Egipto.

Con anterioridad a la Dinastía XVIII y antes de que hiciese su aparición el shaduf, el método que se utilizaba para el riego de los campos resultaba bastante rudimentario. Los hombres transportaban el agua hasta los jardines en dos jarras de cerámica que anudaban con una cuerda a los extremos de una vara, permitiendo ser llevada en los hombros. Las escenas de las tumbas que muestran este sencillo sistema de riego se ciñen a pequeñas parcelas de terreno a los que no llega la inundación. En la Tumba de Mereruka (IV Dinastía, Saqqara) se puede encontrar un relieve representando esta actividad.

Otro método fue la creación de canales artificiales. Siendo la agricultura el medio de vida por excelencia para los antiguos egipcios, resultaba fundamental la organización de los sistemas de regadío para los campos. El Nilo inundaba las tierras dejando tras su paso el negro lodo fértil. Sin embargo, en un momento determinado de la Historia de Egipto el efecto natural producido por el Nilo tuvo que ser ayudado por sistemas artificiales de riego. Por ello fue necesario construir redes de canales que llevasen el agua a las zonas a donde no llegase naturalmente. El problema es determinar en qué momento comenzó la construcción de los canales.

Una teoría aceptada hasta hace pocos años fue la que argumenta que desde muy temprano, según algunos incluso desde la época Predinástica, la organización y desarrollo del estado fue consecuencia de la necesidad de construcción, mantenimiento y reparación de los canales de irrigación, dado que todo el sistema se hallaba absolutamente centralizado.

De este modo, se organizó a la población a fin de que varios días al año participasen y colaborasen con el estado en la construcción y mantenimiento de estos canales. Es este tipo de impuesto que pagaban los ciudadanos lo que se ha venido en llamar corvée.

Debido a la practicidad de la mentalidad egipcia y la interrelación existente entre los aspectos socio-culturales, político-administrativos y económicos, este sistema organizativo empleado para la producción en los campos fue trasladada al campo constructivo. De esta forma, edificaciones como templos y pirámides eran erigidos gracias al trabajo de personas libres, agricultores, quienes durante los períodos de inundación carecían de la posibilidad de trabajar en los campos y se veían reclutados por el estado.

Sin embargo, tras el estudio de los documentos sobre irrigación artificial de que se disponía, la teoría expuesta ha quedado en desuso ya que se ha podido comprobar, por una parte, que las menciones más antiguas a canales se encuentran en los textos de las pirámides pero siempre referidos a transporte vía fluvial, no a regadío. Es más, si los agricultores fuesen destinados durante la época de la inundación a trabajar en la construcción de canales de irrigación en base a un sistema organizativo centralizado, debería quedar constancia de tal hecho en los decretos reales, cosa que no ocurre ni en la VI ni en la VII Dinastías. La única referencia a canales de irrigación en la VI Dinastía proviene de un decreto de protección emitido por el rey Pepi I, sobre exención de impuestos. En lugar de un sistema centralizado, se ha comprobado que la construcción de canales y su conservación así como la distribución y adjudicación del agua se encontraba en manos de instituciones locales, lo cual tampoco niega la existencia de un interés del poder central y cuya causa deviene del pago de impuestos, esto es, a mejor irrigación, mayor cosecha y, por tanto, mayor facilidad en pagar los impuestos lo que beneficia a las arcas del estado; o por proyectos a nivel nacional como los llevados a cabo en el Delta, El-Faiyum, etc.

Tampoco existe ninguna representación de la construcción de canales para el regadío en las tumbas del Imperio antiguo.

No será hasta el Imperio Medio cuando realmente sea necesaria la irrigación artificial debido a la escasez en las inundaciones y en la lluvia, siendo a partir de este momento cuando se empieza a dotar a Egipto de una red hidrológica e instalaciones adecuadas a las nuevas necesidades, lo que permite diferenciar dos tipos de campos de cultivo, siendo los irrigados artificialmente y, por tanto, de nuevo uso, los que proporcionaban dos cosechas al año. Y, es de esta época cuando, por primera vez se conoce un documento que hace referencia a la construcción de un canal de irrigación, en concreto en la tumba del príncipe Khety, en Beni Hasan

La importancia de la irrigación continua de los campos era tal que, incluso en el El Libro de los Muertos(*6), son recogidas las siguientes menciones:

33.- No obstruí el agua cuando debía correr.

34.- No interrumpí el agua corriente en ningún canal.

Hay que citar la llamada Tanbur.- (Tornillo o espiral de Arquímedes). Es otro mecanismo que con mucha frecuencia se observa en la actualidad en los campos egipcios. Su invención se debe a Arquímedes (Siracusa 287-212) aunque hay autores que afirman que ya se utilizaba en el antiguo Egipto. Apareció en Egipto durante la época Persa, siendo el primer sistema mecánico de elevación de agua. Consiste en un cilindro que se coloca al nivel del agua; este cilindro contiene en su interior una hélice que por efecto de la propia corriente hace que gire y ascienda el agua por él obteniendo un caudal de agua continuo. El tanbur no aparcó el uso del shaduf, ambos sistemas convivieron.

AddThis Social Bookmark Button
1 Comentario »

La mujer en el Antiguo Egipto: Fisiología, Concepción, Parto…

COSTUMBRES, SOCIEDAD

LA FISIOLOGÍA FEMENINA.

En aquellas fechas, hace ya miles de años, se conocían empíricamente muchas más cosas de las que podemos suponer y muchas de ellas están claramente plasmadas en los “Papiros Médicos”

De ellos no todos tratan el tema que estamos tratando, pero sí podemos encontrar el tema ginecológico en los siguientes

a.- Papiro Ramesseum [secciones III, IV y V] (1.900-1.700 a. C.)

b.- Papiro ginecológico de Kahun (1.900-1.700 a. C.)

c.- Papiro de Erman (1.450-1.350 a. C.)

d.- Papiro de Carlberg (1.330-1.070 a. C.)

e.- Papiro médico de Londres (P. London) (1.450-1.350)

1.- Los papiros médicos. La memoria del pasado.

Los papiros médicos contienen repeticiones entre unos y otros, copias y mejoras y una clara diferenciación de temas. En los citados se trata el tema de la ginecología, en ocasiones mezclada con la sempiterna magia egipcia, pero son los únicos que tratan enfermedades y remedios para las afecciones femeninas.

¿Qué indican en sus fragmentos, en ocasiones cortados y rotos por el paso del tiempo y el mal trato? Que no conocían la realidad ni el porqué, pero que asociaban de forma clara causa y efecto, lo que no es poco. La mujer de la época, por las imágenes que disponemos, no tenía ninguna característica especial que las diferenciara de las actuales. Si nos fijamos en muchas de las imágenes que se conservan, podemos ver que son hembras muy idealizadas, tanto en los dibujos como en las estatuas y se muestran con caderas muy estrechas, lo que de ser verdad, es manifiestamente nefasto para el parto.

2.- La mujer era estrecha de caderas: ¿Moda o realidad?

Pero esto es más el producto de la moda representativa en la iconografía del momento, que una realidad anatómica. En otras muchas imágenes, quizás de autores y escultores más realistas, la mujer era como lo es en la actualidad, y en ellas que podemos encontrar todo tipo de volúmenes, caderas y formas normales, lo que no hace obligatorio dificultades graves de expulsión del que va a nacer.

LAS DIFICULTADES EN EL PARTO.

En realidad, mirando de forma objetiva cuál era el problema de los partos en aquellas, y posteriores épocas, la respuesta es tan fácil como real. Y no estaba ligado a mala praxis de las comadronas y los Sunu que atendían a las parturientas. La respuesta se encuentra, de forma manifiesta, en otras motivaciones. La gran cantidad de muertes, un porcentaje muy alto que alteraba las estadísticas de muerte con un adelanto medio de 10 años entre hombres y mujeres [40 años para los varones y 30 para las hembras] estaba en consonancia con la edad de las futuras madres.

La edad del matrimonio no estaba restringida, pero se esperaba, salvo excepciones que la novia, en realidad casi una niña, tuviera la primera regla [menarquia], cosa que debido a la latitud y el clima ocurría a edades muy tempranas. La menstruación se consideraba que era el momento en el que la mujer se purificaba, pues hasta ese momento se la consideraba sucia e impura. Tras tener la regla e ir a la tienda de pureza durante 10 a 12 días, había alcanzado el estatus de mujer, había dejado de ser niña y por tanto era susceptible de ser casada. Realmente casaban a una niña con algún familiar para mantener el patrimonio sin dispersión, tíos viudos con sobrinas, entre primos, o con viudos de familias amigas. El resultado era predecible en muchos casos. Una niña sin desarrollar, con una pelvis estrecha y un feto excesivamente grande para ella, causaba una distocia desde el primer momento y, como no se conocía la cesárea, madre e hijo morían en el parto. Tras el noviazgo, una etapa de mutuo conocimiento, generalmente breve o inexistente, se iniciaban los preparativos de la unión entre los únicos que intervenían: las respectivas familias.

Lo más normal era que la novia tuviera unos 14 años, pero no eran extrañas las uniones con niñas de 10 a 12 años. Estas mujeres-niñas se podían encontrar embarazadas a los pocos meses de su unión con hombres que le doblaban o triplicaban la edad. Sólo las acciones beneficiosas de diosas como Hathor y otras, protegían a las mujeres que, desde el mismo momento del embarazo ya estaban, en muchos casos, condenadas a morir en el parto. Las que sobrevivían a su primer nacimiento, trabajarían la casa y tendrían un hijo tras otro para que la familia perdurara a pesar de la gran mortalidad infantil de los primeros años de vida siempre protegidas por las divinidades, como la diosa Hathor.

En Kemit, salvo en casos excepcionales, como la familia real, la población era esencialmente monógama. Lo que sí era frecuente era que un hombre llegara a tener varias esposas a lo largo de la vida por fallecimiento, generalmente en el parto, de sus mujeres. Un nombre de buena talla y fuerte, unido a una niña, da lugar en unos pocos meses de embarazo a un feto de un tamaño desproporcionado a las posibilidades de espacio en el interior de una mujer sin desarrollar. Eso llevaba a que, en el momento del parto éste fuera obligatoriamente distócico por lo que se llama “desproporción cérvico-cefálica”, es decir, el tamaño de la cabeza es manifiestamente superior al del canal del parto, sobre todo con respecto a la parte ósea, la pelvis, que apenas es posible pueda relajarse en una amplia proporción, cosa que sí ocurre con el Útero, el Cuello de éste, la Vagina y la Vulva. La existencia de una mesa de exploración para ginecología, muy similar a las actuales, ya existía en la Dinastía VI.

En consecuencia, el motor del parto no podía hacer avanzar la cabeza o las nalgas de no-nato ya encajado, se rompía la bolsa de líquido amniótico que se vertía al exterior, el parto se detenía, el feto moría y también lo hacia la madre pues en aquellas fechas, como hemos dicho, la cirugía no permitía la realización de una cesárea. Pero la diosa Hathor, la diosa Neith y otros dioses y diosas, como la diosa rana Heket, para aquellas que tenían fe y suerte, estas divinidades les ayudaban a sobrevivir al difícil y peligroso momento del alumbramiento.

LOS PROBLEMAS DE LA MUJER.

En la vida de la mujer había cuatro aspectos que le preocupaban y que marcaban su vida: la menstruación, el embarazo y el parto. Y de forma menos importante, el sexo del feto.

Sobre el tema de la menstruación apenas si se encuentran datos en los escritos de los Papiros Médicos. Existían las llamadas “Tiras para el trasero”, que se supone hacen referencia a un equivalente a los antiguos paños higiénicos, actualmente en desuso al ser sustituidos por tampones y otros sistemas mucho más cómodos e higiénicos al ser desechables. Normalmente, para los que tenían un mínimo de poder adquisitivo, se enviaban las “tiras” a lavar a las lavanderías pues había personas a las que no les importaba trabajar en “cosas impuras” para poder comer. Las tiras iban marcadas con el signo de su propietaria, bien dibujado sobre la tela o por la colocación de un marbete similar en cierto modo a los que se ponían en las botellas y jarras de vino o cerveza. Todo lo que se enviaba a las lavanderías, incluida la ropa, iba marcado por la propietaria. Muchas mujeres, aunque no sabían escribir, sí tenían un dibujo especial que era su marca y lo ponían en las propiedades que debían moverse por alguna razón, ropa, alimentos, etcétera. El lavado público de estas tiras permitía aprovecharlas pues estaban hechas de varias vueltas de lino bueno y suave.

Se consideraba como “sucio o impuro” todo lo referente al periodo femenino. La realidad es que no se entendía el fenómeno y se le tenía como amedrentador y peligroso, por lo que la mujer era apartada por unos días empleándose los términos de “purificación y limpieza” como necesarios. La mujer se refugiaba en un sitio especial, una pequeña habitación retirada de la zona principal de la casa, en el terrado o en el patio, lugar al que se le llamaba: “tienda de purificación” Lo mismo ocurría con los loquios, las secreciones del postparto. Es más, había tal grado de reprobación al tema, que se consideraba “indeseable” al hombre cuya mujer estaba menstruando o se encontraba purificando en un momento determinado.

Sin embargo, la falta del periodo en una mujer en época fértil y que hacía vida marital, se sabía desde tiempos remotos que significaba, “casi siempre”, la presencia de un embarazo. Las amenorreas de otro tipo, llamadas amenorreas primarias, de orígenes muy diversos, desde hormonales a histéricas, no sabemos la forma en la que eran interpretadas y, sin duda, conducirían en numerosas ocasiones a claros errores de falsos embarazos sin que aparecieran avances en la evolución de la gestación.

Toda una serie de detalles sobre el embarazo eran muy bien conocidos y muchas mujeres, sobre todo las que ya habían tenido al menos un hijo, eran capaces de diagnosticar sin problemas los embarazos y, además, predecir con mínimo error la fecha del parto. Lo que indica que no sólo sabían contar nueve meses lunares, sino que asociaban y conocían perfectamente el tiempo de gestación. Se podía consultar al médico (suponemos que pagando en especie, el sistema del trueque como fue casi la mayoría del tiempo, no sólo en los períodos más antiguos, antes que existiera el dinero, sino incluso existiendo éste por razones prácticas en las zonas rurales) que observaba el color de la piel, el aspecto de los pechos y las sensaciones percibidas en ellos por la mujer y hacía una clara lectura del aspecto de los ojos. Una prueba típica de comprobación de embarazo era la de añadir orina de posible embarazada a unos cereales o vegetales y si estos crecían con fuerza era un resultado positivo y, obviamente lo contrario, aunque dicha prueba no sea de gran exactitud como se ha demostrado.

El pronóstico del sexo del nonato, tema de interés pues no era igual tener un hijo que una hija –preferían el varón– se realizaba después mediante dos pruebas:

a.- Orina + cebada à si crecía fuerte era un varón.

b.- Orina + trigo à si crecía fuerte era una hembra.

La lechuga egipcia, que era alta y muy enhiesta y al cortarla y presionarla soltaba un líquido lechoso, denso y de color blanquecino-amarillento cuyo aspecto recordaba al esperma masculino, se creía que era muy útil para la fertilidad. Se debía además a que se le consideraba asociado al dios itifálico de la vegetación y la procreación que era el dios Min, el dios del pene erecto. La lechuga se recomendaba en los Papiros Médicos como remedio de la impotencia masculina. Más adelante en el tiempo, se negaron estas propiedades de la lechuga y se recomendaba con el mismo fin al puerro, considerándose en esta época tardía que la lechuga era un antiafrodísiaco.

Un matrimonio infértil, sin hijos, era un desafío para los médicos ya que no sabían resolverlo al no ser capaces de entender el motivo. La infertilidad se achacaba invariablemente a la hembra –aún ocurre en países retrasados e incluso menos atrasados– y el divorcio era la solución aunque el varón, en el nuevo matrimonio, continuara sin hijos. La diosa hipopótamo Tauret o Tueris, era la patrona y protectora de las mujeres embarazadas, el parto y el nacimiento, era uno de los amuletos más usados para tener hijos al igual que los que representaban al dios enano Bes, la diosa Neith o la ya citada diosa Hathor. En la esfera sexual de la mujer existía un claro y determinante submundo de magia, en la que confiaban para que les ayudara a superar las dificultades que la naturaleza ponía al alumbramiento. El uso de amuletos y diferentes magias, era algo común y muy extendido.

LAS COMADRONAS.

El parto era cosa de mujeres, se resolvía entre ellas y raramente intervenían los médicos. Existen pocas referencias al parto en los papiros médicos y otros escritos. Sólo el papiro Westcar ofrece algo de información sobre este extremo en el nacimiento milagroso de los trillizos Redjedet. En este caso se usó un taburete especial transportable (del que hablaremos) y le asistieron cuatro diosas disfrazadas de comadronas. Una de las diosas empleó un método, no explicado, para acelerar el parto.

El parto lo resolvían las comadronas, ya que se consideraba a éste como un acto normal, fuera de los límites de la ciencia médica, salvo cuando aparecían complicaciones. Caso de aparecer, tampoco solían poder hacer gran cosas por lo que ya hemos dicho en cuanto a las causas de las dificultades.

Cuando llegaba el momento del parto, anunciado de forma clara por las contracciones, la madre empezaba a ser ayudada en su camino para dar a luz. Y en ello era asistida por otras mujeres, o bien por las comadronas profesionales dedicadas a estos menesteres y que tenían una buena experiencia. Había, se han encontrado en Deir El-Medina, para uso de la gente en general una habitaciones especiales para el parto, algo parecido a una Clínica Ginecológica de aquellos tiempos o paridero público, presidida por el dios enano Bes, el gran protector, que posiblemente estuviera empotrado en una hornacina o relicario de madera {ver imagen Nº 65, página 89, de “Azules Egipcios”. En estas habitaciones había unos bancos corridos para el parto, en los que se producía el acontecimiento.
La mujer tras el parto se retiraba a la “Glorieta para partos” o “Tienda de purificación”, que era una zona reservada (hecha con una estructura de palos, ramas y telas) situada en el jardín o el tejado y en ella permanecía hasta que terminara la “purificación”, que era entre 14 y 15 días después del parto. En muchos lugares se indica que la mujer tras el parto volvía de inmediato a su trabajo.

EL PARTO Y SUS DICULTADES.

Se daba a luz arrodillada o de cuclillas sobre dos ladrillos de adobe para cada lado, lo que la separaba del suelo.
Estos elevadores recibían el nombre de “silla de partos” y que, al alzar a la mujer, favorecían la expulsión. Había también taburetes y sillas sin fondo o con un gran orificio donde la mujer quedaba a horcajadas, especiales para este acto.

Este tema no es aceptado por algunos estudiosos, pero hay una de estas sillas, parecida a los asientos para defecar , pero con un orificio oval de mayor tamaño, en el Museo de El Cairo. El parto siempre se representa con ayuda de mujeres que asisten a la parturienta, como se aprecia en la reina Ah-Mes, a la que ayudan varias divinidades en el difícil trance.

Según los papiros médicos, el cordón no se cortaba hasta que el niño no había sido bañado y se había expulsado la placenta, que se representa por las letras jeroglíficas “Kh”.

No se habla nunca de vendar el ombligo. El corte del cordón se realizaba cuando desaparecía la circulación en los vasos umbilicales, aspecto que se aprecia por las pulsaciones cardiacas del neonato, momento en el que se ataban ambos extremos con un bramante.

Cordón y placenta tenían asociaciones mágicas, y se creía que estaban investidas de un “otro yo”, el doble o hermano muerto del recién nacido, su gemelo. No era extraño conservar placenta y cordón momificados y llevarlos a la tumba como parte del ajuar funerario. En algunas épocas la placenta se enterraba a la puerta de la casa. Para los dolores del parto se solían usar bebidas embriagantes, como la cerveza cuando las dificultades eran serias y dolorosas.

Los tipos de partos.

Según se desprende de la literatura de la época, se distinguían tres tipos de partos:

1.- Normal o satisfactorio: Al que llamaban Hotep.

2.- Complicados o difíciles: Llamado Bened.

3.- Prolongados: Denominado Wedef.

Para acelerar el parto se usaban humos de terebinto, o cremas en base a polvo de azafrán disuelto en cerveza o pulverizados de mármol disuelto en vinagre, con todo lo cual se esperaba aliviar el dolor y acelerar el parto. Los humos se usaban como sahumerios en el área genital, mientras que los otros productos se aplicaban en forma de masajes en el vientre de la parturienta, lo que en realidad era una ayuda por presión al empuje del motor del parto.

En los casos de vagina y o útero caído, los prolapsos vaginal y uterino, de los que se habla extensamente en los papiros médicos, se empleaban aceites (Baq) e incluso ya eran ya conocidos los “pesarios” en base a piezas metálicas, que trataban de llevar la matriz a su sitio llevándolos al fondo de la vagina y alrededor del cuello uterino.

A los niños se les bañaba antes de cortar el cordón umbilical y después se les colocaba sobre una almohadilla situada sobre unos ladrillos (¿calientes?) envueltos en unas frazadas de suave lino y se hacía cargo de ellos la nodriza hasta que se pudiera ocupar su madre. Los reyes, más importantes que los niños del pueblo, ya al nacer tenían su nodriza divina que les acompañaría a lo largo de todo su periplo juvenil.

Un caso especial sobre la protección a lo largo de la vida, es el de la princesa Neferu-Ra, hija de la reina Hatshepsut, a la que cuidó el que posiblemente fuera su padre, Sen-en-Mut.

El pago a la comadrona se realizaba con trigo y tras el parto la madre empezaba una purificación que duraba 14 a 15 días. Esta purificación no se diferenciaba bien, o no se han expuesto las diferencias, de la que se hacía tras la menstruación. En todo caso la madre quedaba protegida y exenta de trabajo {si la situación económica de la familia lo permitía} por ese tiempo según unas fuentes, o volvía al trabajo sin ninguna consideración según otras. Durante unos días, en los mejores casos, sus labores la realizaban los familiares o las vecinas.

LA MECÁNICA DEL PARTO.

El parto en sí mismo se desarrollaba de la siguiente manera. La madre se desnudaba y era ayudada a colocarse sobre dos filas de ladrillos para estar elevada del suelo o bien, en otras técnicas, se la sentaba sobre un taburete especial para el parto. Éste disponía de un agujero central suficientemente amplio para que pasara el niño al nacer. De este modo se usaba la gravedad (peso del niño) y la ayuda de la comadrona para ayudar a la expulsión (¿presión sobre el vientre?) La comadrona actuaba agachada para facilitar la ayuda. Se usaban vendajes abdominales para aumentar la presión y también los supositorios vaginales de aceites y grasas facilitando, a modo de lubricante, la expulsión.

El cordón se cortaba con un cuchillo de obsidiana por motivos rituales que indicaban –tradicionalmente– que no debía usarse un cuchillo metálico. La placenta recibía cuidados especiales pues se consideraba que estaba ligado a la vida del niño, por lo que se enterraba en la puerta, en el umbral de la casa del recién nacido, o se arrojaba al Nilo para asegurar la vida de éste. En ciertos documentos se indican que la placenta, al menos la del rey, era considerada como su hermano gemelo no nato. Parte de la placenta se le podía dar a comer a la madre e incluso, se daba un poco al niño. Si éste lo rechazaba o emitía un ruido parecido a la palabra NO, se consideraba un mal presagio que indicaba que el infante moriría pronto. También el cordón umbilical recibía trato especial, generalmente se le momificaba y guardaba para que le acompañara a la tumba.

Terminada la purificación de la madre (14 o 15 días), ésta salía del lugar para ocuparse de su hijo. Llevaba el niño sujeto al cuerpo con unas vueltas de tela y las dos manos libres para volver al trabajo.

Fiebres puerperales, infecciones intestinales y otros muchos problemas esperaban a la madre y al recién nacido. Sólo un porcentaje muy bajo de neonatos conseguía sobrevivir.

CONDUCTA CON EL RECIÉN NACIDO.

Los gemelos no eran bien recibidos y parece ser que, en épocas tempranas, uno de ellos era sacrificado. Las pelvis estrechas, o anómalas, suponían un gran problema que llevaba a la muerte de ambos, como se constata en momias de mujeres con grandes desgarros de la vejiga y la vagina.

Al recién nacido se le ponía nombre de inmediato, tras consultarlo y acordarlo con el padre. El nombre era de gran importancia para el egipcio, ya que le confería poder y vida futura. Que se recordara el nombre de alguien era como volverlo a la vida. Es por ello que los ricos se hacían monumentos con su nombre para así ser recordados. Sufrir una 2ª muerte por ser olvidado el nombre en la vida terrenal, era considerado como algo horrible. Por ello, todos los egipcios querían tener hijos que se ocuparan del entierro y recordaran su nombre. El dicho egipcio, “El hijo que entierra a su padre, lo hereda” era largo más que una frase.

Cuando el niño empezaba a andar, sobre el año, más o menos, el niño dejaba de ser una carga para su madre. Que comieran y vestirlos no era muy problemático y se podían ocupar de ellos las hermanas mayores. Con el clima egipcio iban desnudos durante años. Las niñas ya mayores, en época tardía, se empiezan a poner la túnica de mujer.

CONCLUSIONES.

El parto era, para la mayoría de las mujeres, sobre todo las primerizas, el momento más arriesgado de su vida. Y de hecho los decesos a consecuencia del parto eran una casuística de muy alto valor y el motivo más frecuente de la muerte en la mujer. La motivación es sencilla: madres excesivamente jóvenes sin haber terminado el desarrollo y haber alcanzado un grado de madurez física suficiente. La ausencia de mecanismos de ayuda al parto: cesárea, uso de fórceps , maniobras manuales de extracción como la de introducir la mano y el brazo y dar la vuelta al feto e incluso la vulgar episiotomía cortando para ampliar la vulva y, la ausencia de una clara idea de los mecanismos de expulsión, grupo de conocimientos que hoy se engloban bajo el concepto de Tocurgia, dejaba indefensa a la mujer y, por supuesto a la comadrona o al médico en su caso que, sin armas con las que actuar, contemplaban como todo acababa en la muerte de la madre y del hijo. Aspecto por demás que estaba muy aceptado por la sociedad por una razón lógica: era lo habitual y lo que mandaban los dioses.

Ante estos peligros del parto y el embarazo y la vida posterior del neonato, existía toda una gama de talismanes, exorcismos, exvotos, ruegos y regalos a los templos, que forman parte de las relaciones entre la magia y la medicina, tema del que escribiremos más adelante. Uno de ellos, muy empleado, era el de la madre y el recién nacido durmiendo en la misma cama, lo que obligaba al amuleto a que tal acto, el que la madre y el hijo pudieran dormir juntos, fuera posible.

Un aspecto del que no hay datos, pero que por la estatuaria parece deducirse positivamente es: ¿se llevaban bien las parejas egipcias?

Sobre la consumación matrimonial no se sabe gran cosa. La castidad en el antiguo Egipto no parece que fuera un tema importante, por lo que se supone que debía ser un tema interno de la pareja. Suponemos que la consumación fuera indispensable para que la unión fuera vinculante y legal. ¿Legal? No es posible puesto que si no había registros u otros aspectos debería ser un tema personal entre los novios o quizá entre las familias, pero no ante la ley. El novio no tenía obligación de pagar nada al suegro de tipo dote en el Imperio Antiguo.

LA FAMILIA.

En la familia la mujer es la “señora de la casa”. En los hogares solía haber un ara u hornacina en la que se colocaban las deidades domésticas: Tueris, Bes, Hathor, etcétera, que servían para protegerse de los genios malignos y de los muertos enemigos.

Había también figurillas de la fertilidad, de arcilla, fayenza, madera, piedra e incluso de oro en algunos casos, para ser favorecidos y tener muchos y sanos hijos, e incluso se llevaban figura iguales a los templos de la diosa Hathor como donación con la misma intención. Entre ellos el dios enano Bes era uno de los más reconocidos.

Se creía que los muertos tenían una gran influencia sobre los vivos por lo que se les llevaba figuras a las tumbas, se comía en ellas y se les solicitaban cosas, como tener muchos hijos y buenos partos. Estas figuritas femeninas en las tumbas fueron consideradas durante un tiempo como “concubinas de los muertos”, pues iban desnudas y apenas si tenían un ceñidor de cadera a cadera y se les marcaba con color (¿azul?) o tatuajes formando el triángulo del sexo. Pero dado que se las encuentra en tumbas de niños y niñas se ha aceptado que son figuras de fertilidad que solicitan suerte e incluso que ayudarían al muerto a renacer en el otro mundo.

LOS TATUAJES Y SU SIGNIFICADO.

El tatuaje era de origen nubio y se realizaba con hollín y aceite, mientras otros autores insisten que se usaba el negro de humo (hollín) más agua. A los tatuajes siempre se les incluye entre el grupo de los cosméticos. La técnica del tatuaje es sencilla y consiste en colocar diminutas partículas de la substancia colorante de forma subcutánea, lo que se hacía, según la época, al principio mediante espinas vegetales o de pescado y más adelante por medio de finas puntas de cobre o bronce. El instrumento podía ser una sola punta o de varias que iban colocadas sobre un mango de madera y sujetas con yeso o con algún tipo de resina. Para el tatuaje se han encontrado y se empleaba también una varilla que tenía 7 agujas, muy finas, fijas con yeso o resina.

Se usaba para realzar la belleza, sobre todo en las mujeres. Inicialmente consistían en puntos que formaban dibujos muy simples, como triángulos (Tananjaros) y paralelogramos. Otros tatuajes más complicados, ya en época mas avanzadas, representaban a dioses y diosas, siendo el más típico el del enano Bes, que significaba obtener el máximo placer sexual y poder hacer el amor con frecuencia, al tiempo que se solicitaba tener muchos hijos y buenos partos.

En ciertas profesiones, como las prostitutas, las bailarinas y las acróbatas, obligadas a realzar sus cuerpos, se tatuaban de forma acusada, tanto por el torso, como los brazos y las piernas. Hacia el Imperio Nuevo la costumbre desaparece bastante.

Algunas mujeres, incluso de clases más que acomodadas, se hacían un tatuaje con el dios enano Bes en la parte alta del muslo, aunque no se sabe con certeza la razón de ello. También se han encontrado otras diosas, como Tueris y demás entes protectores o en relación con el sexo. Hay autores que opinan que era para realzar la belleza, otros que era un aviso de ser prostituta, pero parece ser más lógico que fuera una petición de protección para el parto, al que tanto temían las mujeres dada su alta mortalidad. Otros opinan que era una solicitud de protección ante las enfermedades venéreas, de las que por cierto no se habla nunca en los papiros médicos, como si no hubieran existido.

El tatuaje era de uso más típico por parte de las mujeres que de los hombres. Realmente su uso era muy restringido y se utilizaba sobre todo por las clases sociales más bajas. Sin embargo, aunque mínimos y apenas perceptibles tatuajes, situados en la parte más alta de los muslos, con la imagen de un dios o diosa que procurara protección en el parto, era de uso relativamente frecuente incluso en clases altas. Después del parto conseguir una buena nodriza era ya mucho más de lo que se podía pedir a los dioses.
Esta costumbre se inició en el periodo Predinástico y se mantuvo en el tiempo. No sólo se utilizaba durante la vida de la persona, sino también se le hacia algún tatuaje a algunos cadáveres para que llevarán mejor aspecto al “Más allá”.

MEDIDAS ANTICONCEPTIVAS.

El temor al parto, las necesidades sociales, el hecho, sobre todo en la alta sociedad de no desear más hijos o simplemente las relaciones fuera de un estatus socialmente bien aceptado, eran causas suficientes para tomar medidas de defensa ante el embarazo.

Los métodos anticonceptivos eran conocidos desde tiempos muy antiguos y se les llamaba “desviación de la preñez”. Los había para uso de ambos sexos:

A.- Para la mujer.

1.-Usaban sistemas absurdos de quemar diversos materiales (sahumerios) y que el humo diera en los genitales y de esa manera no quedar encinta. Se quemaban toda clase de cosas, entre ellas excrementos de animales y substancias con mal olor, con el fin de alejar a los espíritus proclives al embarazo.

2.- Introducción de bolas de lino u otros materiales en la vagina, impregnados de diversas sustancias, como miel, extractos de acacia, dátiles y similares. Se conoce la fórmula siguiente: Tampón vaginal impregnado de:

a.- Vainas de acacia.

b.- Coloquíntidas [es una cucurbitácea del tipo de la calabaza, el pepinillo, el melón o el calabacín]

c.- Dátiles machacados. Este conjunto se maceraba en ½ litro de miel y tras unos días se empapaba el tampón y se empezaba a usar.

3.- Duchas vaginales diversas, sobre todo usando aceites templados, y substancias vegetales diversas presuntamente destructoras del contenido del esperma. Los egipcios sabían bien que el esperma masculino era el portador de la futura vida que había de nacer. Curiosamente, en los casos de esterilidad, se pensaba que el canal o metu normal para el embarazo, vulva y vagina, estaba obstruido, y se llegó a utilizar el coito oral para buscar el ansiado y deseado embarazo que, naturalmente no se producía utilizando una vía contra-natura.

B.- El varón.

Por parte de los hombres había también métodos anticonceptivos, y se practicaban al menos dos sistemas:

1.- El Coito interruptus, sacar el pene y verter el semen fuera de la vagina.

2.- El Coito obtructus: consistente en la desviación del esperma a la vejiga de la orina, mediante el uso de presión en la base de la uretra, lo que hacía retroceder el esperma.

Hay datos que nos hablan de la existencia, aunque sólo por imágenes, del posible uso de algo parecido al preservativo, pero su uso era más de protección ante la esquistosomiasis, que se pensaba era de transmisión sexual. Del mismo modo se conoce la existencia, por los papiros médicos, del uso de substancias espermicidas, óvulos vaginales y diversos tipos de taponamientos blandos, e incluso, se ha hablado del posible uso, en épocas muy tardías, de tapones sólidos de materias porosas, colocados en el fondo de la vagina obturando el Hocico de Tenca, todo lo cual sería un antecedente del moderno diafragma.

LA FELICIDAD CONYUGAL.

El matrimonio significaba para la mujer en cierto modo una liberación o al menos un claro cambio de situación que la hacía más libre y le dotaba de mayor poder:

a.- Paso de hija a esposa.

b.- Paso de niña a mujer.

c.- Pérdida de la soltería. La soltería era considerada como un fallo del papel principal que tiene la mujer en la vida, que era unirse a un hombre y tener hijos.

d.- Respetabilidad por parte de la sociedad por el hecho de pasar de ser soltera a estar casada.

En el Antiguo Egipto se aplicaba todo esto pues se consideraba el matrimonio como una protección frente a las intemperancias del mundo exterior. Además, el egipcio de aquella época se complacía (era una raza muy dada al amor) en lo que de romántico tiene el matrimonio. Por ello la mujer, desde niña:

1.- Era educada por su madre para el matrimonio y le enseñaba las tareas domésticas.

2.- La adolescente llegaba a una edad en la que quedaba en espera de ser casada.

3.- La elección del marido estaba sujeta a las siguientes pautas:

A.- Pactos dentro de la familia: primos, tíos.

B.- No les preocupaba en absoluto la endogamia (pues no conocían el concepto), aunque si tenían problemas con ella, ya que se han encontrado con defectos achacables a esta circunstancia.

C.- Se trataba de evitar que la chica se casara con chicos de otros pueblos, para evitar así que éste se la llevara lejos de la familia.

D.- Pero, sobre todo, se trataba de evitar la dispersión del patrimonio de la familia.

E.- El estado no ponía objeciones a los matrimonios con extranjeros en ninguna de las dos posibilidades. Ello se debía a que no les preocupaba la pureza de la raza. Esta libertad se extendía a matrimonios de libres con esclavos e incluso entre esclavos. Esta situación se altera en la época grecorromana, con la que llega una idea xenófoba e imperativa: era obligatorio casarse dentro de la misma casta.

LA ESTERILIDAD.

Era muy importante para la mujer ya que la que era fértil, era atractiva sexualmente y la envidia de otras no tan afortunadas. Una mujer con varios hijos era aprobada por la sociedad y también por su marido y familia. Una madre con hijos recibía un trato especial y ocupaba un lugar de honor en la tumba de su marido e hijos.

Los hombres tenían que demostrar también su potencia y virilidad engendrando el mayor número posible de hijos y, para ello, precisaban de una mujer fecunda.

Los prefijos de maternidad y paternidad eran en el Antiguo Egipto:

Abu……….à Padre de…

Om ………. à Madre de…

Om el-ghayib à Madre del ausente = Madre sin hijos = estéril.

Un tema de gran importancia, sobre todo a nivel de las clases más acomodadas, incluyendo a la casa real en la que era más que obligatorio, era el de las nodrizas, de gran utilidad en los muy frecuentes casos en los que el neo-nato sobrevivía a su madre y necesitaba una nodriza que le diera el pecho. Si esa nodriza era una divinidad, como se decía que ocurría con los futuros reyes, la evolución de la madre y el hijo había superado todas los cotas posibles de suerte y felicidad, como es el caso de la en este bello ejemplar en el que se puede contemplar a la diosa Isis amamantando a su hijo Horus. .

Fuente: http://www.viajaraegipto.es/foro/showthread.php/amor-sexo-y-matrimonio-en-el-antiguo-egipto-2554p9.html

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

LOS CORTESANOS DE AMEN-HOTEP III.

COSTUMBRES, HISTORIA, SOCIEDAD

Por D. Francisco Martín Valentín. Conferencia impartida en el Museo Etnológico Nacional de Madrid. 21 de Abril de 1992.

Al ascender Amen-Hotep III, al trono de Egipto, aproximadamente, en el año 1364 a. de. J.C., la civilización egipcia ha llegado a su apogeo. Las fronteras del Imperio Asiático alcanzan Mitanni en el Eúfrates, en tanto que por el Sur van hasta más allá de la 5ª Catarata, en el corazón de la Nubia. Las expresiones de organización política, de cultura, en suma, de refinamiento, habían alcanzado las cotas más altas jamás superadas antes, ni emuladas con éxito después de esta gloriosa época.

El Imperio Nuevo alcanza su clímax en este momento histórico en el que las postrimerías de la Dinastía XVIII, nos dejan perplejos al contemplar hoy los bellísimos y delicados restos que nos acercan a ese punto prodigioso del pasado faraónico.

El reinado de Amen-Hotep III, tuvo una duración de 39 años, durante los cuales su fastuosa Corte, en Tebas, Capital del Sur, y en Menfis, gran urbe del Norte, estuvo integrada por una serie de personajes, tan íntimamente unidos a la vida del monarca y su familia, que, en gran medida se puede decir que los frutos esplendorosos de este reinado fueron el reflejo de algunos de los grandes hombres que integraron las escalas funcionariales y la nobleza palaciega del momento.

El Imperio Nuevo alcanza su clímax en este momento histórico en el que las postrimerías de la Dinastía XVIII, nos dejan perplejos al contemplar hoy los bellísimos y delicados restos que nos acercan a ese punto prodigioso del pasado faraónico.

El reinado de Amen-Hotep III, tuvo una duración de 39 años, durante los cuales su fastuosa Corte, en Tebas, Capital del Sur, y en Menfis, gran urbe del Norte, estuvo integrada por una serie de personajes, tan íntimamente unidos a la vida del monarca y su familia, que, en gran medida se puede decir que los frutos esplendorosos de este reinado fueron el reflejo de algunos de los grandes hombres que integraron las escalas funcionariales y la nobleza palaciega del momento. La ciudad de Tebas, capital del mundo, era sin embargo un lugar donde el polvo y las moscas se mezclaban con gentes llegadas de todos los países. A sus muelles amarraban barcos venidos de todas las partes del mundo conocido. Todas las lenguas el Imperio se oían en sus calles. Los Templos de los dioses, los palacios magníficos, las villas de los nobles con sus frescos y verdes jardines, marcaban el aspecto de esta ciudad que también tenía sus barrios populares de callejas estrechas y malolientes.

Esta ciudad y sus gentes nos son cercanas en la medida que conocemos las tumbas y otros restos de la época. En sus pinturas y relieves se nos ofrecen los nobles señores y sus esposas e hijos, en un perfecto orden de clase dirigente, pero también el pueblo llano, hombres de todos los oficios y profesiones, sacerdotes de grados menores, artesanos, pequeños funcionarios, agricultores, obreros, etc…

De ellos sabemos nada y… todo. Sin embargo, este reinado de Amen-Hotep III nos ha proporcionado el conocimiento de una serie de personajes, sus cortesanos, sus hombres sabios, sus altos funcionarios militares y civiles que ilustran mejor que otras muchas consideraciones sobre la época, el glorioso momento en el que este rey era el Señor de las dos Tierras y el dominador de los Nueve Arcos. Es decir, del mundo entero.

LOS GOBERNANTES

Como es sabido, el gobierno del país en nombre del Faraón, estaba encomendado a personalidades del más alto rango que poseían, entre otros muchos títulos el de Visir. Del reinado de Amen-Hotep III, conocemos a un Visir del Sur y a otros dos del Note, de uno de los cuales se he encontrado la tumba en la necrópolis de Sakara por A. Zivie. Se trata del Visir del Norte Aper-El.

Este personaje de indudable ascendencia asiática, y que es objeto en estos momentos de un detallado estudio a partir de los únicos restos conocidos, hallados en su tumba, gobernó desde Menfis, la capital del Norte, en las postrimerías del reinado de nuestro Faraón.

Otro Visir del Norte conocido a través de diversos documentos e inscripciones rupestres, el Visir Amen-Hotep, ocupó dicho cargo durante gran parte del reinado y luego, el de Visir del Sur, a partir del año 31 de Amen-Hotep III.

De cualquier modo, el personaje mejor conocido que ocupó el Visirato del Sur, con capital en Tebas, fue Ramose. Su memoria ha llegado hasta nosotros, fundamentalmente, a partir de la magnífica capilla funeraria de su tumba en Gurnah (la nº 55 de la Necrópolis tebana). Ramose procedía del Norte, donde su padre, Nebi ostentaba el cargo de Administrador de los ganados y de los graneros de Amón. Debió subir al visirato alrededor del año 28 de Amen-Hotep III, y su gobierno duró escasamente tres años. Estos tres años fueron de una importancia vital por los acontecimientos que debieron acaecer, tales como la ruptura del Corregente Amen-Hotep IV con el Clero de Amón de Tebas y el inicio del Cisma Amarniense.

Ramose, hombre muy bien relacionado, probablemente familiar de influyentes personajes como Amen-Hotep, hijo de Hapu, del que más tarde hablaremos, fue sin duda, el eje de todo un cuerpo de cortesanos que rodeaban al Faraón Amen-Hotep III en su grandioso palacio, construido en la orilla occidental, en el lugar hoy llamado Malkata.

Por lo que sabemos, Ramose fue un fiel servidor, tanto de Amen-Hotep III como de Amen-Hotep IV, y su tumba recoge la primera representación conocida en el llamado estilo heterodoxo o amarniense, junto al resto de su decoración, de exquisito nivel artístico dentro del clásico canon tebano.

Ramose trató de ajustarse a los nuevos vientos revolucionarios que amenazaban con arrasarlo todo pero, sin duda, pereció en el intento junto con otra serie de funcionarios que, representativos del viejo sistema bajo la influencia del Amón tebano, debieron ser igualmente aniquilados, como veremos más adelante.

Oigamos ahora la hermosa plegaria que Ramose dirige en su tumba al dios Osiris, dios de los muertos, junto con su amada esposa la Cantora de Amón, Merit Ptah:

“Vengo ahora en paz, habiendo terminado mi tiempo de vida en los favores del dios perfecto. He hecho aquello que deseaban los hombres con lo que se alegran los dioses. También he hecho lo que ama el Rey durante el tiempo que he vivido; no he transgredido sus órdenes, no he cometido ninguna mala acción contra el pueblo. He practicado la justicia sobre la tierra, pues conozco que no cesas de alabar al hombre cuyo corazón vive en la verdad y no ha cometido actos impíos…”.

LOS PONTÍFICES DE AMON.

Otro importante colectivo de la aristocracia palatina eran, a pesar de las continuas luchas por dominar el poder, los intrigantes y poderosos Sumos Sacerdotes de Amón.

Desde los tiempos de Thutmosis III, el Sumo Sacerdote de Amón de Tebas, intervenía en el ejercicio de la soberanía del Señor de las dos Tierras. En cierto modo, daban y quitaban el trono de Egipto.

Las personas que ejercían este cargo que llevaba consigo el de “Inspector de todos los Templos de Egipto”, eran tan influyentes y poderosos como difícilmente podamos imaginar. El enfrentamiento entre la casa real y el clero de Amón fue una constante lucha política desde los tiempos en que el oráculo de Amón designó al príncipe Thutmosis (luego Thutmosis III) como heredero legítimo del trono en una procesión ritual del dios en su Templo de Tebas.

Por esas razones, los faraones Amen-Hotep II y Thutmosis IV, habían hecho cuanto les fue posible por apartar del poder político al sacerdocio de Amón. Durante muchos años, el Sumo Pontífice de Amón, fue esencialmente tan solo una alta personalidad religiosa de Tebas. Sin embargo, durante el reinado de Amen-Hotep III se produce un nuevo intento del Clero de Amón por tomar las riendas del poder político, lo que no sucedía desde los tiempos de la reina Hatshepsut unos cien años antes.

Durante el reinado de Amen-Hotep III, conocemos a los Sumos Sacerdotes Amen-em-hat, Bak-en-jonsu, Meri-Ptah y posteriormente al año 20 y antes del año 28 a Ptah-mose. Con este último, los Pontífices de Amón vuelven a convertirse en hombres de Estado como lo fueron antes de Hapu-seneb y Men-Jeper-Re-seneb, en tanto nuestro hombre alcanzó el Visirato del Sur al mismo tiempo que el Sumo Pontificado.

Sabemos que era “Director de todos los trabajos del Rey”. Su esposa se llamaba Ipeny “Superiora de las concubinas de Amón”, y debió ejercer el Visirato del Sur hasta el momento en que Ramose le sucedió en el cargo.

Los únicos restos conocidos de Ptah-mose son la estela nº 88 del Museo de Lyon y un precioso shauabti procedente de Abydos, existente en el Museo de El Cairo. Su tumba aún no se ha encontrado. Con Ptah-mose se cierra gloriosamente la lista de los Sumos Sacerdotes de Amón de la Dinastía XVIII. Jefe de todos los sacerdotes del país, Visir del Sur, ministro de los trabajos del Rey, era sin duda el personaje más poderoso del Estado y el Clero que dirigía formaba el cuerpo más poderosamente constituido y más rico del reino. Los Faraones, obligados cada día a recompensar a sus servidores, no conservaban nunca mucho tiempo el beneficio de sus empresas: el oro y la plata, las tierras, las piedras preciosas, los esclavos, salían todos de su control apenas habían sido conquistados… El dios Amón al contrario, recibía todo a perpetuidad y no entregaba jamás nada: acumulaba los metales preciosos, añadía los viñedos y los prados, los estanques con peces y los bosques de palmeras, las granjas y los poblados y en cada reinado que pasaba añadía más hojas a la larga lista de sus propiedades sacras.

Esta situación no podía sino atraer la reacción del Palacio Real. A pesar de proclamarse hijo carnal de Amón y haber elevado al dios monumentos tan extraordinarios como el Templo de Luxor, Amen-Hotep III intentó, sin duda, restar influencia al poder espiritual. La elección sucesiva de los tres Sumos Sacerdotes de Amón, Amen-em-Hat, Bak-en-Jonsu y Meri-Ptah “Pontífices Religiosos” que fueron exclusivamente ministros de su dios es un dato significativo. El brillante pontificado de Ptah-mose no indica más que una pasajera reacción del poderío de Amón, para tratar de controlar de nuevo todo el poder del Estado.

Cuando Ptah-mose desaparezca de la escena pública estaremos en presencia de la gran crisis político-religiosa del reinado de Amen-Hotep III; Amen-Hotep IV, el futuro Aj-en-Aton, propiciaría una ruptura total con el Clero de Amón y una intolerancia y persecución de los demás dioses a favor del dios Aton.

“LOS HIJOS REALES DE KUSH”:

Otra institución importante del Imperio Nuevo, son los llamados Virreyes de Nubia. Hasta Thutmosis IV, ostentaban el título de “Hijos Reales”, “Jefes del País del Sur” y a partir de este Faraón se llamarán “Hijo Real de Kush”.

Pues bien, estos gobernadores reales de la Nubia egipcianizada eran fundamentales en la estructura del poder real. Normalmente eran personas muy allegadas a la casa del Faraón cuando no directamente emparentados con la familia real. Su título así parece indicarlo. De hecho en los reinados de Thutmosis IV y Amen-Hotep III, los “Hijos reales de Kush” llevan también el título de “Flabelífero a la derecha del Rey”, lo que indica las relaciones íntimas y personales establecidas entre el Faraón y su Gobernador de las tierras del Sur de Egipto.

LOS FAVORITOS DEL REY:

Los Cortesanos de Palacio eran gentes todas ellas relacionadas muy directamente con la familia Real, ya lo hemos visto. Pero aunque los cargos de Gobierno y la Administración estaban ocupados por personas de confianza con cometidos concretos dentro de sus ámbitos respectivos de poder, existió otro tipo de “cargo”, si así lo podemos llamar, puesto que se trataba de una situación específicamente personal e irrepetible, en función de la alta confianza que merecía a Amen-Hotep III la persona en cuestión.

Esta persona, en la cual concurrían todas “la claves auténticas” del poder, más allá de las concretas competencias de los demás, fue el gran Amen-Hotep hijo de Hapu. Podríamos decir sin temor a equivocarnos que, mientras vivió sirviendo a su faraón, Amen-Hotep hijo de Hapu, familiarmente llamada Huy, fue un auténtico “Alter Ego” de Amen-Hotep III. Su voluntad era la de su Señor, él decidía la marcha de los asuntos del Estado y de la Casa Real: él, en suma, fue la persona que llevó las riendas del poder en Egipto hasta el año 31 de Amen-Hotep III, en que falleció. Su muerte propició sin duda la gran catarata de cambios que desembocaron en la ruptura de Aj-en-Aton.

Su desaparición trajo consigo el terror de los funcionarios y cortesanos fieles a Amen-Hotep III, comprometidos con el poder tradicional. Todos ellos fueron desapareciendo de la escena política, y podríamos decir, de la vida misma, en un plazo de 7 años siendo unos desposeídos de sus funciones otros desterrados y otros, probablemente asesinados.

Pero volvamos a nuestro hombre. ¿Qué importancia pudo tener para, trascendiendo a su propia época, ser divinizado en tiempos de Ptolomeo Evergetes II, mil años después de su muerte?. ¿Qué nivel alcanzó su gran reputación de habilidad y sabiduría para que Manetón lo incluyera entre los dioses mejor que entre los hombres?.

Sabemos que era originario de Athribis en el Delta, y que sus antecesores ostentaron ciertos cargos administrativos y sacerdotales locales a favor de su dios el Horus Jent-Jety.

Su carrera, su ascenso al poder, nos son conocidos a través de la inscripción biográfica del personaje existente en una de sus estatuas (hoy en el Museo de El Cairo) y que fue encontrada delante del tercer pilono de Karnak junto a la cara Oeste del Obelisco de Thutmosis I. Refiriéndose a sí mismo, Amen-Hotep hijo de Hapu nos dice:

“El escriba del Rey, su amado, Amen-Hotep, dice: Yo fui un Grande, colocado a la cabeza de los Grandes, aquél cuyo espíritu abarca el conocimiento de las palabras divinas según el consejo del corazón, aquél que sigue los designios del Rey, aquél a quien el Faraón ha distinguido colocando su Ka, el primero.

El dios bueno, el Rey del Alto y Bajo Egipto, Neb-Maat-Ra, primogénito de Hor-Ajty me, testimonió a su favor. Me promovió al cargo de Jefe de los Escribas Reales; fui iniciado en el conocimiento del libro divino y conocí los actos benéficos del Thot, estando desde entonces protegido por el conocimiento de sus secretos (iniciado). Superé y resolví todas las dificultades. Se podía hablar conmigo de todas las cuestiones de este conocimiento.

Entonces, el Rey renovó sus favores hacia mí. Puso bajo mis órdenes a todos los hombres en tanto que yo era el Escriba Real Jefe, encargado de las reclutas (de personal).

Yo hacía las levas (de los hombres necesarios para los trabajos) de mi Señor. Mi cálamo hacía, por miles el computo de su número. Yo colocaba a los jóvenes en sustitución de los viejos, puesto que el apoyo de la vejez es el hijo mayor. Yo fijaba las obligaciones (de aportación de personal para el trabajo) de cada casa según el número de personas que las habitaban, dejando aparte a los artesanos.

Yo reemplazaba a los servidores por medio de los mejores prisioneros de guerra que Su Majestad había capturado sobre el Campo de Batalla.

Inspeccionaba todos los grupos de trabajo, así constituidos y dirigía las reclutas. Coloqué a las tropas en las fronteras para rechazar a los extranjeros a sus países, lejos de las Dos Orillas, mientras que un cuerpo de vigilancia recorría el país de los nómadas del desierto.

Hice lo mismo delante de las playas, de las bocas del Río, protegidas por mis tropas….

Fui el guía de sus actos, todos se inclinaban ante mis ordenes….

Por tercera vez, mi Señor me testimonió su favor, el hijo de Ra, Amen-Hotep Heka- Uaset… Mi Señor me nombró Intendente de todos los trabajos. De este modo hice duradero el nombre de mi Rey para toda la eternidad. No imité lo que se había hecho antes. Para él mandé hacer una verdadera montaña de piedra roja, pues El es el heredero de Atum… Conduje los trabajos de su estatua; era muy grande, más alta que su pilar (posterior), su belleza “eclipsaba” la del pilono (donde fue puesta). Construí un barco y navegué en él, remontando la corriente (de Heliópolis a Tebas) para colocar la estatua en su gran Templo (duradero como el Cielo).

¡Vosotros los que vendréis detrás de mí, seréis los testigos de mi obra!…”.

De esta extensa inscripción autobiográfica, se ve claramente que la carrera de Amen-Hotep hijo de Hapu, comienza con el conocimiento de los principios iniciáticos de los libros divinos, y sigue con la organización del ejército y recluta de las tropas hasta acabar dirigiendo las obras reales.

Amen-Hotep hijo de Hapu, fue un auténtico Cortesano, un gran favorito, cuyo poder se extendió a todos los dominios importantes de la vida del Estado.

Para testimoniar su devoción y favor, Amen-Hotep III, le concedió por un Decreto, fechado en el año 31 de su reinado la institución de una fundación funeraria y un Templo de culto personal de su Ka. Este privilegio era algo inusual (tanto por el tamaño del edificio, más grande que el del propio Faraón Amen-Hotep II, abuelo de su Señor), como por el lugar en que se erigió, reservado a templos funerarios de los Reyes, nunca antes de particulares.

Otro privilegio inusual que disfrutó Amen-Hotep hijo de Hapu fue el derecho a colocar, nada menos que siete estatuas suyas en el recinto del dios Amón de Karnak.

Esta circunstancia nos ilustra, junto con las inscripciones de dichos monumentos, acerca de su situación política, hasta tal punto, que podemos afirmar que Amen-Hotep hijo de Hapu, fue el muro de contención de las maniobras del poder laico contra los intereses del dios Amón. Al mismo tiempo él era el hombre que protegía a su Soberano de las voraces apetencias del Clero de Amón hacia la Casa Real.

Su influencia fue tal que se convierte por arte de sus estatuas en el intermediario del dios Amón y los demás dioses, el Rey y el resto de los hombres.

Ya hemos dicho que las funciones de Amen-Hotep hijo de Hapu, pasan con creces las de un simple arquitecto, como en ocasiones se le designa. Sin duda fue el personaje central del reinado de Amen-Hotep III, hacía las leyes y despachaba todos los asuntos del gobierno con el Faraón por encima de sus propios Visires o primeros ministros; al mismo tiempo “gobernaba” dentro del Clero de Karnak del Amón Tebano. Su poder podría venirle en algún modo de su profundo conocimiento de las artes mágicas y religiosas que le convertían en un temido y poderoso personaje.

Nuestro hombre alcanzó la edad de 80 años, y con motivo de este importante acontecimiento hizo un balance de su vida que nos ha llegado en su séptima estatua de Karnak.

Escuchémosle:

“Yo vengo a ti, oh Amón, para alimentar a tu Ka y morar en tu templo, Señor de las Dos Tierras.

Tu eres el Señor de lo que hay bajo el cielo puesto que tú eres el dios del pueblo.

Lo que hay en el cielo confirma TU ESPLENDOR, pues tú eres más grande que ningún otro dios.

Oye a quien te invoca: Tú eres Ra, y no existe otro que no seas tú.

Has hecho que esté entre los hombres respetados que practican el Maat (Justicia).

Yo soy un hombre justo, nunca actué con parcialidad y nunca frecuenté al que hizo el mal….. No hay hombre que habiendo sido llamado a mi presencia no haya sido escuchado, pero yo rechazo al que ha actuado contra mí.

Nunca presté oídos a la mentira (dicha) para perjudicar a alguien en sus bienes.

Esta es mi naturaleza. Ello demuestra la justicia de lo que ha sido ejecutado por mí en presencia de todos. El que me conoce deseará ser como yo. ¡Tan grandes cosas me han acaecido!.

La vejez es el testimonio de una vida justa. He alcanzado vivir ochenta años y mi favor es grande cerca de mi Soberano.

Yo cumpliré ciento diez años”.

INTENDENTES DEL FARAÓN Y LA FAMILIA REAL:

Otros nobles de importancia en la Corte de Amen-Hotep III, fueron en un escalón inferior los llamados Intendentes de dominios reales.

Eran éstas, personas de toda la confianza de los altos funcionarios que rodeaban al propio faraón y cuyas relaciones de familia eran la razón de su encumbramiento en el desempeño de unas funciones que suponían al tiempo que una responsabilidad, un poder fáctico importante.

Entre ellos sabemos de Amen-Hotep “Gran Intendente del dominio real en Memfis”. Este alto dignatario era pariente de Ramose el Visir del Sur, al que nos hemos referido más arriba. De hecho Ramose estaba casado con una hija de Amen-Hotep, y cabe dentro de lo posible que además ambos personajes fuesen medio hermanos.

Amen-Hotep jugó un importante papel, al igual que otros funcionarios en la celebración del primer Jubileo Real de Amen-Hotep III en el año 30 del Faraón.

Este hombre fue el responsable de la construcción y administración de un conjunto funerario dedicado a Amen-Hotep III, en Memfis, en cierto modo paralelo al soberbio conjunto que se construyó a tal fin en Tebas.

La ubicación del monumento no se ha encontrado, aunque podría estar enterrado bajo los tells existentes en las inmediaciones de la actual Mit-Rahina, hoy extrarradio meridional de El Cairo.

Una estatua procedente de dicho lugar recoge los datos autobiográficos de Amen-Hotep y ciertas referencias al monumento en cuestión; veamos cómo nos lo describe:

“…Entonces (el Rey) me encargó de la dirección de los trabajos en su templo de millones de años, que se había hecho recientemente en un terreno cultivable, al Oeste de Memfis, en el distrito de Ankh-Taui… Un monumento para su padre Ptah, construcción duradera por todo el infinito, en bella piedra blanca de Tura; su belleza era semejante a la del horizonte del Cielo.

Todas sus puertas estaban hechas en cedro, incrustado de oro verdadero de los desiertos, de oro fino y de toda clase de piedras preciosas…. Un lago fue excavado y plantado de árboles, convertido en algo espléndido gracias a todas las ricas esencias escogidas entre aquellas del país del dios”.

Se proveyó al templo de vajilla y mobiliario de oro y de plata y llevará por siempre el nombre de “Casa de Neb-Maat-Ra que está unido a Ptah”.

Este personaje desaparecerá de la historia y de la escena política en el mismo momento que su hermano Ramose, y otros funcionarios como Amen-Hotep hijo de Hapu. En el año 31 de Amen-Hotep III, su hijo Ipy ocupará su cargo y le dedicará una estela funeraria que hoy se encuentra en el Museo de Florencia, que en forma de oración dice como sigue:

“Que sea abierto el cielo para ti, que sea abierta para ti la tierra, que sea abierto para ti el camino en la necrópolis.

Puedas salir y entrar con Ra, puedas marchar a grandes pasos, como los dueños de la eternidad. Puedas coger los panes de ofrendas puras que te da el dios Ptah sobre el altar.

Pueda tu ba vivir, tus músculos ser sólidos. Que tu rostro sea luminoso en el camino de las tinieblas. Hapy te dará agua. Nepri, pan. Hat-Hor, cerveza, y la Vaca divina, leche. Lavarás tus pies sobre una jofaina de plata junto a una fuente de turquesa. Se te darán cuatro panes en Busiris, ocho en Abydos, doce en el distrito de Peker, una jarra de cerveza en el templo del sol. Para el Osiris, escriba real. Gran Intendente en Memfis. Amen-Hotep. Justo de voz”.

Otro “Gran Intendente del Rey” fue Amen-em-Hat, llamado Surero. Sabemos que ejerció múltiples cargos temporales (no religiosos) en relación con el Templo de Amón de Carnal.

Parece haber tenido gran devoción por su soberano, Amen-Hotep III, a quien tiene dedicadas dos preces en sendas estatuas suyas.

Es otro de los casos de aparente persecución en torno al primer Jubileo del Faraón (año 30 de Amen-Hotep III).

En efecto, su tumba tebana (la TT 48 situdada en Joja), está mutilada, en un acto de persecución para la eternidad que debe coincidir en el tiempo con su cese como “Gran Intendente del Rey”, en cuyo cargo es sucedido por el otro Intendente, Amen-Hotep al que ya hemos hecho referencia más arriba.

Esta persecución se renovará bajo el reinado de Aj-en-Aten, unos cuatro o cinco años después. ¿Qué sucedería realmente?. Estamos en presencia de una verdadera “purga” de funcionarios leales al dios Amón. Los monumentos nos indican que entre los años 28 al 31 de Amen-Hotep III, y aún en los años 37 al 39 de dicho Faraón, se desató una terrible persecución por parte de los partidarios de Aton contra los fieles servidores de Amen-Hotep III. Personajes que habían mostrado su lealtad a la casa Real, y más concretamente, vinculados al gran hombre de estado que fuera Amen-Hotep, hijo de Hapu, fueron desposeídos de sus cargos, perseguidos, asesinados y lo que es mucho pero, condenados según las creencias egipcias a ser privados de sus casas de eternidad para poder sobrevivir en el más allá. ¡Terribles tiempos éstos que les tocó vivir!.

Otro insigne personaje víctima de las circunstancias políticas reseñadas, fue Jeruef. “Intendente del dominio de la Gran Esposa Real Tiy. Confidente del rey. Amigo único. Protector del pueblo”.

Este noble personaje era procedente del Egipto Medio, puede que de Hermópolis, dada su especial devoción por el dios de la sabiduría Thot.

Su tumba (nº 192 de la necrópolis tebana) nos informa que era un hombre muy unido a la pareja real. Sabemos que Jeruef intervino en, al menos, dos de los tres Jubileos celebrados por Amen-Hotep III. Sin embargo, al final de su carrera fue destituido del cargo de Intendente de la reina que había ejercido durante toda su vida.

En su tumba se encuentran representados el faraón Amen-Hotep III, y la reina Tiy, en la celebración de uno o varios de los jubileos reales y además también tenemos la presencia del joven Amen-Hotep IV.

Veamos ahora la TT 57 de otro Cortesano célebre. Se trata en este caso de Ja-em-Hat “Intendente del Doble Granero del Alto y Bajo Egipto”. Era éste un cargo equivalente a nuestros ministros de agricultura.

Ja-em-Hat era un hombre culto y sabio. Las representaciones de su tumba nos lo muestran en su vida diaria dando cuentas al Faraón de su gestión y rindiendo culto a los dioses de la Duat pero también tienen estas imágenes algún sentido simbólico, que no eran capaces de comprender todos los que visitaban su capilla.

A ellos se dirige la inscripción que hay entre la 1ª y 2ª Salas. Dice así:

“El noble, el Príncipe, grande por su función en el Palacio real, Jefe del secreto de los graneros, que aplaca el corazón de Horus con la verdad. El Consejero secreto cuando se fijan los impuestos. El Escriba real, favorito de su Señor, Intendente del doble granero, del Señor de las dos Tierras, Ja-em-Hat justo de voz, él dice a los hombres que vendrán al mundo y que estarán sobre la tierra (después de su muerte), tanto importantes como humildes:

¡Oh vosotros, los escribas que desentrañáis la lengua escrita, que comprendéis las palabras divinas (los jeroglíficos), cuyo corazón se regocija penetrando en la sabiduría; oh vosotros que pasaréis delante de este monumento que me he mandado construir para que sea un lugar de reposo para los bienaventurados. Vosotros que contemplaréis mis muros y que pronunciaréis en alta voz las palabras que he escrito. (Si hacéis esto) el Rey del Alto Egipto os alabará y el Rey del Bajo Egipto os amará, pasaréis en paz al estado de venerables (tras la muerte) sin miedo y sin espanto. Durante el curso de cada día estaréis unidos a la alegría y a la felicidad. Los dioses oirán vuestras peticiones, si hacéis que mi recuerdo permanezca junto al de Horus Perfecto y pronunciáis mi nombre a causa de lo que he hecho!.

Pronunciad la formula de ofrendas reales para Amón, Atum, Ra-Hor-Ajti, Ptah-Sokar-Osiris, Anubis y los Santuarios del Sur y del Norte, para beneficio del Ka del confidente del dios bueno, el escriba real, Intendente del doble granero del Señor de las Dos Tierras, Ja-em-Hat Justo de Voz…

Sigue después: ‘Oh Glorioso Aton, Señor de la luz, que brillas en el horizonte, Sol Real, puedas ti billar, también sobre el rostro del escriba real Ja-em-Hat. El te adora desde el alba, y te da culto por la tarde. Permite también que el ba del escriba real Ja-em-Hat suba contigo al cielo. Que se le permita subir a la barca nocturna cuando su viaje en la barca diurna haya terminado; que se una a las estrellas eternas y las otras estrellas que están en el cielo’….”

De este modo Ja-em-Hat llamaba, y nos llama aún hoy en día al cumplimiento del piadoso deber de los visitantes de las necrópolis de Egipto, a fin de garantizar a los difuntos aquello que tanto anhelaban igual que nosotros mismos lo anhelamos: la inmortalidad tras la muerte en este mundo.

Hemos dicho al inicio de esta conferencia que, sin duda, el fruto de un reinado como el de Amen-Hotep III, sea la consecuencia en gran medida de la obra de los hombres que le asistieron y gobernaron para él.

Ahora podemos concluir afirmando que en efecto, el esplendor del reinado del poderoso Monarca debió su fuerza al elenco de personalidades que compartieron con él las tareas del Gobierno del mundo entonces conocido.

En la misma medida en que los embajadores de Egipto y de los pueblos asiáticos creaban ex novo un marco de regulación de las relaciones internacionales a través del comercio y la diplomacia, se construían en Egipto monumentos arquitectónicos nunca antes realizados y las manifestaciones estéticas alcanzaban una delicadeza y, una finura tales que realmente suponían en sí mismas el límite de perfección imposible de ser franqueado.

La sociedad egipcia, impregnada del refinamiento y la opulencia que otorgan la conciencia y realidad de ser rectores del mundo, llegó a su más alto nivel y en un momento dado cayó de improvisto al polvo, haciéndose mil añicos el espejo que reflejaba tan maravillosa imagen.

Esto sucedió también en el punto en que los hombres que gozaban del favor del Faraón (elegidos sin duda entre las noblezas locales, aunque fueren de bajo nivel, y en función de sus capacidades y lealtad, más que por otros inconfesables motivos) fueron implacablemente apartados de su Señor, y del gobierno de Egipto, arrastrando en su caída el increíble mundo de belleza y orden que ellos habían ayudado a crear.

Tras este trágico momento, la anarquía, la guerra y el caos se implantaron en el Valle del Nilo, amenazando con acabar con la propia civilización ya milenaria del Egipto Faraónico.

Extinta la Dinastía XVIII, la historia posterior de Egipto, será un lento deslizamiento en la pendiente de la decadencia hacia la descomposición final.

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

Las matematicas en el Antiguo Egipto (Ignacio Barradas)

CIENCIAS Y TECNOLOGÍA, COSTUMBRES, SOCIEDAD

LAS MATEMATICAS DEL ANTIGUO EGIPTO

Por: Ignacio Barradas (COMO VES)* (Fecha publicación:30/3/2005)

A veces un vistazo al pasado es el mejor camino para entender algunas cosas de nuestro presente. Aquí te invitamos a conocer las matemáticas que hace más de 4000 años usaban los egipcios y su curiosa relación con uno de los más destacados inventos del siglo XX: las computadoras.

En el antiguo Egipto, más de dos mil años antes de Cristo, las buenas cosechas y por lo tanto la economía, dependían en gran medida de las inundaciones regulares que provocaban las aguas del Nilo.

Cada año, al terminar el verano las aguas se retiraban una vez más habiendo enriquecido con nutrientes los terrenos laborables y la gente debía volver a sus tareas agrícolas. Eso requería asignar nuevamente los terrenos que correspondía labrar a cada quien, ya que las fronteras se habían desvanecido. Era necesario calcular bien el área de estos terrenos, ya que de sus dimensiones dependía el monto de los impuestos que debían pagarse y las cosechas que se obtendrían.

Al mismo tiempo se construían pirámides de gran sofisticación, como las que se encuentran en las afueras del Cairo o en el Valle de los Reyes, y se llevaba a cabo un intercambio comercial intenso tanto dentro del mismo Egipto como con otros pueblos. Al imaginarnos la vida cotidiana en esta compleja sociedad, no podemos dejar de creer que deben haber tenido una ciencia bastante avanzada, en particular sus matemáticas. De hecho, gracias a algunos papiros que han llegado hasta nosotros, sabemos que los antiguos egipcios eran capaces de hacer operaciones aritméticas, encontrar soluciones de ecuaciones simultáneas y solucionar problemas prácticos bastante complejos.

Sin embargo, en la escuela normalmente no aprendemos mucho sobre sus logros científicos. ¿No habrá nada en ellos que sea de interés hoy en día? ¡Todo lo contrario! Algunos de sus métodos son tan eficientes y bonitos que aún perduran en diversos ámbitos. El olvido en el que cayó la matemática egipcia se debe tal vez a que su sistema numérico, aunque estéticamente agradable, no resultaba muy cómodo para escribir cantidades; era similar al de los romanos, es decir, se usaba un símbolo para cada uno de los números 1, 10, 100, 1000, etc., y se representaba cualquier cantidad simplemente agregando los símbolos cuya suma diera el total deseado. En el sistema numérico egipcio no se podían resolver las operaciones aritméticas como lo hacemos actualmente, pues en nuestros métodos es muy importante la posición de cada símbolo, es decir, nuestro sistema numérico es posicional: el valor de cada símbolo está determinado por su posición. Por ejemplo, en nuestro sistema el 2 en la expresión 32 representa dos unidades, pero en el número 725, el 2 representa dos decenas o veinte unidades. Los sistemas posicionales tienen dos grandes ventajas. La primera es que con un número reducido de cifras (en nuestro caso 0, 1, 2, hasta el 9) podemos escribir cualquier número sin importar qué tan grande sea; los sistemas no posicionales, como el egipcio o el romano, necesitan cada vez más símbolos para representar cantidades grandes. La segunda ventaja consiste en que si se conocen las tablas de multiplicar del sistema, puede realizarse cualquier multiplicación o división usando los métodos que aprendemos en la escuela. ¿Qué pasa entonces con el sistema egipcio? ¿Cómo se hacían las multiplicaciones y divisiones? El método que se utilizaba es tan ingenioso, que corresponde esencialmente al que actualmente usan las calculadoras y computadoras para realizar operaciones.

La multiplicación rusa
Para ilustrar cómo multiplicar dos o más números a la manera de los antiguos egipcios no utilizaremos sus símbolos en ninguna de sus variantes de escritura -jeroglífica, demótica o hierática-, pues aunque son de gran belleza, dificultaría la explicación del método. Usaremos nuestros números y haremos operaciones con ellos primero por medio de un método similar al egipcio y que se deriva de éste, la llamada multiplicación rusa, cuyo nombre proviene del hecho de que aún es usada por mucha gente en Rusia. Supongamos que se quiere multiplicar 14 y 27. Para ello se forman las dos columnas que aparecen en la tablilla.

Los elementos de la primera columna se obtienen mediante duplicaciones del renglón anterior. Para la segunda columna el elemento siguiente se va obteniendo al dividir el renglón anterior entre dos y olvidando cualquier fracción. Las columnas se continúan hasta obtener un 1 en la columna derecha. En esta tabla se tachan los renglones que tengan un número par a su derecha y se suman los elementos restantes en la columna izquierda.

Este es el resultado de la operación 14 por 27 (378). Es posible que en un primer intento este método resulte difícil, pero no hay que olvidar cuánto tiempo nos llevó aprender el mé- todo tradicional y las tablas de multiplicar. Este método sólo requiere de saber sumar, dividir entre dos y multiplicar por dos.

Ahora sí, intente el lector una multiplicación cualquiera con este método. Si lo desea, podría intentarlo incluso con números romanos, siempre y cuando se use el sistema puramente aditivo, es decir, en el cual el 4 se escribe como IIII, el 40 como XXXX, el 9 como VIIII, el 90 como LXXXX, etcétera.

Multiplicaciones a la egipcia

Pasemos ahora al método egipcio original para multiplicar. Se forman dos columnas, la primera de ellas inicia con el 14 y la otra con el 1. Los renglones siguientes se van formando con el doble de la cifra del renglón anterior, hasta llegar en la segunda columna a un número tal que su doble ya sobrepasaría al otro factor, en este caso al 27. Las columnas que se obtienen se muestran en la siguiente tablilla.

La próxima pregunta es: ¿qué números de la derecha son necesarios para formar el 27? Si sumamos de abajo hacia arriba sin pasarnos del 27, vemos que la respuesta es 27?=?16?+?8?+?2?+?1, de modo que para obtener el producto de 14 por 27 se toman (16 veces 14) + (8 veces 14) + (2 veces 14) + 14, pero esos números fueron obtenidos en la columna izquierda, es decir se suman los números en la columna izquierda que están enfrente de los números 16, 8, 2, y 1 de la columna derecha. El resultado es 378 y claramente coincide con el método de la multiplicación rusa.

Para el caso de la división se hace el procedimiento inverso. Supóngase que se desea dividir 389 entre 19. Se toma el 19 y se forman dos columnas de la siguiente manera: en el primer renglón se colocan el 19 y el 1. Los siguientes renglones se obtienen por duplicaciones repetidas de los elementos del renglón anterior hasta obtener en la columna del 19 un número cuyo doble sobrepasaría al 389. Las columnas resultantes aparecen a la derecha.

Luego se pregunta uno qué números de la primera columna es posible sumar de abajo hacia arriba sin sobrepasar el 389, en este caso 304 + 76. La suma de 304 y 152 daría más de 389, lo mismo que si a 304?+?76 se agregaran el 38 o el 19. Entonces, el resultado de la división es la suma de los correspondientes elementos de la columna derecha, en este caso 16 + 4 = 20. Además, como 304?+76 da 380, sabemos que el residuo es 9, es decir 389 entre 19 es igual a 20 y deja un residuo de 9. Intente el lector una división con este método y después si lo desea otra con números romanos.

Una vez más, este método de dividir no sólo permite darse cuenta de que la división consiste en ver ‘cuántas veces cabe un número en el otro’, sino que no requiere de tablas de multiplicar, sólo hace falta saber sumar, dividir entre dos y multiplicar por dos.

Del antiguo Egipto a las computadoras
¿Cuál es la relación entre las computadoras y los métodos egipcio o ruso de multiplicación y división? Las computadoras trabajan usualmente con componentes electrónicos que se encuentran en uno de dos estados: con corriente o sin ella. Internamente, las computadoras almacenan un número mediante la presencia y la ausencia de corriente en ciertos elementos de los circuitos. Dichos elementos representan ceros (ausencia de corriente) y unos (presencia de corriente). No es fácil ni muy eficiente diseñar y construir componentes electrónicos que puedan estar en uno de diez estados (para representar los números del 0 al 9) de modo que se han desarrollado computadoras que trabajan con el sistema binario o de base 2; es decir, dado un número cualquiera, por ejemplo el 27, el cual en realidad representa en sistema decimal o base 10 al 2 x 10?+?7, se le escribe como suma de potencias de 2. ¿Cómo escribir el 27 como suma de 1, 2, 4, 8, 16 y demás potencias de 2? La respuesta es la siguiente: primero divídase el 27 entre 2 en forma repetida, ignorando cualquier fracción que aparezca. Así es exactamente como obtuvimos la columna derecha en la primera multiplicación con el método ruso: 27, 13, 6, 3, 1.

Después, empezando de arriba hacia abajo, se escribe de derecha a izquierda un 0 por cada número par en la columna y un 1 por cada impar, es decir, en este caso se obtiene 11011, la representación binaria del 27. Esto significa que el 27 es igual a 1?x?16 +?1?x 8 + 0?x?4 + 1?x?2?+?1 o a 1?x?24???+?1?x??23??+?0?x?22??+1?x?21??+?1. Así, el método de multiplicación egipcia o el ruso requieren de escribir el número en base dos (claro está que sin tener que saber que es esto lo que se está haciendo). Las operaciones se hacen entonces como si los números estuvieran escritos en sistema binario.

Las pirámides egipcias son todas enormes y de tal belleza y perfección matemática que mucha gente ve en ellas hasta lo que no son: instrumentos para predecir el futuro o cosas aún más disparatadas. Pero quedándonos con lo que sí es un hecho, sabemos que poseen bases perfectamente cuadradas y que quienes las construyeron podían calcular su forma y dimensiones, y eran capaces de organizar el trabajo de cientos de miles de personas y resolver los problemas prácticos que se les presentaban en el camino. Sabían cuánto material necesitarían, pues conocían que el volumen se calcula como un tercio de la base por la altura. Entre los muchos problemas que hubo que resolver para construir las pirámides hay uno que parece muy simple, pero no lo es tanto: ¿cómo construir una base cuadrada de varias decenas de metros por lado? La respuesta aparentemente obvia de medir los lados no basta, como se puede apreciar en muchas canchas improvisadas de fútbol -si las vemos desde la distancia-, pues sus esquinas no siempre son ángulos rectos. El problema central es cómo hacer que un ángulo sea recto o de 90 grados, ya que de otra forma la figura será más de tipo rombo que cuadrada. Los egipcios conocían un resultado matemático muy útil que dice que si tomamos un tramo de cuerda y lo marcamos con 12 unidades igualmente espaciadas y formamos con él un triángulo de lados 3, 4 y 5, entonces el ángulo formado entre los lados de longitud 3 y 4 es un ángulo recto. Esto no significa, sin embargo, que conocieran el llamado teorema de Pitágoras, el cual dice que en un triángulo rectángulo cualquiera, la suma de los cuadrados de los lados más pequeños (catetos) es igual al cuadrado del lado más largo (hipotenusa). Lo que ellos necesitaban, y lo sabían al menos para un triángulo en particular, es el resultado inverso; es decir, que si la suma de los cuadrados de los lados más pequeños de un triángulo es igual al cuadrado del lado más largo, entonces el ángulo comprendido entre los lados más cortos es de 90 grados y, por lo tanto, el triángulo es rectángulo.

El ejemplo inicial hecho con la multiplicación rusa traducido al binario quedaría así: el 27 en binario es 11011, el 14 es 1110 (si se hace la tabla para el 14 dividiendo entre 2 cada vez y tomando un 0 por cada resultado par y un 1 por cada resultado impar, es decir 14, 7, 3, 1, nos da, al escribirlo de arriba hacia abajo, 1110). Aquí viene algo más que facilita la multiplicación a las computadoras y calculadoras; de la misma manera que en sistema decimal el multiplicar por 10 es solamente aumentar un 0, multiplicar por 2 en sistema binario se hace aumentando un 0. Por ejemplo, el doble de 1110 en binario (14 en decimal) es 11100 (28 en decimal). En la tabla del ejemplo 14?x?27 en la multiplicación rusa, la primera columna empezaría con el 14 en binario e iría duplicando sus valores, mientras que en la segunda columna se colocarían verti-calmente las cifras del 27 en binario (11011): y para obtener el resultado de la multiplicación habría que sumar sólo los elementos de la derecha que se encuentran frente a un 1.

Si bien el método recién descrito es muy latoso para hacerlo con lápiz y papel, para una computadora es más fácil representar números en sistema binario que en decimal y, por tanto, las cuentas para la máquina resultan muy simples.

Actualmente hay estándares internacionales para la comunicación y el almacenamiento de información que establecen, por ejemplo, que si se reciben números binarios muy grandes, es decir, secuencias posiblemente muy largas de ceros y unos, éstos serán interpretados digamos cada 8 cifras. Esto permite escribir 256 símbolos diferentes y tiene la ventaja de que cada uno de ellos puede acordarse de antemano. Así, por ejemplo, si se recibe la secuencia binaria correspondiente al 65 (1000001) será una ‘A’, mientras que la secuencia del 97 (1100001) será una ‘a’. Claramente, se construyen bastantes más símbolos que las solas letras del alfabeto, así, el 1 es una carita feliz, el 13 una nota musical, etcétera.

Es curioso que la multiplicación en sistema binario sea mucho más fácil que en sistema decimal; tan es así que varios de los métodos que se inventaron en el curso de los siglos para ayudar a la gente a multiplicar involucraban una transformación previa de los números al sistema binario. Sería interesante probar si la enseñanza de este tipo de métodos contribuye a que los estudiantes obtengan no sólo una mecanización de los algoritmos, sino también un mejor entendimiento de los procesos aritméticos.

* Ignacio Barradas es doctor en matemáticas y biología, e investigador del Centro de Investigación en Matemáticas (CIMAT) del sistema SEP-CONACYT en Guanajuato, Gto.

COPYRIGHT ARGENPRESS.INFO © 2002 – 2005

AddThis Social Bookmark Button
1 Comentario »

La higiene corporal

COSTUMBRES, SOCIEDAD

El jabón

Sabemos que los egipcios eran un pueblo limpio. No sólo tenían el agua a su disposición, tanto en el río como en los canales, sino que el clima invitaba a refrescarse, y por tanto a bañarse. Ellos consideraban la limpieza como sinónimo de bienestar. Vemos como la esposa del Cuento de los Dos Hermanos espera a su esposo para verter agua sobre sus manos cuando regrese a casa y con ello proporcionarle el bienestar de la limpieza.

Para lavarse el cuerpo utilizaban algo que denominaron (s)wabw (Hacer puro) que consistía en grasa, natrón y cenizas. Esto no debía hacer espuma, pero quitaría la suciedad. Forbes asegura que no hay pruebas de jabón cosmético en el Antiguo Egipto, aunque sí que dispusieron de los elementos para fabricarlo como son el natrón, la arcilla y los altramuces remojados en agua de lluvia.

Quizás lo más común para el grueso de la población fuera que simplemente se sumergieran en el río y se frotaran con barro. No obstante, Dioscórides asegura que los egipcios tenían una palabra para designar a la Saponaria Oficinalis que era Oeno. Y si tenían una palabra debían conocer la planta. Esta planta tiene propiedades detergentes en estado natural, pero no hay constancia de que la llegaran a utilizar para el lavado corporal, aunque sí la utilizaron en época tardía para lavar la lana y para el cuidado del cabello. Remojando las raíces secas de la saponaria en agua caliente se obtiene una mezcla espumosa con poder detergente.

Hombres y mujeres se deshacían de vello superfluo por motivos higiénicos y para prevenir que piojos y liendres anidasen en sus cabezas. Ni que decir tiene que los sacerdotes no podían traspasar la puerta del templo si no estaban limpios y rasurados totalmente. Se conoce alguna fórmula de crema depilatoria, pero lo más comúnmente utilizado para este fin eran las cuchillas de sílex, y más tarde de hierro.

Una vez limpios, podían combatir el mal olor corporal colocando bolitas de resina de incienso y de terebinto en las axilas, o bien polvo de algarroba, que, como dijimos anteriormente no huele a nada, pero tiene la cualidad de absorber otros olores, buenos o malos.

Como enjuague para la boca usaban natrón diluído en agua, y para combatir el mal aliento masticaban distintas sustancias aromáticas.

Desodorantes domésticos

Ya hemos dicho que los egipcios amaban los perfumes. En un clima tan caluroso como el de Egipto, el ambiente de dormitorios, etc. seguramente sería sofocante. Ellos quemaban toda suerte de hierbas y aceites aromáticos para perfumar y fumigar sus casas. Esto no haría que tuvieran falta de oxígeno pues las casas estaban abiertas hacia el interior, y en cambio, el humo podía ser útil para alejar molestos insectos voladores que entraban y salían con total libertad. En el Papiro Ebers se mencionan remedios para combatir las picaduras de moscas y mosquitos. Las moscas no les picaban si estaban embadurnados de grasa de pájaro hnw y los mosquitos tampoco los atacarían si se aplicaban aceite de moringa en la piel.

Por otra parte, insectos de suelo y roedores eran una pesadilla para los egipcios, en cuyas casas se almacenaba grano, y comida puesta a secar. Para combatir a los más dañinos que eran los roedores, ellos frotaban con grasa de gato los sacos que contenían el trigo, y los rincones de la casa. Esto se suponía que alejaba a los ratones. Pero para reforzar el remedio en las casas solía haber gatos. Y esto si era eficaz realmente.

También en el papiro Ebers encontramos curiosas recetas para mantener a las serpientes en su nido e impedirles salir, y para alejar a los lagartos.

En cuanto a las necesidades fisiológicas, Herodoto ya decía que:
“los egipcios hacen sus necesidades en casa, pero comen fuera, en las calles, alegando, al respecto, que las necesidades poco decorosas –pero ineludibles- hay que hacerlas a solas, y a la luz pública las que no lo son”

Esto nos da idea de que en algunas casas existían aseos y dispositivos para la evacuación de las necesidades fisiológicas. Todo esto tendría cabida en otra lección, pero lo he querido mencionar para dar cuenta de que debían tener cuidado y perfumar el ambiente de sus hogares.

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

El Maquillaje en el Antiguo Egipto

COSTUMBRES, SOCIEDAD

La historia del maquillaje en Egipto comienza 4.000 años A.C, antes de los primeros faraones y del nacimiento de la cultura jeroglífica. En sus ritos funerarios, se colocaba cerca del rostro del muerto una paleta junto con un pequeño rodillo que servía como machacador. Este objeto, a veces en forma de pez, podía utilizarse para machacar la malaquita (verde) que se utilizaba para el maquillaje de ojos.

Desde principios del Antiguo Imperio (2.600 a 2.200 a.C.), el maquillaje formaba parte de la lista de ofrendas funerarias. Lo llamaban uadju que significa polvo verde.

Entre los primeros ejemplos de la estatuaria del Antiguo Imperio figura Sepa, gran funcionario que vivió bajo la III dinastía, quien construyó la primera pirámide para seducir a la bella Nesa y se le representa al lado de su amada. Sus ojos están decorados con una línea ancha verde dibujada sobre el párpado inferior. Ésta es una de las más antiguas formas que se conocen para embellecer el ojo.

El maquillaje verde parece subsistir hasta la IV dinástía y más tarde desaparece dejando lugar al negro. El predominio de la galena en las materias analizadas por los investigadores se confirma por la presencia del maquillaje negro en la lista de ofrendas funerarias a partir de la época de Kéops. El negro se describe por el término mesdemet que, aplicado al ojo significaría hacer hablar los ojos, hacerlos expresivos ó pintar los ojos.

En las tumbas, al lado de los sarcófagos, se encontraron bolsas de galena triturada. Los muertos se llevaban sus materias primas para su vida en el más allá.

El ojo negro prolongado como de una gota se encuentra en numerosos sarcófagos: se trata del ojo del Dios Horus, símbolo de la integridad, a quien se representaba con una cabeza de halcón, un animal cuyo ojo está naturalmente rodeado de un círculo negro, y que sin duda alguna inspiró a los artistas. Asimismo, se han observado varios maquillajes de ojos negros en las estatuas y en la pintura desde la IV dinastía en adelante: La princesa Nefertiabet, ataviada con su vestido de piel de pantera, se maquillaba los ojos con una línea negra alargada ligeramente hacia la sien y la nariz.

Durante la XVIII dinastía, la línea cosmética evoluciona. Como prueba de ello tenemos los maquillajes de Senynefer, jefe del gabinete del rey y de su esposa, o de Amenofis III. Los primeros presentan un fino trazo negro alrededor del ojo prolongado por una ancha franja paralela a la línea de las cejas, negro profundo para ella, azul grisáceo para él. En la época del rey Amenofis III, se rodeaba a veces el ojo con una ancha línea negra, sin prolongarse por ninguno de los lados.

A pesar de que predominaban los maquillajes verdes y negros, los egipcios disponían de pigmentos variados como la cerusita natural que permitía obtener un polvo blanco y que, añadida a la galena negra, ofrecía toda una gama de grises. La pintura y la estutaria revelan la existencia de una paleta de colores más amplia que la utilizada por los artistas. El maquillaje representado no siempre correspondía a una coloración real sino que tomaba entonces un valor simbólico.

Los artistas utilizaban principalmente el azul egipcio, un producto sintético compuesto de cobre, natrón y caliza. Así, se observa un trazo azul en lugar de negro en algunas estatuas y sarcófagos, sin embargo, ningún recipiente cosmético ha mostrado hasta hoy la presencia de esta materia. Los artistas utilizaban también el amarillo, constituido de polvo dorado u ocre.

Con el fin de obtener las composiciones irisadas o mates, los egipcios utilizaban polvos de galena. Según la forma de trituración, los polvos conservaban el resplandor metálico brillante de la galena negra azulada bruta o tomaba un color negro mate. La galena, mezclada con polvos blancos, ofrecía una paleta de matices de grises irisados o mates.

El uso de maquillaje siempre estuvo bien considerado, incluso tenían un mito explicando esta costumbre: Cuando Horus peleó contra su tío Seth perdió un ojo, por lo que inventó el maquillaje para restablecer la perfección de su belleza: el uso de productos cosméticos para reparar los desperfectos del tiempo o maquillar los accidentes de la vida son por lo tanto legítimos. Esto explica la gran variedad de productos como aceites, kohl, colirios, rojo para los labios y las mejillas, concebidos por los egipcios de la antigüedad y utilizados desde muy pronto: se han descubierto restos del siglo IV a. C., y más de 160 recetas que describen su elaboración, que dura a veces varios meses. Las tumbas contienen a menudo todo lo necesario para la belleza en una cesta: los frascos de ungüentos, la pintura, los aceites, kohl en tubos de caña, y espejos de bronce pulido.

Los polvos fueron utilizados para blanquearse la piel de la cara. Dos tipos diferentes de máscaras se usaban para los ojos: una negra para dibujar el contorno y acentuar su forma de almendra, y otra verde para las pestañas y las cejas. Al aplastar la galena, los egipcios obtuvieron un tinte negro, en el que el tono variaba según fuese de fino el polvo: cuándo era reducida a polvo muy fino, el tinte era de un negro muy oscuro; si era aplastada con menos precisión, tenía reflejos metálicos.

Con este polvo hacían el kohl. El maquillaje de ojos estaba hecho con malaquita, y usaban el ocre para conseguir el color rojo.
Todos estos productos se mezclaban con grasas animales para compactarlos y conseguir una conservación más duradera.

Los egipcios fueron las personas de la antigüedad que practicaron más el arte del maquillaje, ningún otro pueblo lo ha usado tanto. Los productos cosméticos se comenzaron a usar para protegerse de los efectos del clima caliente y seco de Egipto. Así, el kohl protege y cuida de la conjuntivitis y los aceites perfumados sirvieron, y sirven todavía, para humedecer la piel y devolverle su flexibilidad.

Las uñas y las manos se pintaban también con alheña. Sólo las personas de baja condición usaban tatuajes.

No conocieron la destilación y no hicieron por lo tanto ningún perfume con alcohol. No obstante, cultivaban flores para perfumar otros productos. El Fayum (región alrededor de un lago del desierto, alimentado por un ramal del Nilo) fue la principal zona productora, sobre todo en el Imperio Nuevo, cuando las inundaciones fueron reguladas con diques.

Los distintos elementos de las flores eran clasificados, pasados por un tamiz y convertidos en pastas perfumadas. En las pinturas de las tumbas se representan los ungüentos que los egipcios usaban para el pelo y que se aplicaban por medio de unos conos blancos colocados encima de la cabeza.

Era muy típico que los egipcios realzasen sus ojos con colores fuertes y vivos. Y fueron ellos los primeros en pintar sus labios, con ocre rojo y óxido de hierro natural, extendiendo el preparado con un cepillo o palito por sus labios.

No hace mucho que se descubrieron restos de maquillaje en las tumbas de los faraones, y curiosamente esos productos cosméticos tienen un gran parecido con los que se usan en la actualidad.

En esta civilización utilizaban el antimonio rojo para colorear los labios, mediante la pulverización de piedras y minerales sacaban los tonos turquesa que aplicaban en párpados junto con el khöl que usaban para delinear los ojos en forma de cola de pez y remarcar las cejas. Usaban pinzas de depilar para dar forma a las cejas.

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

Las cremas corporales en el Antiguo Egipto

COSTUMBRES, SOCIEDAD

No cabe duda de que el perfume era un lujo que la clase trabajadora no podía permitirse, y debían conformarse con alguna crema corporal perfumada con balanites, o un cono de perfume en circunstancias muy especiales. La única forma de perfume a la que tenían acceso eran las propias flores y hierbas en estado natural que podían macerar en aceite o grasa de manera casera. Como contrapartida a la austeridad de la población, se sabe que Cleopatra gastó en una ocasión 400 denarios en ungüentos tan sólo para suavizar y perfumar sus manos.

El caso de los ungüentos era diferente, ya que les eran necesarios para que su piel no sufriera los efectos de la sequedad ambiental. Pero estas pomadas normalmente no estaban perfumadas y sus usuarios debían tolerar el olor a rancio que sin duda despedían las grasas. Para estas cremas meramente hidratantes utilizaban el aceite de sésamo (neheh) y el mal llamado aceite de castor.

Y digo mal llamado porque la mayoría de los autores traducen del inglés castor oil sin pararse a pensar que no parece muy probable que tales animalitos vivieran en Egipto.

El nombre latino del castor oil es Ricinus Comunis. La traducción al castellano es más que evidente. Se trata de aceite de ricino, concretamente de las bayas, y que hoy en día se sigue utilizando en las pomadas para las escoceduras de los bebés. Aunque le sigan llamando aceite de castor.

También las grasas animales tendrían su lugar para suavizar las epidermis de los trabajadores tras largas horas de exposición al sol. Estos ungüentos básicos fueron utilizados como medio de salario, junto con el grano, la cerveza, o las piezas de tela.

Entre los aceites más comunes estaban el llamado segenen (ungüento o aceite) que igual valía para el cuerpo y para las mechas de las lámparas. También usaron el aceite de moringa, que era mucho más apreciado que el de sésamo, pero que no estaba al alcance de la gente del pueblo.

Todos hemos oido hablar de la primera huelga de la que se tiene noticia y que se produjo en época de Ramsés III, cuando el gobierno se retrasó en el pago de estas materias básicas, provocando la protesta de los artesanos de Deir el Medina, quienes dependían exclusivamente de estas raciones para su supervivencia, puesto que en la aldea no se cultivaba la tierra, y los hombres estaban empleados en la decoración de las tumbas reales.

“…Estamos aquí a causa del hambre y la sed. No hay vestidos, ni ungüentos, ni pescados, ni verduras. Contádselo al faraón nuestro buen señor y contádselo al visir nuestro superior para que nos sean enviados alimentos…”.

Los obreros, entonces, decidieron dejar de trabajar hasta conseguir el compromiso de los gobernantes de que se les pagaría todo lo que se les debía. Todo ello quedó reflejado en multitud de ostraca y sobre todo en el Papiro de la Huelga, conservado en el Museo Egipcio de Turin.

Esto no hace sino poner de manifiesto la gran importancia que tenía el cuidado de la piel para los egipcios, quienes, además de una mera hidratación de la piel, también contaban con auténticas cremas de belleza que podrían compararse a las de hoy en día. Veamos si no unos ejemplos.

En un enterramiento de princesas de la Din. XVIII se encontraron unas vasijas que contuvieron algo parecido a una crema limpiadora. EL análisis posterior reveló que se trataba de una composición de aceite y tierra caliza, posiblemente yeso. El yeso y la arcilla son elementos que aún se usan en la cosmética moderna por su efecto suavemente abrasivo y purificante de la piel.

También contaban con cremas “reafirmantes” compuestas de natrón rojo, sal del norte y miel. Algunos autores hablan de un cuarto componente que sería el polvo de calcita o alabastro.

Y estas cremas se completarían con la crema “antiarrugas” cuya fórmula sería resina de incienso, cera y aceite de balanites molido y mezclado con el jugo fermentado del junco.

Esta mezcla debía aplicarse en la cara cada día. Encontramos hasta cinco fórmulas de crema antiarrugas, aunque no siempre podemos conocer todos los ingredientes, que ciertamente, son muy curiosos, como por ejemplo:

• aceite
• goma
• polvo de huevo de avestruz
• bedet (una variedad de trigo)
• y bilis de buey

Otra receta habla de un agua llamada kebu, polvo de calcita, goma y frita verde, todo ello hecho una bola y empapado en leche de mujer…Como verán las recetas no pueden ser más sorprendentes.

El que hayan aparecido estas fórmulas nos demuestra igualmente la preocupación que sentían los egipcios por mantenerse jóvenes de aspecto. Realmente esto no debiera haberles preocupado demasiado, visto la corta esperanza de vida que tenían, que no iba más allá de los cuarenta años. Pero incluso a esa edad tan joven, la piel podía presentar un aspecto maltratado debido a la agresividad del clima.

No dejaremos de nombrar a la más caprichosa de las reinas egipcias, Cleopatra, de quien se dice que se bañaba en leche. Si esto es verdad, las proteinas grasas de la leche debieron hacer maravillas en su piel.

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

Sexo y Erotismo en el Antiguo Egipto (Nacho Ares)

COSTUMBRES, SOCIEDAD

La civilización egipcia, que desde sus comienzos siempre se ha caracterizado por el exotismo y la exuberancia, no podía dejar de lado un elemento tan importante como podía ser el sexo. El arte, los textos y la propia religión, nos advierten de que los antiguos egipcios, lejos de ser alguna suerte de puritanos o santurrones, daban al sexo la importancia que se merecía. Antes de que el mundo existiera, no había nada en el universo. No existían ni los ríos, ni las montañas, ni los valles. Todo estaba sumido en la más lúgubre oscuridad. En un momento incierto, de la nada surgieron las aguas primordiales del Nun, el no-ser. Entonces todo el universo se cubrió por una gran extensión de agua: se había dado el primer paso hacia la vida. El dios solar Atum, se auto creó viniendo a dar luz a un mundo recién nacido en donde solamente estaban él y las aguas primordiales. En un acto reflejo, en un deseo de compartir su vida con más personas y dar pie a una dinastía de dioses, el dios Atum se masturbó dando vida a los dioses Shu, el aire, y Tefnut, el agua. A su vez, de éstos nacieron Geb, la tierra, y Nut, el cielo. Relatado de una forma tan brusca, los sacerdotes del templo solar de Heliópolis, cerca de El Cairo, han dejado para la posteridad el nacimiento del mundo y de sus elementos principales. Partiendo de una base tan libidinosa, no es de extrañar que los antiguos egipcios vieran en el sexo una elemento de lo más normal en sus vidas cotidianas.

Factores ambientales

En un país en donde el calor es, durante la mayor parte del año, la nota predominante en lo que al clima se refiere, no es de extrañar que los antiguos egipcios acostumbraran a usar ropas ligeras o muy livianas, si es que no iban completamente desnudos. De esta manera, los habitantes del valle del Nilo estaban ciertamente acostumbrados a convivir casi desnudos, tal y como sucede con muchas tribus africanas en la actualidad. Era norma común en las aldeanas realizar sus tareas diarias vestidas únicamente con una falda corta dejando los senos al descubierto. De igual manera, es muy frecuente encontrar en las tumbas de cualquier época, representaciones artísticas con escenas de labranza, en donde los propios campesinos realizan sus faenas cotidianas sin ninguna prenda que les cubra. En otras ocasiones, las condiciones del trabajo invitaban a una desnudez que si bien no parece que fuera obligada, resultaba en cualquier caso mucho más cómoda.

Esto ocurre, por ejemplo, en el caso de los pescadores, quienes al tener que permanecer mucho tiempo dentro de los ríos o pantanos optaban por trabajar desnudos y evitar así las molestias que podrían acarrear las ropas mojadas. Con todo, el calor y la comodidad hacían que los trabajadores egipcios de las pequeñas aldeas realizaran sus tareas diarias tal y como los dioses les habían traído al mundo. Por su parte, si bien no consta que en los estratos más elevados de la sociedad egipcia tuvieran las mismas costumbres, principalmente porque no trabajaban y vivían siempre rodeados de servidores que los cubrían del ardiente sol del desierto, las damas de la alta sociedad sí acostumbraban a llevar en las fiestas sugerentes vestidos de lino, casi transparentes, que dejaban adivinar absolutamente todo lo que había debajo de ellos.

Sexo puro y duro

Si bien es cierto que los documentos “pornográficos” en el antiguo Egipto son hasta la época ptolemaica muy escasos, los documentos que nos han dejado en este sentido los antiguos egipcios, son auténticos Kamasutra de las prácticas diarias del sexo en la corte del faraón. En estos papiros y ostraca, podemos llegar a entender de forma más directa la importancia y variedad de esta faceta humana en el valle del Nilo. Sin punto de comparación con los infantiles poemas eróticos en donde los novios insinuaban de forma velada una sexualidad y erotismo muy recatados, tenemos auténticos papiros pornográficos, que si bien son una excepción, no dejan de ser interesantes. De entre todos los documentos que tenemos, el más conocido es el papiro de Turín nº 55001. Perteneciente al reinado de Ramsés II, no fue publicado hasta el año 1973 por su marcado contenido erótico, y es que los dibujos allí inscritos no parecieron ser del gusto más refinado de los primeros egiptólogos, incluyendo al propio Champollion. El papiro hace una breve reseña de las licenciosas costumbres de las que gustaba un Ramsés ya entrado en años. Se describe cómo las muchachas recién llegadas a palacio hacían todo lo posible por hacerse con los favores de su faraón. Así, se presentaban ante él y tras un estimulante strip-tease se acercaban a su señor, abriendo los muslos y mostrando todo aquello que el rey se perdería si las llegara a rechazar. Seguidamente, Ramsés, harto de tan “insulso” desfile de modelos, organizaba algo mucho más excitante para su calenturienta cabeza: hacía entrar en el gran salón del palacio carros repletos de muchachitas en las posturas más inverosímiles, gritando y jadeando como auténticas bestias en celo.

Un arte puritano

Si bien los antiguos egipcios estaban sobrados en intenciones y manifestaciones de un erotismo patente, eran bastante recatados a la hora de representar iconográficamente este tipo de escenas si nos alejamos de los papiros propiamente eróticos. De esta manera, resulta bastante complicado encontrar desnudos integrales en la iconografía oficial egipcia, si nos salimos de las escenas tradicionales de bailarinas en las tumbas tebanas. Poseemos algunos ejemplos de la concepción y nacimiento divinos de los faraones egipcios. En ellos se observa cómo el dios desciende a la tierra para unirse con la madre del rey y engendrar así un nuevo vástago para la dinastía reinante. Lo curioso de este tipo de escenas es que los dos protagonistas están vestidos aunque la postura de sus cuerpos denote claramente qué tipo de acto están realizando. De igual manera, en la escritura jeroglífica uno de los determinantes utilizados en el campo semántico que agrupa a todas las palabras relacionadas con el sexo es el dibujo de una pareja haciendo el amor… pero vestidos. La misma perspectiva utilizada por los egipcios en sus representaciones relivarias y pictóricas -las figuras de perfil- impedía una perfecta apreciación de los desnudos. No obstante conservamos algunas excepciones dignas de mención. Por ejemplo, es célebre la escena de las tres flautistas en la tumba del noble tebano Nakht (ca. 1400 a. C.), especialmente porque una de ellas aparece con el pecho dibujado en posición frontal. De igual manera, la tumba de Rekhmire en Tebas posee una pintura que muestra una escena de tocador en donde una de las sirvientas está en un perfil de tres cuartos, de suerte que enseña el trasero al espectador. Por su parte, la escultura en bulto redondo quizás más proclive a mostrar el cuerpo entero, tampoco se prodigó en este tipo de temas a excepción de las representaciones itifálicas del dios Min. No será hasta la época ptolemaica (a partir del 332 a. C.) cuando aparezca el erotismo o la pornografía de forma abundante en la escultura grecoegipcia.

Las divinidades del sexo

Desde época prehistórica -IV milenio a. C.-, el Egipto faraónico ha estado surtido de numerosos amuletos con una función vinculada a la fertilidad más que manifiesta. Conservamos figurillas de mujeres desnudas u hombres dotados de un enorme pene interpretados como un llamamiento claro a la fertilidad. Con el paso de los siglos, si bien este tipo de amuletos siguió realizándose -conservamos buenos ejemplos en la ciudad de Deir el Medina de la XVIII dinastía, ca. 1400 a. C.-, se fueron solidificando las creencias en torno a una serie de divinidades con una finalidad específica. La diosa con más tradición en este sentido fue Hathor, identificada con un sinfín de divinidades femeninas locales lo que provocó una difusión abrumadora de sus seguidores. Esta diosa era protectora de las mujeres, protectora de las fiestas, la bebida, el amor y toda clase de desenfrenos de los que solía participar un egipcio en vida. Los griegos la identificaron con su Afrodita. De forma muy similar, el dios Bes, posiblemente de origen extranjero -fenicio o nubio-, era el patrón de las alcobas conyugales, de los bailes, las fiestas y protector de las parturientas junto a la divinidad femenina Tueris. Se le representaba de frente como un enano grueso y barbudo, sacando la lengua y en ocasiones tocando algún instrumento.

NACHO ARES www.nachoares.com

© Nacho Ares 2006

Publicado en Misterios de la Arqueología y del pasado, nº7 abr. 1997

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

El Vestido en el Antiguo Egipto

COSTUMBRES, SOCIEDAD

INTRODUCCION

La moda se origina, posiblemente, en el antiguo Egipto, un país milenario cuya historia se remonta, aproximadamente, al año 3000 antes de Cristo. Esta fue y sigue siendo una de las culturas más poderosas y ricas de todos los tiempos, en la que los egipcios y egipcias de la Antigüedad consideraban las telas que cubrían sus cuerpos como importantes símbolos religiosos y míticos. La creencia en la vida después de la muerte y en la innegable inmortalidad del alma se pone de manifiesto en los tejidos, las formas y colores.

La forma de vestir de la época respondía a una compleja mentalidad que definía perfectamente y sin ningún tipo de dudas la condición social y la función que cada persona cumplía en la sociedad. Uno de los marcadores más importantes de la diferencia de clases era la presencia o no de adornos y joyas en las telas. Los amuletos protegían del mal y aportaban a aquellos que los poseían energía y poderes mágicos.

Los tejidos solían ser transparentes, puesto que no existían, en aquel entonces, prejuicios en torno de la desnudez corporal. La forma de vestir respondía, holísticamente, a un sentido estético que, bajo ningún concepto, obedecía a un patrón moralista.

El Faraón, ser mítico y descendiente directo del Dios del sol Ra (la más poderoso de todas las Deidades), era vestido con un traje especial, el cual le otorgaba una fuerza única y una energía sobrehumana sin igual. Esta vestimenta poseía un significado mágico y divino; ahí reside su inigualable grado de superioridad estética.

LA MODA EN EL ANTIGUO EGIPTO

No ha sido tarea fácil para los egiptólogos rescatar “vestidos” propiamente dichos, ya que lo que normalmente se encuentra en los yacimientos son fragmentos de los mismos, de los que hay miles por todos los museos del mundo clasificados como “tela egipcia”. Las telas encontradas tampoco aclaran demasiado si eran para anudar al cuerpo como prendas de vestir, o si eran ropa de cama. Solo el análisis de las marcas de uso o manchas puede resolver algo.

Ante todo cabría decir que los vestidos que han sobrevivido físicamente pertenecían a dueños de tumbas y de ajuar funerario, es decir, a personas acomodadas, por lo que en lo que se refiere a sirvientes u obreros de cualquier tipo, debemos tomar como referencia las representaciones parietales o las esculturas. Por otro lado, la moda que se representa en las pinturas de las paredes podría llamarse “moda real” o bien “moda divina” ya que son reyes o dioses los que la lucen. Por lo tanto siempre tenemos la sensación de ver a personajes vestidos “de domingo” En cambio para las clases bajas, la moda varió muy poco entre las diferentes épocas de la historia de Egipto.

Afortunadamente han aparecido tumbas bien provistas de telas y ropas. Lo que no sabemos es cuales fueron de uso normal y cuales diseñadas solo para uso funerario como parte del ajuar.

Otro problema con el que nos encontramos para reconocer los vestidos es la idealización a la que tendían los artistas. No perdamos de vista que cuando un artista resaltaba una característica de una prenda, incluso sacrificando el aspecto que “debía” tener, era porque así lo deseaba, como por ejemplo un taparrabos o un vestido abierto. Esto no significaba que siempre estuviese abierto, sino que era una manera de mostrar cómo era la prenda. Es decir, su deseo era mostrar la realidad, resaltando las características importantes, sin concesiones a la perspectiva.

Hay más dificultades para el estudio de la ropa en el Antiguo Egipto, como son por ejemplo la imposibilidad de averiguar el color que tenían las prendas, ya que la mayoría han llegado extremadamente dañadas. Y a veces en las representaciones nos encontramos con dibujos lineales y esquemáticos sin policromía. La textura tampoco puede apreciarse por la representación parietal.

Podemos dividir las prendas egipcias en dos grandes grupos: Las prendas que simplemente se arrollaban al cuerpo como un pareo, y las prendas cortadas por patrón y cosidas.

En el primer grupo entrarían vestidos arcaicos, faldellines, faldas, mantos y chales.

Al segundo grupo pertenecerían los vestidos funda, las túnicas saco, las camisas y los taparrabos.

Capítulo aparte merecerían la ropa para los soldados, las pieles de felino para los sacerdotes, y las prendas usadas por las bailarinas y prostitutas. En cuanto a la ropa de niños, nada podemos decir puesto que iban desnudos hasta alcanzar la pubertad.

EL VESTIDO EN EL IMPERIO ANTIGUO

Difícilmente podemos llamar vestidos a las ropas que usaban los egipcios en el Reino Antiguo. Las mujeres simplemente arrollaban un rectángulo de tela largo hasta los tobillos que iba atado en el hombro izquierdo, al lado de la axila, dando la impresión de ser un tirante.
Los hombres casi siempre aparecen con un simple faldellín, y en el caso de obreros, con el taparrabos, sin más.

Más adelante aparecieron los llamados “vestidos funda”, consistentes en un cilindro estrecho que se sujetaba más por su estrechez que por el o los tirantes, que además estaban sin coser. Los vestidos que se han encontrado en las tumbas NO tenían tirantes. En las pinturas de las paredes, los tirantes dejan con frecuencia los pechos al aire, aunque en las estatuas están estratégicamente cubiertos por los tirantes. Este vestido-funda era utilizado por todas las clases sociales, reinas, sirvientes, e incluso diosas.

El asunto de los tirantes ha movido a grandes controversias, ya que al no aparecer vestidos con los tirantes cosidos, ni alfileres adecuados para sujetarlos, y ni siquiera haber un canon de utilización, esto podría llevarnos a la conclusión de que los tirantes eran unas bandas que se arrollaban al torso con el fin de sujetar el pecho, por tanto al ir bajo el pecho no necesitaban coserlos al vestido. También se ha pensado que estas bandas fueran una forma de empapar el sudor, sin que chorrease por el cuerpo.

Las diosas llevaron a lo largo de la historia estos vestidos más adornados, con dibujos, colores o bordados.

Por supuesto las representaciones de estos vestidos están idealizadas, y no debían sentar tan bien como podría suponerse. Era difícil que un simple rectángulo arrollado al cuerpo cayese tan recto y simétrico, y es también difícil que un vestido funda, hecho de lino, que es un material que tiende a dar de sí, ajuste en un cuerpo de forma que revele las formas de la manera que vemos en las decoraciones parietales.

Lo que en los vestidos masculinos llamaremos faldellín, cuando es usado por mujeres no tenemos más remedio que llamarle falda, y considerarla una prenda de trabajo, utilizada por la clase trabajadora. Difiere de la prenda masculina en varios aspectos: es mucho más larga, hasta la rodilla o incluso los tobillos; además el borde del rectángulo de tela que en el faldellín masculino es redondeado, en la falda femenina desaparece. La falda es un rectángulo de tejido arrollado al cuerpo en la cintura, con el pico final enganchado de la misma manera que un pareo o una toalla, al salir de la ducha. A veces una banda o fajín sujetaba la falda en su sitio.

Otra diferencia es que las faldas femeninas nunca iban decoradas, ni pliegues, ni flecos, ni adornos de ningún tipo, con excepción de las bailarinas.

Muy raramente aparecen vestidos más elaborados con escote de pico en V, que a veces iban bordados con cuentas de vidrio y llevaban un cinturón.

Prácticamente no había diferencia de forma entre los vestidos de las señoras y los de las sirvientas, aunque sí debía haberla en la calidad de los tejidos. Por supuesto las señoras llevaban peluca y joyas, mientras que las sirvientas no iban adornadas. Incluso, dependiendo del trabajo que desempeñaran en la casa, vestían un simple faldellín como los hombres, que les permitía mayor libertad de movimientos.

Los mencionados vestidos de las bailarinas eran muy curiosos, consistían en una falda hasta la rodilla o el tobillo (tela arrollada al cuerpo y sujeta con una banda o fajín) y unas tiras entrecruzadas por el pecho y la espalda que acababan atándose en el pecho o en la espalda. Estos eran utilizados por las bailarinas del Reino Antiguo. Ejemplos de este tipo de traje se han encontrado en Sakkara, en las mastabas de Ti y de la princesa Idut.

Por otra parte, desde el Reino Antiguo aparecen los llamados vestidos red, consistentes en una red hecha de cilindros de pasta de vidrio engarzados formando rombos y otros dibujos. Dos tirantes sujetaban estos vestidos cilíndricos, que llevaban una especie de placas metálicas (bronce) o de terracota para ocultar la parte más comprometida de los senos femeninos.

Pruebas hechas con vestidos de este tipo que han llegado a nuestros días demuestran que estaban pensados para chicas muy jóvenes, unos doce o trece años. Los bordes de estos vestidos estaban formados por unos “flecos” hechos con conchas en las que introducían piedrecitas o bolitas de barro para que pesaran, y que sonaran al moverse. Los egipcios gustaban de admirar el cuerpo femenino semicubierto, casi más que totalmente desnudo. El sonido de las bolitas tenía además un efecto erotizante. Estos vestidos cuando eran utilizados por señoras respetables iban superpuestos a un vestido-funda, mientras que las prostitutas o bailarinas los utilizarían sin nada debajo. En el papiro Westcar aparece el conocido relato del rey Snefru y las chicas vestidas de red que remaban para él.

Los hombres también se enrollaban en rectángulos de tela como las mujeres, con algunas diferencias, ellos lo ataban en el hombro, como vemos en la paleta de Narmer, o de modo algo más complicado de manera que parecían tener una manga solo.

No obstante la prenda masculina por excelencia a lo largo de toda la historia de Egipto fue el faldellín. Era esta una prenda consistente en un rectángulo de tela que llegaba a la rodilla y que se arrollaban al cuerpo igual que hoy en día hacemos con una toalla.

A veces aparecen con los picos delanteros redondeados, dejando ver una especie de delantal, que llevaban debajo cubriendo el taparrabos. Estos delantales en caso de personajes de la realeza podían estar bordados, plisados o con flecos o cenefas.
El delantal básico sería una pieza de tela rectangular o trapezoidal que se ataba con cintas a la espalda. El faldellín/delantal era prenda de uso exclusivamente masculino.

El faldellín podía sujetarse a la cintura con bandas o fajines cuyos extremos se dejaban colgar por delante de la zona genital. Hay autores que sostienen que el faldellín/delantal era una sola prenda, pero hoy en día esa tendencia está obsoleta.
Para que un rectángulo de tela presentase el aspecto de faldellín-delantal, el modo de atarlo debía resultar difícil y poco práctico.

La ropa interior no varió a lo largo de toda la historia de Egipto, y era igual para hombres y mujeres. Se trataba de una especie de pico-pañal triangular con cintas. Estaba formado por dos piezas triangulares unidas por una costura simple en el centro y dobladillo en los laterales.

Se colocaba como un pañal de bebé, metiendo el pico del triángulo entre las piernas y atándolo con las cintas desde detrás.

A veces, en lugar de taparrabos, o encima de él pasaban una banda entre las piernas sujetando los bordes con otra banda que ataban a la cintura. Al dejar colgar los bordes por delante hacía el efecto delantal.

En cualquier caso tampoco se puede asegurar que el faldellín-delantal fueran dos piezas, ya que haría falta encontrar algún trozo lo suficientemente grande como para poder analizar marcas de uso, manchas, arrugas, etc.

Hay otro tipo de vestiduras de las cuales se conservan algunos ejemplos. En este caso son ropas “cosidas” y se trata de los famosos vestidos de Deshasha (Dinastía V) y de la camisa de Tarkhan (Dinastía I). Todas estas prendas están hechas del mismo modo: montadas sobre un faldón y la parte de arriba en canesú rudimentario de dos piezas y manga larga. Las túnicas de Deshasha son largas y podrían servir para un adolescente, mientras que la camisa es corta y de tamaño adulto.

Hay también otra camisa plisada, pero con el mismo corte, de la VI Dinastía Esta no parece una prenda muy cómoda, ya que tiene aspecto de ser muy pesada. También había vestidos largos plisados en sentido horizontal. Esto debió ser una moda pasajera, ya que el propio peso de la tela desplisaría el tejido y el vestido quedaría demasiado largo. Esta moda debió perdurar por poco práctica y poco estética.

EL VESTIDO EN EL REINO MEDIO

Los vestidos femeninos seguían la misma “moda”. Es decir un rectángulo arrollado al menos una vez y media en torno al cuerpo, y sujeto a un hombro.

Ahora, ya elaboraban un poco más los vestidos y curvaban los extremos que debían ser atados en una especie de rabos o rudimento de tirante para atarse a la espalda. Esto era un intento de facilitar la sujeción sin tener que obligar a la tela a arrugarse bajo el brazo, con la consiguiente incomodidad.. Estos vestidos eran fundamentalmente utilizados por las sirvientas. A veces llevaban como adorno una sobrefalda de cuentas que variaba en longitud y tamaño.

Los vestidos funda seguían siendo utilizados. En las representaciones vemos que es más un deseo del artista que una verdadera forma de vestirse, ya que una prenda tan ajustada debía ser incómoda de poner, y no digamos de quitar o moverse con ella, teniendo en cuenta las temperaturas de Egipto. No podemos olvidar que el lino no es un tejido que ceda ni se acople, por tanto cuando vemos a una dama vestida así arrodillada Y SIN UNA SOLA ARRUGA no nos cabe duda sobre la idealización.

En el Reino Medio comenzaron a utilizarse los plisados para la realeza y los colores para las sirvientas y obreras.

Los hombres seguían utilizando faldellín, aunque durante el IM eran algo más altos de cintura, y solían cubrir el ombligo. También eran más largos. En la moda también se traslucía algo de la melancolía del Reino Medio. Aunque en esta época florecieron artes como la Literatura, la sociedad en general era algo menos festiva, y esto se traduce en una moda algo más recatada, e incluso una cierta blandura de facciones en las estatuas.

Durante el Reino Medio aparecieron las llamadas túnicas-saco, o camisas. Pero no sobrevivió ninguna de aquella época, y las que conocemos son del Reino Nuevo

EL VESTIDO EN EL REINO NUEVO

A partir del Reino Nuevo ya no se vuelve a ver el vestido arcaico, es decir el simplemente arrollado al cuerpo, aunque se siguen envolviendo en una tela de manera más o menos artística. Las telas eran más ricas y muchas veces plisadas, sobre todo para las clases altas.

Comenzaron a idear nuevas y complicadas formas de anudar en torno a su cuerpo grandes cantidades de tela, consiguiendo unos resultados realmente sorprendentes, como podemos ver en los fastuosos vestidos de Nefertari, o los de época amárnica

Unas veces arrollaban la tela dejando un pecho al aire. Otras veces cubrían ambos, dando la impresión de llevar una especie de chal por encima, pero algunos dibujos nos enseñan cómo se podía conseguir tan magnífico resultado. Aunque los rectángulos de tela debían se cada vez mayores para dar todas las vueltas necesarias. Y también las telas más finas para no abultar demasiado.

Se cree que después del complicado entrecruzado de tela iban atados delante, pero quizás esa es solo la impresión de las representaciones, ya que las diosas y las reinas realzaban estos modelos con fajines o, llamémosle, cinturones, aunque ahora éstos eran bordados, o de colores y tenían flecos trenzados para evitar que se deshilacharan.

Los vestidos funda seguían utilizándose, aunque cada vez eran más nítidos, o quizas, los artistas más esmerados. Vemos Además que ya tenían dibujos y colores, incluso para las sirvientas.

Cuando vemos un color amarillento en los vestidos blancos de las fiestas tebanas, es, al parecer, las manchas de grasa de los conos de perfume, que iban impregnando las telas.

También las franjas grises verticales que aparecen en los vestidos de las plañideras, no son ningún color añadido, sino las manchas de la ceniza que se arrojaban por encima para demostrar su dolor.

La moda masculina también varió, y en el Reino Nuevo los faraones y nobles se hacen representar con vestiduras más complicadas. A menudo llevan una falda larga hasta los pies, aunque de tela transparente a través de la cual vemos el faldellín corto.

También en esta época aparecieron las llamadas “Túnicas-Saco”. Estas prendas eran utilizadas igualmente por hombres, mujeres y a veces niños. En algunos textos las llaman dalmáticas, por la semejanza que tienen con la vestidura sacerdotal actual. Se trata de un rectángulo de tela doblado a la mitad, con un agujero en forma de ojo de cerradura para el cuello, y cosida a los lados, pero dejando un espacio sin coser para los brazos de unos 30 cm. Las había con y sin mangas

Normalmente eran simples, pero las había bordadas y con adornos de tapicería o flecos (Tutankhamon). También solían intercalar hilos de otros colores en el tejido La abertura del cuello se cerraba con cordones. A veces se las ceñían con cordones o fajines de colores, bordados o con flecos para ir más cómodos y evitar el antiestético aspecto de murciélago

Las había largas y cortas. Las largas iban desde los hombros a las rodillas, o más frecuentemente a los tobillos. Eran utilizadas por todos. Las cortas, que iban desde los hombros a las caderas eran de uso masculino. Ambas modalidades podían utilizarse solas, o sobre otras prendas, ya que su función primordial era la de abrigar en épocas frías, mas que la de adornar o demostrar status social.

Estas prendas comenzaron a verse en el Reino Medio, pero las que han sobrevivido pertenecen al Reino Nuevo. Por ejemplo en la tumba del arquitecto Kha aparecieron 16 de estas túnicas de material fino y una de material grueso, que hemos dado en denominar “de invierno”. Tutankhamon tenía 12 túnicas-saco, algunas bordadas para uso ceremonial. Otras se encontraron en la aldea de los trabajadores de Amarna

No olvidaremos las vestiduras de los sacerdotes. Los sacerdotes utilizaron las mismas vestiduras que la gente ordinaria, y no debieron variar gran cosa a lo largo de la historia. Sus vestiduras siempre debían ser de lino de la mejor calidad, casi transparente, y estar recién lavadas. Podían utilizar faldellín, vestido arcaico, o también los llamados túnica saco. Pero solo gracias a los demás símbolos de los vestidos podemos saber si un personaje era sacerdote o no, ya que solían llevar unos pectorales especiales, llevar unos báculos muy característicos, o bien ir peinados con un mechón lateral. También los adornos del delantal del faldellín, habitualmente adornado con una cabeza de guepardo nos informan de que el personaje pertenece al clero

Para determinados ritos, o fiestas funerarias. los sacerdotes Sem y Iunmutef llevaban pieles de felino sobre sus túnicas. EL Sem la llevaba simplemente superpuesta, mientras que el Iun-Mwt-ef solía agarrar la pata trasera de la piel del felino

Tanto sacerdotes, como sacerdotisas utilizaron estas pieles, aunque las mujeres arrollaban la piel al cuerpo como un vestido y no como una capa.

VESTIDO EN EPOCAS POSTERIORES

Las representaciones de vestiduras en época ptolemaica y tardía nos muestran una vestidura que es una copia de las anteriores, aunque nos cabe la duda de que esto pudiera ser solo de “cara a la galería” para las representaciones murales.

Lo cierto es que los faraones y reinas de esta época se hacían representar en las paredes y estatuas como egipcios clásicos. Pero a veces parecían estar disfrazados de algo que ya no era su modo habitual de vestir. A pesar de que hemos visto tantas veces representada a la famosa Cleopatra VII como ejemplo de la mujer egipcia, la verdad es que el atuendo habitual de Cleopatra debía ser más bien como dictaba la moda griega, es decir con clámide. Y solo para hacerse representar en los monumentos debió usar prendas egipcias.

No obstante tenemos magníficos ejemplos de vestidos de época tardía como el que luce la reina Karomama.

LOS MATERIALES

La materia prima principal es el lino.

La lana no llegó a Egipto hasta el siglo V A.C. y se consideraba impura. Herodoto dijo que la lana estaba prohibida por la religión egipcia. La realidad es que no les hacía falta para nada. Seguramente si hubieran vivido en un lugar donde hiciera frío no la hubieran considerado impura.

El uso de la lana para hacer pelucas no se ha confirmado. La traducción de una palabra dudosa como “lana” en un papiro del Reino Nuevo no es suficiente prueba. Si se llegó a usar la lana, no fue en modo alguno para vestirse.

El algodón tuvo su origen en India, siendo el primer tejido del 3.250 A.C. en Mohenjo Daru. Aparece en Egipto en el Siglo II D.C., aunque la producción en serio se inició con los árabes en el 641.

La seda no llegaría hasta el Siglo IV y por tanto nada tiene que ver con la cultura faraónica.

El LINO

El lino se cosechaba en distintos momentos de maduración, dependiendo del uso que se fuera a dar a sus fibras.

- Verde para los tejidos más finos
- Amarillo para fabricar “buenas telas”
- Maduro para hacer cuerdas y esteras

Una vez recogido se pasaba por una especie de peine para separar las impurezas del tallo. Luego se mojaba, para separar las fibras de cualquier resto de tallo y se peinaba de nuevo. Las fibras ya estaban listas para ser torsionadas e hiladas. Se tendía a torsionar el hilo en “S”, es decir, hacia la izquierda, ya que el lino al secarse tiene esa tendencia. Los husos que utilizaban para la hilatura eran de tres tipos: suspendidos, de pared y a mano

El color iba de blanco a marrón dorado pasando por toda la gama de los beige. La variación era según la madurez de la planta. Algunos linos eran deliberadamente blanqueados al sol. Las variedades eran:

- Lino real. Blanco y casi transparente.
- Lino fino. Con más hilos, más tupido, aunque aún fino.
- Tejido fino. Buena calidad, pero hilos más gruesos.
- Tejido suave. Tejido bueno y resistente, aunque con una terminación algo más ordinaria. Era el tejido de abrigarse.

HILATURA Y TEJIDOS

La hilatura y el tejido eran artes antiquísimos en Egipto. Una vez hiladas las fibras se procedía al tejido de las telas. Se solía hacer en las casas, donde había un pequeño taller para el uso doméstico. Tejían en telares verticales y horizontales.

Los telares horizontales o de suelo se usaron desde la época Badariense al Reino Medio. Los verticales se usaron desde el Reino Nuevo, sin que esto signifique que se desterrara el telar horizontal.

Los hilos (lo que se llama “urdimbre”) se mantenían separados por unos peines para que pasaran unas agujas enhebradas (lanzaderas). Después unos listones de madera (“batanes”) apretaban el entretejido de los hilos para darles consistencia.

El ancho de las telas oscilaba alrededor del metro o metro veinte. (Los brazos del tejedor extendidos). Este ancho configuraba a veces el largo de los vestidos. Es de destacar que los bordes longitudinales de los tejidos estaban reforzados en algo parecido a nuestra “orilla viva” para evitar que se deshilachara. Esto se conseguía reforzando al doble de hilos en la trama y urdimbre de los bordes. También tejieron dejando hebras huecas sobre la trama, es decir haciendo un rudimento de tela de “rizo” que se utilizaba como toalla.

Todos los templos tenían su propio taller de tejidos, y el de Amarna se tenía por particularmente próspero. Sorprendentemente, y pese a lo rudimentario de la hilatura y tejido, muy pocas telas egipcios presentan defectos en la fabricación.

También encontraremos cordones y chales. Los cordones eran fibras gruesas de lino fino torsionadas en S o en Z con algo parecido a borlas con flecos en los bordes. Los chales, o más bien deberíamos llamarlos fajines eran de tejido y también llevaban los bordes con flecos trenzados y se utilizaban para ceñir las ropas a la cintura, o bajo el pecho. Afirmamos esto porque es mucho más escasa la representación de esta prenda como “chal”.

El llamado chal de Tutankhamon mide 1,07 m. de largo por 20 cm. de ancho. Con este ancho no deberíamos considerarlo un chal, con la acepción que le damos ahora a la palabra, aunque pudiera ser una especie de estola ritual usada en determinados ritos u ocasiones solemnes.

Hay muy pocas representaciones de estos fajines usados como chales por mujeres, solo como ceñidor para evitar que se les cayeran las faldas en los trabajos más duros, o ya en vestidos muy elaborados de la 19 Din. (Nefertari). Otros autores apuntan que estas bandas eran utilizadas por las mujeres como algo parecido a un sujetador, aunque no existen representaciones específicas de este uso, por lo que nada podemos afirmar.

EL TEÑIDO

Utilizaban tintes naturales:

Rojo
Alkanna tinctoria (raices)

Rubia tinctorum

Rubia peregrina

Hembra del Coccus ilicis (cochinilla)

Azul
Isatis tinctoria

Indigofera tinctoria

Amarillo
Carthanus tinctorius

Verde
Mezcla de amarillo y azul

Púrpura
Mezcla de rojo y azul

Ocre
Mezcla de rojo y amarillo

Para teñir los tejidos, saturaban la tela en un agente fijador, o mordente (cal apagada o alumbre) y luego la sumergían en el tinte hirviendo. Este proceso hacía que el teñido fuera duradero y no desapareciera con el lavado. EL proceso actual de teñido es más o menos el mismo.

No tejían mezclando hilos teñidos de diferentes colores hasta la llegada del telar vertical en el Reino Nuevo. Aún así, sólo la realeza y las representaciones de diosas llevaban vestidos que combinasen colores. En éstas pintaban o esculpían el vestido liso y luego el dibujo como superposición. Nunca estamparon las telas. De hecho no han sobrevivido tejidos teñidos, no se sabe si porque no lo enterraban en las tumbas por considerarlo demasiado costoso, y preferían seguirlo utilizando, o que quizás los tintes se desvanecieran con el paso de los siglos.

Un ajuar normal implicaría unos 20 m. de tela para un hombre y algo menos para una mujer. Por lo tanto las telas eran un material muy apreciado que servían de dote, medio de pago, o recompensa, e incluso cuando había una disputa conyugal, en ocasiones el marido era condenado a regalar a su mujer determinada cantidad de tela.

LAVADO, PLANCHADO Y PLISADO

El sistema de lavado era el que debió usarse hasta tiempos relativamente recientes. Es decir: se mojaba la ropa y se golpeaba con unos palos dentro del agua. La frotaban con carbonato o bicarbonato sódico para blanquearla.

El escurrido se hacía retorciendo la prenda arrollada a un poste vertical hundido en la tierra, a veces ayudados por otra madera para hacer más fuerza y retorcer la tela más fácilmente.

Se lavaban las prendas con frecuencia, sobre todo las interiores. El lavado no se hacía en casa, y en Deir-el-Medina se han encontrado listas de lavandería, en las que se relacionan las prendas que se entregaban al lavandero. En ropas de las D.XII se han encontrado marcas que las señalan como pertenecientes al templo de Mentuhotep.

En estas listas se especifican las prendas, hasta las más pequeñas, como bandas, pañuelos, paños e incluso algo que ellos denominaban literalmente “bandas de las traseras” y que suponemos que eran algo parecido a compresas. Hemos dicho que había lavanderos, hombres, lo cual no deja de ser chocante. Anécdota: En la Sátira de los oficios se dice de ellos:

El lavandero lava en la orilla, con el cocodrilo como vecino. ‘Padre, sal de la corriente de agua’, dicen su hijo y su hija. No es un trabajo que satisfaga…Su alimento está mezclado con la suciedad. No hay parte suya limpia, mientras se coloca a sí mismo entre las faldas de una mujer en menstruación. Llora, pasando el día en la pala y la piedra. Se le dice: ‘Ropas sucias para tí’.

Como contrapunto a estos inconvenientes que el escriba expone a su hijo, el enamorado ve las cosas de otro modo en esta canción de amor:

Ojalá yo fuera el lavandero de mi amada, aunque fuera solo un mes. Disfrutaría mi trabajo de lavar las prendas que han tocado su cuerpo. Sería yo el hombre que lavase el ungüento que queda en su paño de cabeza. Trabajaría hasta la extenuación entre sus vestidos.

El plisado de los vestidos se conseguía estirando el tejido aún húmedo sobre una tabla con estrías, de las que sólo se conserva un ejemplar en el Museo Británico. Al secarse la tela, quedaban marcadas las líneas. Luego, con las manos obligaban a los pliegues a quedarse en su sitio. Después cosían estas líneas para fijarlos. Luego los “planchaban” con piedras. No sabemos si por simple peso de éstas, o si las calentaban de alguna manera, o incluso al sol, para acelerar el proceso. Como los pliegues estaban cosidos, no necesitaban repetir el proceso de la tabla al lavar la prenda. Solo debían “plancharlos”.

ZURCIDO

También han aparecido evidencias de que algunas prendas fueron zurcidas. Se cree que remendaban las de tejido más fino, o confección más valiosa, con bordados, o colores. El zurcido se hacía reparando los hilos de trama o urdimbre que estuvieran dañados o desaparecidos, como si se tejiera de nuevo. Para esto empleaban agujas con hilo enhebrado como en la actualidad. Los alfileres podían ser de metal, aunque los más frecuentes eran de espinas vegetales, que guardaban en alfileteros de huesos de ave huecos. También se han encontrado “dedales” de piedra para proteger de pinchazos el dedo medio.

VESTIDURAS ESPECIALES

Además de los vestidos utilizados por todo el mundo, había otras prendas que también hemos de reflejar aquí. Se trata de los corseletes o cotas de malla que usaban los faraones en combate. Todos hemos visto en los museos algunos de estos corseletes hechos de pequeñas placas metálicas colocadas como escamas de pescado. Eran la prenda que los faraones o los militares de alto rango utilizaban para las batallas. Es frecuente ver a los faraones de pie en sus carros luciendo una de estas cotas de malla en las representaciones murales de las batallas. Esta prenda se ve sobre todo en el Reino Nuevo. Entre los hallazgos de la tumba de Tutankhamon hay un ejemplar bastante bien conservado de uno de estos corseletes.

También una vestidura especial podemos considerar a los taparrabos de cuero que utilizaban los soldados. Los soldados llevaban como ropa interior el clásico taparrabos triangular utilizado por todo el mundo, pero encima del pico de tela llevaban una curiosa prenda de cuero, mejor dicho de tiras de cuero. Estas prendas no se metían entre las piernas, sino se superponían por la parte trasera sobre los glúteos y riñones y se ataba delante, aunque también los hay que se ataban a ambos muslos. Tenían, por lo tanto una forma algo curiosa. Más o menos rectangular con tiras en los cuatro ángulos.

Estaban hechos de una pieza de cuero con incisiones que hacían que al estirarse quedaran como una red, o como un trenzado. Estas prendas debían ser para preservar los tejidos en las batallas y para protección del cuerpo al sentarse en el suelo. Sólo lo usaron los soldados y algunos trabajadores de oficios especialmente duros.

CHALES, BANDAS Y MANTOS

Tenemos que distinguir muy bien lo que es un chal y lo que es una banda ornamental. En el AE si que hubo chales, pero no todo lo que llaman chales lo son. Es producto de una traducción poco cuidadosa del inglés donde el término se presta a confusión. Llamamos chales a las piezas de tela rectangulares y de la anchura necesaria para poder ser usada como abrigo sobre los hombros, o bien envolviendo glúteos y caderas con fines ornamentales o ceñidores. El ejemplo más claro de chal que todos tenemos en la mente es el que llevaba la imagen del dios Anubis en la tumba de Tutankhamon. Estos chales podían ser lisos, o bien plisados. Normalmente se colocaban sobre los hombros y se ataban delante bajo el pecho. Eran prendas utilizadas igualmente por hombres y por mujeres.

En cuanto a las bandas, o fajines jugaron un importante papel en la moda egipcia. Se trataba de unas tiras de tela de un ancho máximo de 20 cm. Aunque muy largas. En el Museo de Leiden hay un ejemplar que tiene 3 m. de largo. Estas tiras de tela tenían la función de sujetar las faldas y faldellines, o bien se usaban como ceñidores en los vestidos complejos o sobre las túnicas-saco.

La clase trabajadora utilizaba cualquier trozo de tela disponible para ceñír sus vestiduras, incluso a veces ataban estas bandas en la espalda con el fin de que los extremos no les incomodasen en sus trabajos. Esto en cuanto al uso práctico de bandas.

Ahora bien, también había fajines más ricos, adornados con flecos, con bordados, de colores, que tenían una función más especifica. Además de sujetar las ropas, eran un adorno. Pensemos si no en los ceñidores que luce la reina Nefertari en sus atuendos. O en el artístico modo de anudarlo hasta tres veces que podemos ver en las ropas del príncipe Amonhirkhopeshef.

Estos fajines más elaborados tenían dobladillo en uno de los lados largos, y en el otro la orilla viva del tejido.

Las bandas, como ya hemos dicho podían constituir el precursor del sujetador femenino, como vemos en los vestidos de las bailarinas.

Y pasemos a los mantos. Les llamamos mantos para no confundirnos con las túnicas, que sí llevarían algo de confección. Los mantos eran simples piezas cuadradas o rectangulares, normalmente largas hasta los pies, que tenían la función de abrigar. No llegamos muy bien a saber si esto eran prendas de vestir, o si eran ropa de cama utilizada para abrigar. El hecho cierto es que suponemos que en épocas frías se abrigaban con uno de estos mantos, que solían anudar en un hombro. La diferencia en la forma de usar los mantos parece ser que estriba solamente en la postura de la figura representada. Mientras que si está sentado lo lleva solo superpuesto y cruzado por delante del pecho, si la figura está de pie con conduciendo un carro, lo lleva anudado en un hombro, o bien volando detrás de la espalda como si fuera una capa. Estos mantos se utilizaron desde el Reino Antiguo, y sobre todo los faraones lo usan en los rituales de la fiesta sed, en los que aparecen totalmente envueltos en pesados mantos.

De todo cuanto hemos visto se desprende que en el Antiguo Egipto las gentes del pueblo llano no dedicaron especial atención a su atuendo y se vistieron siempre más o menos igual. Esto no era así para las clases más elevadas y por supuesto, la realeza, donde sí vemos vestidos extremadamente complejos y cuidados. Aunque también hemos de decir que los artistas se ganaban el sueldo, ya que representaban a sus señores de modo espléndido.
No dudamos que las egipcias tuvieran una figura envidiable, aunque no todas tendrían el cuerpo juvenil que nos muestran. Tampoco dudamos que los vestidos les sentaran bien, pero no tanto. En cualquier caso, los vestidos de la realeza, con todos los adornos, pectorales, coronas, etc debían resultar fastuosos.

Si tenemos en cuenta que ellos se hacían representar en monumentos para la eternidad, como son las paredes de sus tumbas, o los relieves de los templos, resulta del todo justificable que quisieran aparecer favorecidos, y en pleno esplendor. Si les he de ser sincera, yo en su caso habría hecho lo mismo.

AddThis Social Bookmark Button
2 Comentarios »

El perfume en el Antiguo Egipto

COSTUMBRES, SOCIEDAD

Los perfumes egipcios eran bastante diferentes de lo que hoy en día entendemos como perfumes. Los perfumes actuales son líquidos y tienen en su mayoría el alcohol como vehículo. Por el contrario, los egipcios jamás destilaron sus aromas ni utilizaron alcohol como agente, sino que sus perfumes eran en forma de aceites o grasas perfumadas.

Aunque de alguna manera ya iban entreviendo las bondades del vino (único alcohol del que disponían) para aligerar los perfumes demasiado fuertes. Pero eso lo veremos después.

El perfume como se conoce actualmente pudo tener su inicio en el Siglo IV cuando Aristóteles comenzó a destilar sustancias. Más tarde en el Siglo X los árabes perfeccionaron las técnicas y adquirieron gran maestría y renombre en el arte del perfume. Los elaborados y exquisitos perfumes árabes siguen gozando de gran fama, si bien a los occidentales nos parecen algo empalagosos, y generalmente, preferimos aromas más frescos.

En los albores de la Historia, los egipcios simplemente olían las flores y frutas al natural, o quemaban sustancias aromáticas solas, o mezcladas con aceite. Por ejemplo el incienso y la mirra no requieren más tratamiento que el de ser quemadas en un pebetero. Pero pronto se animaron a hacer combinaciones con diferentes hierbas, raíces, flores, maderas o semillas aromáticas, y aprendieron a fijar los aromas con otras sustancias.

Se conocen muchos perfumes egipcios por las recetas que dejaron en las paredes de los templos, en los llamados “laboratorios”. Estos tipos de perfumes también son mencionados por griegos y romanos, y sabemos que se vendían en los mercados de estos países.

Como en otros muchos aspectos de la cultura egipcia, nuestros informadores son Plinio (Naturalis Historia), Teofrasto (De Odoribus), Herodoto y Plutarco (De Iside et Osiride). Igualmente merece mención especial Dioscórides y su Materia Médica en la que nos ilustra sobre todas las hierbas y plantas, así como su uso. El también trató de revivir los perfumes a partir de las fórmulas antiguas. Por otra parte, al igual que en temas de alimentación y medicina, el romano Apicio y posteriormente Próspero Alpini nos sirven de nexo entre la antigüedad y nuestros días, gracias a sus estudios en estas materias.

Es bien conocido por todos la importancia que los antiguos egipcios daban a su aspecto físico. En esto, como en tantas otras cosas, podemos considerarlos una sociedad avanzada, a pesar de su antigüedad. Para ellos eran importantes los vestidos, las pelucas, las joyas, el maquillaje y, cómo no, los ungüentos y los perfumes, que en ocasiones eran más caros y apreciados que el oro o la plata.

Decía Plinio:

“El perfume tiene como característica ser la más superflua de las manifestaciones del lujo; las perlas y las joyas acaban perteneciendo a los herederos de sus dueños, y las ropas duran cierto tiempo, pero los perfumes pierden rápidamente su aroma y mueren a las pocas horas. Su principal cualidad es que cuando pasa una mujer, su aroma puede llamar la atención de otras personas, incluso de quienes están ocupados en otras cosas. ¡¡Y cuestan más de 400 denarios la libra!! Todo ese dinero se paga para dar placer a otros, ya que la persona que usa el perfume, no lo huele.”

IMPORTANCIA DEL PERFUME

Los ungüentos y perfumes les resultaron imprescindibles. No olvidemos que Egipto es un país extremadamente caluroso y seco, por tanto las grasas que hidrataban y suavizaban su piel eran una necesidad, que ellos a lo largo de su historia fueron convirtiendo en lujo. Es más, parece lógico que añadieran elementos aromáticos a estos ungüentos, en parte por placer, y en parte para disimular el olor a rancio que, sin duda, tendrían los aceites y grasas. Así, los perfumes jugaron un importante papel a la hora de mitigar los olores corporales y ambientales derivados del calor.

Desde las primeras dinastías, los perfumes y ungüentos formaron parte del ajuar funerario (recordemos los 7 aceites sagrados) y resultaron indispensables en los ritos de los templos. La calidad y el exotismo de los perfumes egipcios hicieron que fueran conocidos en todo el mundo antiguo, de manera que en el IM ya se comerciaba con todo el Norte de África y con Creta. Así, los perfumes y las materias para su elaboración viajaron con profusión por el Mediterráneo.

Encontramos referencias a este comercio en naufragios, yacimientos, en tablillas asirias, en Turquía en Creta y en Grecia. Incluso en Arabia (país famoso por su devoción a los perfumes) buscaron cosas nuevas en Egipto.

La evidencia más clara de esta afirmación la constituye el naufragio en la costa sur de Turquía de un barco de carga que había estado haciendo la ruta por diversos puntos del Mediterráneo cargando mercancías. Entre ellas había una partida de resinas. La fecha aproximada de este hecho nos viene dada por un sello de oro con el cartucho de Nefertiti, es decir, alrededor del 1350 a.C. Dicho cargamento constaba de cerca de cien vasijas de resina identificada como Pistacia terebinthus, un árbol que crece en Chipre, en Kios y en Palestina, y destinadas a Egipto para elaborar perfumes. Abundando en estas referencias, en un fragmento de vasija hallado en Amarna encontramos la siguiente inscripción:“Resina fresca perteneciente al capitán Ini, purificada para el fabricante de ungüentos Jaemuaset”

El tal capitán Ini pudo muy bien haber sido patrón de un barco similar al del naufragio de Turquía al que antes nos referíamos. Lo cual no hace más que darnos pistas sobre el constante comercio de sustancias aromáticas por el Mediterráneo.

El clima de Egipto favorece el crecimiento de multitud de flores y plantas aromáticas silvestres. Pero además, los egipcios cultivaron otras muchas especies en sus jardines, a veces traídas al Valle del Nilo desde otros países.

Ellos se sentían orgullosos de sus jardines, que les proporcionaban frescor, sombra, frutos y flores, y que constituían un lugar muy apreciado de la casa. Vemos con frecuencia pinturas en las que aparecen los jardines, y en las que especifican cada una de las especies que allí aparecen. Eran jardines ordenados, y casi siempre rodeaban un lago. Para ilustrar el tamaño de algunos jardines, baste el ejemplo del jardín de Nebamun en el que había:
• 170 palmeras datileras
• 120 palmeras dum
• 5 higueras
• 2 moringas
• 12 viñas
• 5 granados
• 16 algarrobos
• 5 espinos
• 8 sauces
• 10 tamarindos
• 5 acacias
• 2 mirtos
• 5 árboles desconocidos

Sabemos que los egipcios contaban con dioses para casi todos los aspectos de su vida cotidiana y para el Mas Allá. En el caso de los perfumes, también tenían sus patrones. El dios que habitualmente se tiene como patrón de los perfumes es Nefertum, dios habitualmente representado como un niño, o un joven surgiendo de una flor de loto, en clara referencia al ciclo solar puesto que esta flor se abre al amanecer, orientada al este y se cierra y desaparece bajo el agua en la oscuridad. Su nombre significa simplemente “El Loto”, y ya aparece citado en los TT.PP. como “el que no tiene igual” y “la flor de loto perfumada en la nariz de Ra”. Todos estos aspectos lo convirtieron en el dios de los aromas y los ungüentos.

Pero aún tenemos otro dios relacionado con los perfumes, se trata de Shesmu, que ya aparece en los TT.PP.. Es este un dios de figura antropomorfa, que a veces aparece como dos halcones que retuercen una red en la prensa. Lleva el título de “Maestro de los Perfumes” en los templos de Edfú y Dendera, por lo que aquí tendríamos al dios de los perfumistas. Quizás este patronazgo se debiera a su cualidad de “prensador”, ya que prensaba los cuerpos de los pecadores para obtener vino que dar a los difuntos y otorgarles fuerza. Por esto también se consideraba dios de las bodegas y del vino. Por tanto, pensamos que sea esta característica de manejar la prensa lo que le hace dios de todo cuanto se obtiene a través de prensa. Era un dios beneficioso en general, aunque maligno para los pecadores. Su contrapartida femenina es la diosa Shesmetet.

INGREDIENTES BASICOS

Hemos dicho que utilizaban como base de sus perfumes los aceites y las grasas. Los aceites más comúnmente utilizados eran:
• Moringa
• Balanos
• Ricino (mal llamado castor)
• Lino (linaza)
• Sésamo
• Alazor (cártamo)
• Almendra
• Oliva verde

En cuanto a las grasas, puede decirse que se usaba casi exclusivamente la de buey, aunque también usaban otras como la de oca o la de gato, esta última para preparados de uso doméstico que al parecer tenían la cualidad de mantener alejados a los roedores.

Los aromas que mezclaban para obtener sus perfumes eran bien procedentes de flores y hierbas, bien gomas y resinas, bien astillas de maderas olorosas o semillas secas.
Sus plantas aromáticas preferidas eran:
• Aspalato
• Hierbaluisa
• Cardamomo
• Canela
• Casia o falsa canela
• Junco
• Eneldo
• Henna
• Iris
• Enebro
• Lirio
• Loto
• Mejorana u orégano
• Menta
• Piñones
• Azafrán
• Nardo
• Andropogon
• Acoro aromático
• Y en época grecorromana, la rosa

Para sacar todo el aroma de los pétalos y hojas de estas plantas, tenían diversas técnicas de extracción. Pero el verdadero reto estribaba en capturar las fragancias así extraídas. Veamos estas curiosas técnicas.

METODOS DE OBTENCION DE LAS ESENCIAS

EXPRIMIDO:

Consistía en exprimir las flores y plantas aromáticas envueltas en una tela, ayudándose de dos palos que se giraban en dirección opuesta, copiando el sistema del vino y del aceite. Esta era una opción no muy usada por trabajosa y escasa de beneficio, ya que, aunque obtenían una especie de “jugo”, no lograban aprovechar todos los elementos aromáticos de las plantas.

“ENFLEURAGE”:

Consistía en intercalar flores sobre capas de grasa entre dos tablas. Estas flores, o pétalos se cambiaban una vez perdían su aroma (más o menos 24 horas) y se sustituían por otras frescas hasta que la grasa estaba saturada de perfume. Con esta grasa perfumada hacían pomadas y los famosos conos que vemos en las fiestas tebanas del Reino Nuevo, y que veremos más adelante.

MACERACIÓN:

Sumergían flores, hierbas aromáticas y semillas en grasas o aceites calentados a 65º C, luego lo ponían en un mortero y las seguían removiendo mientras el aceite o la grasa aún estaba al fuego (este sistema está descrito en algunas tumbas). Luego se filtraba y se dejaba enfriar. Si el producto obtenido era líquido (aceite) se ponía en frascos, y si resultaba sólido (grasa) se hacían bolas o conos.

Una alternativa a este sistema era cocer las flores y plantas en agua tapando el recipiente con una tela saturada de grasa. Dejaban evaporar toda el agua y luego rascaban la grasa de la tela, que habría quedado perfumada. Este sistema aún se usa en Egipto en la actualidad.

Los aromas conseguidos por medio de estos procedimientos solían mezclarse con gomas o resinas para fijar otros ingredientes y conseguir así algo parecido a los actuales “potpourris,” o mezclas de aromas.

En cuanto a las gomas y resinas, solían utilizar:

- Incienso
- Mirra
- Bdelia
- Resina de abeto
- Gálbano
- Terebinto
- Resina de pino

Aunque usaban diversas variedades de incienso, el más común era el denominado Boswellia o Comniphora pedunculata, originario de Sudan y Etiopía. La mirra eran las “lágrimas” amarillentas.rojizas de la Comniphora En el Reino Nuevo el incienso y la mirra dejaron de ser materiales de importación tras la expedición de la reina Hatshepsut al Pais del Punt (Somalia). En dicha expedición se trajeron árboles con sus raíces y tierra, y luego ya los cultivaron en Egipto donde crecieron perfectamente. Antes de esta expedición Egipto importaba grandes cantidades de mirra para el culto diario en los templos.

Los elementos secos como las resinas y las raíces, cortezas, maderas y semillas viajan bien y conservan su olor, por ello eran muy apreciados

FABRICACIÓN Y CONSERVACION

Para la preparación de perfumes se seguían cinco pasos genéricos:

1. Preparación del vehículo (pasta, líquido, etc)
2. Hacer el vehículo astringente
3. Preparar lo líquido (unos 2 litros y medio)
4. Preparar lo seco (unos 2 Kg y medio)
5. Añadir resinas y cocer

Con estas cantidades saldría alrededor de medio litro de perfume.

En la fabricación de los perfumes egipcios, vemos que no sólo eran importantes los ingredientes, sino que era vital la proporción entre los elementos y el momento exacto de la mezcla. Si no se tenía esto en cuenta, los perfumes no hubieran diferido mucho unos de otros, y, por ejemplo, olores como el de la canela o la resina hubieran predominado sobre todos ellos.

No solían colorear los perfumes, ya que sin los pigmentos se conservaban mejor. Pero algunas variedades sí que fueron coloreadas, quizás para darles mejor apariencia y hacer que fueran más apreciados.

Si acaso con el tiempo, los olores se hacían demasiado intensos les añadían vino de palma para aligerarlos. En esto ya intuían que el alcohol aligeraba y refrescaba los perfumes, si bien como dijimos, no llegaron a destilar sus perfumes.

Los perfumes bien almacenados podían durar bastante tiempo.. Se guardaban en alabastro o cristal, protegidos del sol y del calor. Sabemos que el perfume de mirra duraba unos diez años, y el de la casia y canela algo menos. Normalmente los florales eran más efímeros, si exceptuamos el de iris, que podía durar unos seis años, y si se almacena adecuadamente llega hasta los 20. Al parecer los aromas más duraderos eran los preferidos por los egipcios, y sobre todo, por las egipcias.

ALGUNOS DE LOS PERFUMES MAS CONOCIDOS

EL EGIPCIO: Era un perfume fuerte y duradero en el que predominaban el olor de la canela y la mirra. Como casi todos los perfumes caros era incoloro. El que tenía 8 años de antigüedad era mucho más apreciado que el reciente. No se sabe si este perfume se fabricaba siempre en Egipto, pero en el S IV aún se vendía en Atenas.

EL MENDESIANO: Originario de Mendes, en el Delta. Es un perfume fuerte de aceite de balanos, mirra, casia, resina y a veces, algo de canela. Es bastante parecido al egipcio.

METOPION (Perfume de Gálbano): Consta de Gálbano y aceite de almendras amargas. Era intenso y fue adoptado por los fenicios

SUSINUM (Perfume de Lirio): Este fue el nombre dado por Dioscórides al perfume cuyo principal ingrediente es el lirio. Han llegado a nuestros días dos recetas, la de Plinio y la de Dioscórides. En dos relieves de la dinastía XXVI aparece el prensado de los lirios. Este perfume era el más líquido de los aceites perfumados, y su perfume era apropiado para hombres.

IRINUM: Este constaba solamente de aceite base mezclado con flores de iris maceradas. También hay dos versiones de la fórmula, pero Dioscórides opina que la mejor es la que solo huele a iris, sin más ingredientes que molesten su aroma. Solían teñirlo de rojo con alkanna tinctoria (tres años después de su recolección) Este perfume ganaba con el tiempo y al parecer su mejor momento era a los 20 años de fabricado.

CYPRINUM (Perfume de henna): A base de aceite de oliva verde, cardamomo, acoro aromático, henna, aspálato y madera. Había tres fórmulas la de Teofrasto, la de Plinio y la de Dioscórides. Era verdoso y podía durar 4 años sin estropearse.

KYPHI: es el perfume más recordado y conocido de entre los que fabricaron los egipcios. No era uno de los ungüentos sagrados, sino que tenía dos utilidades primordiales. Una era la de servir de incienso y la otra como remedio de diferentes dolencias. E incluso si se ingería era antídoto contra la mordedura de serpientes y para tratar el asma.

Tenemos varias recetas para la fabricación del kyphi, que, aunque básicamente son iguales, si que presentan alguna variación. Las citamos por orden de antigüedad:

Papiro Ebers – 1500 a.C.
Ramsés III – 1200 a.C.
Maneton (via Plutarco) – 300 a.C
Edfu y Filae – 200 a.C
Dioscórides – S I
Rufus de Efeso – S I
Receta Siria – S II

De las recetas para fabricar kyphi que han llegado a nuestros días, dos permanecieron en griego. Galeno en el año 200 d.C lo menciona en un ensayo titulado “De los antídotos” Luego un tal Damócrates (médico ateniense) hace referencia al kyphi diciendo que ni crece en los árboles ni en la tierra, mientras que otros fumigadores como el incienso o la mirra si lo hacen, y que constaba de más de un ingrediente.

Plutarco nos desvela en su Iside et Osiride los dieciséis ingredientes con los que se preparaba el kyphi: miel, vino, pasas, juncia, resina, mirra, palo-rosa, seseli, lentisco, brea, junco oloroso, romaza, enebro gigante y enano, cardamomo y cálamo. De todas maneras ninguna de las recetas se pone de acuerdo en cuanto a ingredientes, y algunas de ellas llegan a citar cincuenta, mientras que otras, como la de Dioscórides, solo cita once, diez de los cuales aparecen en todas las recetas, sean griegas o egipcias.

Las referencias clásicas a los perfumes egipcios nos son de mucha utilidad a la hora de saber los usos que se daban a los perfumes. Por ejemplo Plutarco dice que en los templos se hacían fumigaciones tres veces al día:

Por la mañana incienso

Al mediodía mirra

Al atardecer kyphi

EL kyphi se utilizaba igualmente como inductor del sueño, por lo que podría considerarse como el precursor de la aromaterapia, que los egipcios no solo conocían, sino que dominaban y practicaban.

En tiempos anteriores a Ramses III el kyphi era también usado por la gente para perfumar sus casas y sus ropas, y para combatir el mal aliento. También se usó para aliviar el dolor de cabeza y la epilepsia, el dolor de oídos, y el dolor de estómago e hígado.

El kyphi perduró a lo largo de toda la historia de Egipto, e incluso en el S VI aún se conocía y usaba este preparado. Esto lo sabemos por una receta copta en la que se prescribe kyphi mezclado con mejorana y vino para tratar una enfermedad de la piel. Suponemos que usado de modo tópico y no ingerido.

La curiosidad despertada por el mítico kyphi encontró eco en nuestros días, y el día 3 de Abril de 2002, el diario francés Le Monde publicaba un reportaje en el que se daba cuenta de la investigación llevada a cabo por especialistas sufragados por una firma de cosmética, para poder revivir el aroma faraónico y presentarlo el dia 5 de Abril en El Cairo en la exposición Perfumes y Cosméticos en el Antiguo Egipto, organizada por el Museo de El Cairo, el Museo del Louvre y el Museo Arqueológico de Marsella.

TYRIAC: no era realmente un perfume ya que solo tenía el uso medicinal, aunque era un remedio aromático. También servía como antídoto contra mordeduras venenosas, y al igual que el kyphi se usaba para relajar la ansiedad.

Hacia 1574, el veneciano Próspero Alpini visitó Egipto, y a pesar de las grandes dificultades que encontró para desvelar el misterio del tiryac, logró averiguar los ingredientes, que eran nada menos que 57 plantas, más piel de serpiente y arcilla, todo mezclado con vino añejo o vino de granada y miel. Esta era la receta de 1574 preparada para el rey de Turquía y que se llamó Tiryac de Faruk. Hay otras recetas que alcanzan los 97 ingredientes. EL kyphi era uno de estos ingredientes para preparar tiryac.

Este preparado aún se puede encontrar en los bazares y herbolarios egipcios, aunque suponemos que la fórmula no sea exactamente igual.

Estos eran los más famosos, pero había otros como el Megaleion, el Cinamomium (canela) el Mirtinum (mirto), el Rhodinon (Rosa) y el de Salvia

Entre los perfumes sólidos, es decir con grasa como vehículo, destacaron el Amarakinon y el Sampsuchinon, ambos con mejorana u orégano. Normalmente la grasa usada era la de buey, que se derrite a los 37ºC. La grasa de oca, también era usada, pero se derretía más fácilmente y solo era posible utilizarla en invierno.

También había otros sin nombre, solo conocidos por el ingrediente dominante en su composición: Lirio, Iris, Henna, Mejorana, Canela, Mirto, Rosa, Salvia, Mirra, Loto, Mandrágora….

EN EL TEMPLO COMO SE USABAN LOS PERFUMES

Uno de los principales usos que tuvieron los perfumes fue en los cultos diarios de los templos. La naturaleza de los aromas, su sutileza, su volatilidad, parece que los convierte en el vehículo adecuado para entrar en contacto con lo divino

Se decía que el perfume era de “origen divino – salía de los huesos de los dioses y de sus ojos” y se los asociaba al ojo de Horus. Así, cuando el sacerdote mojaba el dedo meñique en el ungüento y ungía la estatua del dios, Thot le devolvía el ojo sano. Hay muchas inscripciones que nos muestran la importancia que dieron al incienso en el culto, como por ejemplo esta:

Llega el incienso
El perfume está sobre ti
El aroma del ojo de Horus está sobre ti
El perfume de la diosa Nejbet
Que llega desde Nejeb
Te limpia, te adorna
Se hace sitio entre tus manos
Saludos oh incienso
Trae contigo el ojo de Horus
Tu perfume está sobre ti

Tras los complicados ritos diarios de despertar al dios y hacer las ofrendas sólidas de comida, se procedía al aseo y purificación de la estatua. El incienso tenía la cualidad de apaciguar con su aroma la serpiente del ureus de la frente de la divinidad. Esta serpiente podía atacar al sacerdote si consideraba que los ritos no estaban correctamente realizados, y el dios era molestado.

Además de las fumigaciones con incienso se aplicaban los siete óleos sagrados de los que hablaremos luego. En la purificación de la imagen se incluía igualmente un rito de lavado de la boca con natrón disuelto en agua, igual que hacían los mortales.

En los templos existían “laboratorios” donde almacenaban los ungüentos sagrados. Pero no parece probable que se elaboraran allí dentro, ya que todos ellos requerían una larguísima cocción y no se han hallado restos de fuegos grandes en los templos. Esta inscripción de una jamba de Karnak así lo atestigua:

Su Majestad ha construido una cámara de almacenamiento de incienso para fabricar bolitas cada día, de manera que el templo esté siempre envuelto en el aroma del país del dios.

Las fórmulas en las paredes no sólo nos indican que allí fueron almacenados, sino que servían para asegurar el secreto y la correcta preparación y se perpetuaba el suministro. Igualmente se daba cuenta de lo “sagrado” del perfume o ungüento y su afiliación con la deidad del templo.

Sabemos que el perfume en los templos podía presentarse de tres maneras:

1. Quemándolo, como un incienso
2. En aceite
3. Como ungüento

Las fórmulas podían provenir del “Libro de los Ungüentos” citado en las paredes de Dendera, y las diferencias en el aroma podrían atribuirse a la base: grasa de buey, semillas secas o aceites perfumados.

COMO AJUAR FUNERARIO

De todos es sabido lo importante que era para los egipcios tener un ajuar funerario que cubriera sus necesidades en el Mas Allá. Y por supuesto, cosméticos y perfumes formaban parte de esas necesidades. En muchos enterramientos se han encontrado preciosos estuches con todos los elementos necesarios para la ceremonia de la

Apertura de la Boca de la momia del difunto, en los que no faltan diminutos vasos destinados a contener algunos de los aceites sagrados que ya hemos mencionado.

Existía una lista de siete aceites sagrados destinados al rito de la Apertura de la Boca, si bien no todos ellos tenían consistencia de aceite y podían parecerse más a ungüentos. Estos óleos eran:

El del Festival:

EL Sefet:

El Nejemet:

El Tuat:

El de Cedro:

El Tejenu:

El Hekenu:

Según Lise Manniche esta lista de siete óleos se debe ampliar a diez variedades. Los aceites añadidos son:

El Madjet:

El Tisheps:

El Secreto de Min

RECIPIENTES PARA SU ALMACENAMIENTO

Los egipcios guardaban sus perfumes en frascos de los más diversos ricos materiales, oro, piedras duras, vidrios de colores y otros; Pero los más utilizados fueron de alabastro que les proporcionaba el vecino desierto de Libia. Los más corrientes tenían formas sencillas, pero algunas eran verdaderas obras de arte, como los que se encontraron en la tumba de Tutanhaamon y que se pueden admirar en el museo del Cairo.

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

La joyería en el Antiguo Egipto

AMULETOS, COSTUMBRES, SOCIEDAD

Introducción

Los antiguos Egipcios fueron muy aficionados a adornarse, tanto mujeres como hombres, y desde los más humildes hasta el faraón llevaban algún tipo de joya. A pesar de ello, la cantidad de piezas que ha llegado hasta nosotros es realmente mínima, en comparación con la que, seguramente, se produjo, lo que presenta cierta dificultad a la hora de estudiarla.

Normalmente las joyas son consideradas como un mero adorno, pero en el Antiguo Egipto, como en la mayoría de las civilizaciones antiguas tenían, además, un significado determinado: en la mayoría de las tumbas, tanto de personajes relacionados con la corte, como de miembros de la familia real, encontramos las paredes adornadas por pinturas y relieves con representaciones, bien de la vida cotidiana, religiosa o descripciones de la vida misma del difunto. A pesar de que muchas se encuentran en muy mal estado, otras nos reflejan, con amplitud de detalles, gran cantidad de información sobre la joyería utilizada por los diferentes personajes en distintas épocas de la Historia.

Los usos de la joyería fueron:

Como amuleto y protección: las primeras piezas de joyería son pequeñas piedras utilizadas como colgantes, de ahí derivarán los amuletos más conocidos, que se utilizarán solos o formando joyas complejas.

Para indicar rango ú oficio: Como en todas partes y épocas, las joyas sirvieron para indicar status y riqueza, así como el poder y prestigio del propietario.

Como premio militar ó civil: Una de las mayores ocupaciones de los joyeros era la de realizar condecoraciones para los oficiales premiados. La “Orden del Collar de Oro” quizás fue el más antigua de estos honores. El collar shebyu, formado por unos discos de oro macizo enfilados muy estrechamente, surge como parte de un premio honorífico por el valor militar.

Para adornar templos y palacios: Sabemos que muchos elementos arquitectónicos de los palacios y templos eran adornados o recubiertos con metales preciosos.

Para depositar en la tumba: Los Egipcios depositaban en sus ajuares funerarios todo lo que creían iban a necesitar en la vida del Más Allá, por lo tanto en las excavaciones de las tumbas se han podido encontrar gran cantidad y variedad de piezas.

Por motivos puramente funcionales: Grandes sellos cilíndricos de oro ó de piedras duras, con el nombre del Rey, eran confiados a aquellos oficiales que actuaban en nombre del Rey en actos oficiales Durante los Imperios Antiguo y Medio.

Por motivos rituales: Los collares menhat y contrapesos que eran utilizados por las grandes damas ó sacerdotisas como símbolos de su devoción al culto de la Diosa Hathor ó sus encarnaciones.

Materiales empleados

Los joyeros egipcios utilizaron una gran variedad de materiales como metales, piedras, productos animales, y otros fabricados por ellos mismos. Algunos eran obtenidos en las colinas y desiertos que rodeaban el país, otros de las criaturas que lo habitaban. Sin embargo, algunos de los más valiosos tuvieron que ser importados de lugares más lejanos. Eran elegidos, en su mayoría, no porque sus colores crearan un efecto particular, sino porque tenían un simbolismo y un significado amulético.

En el caso de la joyería funeraria, algunos eran estrictamente prescritos por las propiedades mágicas de su colorido. El suelo egipcio fue rico en yacimientos de diferentes piedras; el uso de éstas, algunas ornamentales y otras no, estuvo muy difundido en la joyería. La mayoría fueron utilizadas ya desde la época Badariense, sin embargo hubo períodos en las que alguna piedra estaba de moda, como la amatista en el Reino Medio y la esmeralda en la época romana.

Cobre. Fue el primer metal conocido por los egipcios, ya en el Badariense se utilizaba para fabricar cuentas.

Oro. La mayoría del oro utilizado se encontraba en territorio egipcio. Los principales yacimientos estaban situados en los desiertos montañosos del sur y sudeste de Egipto, en el Uadi Hammamat y en Nubia.

Electro. Es oro con un 20-25% de plata. Las evidencias sugieren que al principio no se conocía su relación con el oro y fue considerado un metal diferente, pero sabemos que durante el Reino Nuevo ya se producía artificialmente mezclando ambos metales.

Plata. La plata fue más rara que el oro en Egipto y probablemente por este motivo fue mucho más preciada hasta el Reino Medio, época en que comienzan a llegar las primeras importaciones de Asia. Toda la plata encontrada del Imp. Antiguo y Imp. Medio tiene una alta proporción de oro en su composición variando desde a un 3 8 a un 9 por ciento.

Agata. Se encuentra en Egipto, generalmente en forma de guijarros. Éstos han sido encontrados en enterramientos predinásticos en abundante cantidad y son conocidas tanto las cuentas de ágata, como las de onix de este período.

Amatista. Se encuentra en depósitos aluviales y en forma de geodas. Encontramos trabajos en minas de amatista datados en el Reino Antiguo, en el desierto occidental, a unas 40 millas al nord oeste de Abu Simbel, posiblemente también fueron utilizadas durante el Reino Medio.

Calcedonia. Se comenzó a utilizar ya en el Predinástico.

Cornalina. Fue la piedra más utilizada en la fabricación de cuentas desde el Predinástico, al principio para cuentas y amuletos, posteriormente para incrustaciones en joyas.

Esmeralda. Según algunos autores ya desde el 2000 a. C. se explotaron las minas situadas en las laderas de Gebel Sikait y Gebel Zubara, en el norte de Etlai aunque no hay datos sobre que se utilizaran antes de época romana.

Esteatita. Se localiza en Gebel Amr, cerca de Asuán, a veces vidriados. La mayoría de los escarabeos conocidos son de esteatita, muchos de ellos, vidriados.

Feldespato. Se han localizado pequeños cristales en Gebel Migif, desierto oriental así como en Uadi Abu Rusheid. Ya desde el Neolítico, aunque en pequeña escala, se utilizó para hacer cuentas. Lo encontramos en las joyas de Dashur y Lahun, de la Dinastía XII.

Hematites. Aparece en abundancia en Egipto. Se empleó con frecuencia ya desde el Predinástico.

Granate. Distribuido ampliamente en la naturaleza. Se encuentra fácilmente en Egipto, especialmente en Assuan, en el desierto oriental. Se utilizó para cuentas ya desde el Predinástico hasta el Imperio Medio, ocasionalmente lo encontramos en el Segundo Período Intermedio en forma de cuentas para anillos y collares hallados sobre los cuerpos de los difuntos.

Lapislázuli. A pesar de que se utilizó desde los primeros tiempos, no hay evidencias de que se haya encontrado en Egipto. Las minas más famosas se encuentran en el distrito de Badakshan, en la parte montañosa situada al noroeste de Afganistán. Se utilizó en Egipto desde el Predinástico para hacer cuentas, amuletos, escarabeos, así como para incrustaciones de joyería. En el Imperio Medio se utilizó mucho para incrustaciones.

Malaquita. En el Sinai se extraía de las minas de Gebel Um Rinna al noroeste de Serabit el-Jadim. Ya en el Badariense encontramos el uso de la malaquita, hasta la dinastía XIX. Se utilizó para muchas cosas, entre ellas, para fabricar cuentas y amuletos aunque su objetivo principal fue para fabricar cobre.

Obsidiana. No aparece en Egipto, aunque sí en Abisinia, en Sudan, en Arabia, en Hadramant y en otros lugares como Armenia, Asia Menor y varias islas del Mediterráneo. Desde el Predinástico se utilizó en pequeñas cantidades, sobretodo como amuletos, cuentas, escarabeos y ojos para incrustar en sarcófagos y estatuas.

Turquesa. Aparece casi siempre en zonas áridas. Las minas de Maghârah y Serabit el-Jadim fueron las más conocidas y más utilizadas desde los primeros tiempos. En Magharah se han encontrado numerosas inscripciones, sobre rocas y estelas, que mencionan a la turquesa. La más antigua es de la dinastía III, el resto, principalmente, del Imperio Antiguo y del Imperio Medio.

Ambar. Conocido desde los tiempos prehistóricos fue utilizado como amuleto. También en Egipto se utilizó en joyería para amuletos y otros tipos de adornos como cualquier otra piedra, sobretodo, en época tardía.

Cascara de huevo de avestruz. La utilización de cáscara de huevo de avestruz es uno de los materiales utilizados más tempranamente en Egipto. Se hicieron con ella pequeñas cuentas en forma de disco y colgantes.

Conchas marinas. La gran mayoría de las conchas provenía del Mar Rojo, aunque también parece se utilizaron las encontradas en el Mediterráneo, las de agua dulce del Nilo y las que se localizaban en tierra. Las conchas son muy comunes en los enterramientos, especialmente en aquellos de las primeras épocas y su uso se remonta al Neolítico.

Concha de tortuga. Se utilizó en Egipto desde los primeros tiempos, de hecho, aparecen varias cuentas disco en el neolítico de El Fayum.

Coral. El primero se encuentra abundantemente en el Mediterráneo y fue un importante artículo comercial en época romana. Siempre se le atribuyeron un gran número de virtudes mágicas. De hecho fue utilizado como amuleto contra el mal de ojo. Todos los ejemplos conocidos del antiguo Egipto son de época tardía, prácticamente Ptolemaica a Copta, épocas en que se utilizan para amuletos o, más comúnmente, para cuentas o pequeñas piezas perforadas para colgar alrededor del cuello.

Cuerno. Se utilizó en Egipto desde las primeras épocas y en muchos enterramientos se han encontrado objetos hechos con él.

Hueso. Uno de los materiales naturales más utilizado por el hombre primitivo, ya que fue uno de los más fáciles de conseguir. Desde el Neolítico se utilizaron en Egipto y continuaron a lo largo de su historia. Con ellos se hicieron principalmente amuletos, cuentas, brazaletes, anillos.

Marfil. Fue ampliamente utilizado en Egipto desde las primeras épocas, perteneciente tanto a elefante como a hipopótamo. Es bastante fácil de tallar.

“Faienza”. Cerámica barnizada y esmaltada. La utilización de este material va desde la época predinástica hasta el s. XIV d. C. Se utilizó mucho para hacer pequeños objetos, tales como amuletos, cuentas, escarabeos y piezas de incrustación.

Vidrio. Desde el Predinástico, los egipcios sabían cómo recubrir la esteatita con un vidriado alcalino azul ó verde, pero también como encender cuarzo en polvo con una substancia compacta cubierta con un vidriado de colores verdes y azules. Más tarde desarrollaron vidriado negro, rojo, blanco, amarillo y lila en el mismo cuerpo. Estos materiales podían ser fácilmente trabajados en formas de cuentas de varios tipos y medidas. La introducción del vidrio en una escala mayor y hecho intencionalmente lo encontramos durante el Imp. Nuevo. Las primeras piezas se fechan en el reinado de Tuthmés III. El real patrocinio del nuevo arte se ve en las proximidades de las fábricas de vidrio, en los palacios de Tebas, Amarna y Gurob.

Técnicas de trabajo

Los trabajos que realizaron dependían más de sus manos, de la calidad de sus materiales y del tiempo de que disponían para completar el trabajo que de la precisión y efectividad de sus herramientas. Son muy pocas las técnicas del oro utilizadas en tiempos modernos que no fueran conocidas por los egipcios ya desde épocas muy tempranas.

Cera perdida. Se prepara un modelo de cera de la pieza que se quiera hacer y después se envuelve con varias capas de fina arcilla. Cuando está seca se hace una perforación hacia el centro del núcleo de cera, se calienta, al fundirse la cera se sale y su lugar es ocupado por el oro fundido que se coloca en su lugar. Una vez fría se rompe la parte exterior para extraer la pieza. Evidentemente el molde solo se puede utilizar una sola vez por lo que no se puede utilizar para producir piezas en serie.

Soldadura. Fue realizada con gran maestría en muchos trabajos. El uso de la soldadura data de las primeras utilizaciones de oro para adornos, tanto en Egipto como en Asia y Europa. En Egipto los primeros ejemplos de soldadura en oro aparecen en la transición entre finales del Predinástico y comienzos del período Dinástico.

Moldes. Los egipcios tuvieron gran habilidad en realizar piezas de oro y plata a base de moldes. Se colocaba una fina hoja de oro entre el sello en que estaba grabado la pieza a reproducir y un material más blando como podía ser arcilla. Se realizaba una presión adicional golpeándolo con algo como un martillo.

Tabicado – Incrustación. La técnica decorativa del tabicado, una de las más utilizadas en las joyas faraónicas y era, en cuanto a ella, indudablemente egipcia. Muy antigua, está atestiguada desde comienzos del Imperio Antiguo. Las piedras ó vidrios se cortaban a medida de las celdillas previamente soldadas y donde se colocaban para formar el motivo de la decoración.

Cincelado y Grabado. La diferencia entre Cincelado y Grabado no es mucha y suele dar lugar a confusión. Grabado: un instrumento con punta puntiaguda y cortante forma un dibujo sobre el metal, retirándose. Cincelado: El metal es desplazado de la línea del dibujo, pero no quitado. Se realiza con una herramienta mucho menos afilada.

Repujado. Es el complementario del cincelado. Alternando el repujado con el cincelado, el metal puede ser presionado y martilleado en relieve que, si es necesario, puede ser algo más que medio redondo.

Granulado. Decoración hecha a base de minúsculos granos de oro soldados a la superficie del mismo material. Los primeros ejemplares decorados con esta técnica datan de la dinastía XVIII.

Calado ó ajouré. Formar un diseño a partir de una hoja de oro a la que se van haciendo perforaciones.

Recubrimiento con hojas de oro. Un uso abundante de hojas de oro es una característica de muchas categorías de los primeros trabajos de oro. Muchos trabajos de hojas de oro fueron utilizados para objetos eminentemente funerarios.

Filigrana. Decoración, en plata u oro, formada a base de hilos de metal que, a veces, forma un dibujo semejante al encaje. Está atestiguada por primera vez en Egipto en la dinastía XII.

AddThis Social Bookmark Button
3 Comentarios »

La cerveza en el Antiguo Egipto

COSTUMBRES, SOCIEDAD

La cerveza era un elemento esencial en la alimentación del Antiguo Egipto. La había de diversos tipos, amarga, dulce, de malta, de dátiles, de trigo y de cebada, aunque la más habitual era la de cebada, pero también se utilizaba una especie de trigo de color rojo, denominado espelta de origen Palestino.

Estaba considerada junto con el pan como fundamental, y se atribuía su invención al dios Osiris, espíritu de los cereales, quien los hacía germinar gracias al riego de las aguas del Nilo. Los dos elementos formaron parte de la alimentación básica de las masas populares de los antiguos egipcios.

De la importancia de la cerveza en el Antiguo Egipto, nos da idea el hecho de que era considerada junto con el pan como “dos nuevos ojos” y su invención, atribuida nada menos que a Osiris, el hijo de Nut, Señor de Abidos y de Busiris, dios y juez de los muertos, siendo por ello el espíritu de los cereales, el que los hacía germinar y regenerar anualmente en el lodo del Nilo.

Si bien en Sumer y Akab ya se consumía cerveza, es a los egipcios a los que se atribuye su invención y en especial su producción “industrial”, siendo su consumo de enorme importancia para la población del Alto y Bajo Egipto tanto como elemento de comida por su gran poder alimenticio, como por sus aplicaciones medicinales de acuerdo con los informes que en los Textos de las Pirámides, papiros y estelas han llegado hasta nosotros desde hace mas de 4.500 años.

Fuentes más próximas las tenemos en el considerado por Cicerón “Padre de la Historia”, Herodoto de Halicarnaso, quien nos da en su libro dedicado a la musa de la poesía lírica una referencia exacta : “Bebían vino hecho de cebada” (Euterpe,77), o explica que en los convites de la gente rica, a modo del “carpe diem” de los romanos, cuando había acabado la comida un sirviente pasaba a la redonda un ataúd, imitado a la perfección por el labrado y pintura, tamaño de un codo o dos, y al enseñarlo, decía a cada uno de los comensales “Mírale, bebe y huelga, que así serás cuando mueras” (op. cit.78) y cuando un ciudadano recibía a un invitado en su casa, a modo de saludo, le decía la frase: “Tu boca está llena de pan, de carnes, de dulces, de vinos y de cerveza”.

También, Diodoro de Sicilia, nos habla, ya en época tardía, que se podía beber en Pelusium (actual Port Said) un tipo de cerveza fuerte, tanto o más que el vino, que podía alcanzar más de 14º.

Elaboración

Existen suficientes pinturas y grabados, así como figuras en los que se representa la elaboración de la cerveza, y hasta en las tumbas – entre ellas la de Amenofis II- se explica el ciclo completo de elaboración, desde la recogida del cereal, la elaboración de tortas de pan, el malteado, amasado y filtrado, guardado, transporte de barriles en barcos y las fiestas donde se degustaba. Principalmente las que elaboraban dicha bebida eran las mujeres.

En contra de lo generalmente creído, la materia prima principal, no era la cebada (Hordeum exastichum ) llamada “it”, más cara de precio, sino una especie de trigo rojo llamado espelta (triticum dicoccum) nombre “bdt” y “bty”, que tiene dos granos en cada espiguilla, originario, posiblemente de Palestina.

Quizá, sea en la tumba de Ty, según Juan de la Torre, dónde se encuentre una buena fórmula y en general, para elaborar la cerveza, se procedía a hacer germinar los granos de cereal (normalmente trigo, cebada o mijo) mediante humidificación, ya que el almidón, por sí mismo no puede fermentar.

De esta fase inicial, se conserva en el Museo Nacional del Cairo escrita en jeroglífico, una tablilla que indica cómo hay que proceder: “Hay que dejar macerar e inflar los granos de cebada durante un día en agua clara. Después, hay que humedecerlos con agua y escurrirlos en un recipiente o bandeja con agujeros en su base. Después se seca y se infla al sol”.

Durante el proceso de germinación, es cuando se produce la enzima diastasa que es la que realiza la hidrólisis del almidón y permite la producción de la maltosa, azúcar necesario para convertir el cereal en malta.

Hay un papiro, el de Zózime, dónde se nos describe el proceso y la fórmula de fabricación de esa bebida-comida según un médico de Panoplis: “Los granos germinados de cebada y espelta se trituran en un mortero, y con su harina, se fabrican panes de cerveza, que una vez horneados se dejan algo húmedos en su interior y una vez fríos, se trocean introduciéndolos en jarras con agua y azúcar. Después, se le añade la levadura y cuando termina la fermentación, se trasiega en una cuba, diluyéndose y tamizándose varias veces estrujando la masa y guardándose el líquido final en ánforas y almacenándose en cuevas frescas”.

El azúcar a que se refiere, al no conocer los egipcios el de caña ni el de remolacha, es el natural producido por los dátiles o por la miel, bien extractado o directamente con estas materias primas.

Las normas de fabricación de cerveza eran muy estrictas y se regían muy de cerca en cada nomo o provincia de Egipto por el nomarca o príncipe, que daba cuentas directamente a la Administración del faraón y al final, se procedía a sellar la jarra con arcilla cocida, para certificar la calidad y autenticidad de la cerveza mediante una inscripción jeroglífica en la tapa del recipiente, que no se tocaba hasta la operación de “apertura de la jarra” para evitar mezclas, siendo todo ello muy vigilado por las normas estrictas de cada cervecero.

Se solían también hacer tortas de harina del cereal o usar panes cocidos o endurecidos e inservibles para la comida, y una vez deshechos en migajas, se amasaba una masa pastosa con agua a la que añadían dátiles, mandrágora, azafrán o comino para darle un particular aroma o sabor además de prolongar su tiempo de consumo, evitándose que el líquido se agriase.

La cerveza se fabricaba a partir del pan cocido en moldes. El proceso consistía en verter sobre ellos una pequeña cantidad de agua, para reblandecer la pasta antes de la cocción. Los panes se colocaban en un recipiente muy amplio, apoyado en una tinaja de boca ancha, añadiendo un producto líquido generalmente a base de dátiles machacados, después de haberlos limpiado.

La mezcla se trabajaba y amasaba bien sobre una especie de gran cesta que apoyada sobre una jarra, permitía colar el líquido, fruto del prensado del mismo. Esta tarea era ejercida tanto por los hombres como por las mujeres. Finalmente se traspasaba a las tinajas, momento en que ya comenzaba el proceso de su fermentación. El líquido resultante, filtrado y posado, constituía un producto omnipresente en la vida cotidiana del país del Nilo.

La cerveza egipcia era densa y con una gradación alcohólica superior a la de hoy, aunque existían varios tipos de esta bebida, como dejó bien expuesto Herodoto en su libro Euterpe, cuando nos dice: “los egipcios bebían una especie de vino hecho de cebada”.

Existían varias clases de cerveza, de hecho los egipcios bebían cerveza desde la infancia. A los lactantes, se les destetaba con una bebida denominada zythum, que era una cerveza clara, hecha con agua, miel y harina de cebada.

Los adolescentes recibían un ánfora, que les indicaba la cantidad máxima del preciado líquido, que podían llegar a consumir, y los adultos fabricaban su cerveza según sus propios gustos, pudiendo llegar a una graduación casi comparable con la del vino.

La cerveza era también usada como medicina, especialmente como remedio a los males intestinales, también para curar heridas, y como antídoto contra las habituales picaduras de escorpión.

Cuando alguien moría, antes de proceder a su embalsamado, se le lavaba con cerveza, y cuando ya estaba momificado, se procedía a dejar en sus mastabas funerarias, varias jarras para que le acompañaran en el Más Allá.

La cerveza no era tan rubia ni refrescante como la actual, se trataba de una bebida oscura, densa y acida, con una concentración de ácido láctico veinte veces superior a la normal, y con un porcentaje alcohólico de diez grados. Era más bien pastosa y junto con el pan, constituyó durante mucho tiempo la dieta de la población egipcia.

De esta manera se explican los comentarios que el autor griego Ateneo describió sobre la cerveza fabricada en el delta del Nilo, de la que decía que: “era tan fuerte y sus efectos tan estimulantes, que quienes la consumían bailaban y cantaban como los intoxicados por el más fuerte de los vinos”.

En Egipto se distinguían en general dos tipos de cerveza que eran los más corrientes, la dulce y la amarga. Una de las primeras descripciones sobre la fabricación de la cerveza, fue la realizada y descrita por Zosimos de Panópolis, en un papiro cuya antigüedad data del 2800 a.C. en el cual describe una cerveza bastante común denominada Bouza.

La existencia de datos sobre la cerveza, queda reflejada en los antiguos Textos de las Pirámides, narrando las actividades antes descritas en las ceremonias funerarias. En el Museo de El Cairo, existe una buena documentación de papiros y tablillas, con curiosas explicaciones de su uso en el Antiguo Egipto.

Se da la circunstancia que esta cerveza aun la encontramos hoy en día en Egipto, con seis métodos diferentes de elaboración. Se bebe en pequeños bares parecidos a las antiguas tabernas, en vasos como si fuera vino. El abuso de este tipo de cerveza, por su alta gradación y por su elaboración artesanal, con una higiene a veces no demasiado cuidadosa, no es muy recomendable.

El oficio de cervecero

Entre los signos jeroglíficos relacionados por Gardiner desde el Imperio Antiguo hasta la época Ptolemaica, se conocen al menos tres del oficio de cervecero, siendo su jeroglífico el siguiente:

Y famosos fueron los maestros cerveceros de Alejandría y de Pelusium, siendo de particular importancia y de tal realce social el título, que hasta tenían a veces derecho a tumba en la necrópolis de Tebas, tal y como nos reseña un “cono funerario” existente en el Museo Egipcio de Barcelona, referido al nombre de uno de ellos: “Jefe de la dotación de aves, cervecero de Amón, Ab-em-usejet”, que vivía en la época de Amenofis I de la XVIII Dinastía y ostentaba diversos cargos, tales como “Jefe del almacén de la esposa del dios, Ahmose Nefertari”.

De los tipos y calidades de la cerveza se nos habla profusamente en multitud de documentos, siendo el más antiguo el de la Pirámide de Unas, de la V Dinastía, o sea, hace más de 4.500 años, en el encontramos la denominada “tnm”, pero a lo largo del desarrollo de las siguientes veinticinco Dinastías descritas por el sacerdote Manetón, se han encontrado reseñas de hasta 17 tipos de cerveza, si bien cada maestro cervecero, factor’a o nomo tenían sus peculiaridades y particularidades y por tanto es posible que hubiese más.

Había cervezas hecha a base de trigo rojo, espesa, malteada, fuerte, especial para ofrendas, hecha con cebada del Alto o del Bajo Egipto, dulce, “de perecer”, salada, con dátiles, etc.

El contenido alcohólico variaba según el proceso de fabricación desde los 4¼ de la cerveza común hasta los 14º o más de la cerveza fuerte.

Dentro de las consumibles, estaba la más común, un liquido espeso y turbio, sin gran contenido alcohólico, con poco gas carbónico, mientras que las clases más ricas, la tomaban más elaborada y mezclada con sustancias aromáticas.

Tipos de cervezas y fiestas en las que se usaba.

Como curiosidad, la transliteración del nombre genérico “cerveza”, hnkt, dado que la forma de escritura egipcia carecía de vocales, podría leerse más o menos como Henekt, de sonido gutural parecido a Heineken.

La cerveza egipcia difería bastante de la actual y en especial en su aspecto: era en muchas ocasiones muy espesa, tanto, que no se bebía, sino que se “comía” en unos cuencos al estilo de lo que es hoy el gazpacho, el puré, o el salmorejo. Consistía en una masa pastosa y turbia con bastantes impurezas, aunque para mayor sofisticación, se filtraba convenientemente y tras un proceso más elaborado, también se bebía. Su destino principal era la comida, dado su alto contenido proteico y de hidratos de carbono.

El pueblo egipcio llano, el campesinado , tenía como base de alimentación el pan, la cebolla y la cerveza y si bien era usada con este destino alimenticio, también se usaba como medicina (una de las mejores fórmulas la indica un papiro del Imperio Nuevo introduciendo una cebolla en una jarra de cerveza), tal y como se transcribe en los diversos papiros médicos como el de Ebers, así como medio de pago (durante el reinado del faraón Ramses III, en el s.XIII a.JC los trabajadores se declararon en huelga por falta de pago en especies, principalmente, la cerveza, siendo esta la primera noticia de huelga de la historia) o como de uso lúdico en los distintos festejos como el de Sed celebrado a partir del primer día, del mes Tybi, primero de la estación de Peret o de la germinación, que duraba una semana y de la que se conocen testimonios desde el Imperio Antiguo (tablillas del faraón Den encontradas en la pirámide escalonada de Dyeser de la III Dinastía) hasta el siglo IV a.JC, celebrándose en la llamada “hut het renpwt” o “Casa de Millones de Años”. Otro festival importante, donde se consumía en especial cerveza era el de Shoiak, mes anterior al de Tybi dedicado a “Los Misterios de Osiris”.

Al margen de estos usos más o menos normales en la actualidad, existía el consumo de la cerveza en las ofrendas a los muertos, que servían para alimentar al duplicado espiritual del cuerpo, el llamado Ka durante su viaje al reino de Amenti, quinta estación que atravesaba la barca nocturna de Ra en su viaje través el mundo subterráneo de Amduat.

Estas ofrendas se realizaban normalmente en cantidades de miles, tal y como observa en la siguiente inscripción jeroglífica tipo escogida de la “Estela de Maat” actualmente en el Museo Metropolitano de Nueva York:

Una ofrenda que da el rey a Anubis quien está sobre la montaña, quien está en la cámara de embalsamamiento, señor de la tierra sagrada .Una invocación de ofrendas, consistente en mil panes y cervezas, mil bueyes y aves, mil vasos de alabastro y ropas de lino.

O la que a continuación se transcribe, como ofrenda a su “inventor” Osiris: Ofrenda que da el rey para Osiris, Señor de Busiris, Señor de Abidos, para que pueda dar una invocación de mil panes, mil cervezas, mil bueyes y aves y jarras de alabastro y mil vestidos de lino para el Ka de la Señora de la Casa Neferet.

Los egipcios, creían que el difunto era acompañado por Anubis, el dios chacal hasta la “Sala de las Verdades” donde debía ser juzgado por 42 dioses que actuaban asesorando al dios de los muertos Osiris, y si el espíritu era puro, éste se salvaba y estaba preparado para ir a los campos de Yaru, donde los cereales crecían el doble que en la tierra.

Una vez realizado el embalsamamiento del cadáver y convenientemente vendada con tiras de lino la momia, ésta era introducida en uno o varios sarcófagos y llena de amuletos protectores se acompañaba del “Libro de los Muertos”, realizándose la entrega de ofrendas.

Estas, materializadas en cantidades de cerveza, panes, aves, etc., una vez pasado un tiempo prudencial, pasaban a poder de los sacerdotes del templo que, lógicamente, daban buena cuenta de ellas consumiéndolas como comida y bebida.

Se seguían los ritos indicados después de introducir la momia en su sarcófago y trasladada a su tumba, los sacerdotes recitaban los pasajes del texto, y en boca del “más allá”, Atum decía: “Que pueda alimentarme de panes de trigo blanco y beber cerveza de cebada roja”.

Era tal la importancia de la cerveza, que cuando Uadyed, diosa tutelar del Bajo Egipto, nos habla en los mismos textos, dice “… mi pan es Pe, mi cerveza Dep y este poder me pertenece. Mi poder es pan y cerveza…”

En realidad, la ofrenda de cerveza es obligada para los dioses que van a proteger al difunto y además servían para mantener la alimentación física del Ka.

El Capítulo 79 de los Textos de las Pirámides nos dice “…recibo las ofrendas que provienen de mis altares, bebo cerveza durante el crepúsculo” (capítulo79) y “Tú que das pan a Ptah ¡Oh grande que habitas en la Gran Morada, dame pan, dame cerveza..” y en el ritual de ofrendas, comida preliminar del Texto de las Pirámides, declaración 49, se nos dice: “¡Oh Osiris Rey! Toma el fermento que brotó de ti, cerveza, copa de piedra negra”, o en la misma pirámide de Unas, en los textos más antiguos conocidos: “¡Oh Rey! Toma el Ojo de Horus, que ha sido arrancado de Set y reservado para ti; tus labios se abran con él , con cerveza, copa de piedra blanca” … “¡Oh Rey!, toma el ojo de Horus y provéete de cerveza”.

Cada ofrenda realizada, puede llamarse Ojo de Horus, una jarra de piedra blanca ,el ojo derecho y una jarra de piedra negra, el ojo izquierdo, según Faulkner.

Como se observa, esta era una bebida importantísima en el Antiguo Egipto, siendo muy considerada en la vida social, tanto, que Ptah-Hotep, el visir Del Rey Isesi de la V Dinastía, en sus interesantes “Enseñanzas”, nos muestra la forma con la que hay que comportarse y de cómo y con quien debían beberla: “No te sientes en una cervecería para juntarte con otro mayor que tú, tanto si es joven pero grande por su cargo, como si es anciano por su nacimiento. Toma como amigo a un hombre de tu condición”.

Y por último, en otro texto, cuando había que dejar de tomarla, como poner límite a su bebida y los peligros sociales que entrañaba su exceso, con lo que se ve que no han cambiado mucho ni los usos, ni las costumbres… ni la forma de vida: ”Si has comido tres panes y bebido dos jarras de cerveza y tu vientre no ha satisfecho, domínalo!… no te descuides al beber cerveza, no sea que digas algo malo y no sepas lo que has dicho. Si te caes (borracho) y te haces daño, nadie te echará una mano”.

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

Los vasos canopos

COSTUMBRES, RELIGIÓN

Vaso canopo (canope o canópico), es el recipiente, empleado en el Antiguo Egipto, donde se depositaban las vísceras de los difuntos, lavadas y embalsamadas, para mantener a salvo la imagen unitaria del cuerpo. Estos vasos se introducían en una caja de madera que, durante el cortejo fúnebre, era transportada en un trineo.

La denominación de vasos canopos es fruto de un error, pues fueron asociados con otro tipo de recipientes que poseían tapas con forma de cabeza humana, hallados en la ciudad de Canopus, en el Bajo Egipto, aunque no había ninguna relación entre ellos.

El primer contenedor con este uso es una caja dividida en cuatro compartimentos que perteneció a Hetepheres, madre del rey Keops. Más tarde, bajo el reinado de Micerinos se convirtió en cuatro vasos independientes con tapas cóncavas y en la primera mitad del Reino Nuevo estas tapas comenzaron a labrarse reproduciendo la imagen idealizada del difunto. El paso siguiente aconteció en la segunda mitad del Reino Nuevo, cuanto las tapas se convierten en las cabezas de: hombre, mono, chacal y halcón.

Este grupo personificó a los cuatro hijos de Horus: Amset, Hapy, Duamutef y Kebehsenuf, los cuatro hijos de Horus que protegían: El hígado, Los pulmones, El estómago y El intestino.

Cada vaso estaba protegido por una diosa titular: Isis, Neftis, Selkis y Neit, y debían estar orientados, ritualmente, hacia los cuatro puntos cardinales: el hígado al Sur, los pulmones al Norte, los intestinos al Oeste y el estómago al Este.

La relación entre dioses, órganos, puntos cardinales y diosas quedaría del modo siguiente: nombre del Dios, cabeza del Dios, órgano que protegía, punto cardinal y Diosa que lo tutelaba.

Amset – Hombre – Hígado – Sur – Isis
Hapy – Mono – Pulmones – Norte – Neftis
Duamutef – Chacal – Estómago – Este – Neit
Kebehsenuf – Halcón – Intestino – Oeste – Selkis

La última variación de los vasos canopos se produjo en Época Saíta, cuando los vasos canópicos dejaron de tener una función práctica, dado que los órganos volvieron a introducirse en el cuerpo momificado una vez tratados y, de esta forma los vasos quedaban vacíos., sin embargo, continuaron teniendo el mismo sentido mágico/protector, siendo entonces cuando se hicieron de tamaño mayor. Por aquel entonces se colocaron vendadas y momificadas entre las piernas de la momia.

En Egipto se han hallado una gran cantidad de vasos canopos, pero éstos no sólo fueron para los humanos sino también para contener los órganos de algunos animales momificados, encarnaciones terrestres de la divinidad.

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

La música en el Egipto Antiguo

COSTUMBRES, SOCIEDAD

La Música en el antiguo Egipto se empleaba en varias actividades, pero su desarrollo principal fue en los templos, donde era usada durante los ritos dedicados a los diferentes dioses y era utilizada como remedio terapéutico, como indican algunos papiros: de hecho, el signo jeroglífico para la música es el mismo que para bienestar y para alegría. Como en otros pueblos, también se consideraba un medio de comunicación con los difuntos, y los músicos alcanzaban una categoría tal que algunos están enterrados en las necrópolis reales.

No se conoce cómo era realmente ya que no desarrollaron un sistema para representarla, se transmitía de maestro a alumno, pero sí quedan algunos textos que permiten conocer algunos aspectos. También arrojan luz sobre este tema los instrumentos conservados en los museos y la representación en bajorrelieves y pinturas de instrumentos y bailarines, además de lo conservado por tradición oral por los cantores coptos.

En las casas de los dioses, los templos, se realizaban cultos diarios donde la recitación de textos sagrados iba pareja a la música, usada como vehículo de estas oraciones. El canto se consideraba la forma más eficaz de conectarse con lo divino y tenían inspectores de música que velaban por esa pureza musical. La lectura de los textos sagrados era realizada por el portador del libro ritual, el Heri-heb o sacerdote lector. Se cree que se recitaba de forma silábica (una nota diferente cada sílaba) y también melismáticamente (varias notas cada sílaba), propiciando un estado de concentración especial.

Se ejecutaban cantos y bailes para los dioses cada día. Todos los templos tenían sus músicos, cantantes y bailarinas. Las Hener, conjuntos formados por cantantes y bailarinas, o «las cantoras de Amón», eran algunos de los nombres que recibían.

En la fachada exterior de los templos o en sus zonas más públicas, se representaban obras dramáticas recitadas y cantadas, en donde se dramatizaban mitos y misterios religiosos. En estos dramas el clarinete doble ocupaba un importante lugar, al estar al aire libre.

En ritos funerarios en las mastabas se realizaban ofrendas de todo tipo, incluidas las musicales, para alimentar al ka y mantenerlo unido con los mortales. Las danzas eran de carácter simbólico y representaban el orden del cosmos; los instrumentos solían ser sistros, tablillas de entrechoque y palmas que marcaban el ritmo.

Se ha comprobado que en muchos templos tenían hospitales donde aplicaban la música como método de sanación.
Evolución

Por medio de las pinturas y las ofrendas encontradas en las tumbas, así como por el estudio de los instrumentos encontrados, se puede seguir una cierta evolución de la música. Al principio sólo tenían instrumentos de percusión, por lo que es evidente que la música era rítmica. Por las imágenes conservadas sabemos que se usaba para invocar el favor de los dioses sobre la cosecha, o para ahuyentar las plagas.

En el cuarto milenio aparecieron la flauta vertical y el arpa, siendo esta última una especie de instrumento nacional de los egipcios.

Imperio Antiguo

Es muy posible que durante el IV milenio, abierto como estaba a múltiples influencias, Egipto entrara en contacto con Mesopotamia, a juzgar por los muchos instrumentos comunes a ambas civilizaciones que se han encontrado. En numerosos relieves de la V Dinastía –contemporánea poco más o menos a las tumbas reales Ur- todavía se aprecian instrumentos relacionados con los de Mesopotamia (los más primitivos, castañuelas y matracas, fueron pintados antes, pero las “trompetas” que aparecen en las pinturas de naves funerarias tal vez representen instrumentos que se usaban para disfrazar la voz humana más que para generar sonidos).
Y aunque es cierto que casi ningún instrumento completo del Imperio Antiguo (2.635-2.155 a.C.) ha sobrevivido, los bajorrelieves y las pinturas en general son más exactos que los mesopotámicos, y es posible fiarse más del uso de sus nombres.

La música era religiosa, cánticos de los sacerdotes durante los ritos litúrgicos. Por el estudio de los instrumentos, de los que hay numerosas representaciones, se ha llegado a la conclusión de que seguían una escala pentatónica o heptatónica.
Se conservan los textos de muchas de esas ceremonias –como los Cantos de Isis y Nefti, que constituían un ritual de cinco días de duración-. Sin embargo, debido a que los cantos se transmitirán oralmente, desconocemos su escritura musical, pero sabemos que los cantores empleaban un lenguaje de signos (“Quironomía”) con las manos, para indicar a los instrumentales las notas o acordes que tenían que tocar.

Los poemas utilizados en esas ceremonias hacen suponer que la música adoptó la forma de cantos alternados entre dos sacerdotes, combinados con solos a cargo de las sacerdotisas, que representaban a la Diosa Isis. A la mitad de la ceremonia, un chantre masculino cantaba un himno a Osiris. Con frecuencia, el canto era acompañado por instrumentos.

Instrumentos:

De viento:

-Flauta recta (Seba), de caña vertical, con cuatro a seis agujeros, que se tapaban con las falanges y no con las yemas de los dedos. sin boquilla y de casi un metro de longitud. Subsiste hasta el día de hoy con los nombres de nay y uffata en las músicas cultas y populares de Egipto. Producían un sonido claro en los agudos y tenue en los graves, muy parecido a la voz humana.

-Un clarinete doble (ma’, met,), que consistía en dos tubos paralelos de caña con lengüeta, de igual longitud, que sonaban al unísono. Es el actual instrumento egipcio denominado zummarah. Tal vez se tocara la misma melodía de forma duplicada, con ligeras variantes, tal y como se realiza en la práctica actual, o bien se tratase de alguna forma de estereofonía o de una práctica de bordón.

-Trompeta, de cobre o plata, que se usaba en los desfiles militares y para el culto a los muertos, eran metálicas, similares a la trompeta palestina.

De cuerda:

-Arpa de seis a ocho cuerdas muy decorada. Se ha encontrado una en la necrópolis de Guiza de circa 2000 a. C. Se apoyaba en el suelo, y su cordal de una sola pieza recuerda aun al más antiguo arco musical. El mismo desemboca en un resonador ancho, en forma de pala, que a menudo lleva pintados ojos de dioses, destinados a contrarrestar las desgracias. Sus cuerdas se fijaban en la parte inferior de una barra de afinación, que hipotéticamente podría haber servido para cambiar la afinación de todas las cuerdas, tal y como se realiza en la actualidad con le juego de pedales del arpa moderna. En la iconografía se ve el arpa como instrumento acompañante junto a cantantes, flautistas, etc., y en alguna ocasión formando parte de una orquesta (se ha encontrado una representación de una orquesta con siete arpistas).

-Guitarra, de tres cuerdas, con un mástil el doble de largo que el cuerpo.

De percusión:

-Címbalos,

-Tambores,

-Sistros, instrumentos de percusión con un marco de madera en forma de U, un mango y barras cruzadas que sostenían unas placas metálicas, que fue variando a lo largo del tiempo. Los hay de varios tipos: hay que distinguir el sesheshet (con una naos que sostiene a un Horus sobre el techo) y el sistro sehem (tiene forma de herradura cerrada por la parte superior; el mango suele aparecer con una cabeza de Hathor). Contaban, a su vez, con el menat o collar hathórico, realizado con un contrapeso metálico, símbolo de renacimiento. El sistro es un instrumento egipcio que produce un sonido de susurro de cañas. Está dedicado a la diosa Hathor, una de las protectoras de la música.

Intérpretes:

-Jufu Anj, cantante y flautista de la corte.

Los grupos de músicos, sentados por los común, incluyen en general un arpa, algunas veces dos, y una flauta larga –quizá sólo un bajo-; cada instrumentalista queda enfrentado a un cantante que tiene la mano izquierda junto a su oreja izquierda, mientras hace signos convencionales con la mano derecha en lo que, tal vez, sea un código mnemónico (el lenguaje de signos que hemos denominado “quironomía”) y nos traen con fuerza el recuerdo de los signos manuales que se utilizan hoy en el canto litúrgico copto.

Algunas veces, como también se observa en las pinturas mesopotámicas, el cantante se aprieta la laringe.

Imperio Medio

El Imperio Medio (2.134-1.650 a.C.) se llegó a utilizar los mismos instrumentos que en el período antiguo, pero se ha observado también la aparición de otros nuevos, en particular un arpa más pequeña, portátil, de hombro, en las que –como en las mayores- la caja de resonancia estaba muy ensanchada y, correspondientemente, la consola acortada.

El tambor cilíndrico (seben) era ya conocido, así como también dos nuevos tipos de sistro (instrumento esencialmente de templo y de gran simbolismo) con un marco en forma de estribo hecho de cerámica, madera o metal (sekhem), o con la forma de una casa pequeña o templo estilizado.; una parte del mango está formada a imitación de la cabeza de Hathor, diosa del amor y la alegría, en cuyo culto tenían un papel importante las danzas acompañadas por el sistro.

Por otra parte, bajo el poder de los reyes hicsos, que gobernaron gran parte de Egipto desde el 1.650 hasta el 1.550 a.C., aparecen en las pinturas elementos extranjeros, aunque los mismos hicsos no dejaron literatura ni arte gráfico. E incluso antes de ello, una pintura en una tumba de Beni Hasan (cf. 1.890 a.C.) que representa a un beduino que va a visitar al gobernador del nomo de Oryx, incluye a un hombre que toca una lira exactamente del mismo tipo “nuevo” que había sido introducido en Mesopotamia poco más o menos por esa misma época, quizá por obra de algún otro pueblo semita nómada, tal vez hebreo.

Imperio Nuevo

Después de la expulsión de los hicsos, bajo la XVIII Dinastía –la primera del nuevo reinado (1.150-1.080 a.C.)-, el país inició su período más brillante de desarrollo artístico, un período que no sin justicia ha sido comparado con el del Renacimiento italiano. Fue la época de los templos de Karnak y Luxor, el período del mal llamado hereje Ajenatón y de su reina Nefertiti en Amarna, y el de Tut Anj Amón, restaurador de la religión antigua, en Tebas.

Entre tanto, las relaciones internacionales se mantuvieron activas. Hacia el siglo XVI a. C., los egipcios comenzaron a relacionarse con los pueblos mesopotámicos, y apareció un estilo nuevo, enfocado a los bailes profanos, con nuevos instrumentos llegados de Asia como el oboe doble, con dos cañas colocadas en ángulo, una para ejecutar la melodía y otra para el acompañamiento. En esta época llegó a Egipto el laúd de dos cuerdas, con un mástil mayor que el mesopotámico. El estudio de estos dos instrumentos indica el comienzo de un sistema con empleo de semitonos.

-Evoluciona sobre todo el arpa, con un número de cuerdas entre ocho y 16 y con la caja de resonancia de forma curvada y adornada, usada por los sacerdotes. Aparece también un arpa más pequeña, de tres a cinco cuerdas, que se apoyaba en el hombro. Algo más tarde, aparecieron unas pequeñas de sobremesa para acompañamiento de cantores, y otras mayores, de la altura de un hombre, usadas por los sacerdotes.

-La lira de siete cuerdas se hizo con brazos curvados con gracia y de longitud distinta, de modo que el yugo no era paralelo con respecto a la caja armónica; no se naturalizó por entero, aunque en los tiempos de Ajenatón las muchachas que la tocaban con un pectro, sirias, y su nombre distintivo más antiguo (cf. 1.200 a.C), kenanawr era semítico. En este último período los brazos tienen la misma longitud y terminan con la forma de cabezas animales.

-Las trompetas evolucionan, y se les coloca un aro metálico en la embocadura.

-Los crótalos, se fabrican en marfil, con dos largas asas terminadas en espirales.

-Se añade a la gama de tambores uno rectangular.

Obras: Himno a Atón, de Akenatón, y algunas poesías.

Periodo Tardío

En el transcurso de este largo período, la cultura egipcia se vio invadida cada vez más por influencias extranjeras, disolviéndose finalmente en la cultura general del Mediterráneo oriental.

Hay una doble vertiente: por una parte, llegan numerosos instrumentos nuevos, como tambores de vasija, platillos, nuevas flautas, que probablemente vinieron acompañados de nuevos sones, todo esto proveniente de Grecia.

Por otra parte, en las casas de la vida se enseña la música antigua, como nos cuentan Heródoto y Platón, que aseguraba tenía efectos benéficos sobre los jóvenes.

De tiempos de los ptolomeos es el primer órgano, inventado en el siglo II a. C. por Ctesibios de Alejandría (246-221 a.C.), que funcionaba con presión hidráulica, y de época posterior conocemos el himno cristiano del papiro de Oxirrinco, que se cantaba sin instrumentos (prohibidos por la jerarquía eclesiástica).

Claudio Ptolomeo, miembro de la Academia, escribió un tratado de teoría musical llamado Harmónicos; pensaba que las leyes matemáticas regían los sistemas musicales.

Posteriormente, gran parte de la antigua cultura egipcia pasaría, ya en época cristiana, a la iglesia copta (las campanillas usadas en la misma copta, por ejemplo), y más adelante, al mezclarse con las civilizaciones árabe e islámica, originaría nuevas formas musicales. A este respecto, distintos tipos de instrumentos perduran aún en diversas regiones del norte de África.

Es posible, además, que la música y la danza populares del valle del Nilo –especialmente las empleadas en determinadas festividades- conserven todavía algunos eslabones que las vincules a las formas antiguas, los cuales constituirían interesantísimas reminiscencias de tales formas.

Notación Musical

A pesar de todas las investigaciones realizadas al respecto, actualmente todavía no se ha descubierto la notación musical. Se cree que no buscaban una fijación de la estructura melódico-armónica, que es el sistema con el que se rige nuestra música occidental actual. Se piensa, más bien, en una estructura numérico-rítmica. Platón, en su tratado sobre las Leyes, escribe: «Parece que hace tiempo los egipcios establecieron la regla (musical) de que la juventud de un estado debería practicar en sus ensayos posturas y entonaciones que sean buenas. Prescribieron éstas en detalle y las fijaron en los templos, y fuera de esta lista oficial estaba, y aún está prohibido a los pintores y todos los otros reproductores de posturas y representaciones, introducir cualquier innovación, tanto en tales producciones como en cualquier otra rama de la música sobre las formas tradicionales… En lo que respecta a la música ha resultado posible para las entonaciones que poseen una corrección natural decretarlas mediante ley y consagrarlas permanentemente (…) Tenían un modelo establecido en la búsqueda de Maat».

No sería descabellada la posibilidad (contando con que su sistema estuviera escrito en los templos, tal como señala Platón) de encontrar similitudes con una antigua notación griega que representaba las notas con letras; según su duración cambiaban de posición, de color o giraban sobre su eje (lo cierto es que aparecen signos jeroglíficos girados sobre su propio eje).

Por otra parte, sus escalas buscaban aplicar el Maat y por eso se basaban en las leyes universales y no en meras cuestiones musicales. Parece ser que usaron la escala pentatónica, usada extensamente en Oriente, pero fue derivando hasta la escala de siete notas o pitagórica. No hay que olvidar que Pitágoras, padre de nuestro sistema musical, estudió en Egipto, así que lo que nos transmitió puede proceder del viejo país de Kem.

AddThis Social Bookmark Button
3 Comentarios »

El pelo en Egipto (Pelucas, tocados y complementos)

COSTUMBRES, SOCIEDAD

EL PELO NATURAL: COLOR, CALIDAD Y APARIENCIA

Egipto es un país africano, por lo tanto debemos pensar que sus habitantes tendrían en su mayoría cabello oscuro y rizado como correspondería étnicamente a las razas mediterráneas. El pelo de los egipcios se iría haciendo más rizado cuanto más al sur, en la zona de Nubia, donde ya sería el tipo de cabello fuertemente rizado de la raza negra.

Por lo tanto, cabe suponer que los habitantes de Egipto tendrían, en su mayoría, cabellos negros o al menos bastante oscuros. Y también que la calidad de su pelo era buena, ya que el cabello en las razas mediterráneas suele ser abundante y fuerte.

No obstante, una vez más, la climatología de Egipto, con su calor sofocante, condiciona casi todos los aspectos de esta civilización. Y el estilo de peinado no podía ser menos. Los egipcios normalmente llevaban el cabello corto, o incluso rasurado. Si acaso las mujeres podían llevar una melena corta y cuadrada, pero los hombres solían cortar sus cabellos muy cortos, casi al estilo actual. Esto tiene toda la lógica del mundo en lo referente a las clases trabajadoras. El pelo corto o rasurado era una buena manera de hacer frente al calor y a los parásitos. Por este mismo motivo también se depilaban todo el vello corporal.

El cabello y el cuero cabelludo era motivo de constantes atenciones. Unas veces se trataba de combatir las canas, otras veces la calvicie, otras tratar de hacer que el pelo creciera de nuevo, e incluso les preocupaba que las cejas se les volvieran grises. En el Papiro Ebers encontramos recetas para ¿transformar a un viejo en joven¿ (esto sería un tinte) así como otra destinada a mujeres y que sirve para ¿hacer que a una rival se le caiga el pelo¿. Esta receta se compondría de hojas de loto quemadas y sumergidas en aceite que habría que aplicar en la cabeza de la mujer odiada.

La receta propuesta por los egipcios para hacer crecer el pelo de alguien calvo sería: grasa de león, grasa de hipopótamo, grasa de cocodrilo, grasa de gato, grasa de serpiente y grasa de ibis, todas ellas mezcladas y puestas en la cabeza. No sabemos si esto era efectivo, aunque el hecho de que la alopecia siga atormentando a la humanidad, nos hace dudar de su eficacia..

Las referencias al cabello también tienen su importancia en la mitología. La diosa Isis, al enterarse del asesinato de su marido, lo primero que hace es cortarse un mechón de su cabello antes de emprender su búsqueda del cuerpo. Igualmente cuando llega a Biblos, enseña a las damas de aquella corte a trenzar sus cabellos.

EL PELO EN LOS RITOS FUNERARIOS

En los ritos funerarios también parece que el cabello tenía su papel. Hombres y mujeres aparecían con el pelo en desorden, y las mujeres plañideras se tiraban del pelo entre lamentos, y se tiraban ceniza sobre ellos. Por otra parte, en muchos enterramientos han aparecido pequeñas trenzas o bucles de pelo humano cuidadosamente guardados en cajitas. No sabemos muy bien si estos eran postizos o extensiones y formaban parte del ajuar funerario, como el caso de las pelucas completas, o era simplemente una cuestión piadosa basada en el cariño de alguien por el fallecido o viceversa.

La realeza contaba con peluqueros y barberos que cuidaban tanto de su pelo natural como de las pelucas. Tanto mujeres como hombres se ponían a diario en manos de los peluqueros, barberos, manicuristas, etc., al menos esto es lo que nos quieren indicar las representaciones oficiales. Solo en el caso de la familia amárnica tenemos la seguridad absoluta de que llevaban el cráneo rasurado. Hay gran cantidad de representaciones en las que aparecen tanto la pareja real, como sus princesitas luciendo sus alargadas cabezas afeitadas.

Pero en la vida real, las clases trabajadoras se conformaban con ir al barbero/peluquero de vez en cuando para que les rasurase el cráneo. Para ello, hacían cola al aire libre y esperaban su turno echando un sueñecito a la sombra.

Ahora bien, casi podemos decir que se sabía la posición social de un personaje por la longitud de sus cabellos. Cuanto más adinerado era el personaje, más largo tenía el cabello. Un hombre o mujer de cabellos largos no podría estar trabajando en el campo a pleno sol, y si lo hacía, el aspecto de sus cabellos sería de suciedad y desaliño. Así, sólo quienes tenían sirvientes para cuidarles y trenzarles el pelo, podían permitirse dejarlo crecer. Aunque, a partir de las representaciones, es muy difícil determinar si el pelo era natural, o se trataba de peluca. Por supuesto, en los elaboradísimos peinados que vemos en los banquetes, o en las decoraciones de las tumbas, no nos cabe ninguna duda de que son pelucas. La duda aparece cuando el peinado es ¿posible¿, es decir, no es tan sofisticado, y sería por lo tanto factible que fuera de pelo natural.

ESTILOS DE PEINADO EN PELO NATURAL

Como ya hemos dicho, resulta muy difícil saber si los peinados que aparecen en las imágenes representadas son de pelo natural. Sólo en las escenas de vida cotidiana y de trabajadores, podemos estar seguros de que se trata de pelo natural. En las escenas ¿oficiales¿ o rituales siempre aparecen representados con pelucas, incluso los sirvientes.

También resulta algo pretencioso llamar peinados a lo que simplemente es un cabello corto, o un cráneo rasurado, ya que es así como aparecen los adultos en estas escenas. Baste para ello ver a los carniceros, o cerveceros, o joyeros. Es decir, los artesanos aparecen frecuentemente rasurados o con cabello muy corto.

En el caso de las mujeres, el hecho de que aparezcan con frecuencia con una melenita corta y cuadrada nos hace pensar que el estilo predominante entre ellas era este, y que efectivamente era su pelo natural, ya que no parece probable que usaran peluca para los extenuantes trabajos que realizaban.

En el caso de los niños, sí que tenemos seguridad absoluta de que les afeitaban la cabeza totalmente con el fin de evitar los molestos piojos y liendres. Los niños de la nobleza también solían ir rasurados, a excepción de unos cuantos mechones, por lo que vemos en las representaciones. Aunque esto debía ser incómodo, y creemos que era una manera de representarlos para ¿embellecerlos¿ de alguna manera, ya que este tipo de arreglo capilar no parece práctico en la vida cotidiana, y menos para niños. Las jovencísimas sirvientas nubias también llevaban estos mechones, aunque solían trenzarlos.

Los niños de la realeza podían llevar el pelo corto, o llevarlo rasurado, pero manteniendo un mechón en lo alto de la cabeza que dejaban crecer y que trenzaban en un mechón lateral que denominamos mechón de juventud, puesto que al alcanzar la pubertad, lo cortaban. En las representaciones, este mechón aparece azul, como imitando el pelo de los dioses.

>
Otro tipo de peinado que suponemos de pelo natural era el que utilizaban las bailarinas. Estas muchachas llevaban el pelo largo y lo utilizaban para acompañar los movimientos de sus danzas. Por supuesto no podrían utilizar pelucas para bailar sin que se les cayeran durante sus evoluciones. Hay representaciones en las que estas mujeres aparecen con el pelo suelto, o apenas sujeto por unas cintas.

Hay también representaciones en las que aparecen con el pelo corto, pero con un largo mechón en lo alto de la coronilla, el cual trenzaban con un disco o una bola de terracota que ponían en el extremo de la trenza. Esto suponemos que les servía para dar peso a la trenza y poderla hacer oscilar al ritmo de la música y configurar así algo equivalente a una coreografía.

ESTILOS DE PEINADO

Los sacerdotes, por su parte, aparecen representados de diferentes formas. Los sacerdotes de menor grado, como por ejemplo los lectores o los wab (puros) iban casi siempre totalmente afeitados.
Pero encontramos otros sacerdotes, como puedan ser el sem o el Iunmutef que suelen aparecer con peluca corta y redonda de la que denominamos ¿nubia¿. Particularmente, en el caso de los Iunmutef suelen estar representados con peluca corta y trenza lateral, como los niños. Este tipo de peinado era también el de los sacerdotes del clero del dios Ptah en Menfis, y siempre era peluca.

Ya hemos dicho que tenían un estilo de peinado para cada etapa de la vida. El curioso peinado con el que representan a las mujeres que están de parto nos confirma este hecho. Al parecer mientras duraba el trabajo del parto la mujer llevaba un moño despeinado e informal en lo alto de la cabeza, y sólo cuando el niño estaba dispuesto a ver la luz, ella soltaba sus cabellos, como vemos en las representaciones y en el jeroglífico.

Al parecer, recogiendo su pelo conjuraba a los espíritus malignos, y una vez estaban ya conjurados, ella soltaba el pelo como dando permiso al niño para nacer sin peligro. Pero este peinado igualmente era el utilizado para amamantar al bebé. Quizás cumpliera las mismas funciones mágico-religiosas de protección a la madre y al bebé. Pero en mi opinión podría tratarse de una idealización de la tendencia natural que tendría una mujer de recogerse el pelo en lo alto de la cabeza con horquillas, con el fin de paliar el calor y de evitar que cayeran cabellos al bebé que amamanta. Poniéndolo en lenguaje actual, parece lógico que una mujer de pelo largo que va a dar el pecho a un bebé, se lo recoja con una pinza en lo alto de la cabeza para mayor comodidad de ambos. Lo cierto es que siempre que aparece una escena de lactancia, la madre está representada con una especie de moño nada simétrico y bastante informal. Además de estar siempre sentada bajo una pérgola de clemátides, planta que al parecer tenía mucho que ver con la sexualidad y sus consecuencias, en este caso la maternidad. En la iconografía de imágenes de lactancia, casi siempre aparece igualmente un espejo y una sirvienta nubia, con los típicos mechones en su cráneo rasurado.

En cuanto a los extranjeros que visitaban o vivían en el Valle del Nilo, sólo los mencionaremos para contrastar las grandes diferencias que presentaban en el estilo de peinado. Los asirios, asiáticos, los pueblos del mar y los nubios siempre aparecían representados con sus estilos autóctonos de peinado. Y al parecer ninguno de esos pueblos tenía por costumbre el uso de pelucas.

LAS PELUCAS

Desde épocas muy antiguas aparece el uso de la peluca en Egipto. Para ilustrar esta afirmación debemos remontarnos a las figurillas votivas de fertilidad que ya aparecían con una enorme cabellera de terracota en la que había practicados unos agujeros que servían para insertar ramitas y fibras vegetales a modo de cabellera vegetal.

También en épocas posteriores se siguieron fabricando unas figurillas votivas de fertilidad en forma de pala de madera, cuyas espesísimas pelucas estaban hechas de cuerdas.

Ya hemos dicho que los egipcios se rasuraban por higiene, pero para mantener la estética hacían uso de pelucas en sustitución del propio cabello. Tanto el faraón, como los dioses, o los personajes de la realeza lucían diferentes pelucas dependiendo del rito representado, por tanto debemos pensar que existía cierta simbología en el estilo de la peluca, puesto que los egipcios hacían pocas cosas por que sí, sino que cada cosa obedecía a algo.

Vamos a centrarnos primero en las técnicas de fabricación. Las pelucas egipcias estaban hechas mayoritariamente de cabello humano. No parecen ciertas las afirmaciones de que fabricaban pelucas ¿baratas¿ con fibras de palma, o con lana, al menos para la parte ¿visible¿ de la peluca. Si que pudieron haber servido de relleno o de base. Lucas y Harris afirman en su libro sobre materiales en el Antiguo Egipto haber analizado microscópicamente 14 de las 15 pelucas que hay en el Museo Egipcio de El Cairo, y el resultado fue común: todas ellas estaban fabricadas con pelo humano castaño o castaño oscuro, se habían teñido de negro y habían sido impregnadas con cera de abejas. Por el contrario, ningún ejemplar de peluca de fibras de palma o de lana ha llegado a nuestros días. Parece, pues, lógico poner en duda su existencia.

Las pelucas, como tantas cosas, fueron idealizadas por los artistas en su afán de simetría, ya que los pocos ejemplares que han llegado a nuestros días no son tan nítidas ni elegantes como aparecen en las representaciones. Además de estar muy manchadas por la grasa de los conos.

La confección de una peluca seguía un esquema simple: El pelo natural, en mechones sueltos, retorcido o en trencitas se entrelazaba muy tirante entre las aberturas de un soporte almohadillado que podía ser de fibras vegetales. Para darle consistencia y fijar el cabello al soporte sumergían (sólo el soporte y la raíz de la peluca) en un líquido compuesto por resina y cera de abejas. La resina endurecida haría las veces de adhesivo y mantendría los mechones en su lugar. La cera le daría cierta flexibilidad y no se derretiría hasta los 60º por lo tanto la peluca quedaría en su sitio incluso en los días de más calor. Entonces, ya con la base fijada se podría proceder al peinado de la peluca. Se calcula que una peluca constaba aproximadamente de unos 120.000 cabellos como mínimo.

La famosa peluca rubia rizada del Museo Británico está hecha sobre un entramado de trencitas (unas trescientas, de 400 cabellos cada una) que deja aberturas romboidales por las que se pasan los mechones rizados de la coronilla, que forman una cascada de bucles en lo alto de la cabeza.

Las damas acaudaladas tenían sirvientas que cuidaban sus pelucas, y las repeinaban, mientras que en la clase baja, se arreglaban unas a otras, ya que no se puede trenzar el cabello de la nuca una misma. Las pelucas eran fabricadas por los barberos o por mujeres.

PELUCAS DE MELENA CUADRADA Y TRIPARTITA

Las pelucas femeninas que aparecen más frecuentemente en las representaciones del Reino Antiguo son las cortas cuadradas y las largas tripartitas. Las primeras son las típicas pelucas de melena corta cuadrada como la que luce la princesa Nofret en la estatua en la que está con su marido. Estas pelucas tenían raya en medio y el cabello muy abundante caía a los lados hasta el mentón más o menos sin llegar a los hombros. Cubría las orejas, aunque al parecer iban superpuestas, y no les importaba nada que el propio cabello apareciera por la frente. Normalmente, llevaban una diadema o cinta rodeando la frente.

Los hombres en el Reino Antiguo solían llevar su pelo natural muy corto o afeitado, aunque podían utilizar alguna peluca corta para actos específicos. En las representaciones parietales casi todos los obreros o campesinos aparecen rasurados.

Y no debemos dejar de mencionar a la más exótica de las reinas del REINO ANTIGUO. Nos estamos refiriendo a Meresanj III, la cual no sabemos si utilizaba peluca de pelo muy corto, o realmente instauró la moda de cortarse el pelo natural a lo chico en el Reino Antiguo. Pero lo que llama poderosamente la atención es el color rubio del pelo (o peluca) en aquella época de costumbres tan sobrias.

Las pelucas durante el reino medio.- Durante el Reino Medio las pelucas cortas cuadradas quedaron para las clases trabajadoras, mientras que las de pelo muy corto, casi como un casco, y las de pelo largo llamadas tripartitas fueron las más comunes.

Las pelucas tripartitas consistían en una melena dividida en tres partes, dos mechones a los lados que caían sobre el pecho, y otro mechón mas grueso que caería por la espalda. Suponemos que esta disposición del pelo era una idealización más, ya que al menor movimiento las tres particiones se mezclarían y quedaría el pelo desordenado. Aunque también podían estar los cabellos impregnados de algo que les diera consistencia y les impidiera moverse de su sitio. Normalmente, estas pelucas no eran de trenzas sino de mechones gruesos y lisos, dejaban ver las orejas y también estaban peinadas con raya en medio.

LAS PELUCAS COMPLEJAS

Como casi todo en el Antiguo Egipto, las pelucas llegaron a su momento de mayor sofisticación en el Imperio Nuevo, con intrincados trenzados, y diferentes capas de pelo. Cada mechón acababa en un tirabuzón, o llevaba algún adorno.

Pero no sólo se utilizaba la técnica de la trenza sino también un torsionado del cabello formando mechones gruesos, que impregnaban en cera o grasa para mantenerlos torsionados y en su sitio. Quizás deberíamos considerar a los egipcios como los inventores de las rastras que tan de moda están hoy en día.

Estas pelucas complejas podían ser de pelo muy largo y abundante, pero también más cortas, solo hasta tocar los hombros, con aspecto más bien redondo y diferentes capas de pelo cortado y dispuesto en diagonal, logrando efectos sorprendentes.

Otro tipo de peluca muy utilizada por los hombres fueron las llamadas nubias. Estas pelucas eran cortas, redondas, pegadas a la cabeza casi como un casco. Este tipo de peluca, aunque preferida por los hombres, también fue muy utilizada por algunas mujeres con cargos de importancia o de carácter autoritario, como pudieron ser Hatshepsut, Tiyi o Karomama.

Por supuesto siguieron utilizándose las pelucas largas tripartitas, aunque ahora aparecían con trenzados y adornos en los extremos de los mechones o trenzas, y se pusieron de moda las llamadas pelucas Hathoricas, o de caracol. Esto consitía en arrollar el cabello de la peluca a un disco de material rígido formando dos caracoles sobre el pecho, casi con el aspecto de que llevaban los rulos puestos. Esto imitaba la iconografía tradicional de la diosa Hathor y fue muy popular entre las reinas de la Din XVIII. Aunque, una vez más ponemos en duda que estos discos se sujetaran a menos que estuvieran pegados o entrelazados con el pelo.

Según fue avanzando el tiempo la moda se liberalizó, y se adoptaron pelucas más largas y de aspecto más libre y salvaje, quizás debido a influencias extranjeras. Esta libertad adquirida en la realidad quedaba igualmente idealizada en las representaciones, donde aparecían las ondas perfectamente paralelas, aunque todos sepamos que esto no puede mantenerse así, a menos que estuvieran rígidas por algún producto que hiciera las veces de nuestras lacas. Y definitivamente, las melenitas cuadradas quedaron solo para las clases trabajadoras.

Las pelucas eran habitualmente de pelo oscuro, pero tampoco tenían empacho en teñirlas de colores, y así hemos visto pelucas azules, rubias y blancas. Para conseguir el azul utilizaban el índigo (indigofera tinctoria), y para los tonos rojizos la henna.

Las azules suelen ser las nubias que usaban los soldados y oficiales de élite. El color azul trataría de aproximarse al color del jeperesh o corona de guerra del faraon, y además al color de pelo de los dioses, quienes tenían el pelo de lapislazuli, y frecuentemente se los representaba con el pelo azul.

Y los demás colores formarían parte de la fantasía, como vimos en el caso de la reina Meresanj, si bien en el caso de pelucas blancas podrían estar queriendo indicar de la edad de los personajes representados.

En cuanto a los dioses de figura antropomorfa podemos decir que seguían un poco las modas de los mortales, aunque generalmente tanto dioses como diosas aparecen con peluca tripartita antigua, es decir sin trenzar, de pelo liso y azul, imitando el lapislazuli. No obstante en el caso de dioses niños siempre están representados con el mechon lateral de juventud, como es el caso de Ihy, Nefertum, Jonsu o Harpócrates.

Cuando los infantes de la realeza aparecían con peluca, esta era de tipo nubio corta y con el clásico mechón de juventud.

ADORNOS DE PELO

La diadema más antigua de la que tenemos referencia pertenecía a una princesa cuya tumba fue descubierta en Abydos. Consistía en una serie de cuentas de turquesa y malaquita con intervalos de anillitos de oro. Y una sección de cuentas de oro formaban el cierre trasero. Indiscutiblemente se trata de una diadema ya que fue encontrada en su lugar, es decir sobre la cabeza de la difunta. Esta diadema aún mantenía un fragmento de velo que cubría la cara. La datación de esta pieza se remonta al 3200 a.C., la época del predinástico que denominamos Nagada II.

Aproximadamente un milenio más tarde, ya en el Reino Medio aparecen nuevos ejemplares de diademas, que ponen de manifiesto el refinamiento alcanzado por la orfebrería en esta época. Los descubrimientos que nos han aportado mayor información en este campo fueron los de Lisht, de Dashur y de Lahun.

En primer lugar citaremos la sutil diadema de la dama Senebtisy, cuyo enterramiento descubrió Herbert Winlock en Lisht al lado de la pirámide de Amenemhat I, fundador de la Din XII. Se trata de una diadema calada formada por hilos de oro torsionados y formando un intrincado dibujo. Sobre la frente lleva un corazón invertido. Un total de 98 rosetas de oro adornan los mechones de su peluca.

Pero esta diadema no sería más que la versión plebeya de las exquisitas diademas que poseía la princesa Khnumit, hija de Amenemhat II. El tesoro fue descubierto en 1895 por De Morgan en Dahshur, cerca de la pirámide de su padre. Esta princesa fue enterrada con dos diademas, una de ellas más formal, y la otra una verdadera fantasía.

La diadema formal está compuesta de ocho grupos de adornos. Cada uno de estos grupos consiste en una roseta de oro y lapislázuli, con los pétalos de turquesa incrustada alrededor de un disco de cornalina. A los lados de las rosetas aparecen los Lotos del Alto Egipto fabricados en los mismos materiales. Para separar cada grupo aparece una de estas rosetas con un loto vertical. El elemento central de la diadema es un buitre de lámina de oro con las alas extendidas. Este buitre (seguramente una alusión a Nejbet o a Mut) presenta con gran detalle el plumaje del ave, y se cree que sus ojos tenían incrustaciones de obsidiana.

La otra diadema no por muy conocida deja de sorprender. Se trata de una diadema también calada, pero aún más sutil que la anterior. La forman seis elementos en forma de cruz de Malta, que consta de un disco central de cornalina rodeado por cuatro flores de papiro abiertas con incrustaciones de turquesa. De estos seis elementos parten alambres de oro, diez en total, en grupos de tres, cuatro y tres, que sostienen infinidad de pequeñas flores silvestres de cinco pétalos, y pequeños capullos de papiro.

Otra afortunada poseedora de preciosa diadema y adornos fue la princesa Sithathoriunet, de la época de Amenemhat III, Din XII, que fue enterrada al lado de la pirámide de Sesostris II en Lahun. El enterramiento fue descubierto por W.M.F. Petrie, aunque quien realmente lo sacó a la luz fue Guy Brunton. Esta diadema consistía en una simple banda rígida de oro con quince rosetas con incrustaciones. En la frente tiene un ureus desmontable con cabeza de lapislázuli. A los lados lleva unas tiras de oro que salen de debajo de una de las rosetas, y en la parte de atrás, se invierte este adorno, y se redondean las puntas para dar el aspecto de una doble pluma. Aunque los cilindros para el pelo los veremos después, la imagen de esta diadema nos muestra igualmente la técnica de adornar los mechones o rastas con cilindros de oro, cuyo peso total podía llegar a un kilo. El original de esta diadema esta en el Museo Egipcio de El Cairo.

Tenemos otra diadema que los estudiosos consideran de estilo hicso, o bien egipcia, aunque con influencias asiáticas. Se trata de una diadema rígida de electrum, con orificios en los extremos para los cordones que servían para atarla. En la banda de electrum hay unas curiosas rosetas de pétalos puntiagudos, casi como pinchos. Entre estas rosetas hay cuatro cabezas de gacela, dos a cada lado, y en el centro una cabeza de ciervo en tamaño algo mayor. Este ciervo tiene una cornamenta curiosamente espinosa. La fecha de datación de esta pieza como del II Periodo Intermedio no está contrastada.

Aunque no solo las mujeres llevaban diademas, sino que su uso era generalizado. Como muestra todos recordamos la famosa diadema de Tutankhamon, fabricada del modo tradicional de banda rígida y rosetas, con ureus desmontable. Igualmente igual que todos hemos visto faraones, sacerdotes y nobles utilizando estos adornos sobre sus pelucas.

En el llamado ¿tesoro de las tres princesas¿ aparecieron igualmente espectaculares diademas y adornos para el pelo. Estas tres princesas eran tres jóvenes sirias que formaban parte del harén de Tutmosis III. Una de estas diademas es la tradicional banda de oro con rosetas y ureus desmontable en la frente, si bien en este tesoro apareció uno de los elementos ornamentales para el cabello más sorprendentes del Antiguo Egipto.

Se trata de algo que podríamos llamar ¿cubrepeluca¿. Consiste en una plataforma de oro en lo alto de la cabeza de la cual cuelgan unas cuarenta tiras de rosetas de oro incrustadas con piedras semipreciosas de diferentes colores. Originalmente, tuvo 850 rosetas y debió llevar una fila de colgantes en la frente que han desaparecido. Estas rosetas son menores en la parte alta y mayores en los extremos. Cada tira termina en medias lunas. Estas tiras eran articuladas, y no rígidas. Cubren una peluca morena de pelo ondulado terminado en rastas o tirabuzones en las puntas, que asoman bajo las tiras de oro.

Ahora bien, las cintas, más o menos decoradas fueron sin duda el elemento más utilizado tanto para adornar, como para mantener la melena en su sitio sin que les cayera a la cara. Las cintas se usaban tanto sobre las pelucas, como sobre el pelo natural. Estas cintas iban atadas detrás y a veces caían por la espalda y podían ir pintadas, o teñidas, o bien llevar rosetas cosidas. Las rosetas podían ser incluso de metales nobles. En el caso de dioses y diosas, las cintas son el elemento predominante sobre sus tradicionales pelucas tripartitas. Las cintas de los dioses suelen ser blancas y sin más adorno que el nudo trasero.

Las guirnaldas de flores también eran muy usadas para adornar el cabello. Si bien este tipo de adorno era perecedero y por lo tanto muy puntual. Creemos que los egipcios gustaban mucho de tejer guirnaldas con flores y tallos, tanto para las mesas de ofrendas como para adornarse ellos mismos.

Es muy frecuente ver a las tebanas en los banquetes funerarios con guirnaldas de hojas y flores, y con una gran flor de loto cayendo sobre su frente. El perfume que emanaría esta flor debía resultar muy agradable. A veces no eran guirnaldas de flores verdaderas, sino cintas con las hojas y las flores pintadas.

Luego tenemos los elementos pequeños como son los los pasadores, los cilindros, las rosetas o plaquitas y las bolitas de terracota.

Los pasadores también fueron muy populares, y se utilizaron fundamentalmente para sujetar los mechones de juventud, y las trenzas (quizás naturales). En las representaciones no queda claro cómo se sujetaban, pero quizás los ataran por detrás con algún cordel o hilo de metal.

Los discos utilizados por las bailarinas, y los que se ponían en los mechones delanteros de las pelucas hathóricas estaban hechos de terracota o metal, suponemos que hueco. En el caso de las bailarinas los llevaban entrelazados con su cabello. Pero en el caso de las pelucas hathoricas ya mencioné que sería muy difícil mantenerlos en su sitio de la manera que los vemos en las representaciones

En cuanto a los cilindros o anillos de pelo podían estar fabricados de diversos materiales desde la simple terracota al oro, material que estaría reservado sólo para la realeza y las clases altas, pasando por la pasta de vidrio, la turquesa, la cornalina, etc. Hemos visto antes la fastuosa peluca de la princesa Sithathoriunet con infinidad de estos cilindros de oro, como correspondía a una princesa.

Con las rosetas sucedía lo mismo, dependiendo del rango social del personaje (generalmente mujer) que las utilizase. Desde la terracota al oro, han aparecido multitud de estos adornos en muchos enterramientos. Tenían un anillo por la parte trasera para poder pasar el mechón o trenza.

En Nubia las mujeres solían trenzar su pelo natural y sujetar cada trencita con anillos o bolitas de barro pintado. Esto se sigue haciendo en muchos lugares de África.

Una mención especial merecen los amuletos que también tenían cabida entre los adornos del pelo. Entre ellos estuvieron muy de moda los pájaros con las alas apuntando hacia el suelo. En el enterramiento de Khnumet aparecieron 24 de estos pájaros, de factura bastante rudimentaria y que sin duda eran amuletos. Contaban con un aro posterior que serviría para meter los mechones o trenzarlos con ellos.
Si bien los más populares eran los que tenían forma de pequeño pez. Los peces eran un elemento que serviría de protección para no morir ahogado. Solían ponerlos al final de alguna de las trenzas. Una vez más los que usaban las mujeres de la realeza eran de oro.

LOS TOCADOS – GORROS

Genéricamente, denominaremos gorros a las prendas sin ningún tipo de borde o ala. La prenda a la que nos estamos refiriendo sería la que cubre la mayor parte de la cabeza, y no a la que cubre sólo la parte trasera o de la coronilla, como puedan ser los solideos usados por los hebreos o los sacerdotes cristianos. Más bien estaríamos hablando de un gorro parecido a lo que se lleva para el frío.

Muy pocos ejemplos de estos gorros han llegado a nuestros días, en parte porque no queda totalmente claro que sean gorros y no se los consideraba tales. Por ejemplo, entre las cosas de Tut se encontraron algunos objetos catalogados como gorros aunque resulta incierto si lo eran o no. También se encontró un solideo de cuentas que apareció en una caja con la inscripción especialmente fabricado para la cabeza del rey¿. Hay una intrigante descripción de Carter acerca de este solideo.

¿Debajo del paño de cabeza real había sucesivas capas de vendas cubriendo un solideo de lino real, que se ajustaba perfectamente al cráneo rasurado del rey, y estaba bordado con un elaborado dibujo de ureos en diminutas cuentas de oro y fayenza. El gorro se mantenía en su lugar gracias a una banda de oro a la altura de las sienes….Cada ureus del dibujo muestra en su centro el cartucho de Aton. La tela del gorro desgraciadamente estaba muy carbonizada y deteriorada, pero el diseño de cuentas no había sufrido tanto y estaba prácticamente perfecto, ya que estaba adherido al cráneo del rey¿.

Es decir, además de que han llegado a nosotros muy pocos ejemplos de estos gorros, no siempre se los reconoció como tales, y especialmente los de pedrerías han sido frecuentemente catalogados como ¿Bolsas de Cuentas¿. Por lo tanto los únicos que han llegado a nosotros son los de la realeza, y esto nos ilustra poco sobre el uso o fabricación de los gorros para la clase trabajadora.

Siempre se encuentran dificultades para saber si un determinado personaje lleva o no gorro, o si lleva peluca o es su verdadero cabello, ya que los dibujos son muy lineales y esquemáticos. Los gorros en particular se ajustan tanto al cráneo que solo si asoma algún mechón de pelo podemos asegurar que es gorro y no el cráneo rasurado.

Según algunas representaciones cabría deducir que el uso de gorros estaba muy extendido entre las clases bajas, y que lo utilizaban para proteger del sol su cráneo rasurado.

LOS TOCADOS – PAÑOS DE CABEZA

Por paño de cabeza conocemos la prenda consistente en un trozo de tela que cubría parcial o totalmente la cabeza. En general estaban confeccionados con un simple trozo de tela, con los bordes redondeados, pero no cosido en ninguna forma específica.

EN 1909 Davies presentó tres de estos paños al MMNY procedentes de una tumba del Valle de los Reyes. Dichos paños se hallaron fuera de una tumba, que entonces se sospechaba que pudiera ser la de Tutankhamon. Dos de ellos eran blancos y el otro estaba teñido de azul y era de tejido más grueso. Según Winlock el azul sería para ser usado sobre alguna peluca. Más tarde Carter los calificó de delantales.

De estos paños de cabeza había diversos tipos. Los más largos, incluso plisados, o rayados usados por la realeza, otros más ajustados y pequeños usados por los trabajadores, y luego la simple pieza cuadrada atada con algún cordón, usada por personas que trabajaban en lugares sucios o polvorientos (se les llamaba el paño de los aventadores).

Si exceptuamos los elementos de uso ritual, podemos decir que no existían tocados, o gorros propiamente dichos entre los egipcios, sino que simplemente quien necesitaba cubrirse la cabeza para evitar calor o suciedad, lo hacía con cualquier tela disponible.

Simplemente se lo ponían sobre el pelo, y lo sujetaban con una banda atada por detrás. También tendría el uso de sujetar el pelo, para que no se les viniera a la cara, y evitar que cayeran cabellos cuando preparaban comidas.

También había paños más grandes que se ponían sobre la cabeza, cubriendo la frente y poniendo el exceso de material por detrás de las orejas. Estos pañuelos también se usaban a veces atados de alguna manera en la nuca, un poco al modo de los piratas para trabajos fatigosos, o en el caso de plañideras.

Estos dos modos de colocarse el paño seguramente son el equivalente a los tocados que en el entorno real conocemos como nemes o afnet. Naturalmente en las vestiduras reales, los paños de cabeza están hechos de materiales más ricos.

Hay un curioso tocado que sólo utilizan unos bailarines llamados MUU

1. Los que interceptaban el cortejo fúnebre en la orilla izquierda, para indicar que se necesitaba permiso para entrar en la necrópolis. Estos llevaban un extraño y altísimo tocado de mimbre o cañas.

2. Eran los guardianes especiales, situados en la Sala de los Muu, desde donde vigilaban toda la necrópolis. También llevaban el mismo casco alto de mimbre.

3. Asociados a las Almas de Pe. Bailaban en parejas afrontadas, imitando la danza de los barqueros. Estos llevaban la cabeza desnuda o cubierta por un paño como el de los aventadores de trigo

INSTRUMENTOS DE PELUQUERIA

Para el cuidado de cabellos naturales y de pelucas contaban con instrumentos que, si bien eran rudimentarios, cumplían perfectamente la función para la que estaban destinados.

Sus peines estaban generalmente fabricados en hueso, marfil o madera, y algunos eran dobles, es decir con unas púas separadas para peinar y desenredar, y las otras muy tupidas. Esto nos hace pensar en unos peines que algunas personas hemos visto por nuestras casas en tiempos pasados, y que recibían el curioso nombre de ¿lendreras¿. Y efectivamente servían para arrancar las liendres adheridas a los cabellos. En el caso de estos peines egipcios su uso pudo muy bien haber sido el mismo.

Si bien para peinar el cabello natural debieron utilizar peines de puas separadas. No olvidemos que su pelo natural debía ser rizado y las puas separadas tirarían menos del pelo.

Para los arreglos de las pelucas además de los peines debieron utilizar otros instrumentos. Frecuentemente vemos en las representaciones como una peinadora está de pie detrás de su señora sentada cuidando su peinado. Esta peinadora no suele aparecer con peine alguno en las manos, sino más bien con algún tipo de horquilla o gancho para entrelazar o trenzar los mechones. Y también suele dejar algún mechón sujeto con una de estas horquillas, mientras trenza otro. Cuando hablamos de horquillas lo hacemos por dar una idea del uso, ya que en realidad eran más bien alfileres fabricados igualmente en hueso o marfil.

Para conseguir rizos uniformes o bien ondas en un pelo simplemente ondulado o totalmente liso contaban con tenacillas que calentaban al fuego. Las asas de estas tenacillas estaban hechas de algún material aislante para no quemarse al manipularlas.

Para lograr los tirabuzones en las pelucas, enrollaban el pelo en palitos de metal calentado o usaban las tenacillas. Esto daría forma a los cabellos, aunque de manera pasajera. El otro sistema sería enrollarlos a palitos de caña redonda y sumergirlos en la consabida cera y resina. Una vez secos, se rompería la caña y el tirabuzón quedaría hecho y rígido.

Una vez peinada y cuidada la peluca debía guardarse en un lugar adecuado para que no se maltratase y perdiera la forma. Para ello en muchos ajuares funerarios se han encontrado cajas para contener las pelucas. Suelen ser unas arquetas cuadradas con un soporte interior donde poner la peluca. La tapa es superior. A la mente de todos viene la caja de peluca de Tutankhamon, o la de Merit, la esposa del arquitecto Kha, cuyo completísimo ajuar funerario nos ha arrojado mucha luz sobre temas de vida cotidiana.

Autora: Rosa Pujol, miembro y vocal de cultura de la Asociación Española de Egiptología y profesora habitual de los cursos que esta asociación imparte. Y coordinadora de la web www.egiptologia.com

AddThis Social Bookmark Button
1 Comentario »

El culto a los Gatos en Egipto

COSTUMBRES, RELIGIÓN

Su Origen

Hay bastante polémica sobre su origen, pero todo parece indicar que procedía del Felis silvestris lybica, una especie salvaje del norte de África. Aunque hay restos de un culto religioso a Bastet ya en las primeras dinastías, no será hasta el Imperio Medio (2060-1786) cuando se generalice su representación en las tumbas. Y esta situación pervivirá hasta finales del siglo IV d.C. Estas primeras representaciones en el Imperio Medio coinciden con la aparición de las primeras momias de este animal. Entonces, el gato, la mujer y la divinidad estaban íntimamente ligados en la cultura y la religión egipcia.

Leyenda sobre el gato

Según cuenta la leyenda, Ra, el Dios Sol, se enfadó con los hombres por haberse revuelto contra el poder divino y les envió como castigo a Sejmet, una leona feroz y sedienta de sangre. La masacre que provocó fue tal que tuvo que huir de Egipto hacia Nubia, pero un enviado de Ra la buscó, la calmó y la hizo volver a Egipto bajo la forma de una gata. Sin embargo, aun así, la diosa Sejmet quedó asociada a la destrucción y la guerra.

La hermana de Sejmet era Bastet: diosa gata que en la mitología egipcia era considerada la protectora de la familia. Pero también, deidad de la alegría, del placer, la fecundidad, la danza, la música y la feminidad. Se podría decir que el ideal de belleza femenina tenía en Egipto forma de gata.

Sejmet y Bastet. Una ligada a la Luna y la otra, al Sol. Los dos ojos de Ra. Cara o cruz, lo cierto es que nuestro adorable felino fue por muchos siglos una divinidad.

Base historica sobre el trato de los gatos en Egipto

El nombre que los egipcios daban al gato era miu, en lo que parece claramente una onomatopeya más que un nombre. Los gatos actuales parecen haber perdido los rasgos característicos de sus antepasados egipcios, aunque el abisinio sigue recordando a las estatuas de Bastet.

Herodoto (484-424 a.C.), historiador griego conocido como el padre de la historia, viajó por Egipto hacia el año 450 a.C., país al que dedica el segundo libro de su obra Historias. En él nos narra con detalles las costumbres del pueblo egipcio, y entre éstas el culto que se rendía a los animales, aunque hay que tener en cuenta que estas costumbres se refieren a la Época Tardía, cuando Egipto estaba en decadencia total y nada o poco tenía que ver con el esplendor de los anteriores siglos. Aún así, es interesante lo que cuenta.

Dice Herodoto: “…la gente de las ciudades ofrecen sacrificios de esta manera: adoran al dios al cual está consagrado el animal, cortan al rape el pelo de los niños, o solamente la mitad o incluso la tercera parte, y el peso en plata del pelo cortado se entrega a la servidumbre del animal en cuestión. Con este dinero se compra el pescado con que se nutre a los animales sagrados.

Si alguien mata voluntariamente a uno de estos animales es condenado a muerte y si lo hace involuntariamente, paga una multa que fijan en cada caso los sacerdotes…

“Cuando se declara un incendio, es sorprendente lo que sucede con los gatos. La gente se mantiene a cierta distancia cuidando a los gatos y sin preocuparse lo más mínimo de apagar el fuego. Pero los gatos se escurren por entre la gente o saltan sobre sus cabezas y se precipitan en el fuego. Y cuando esto sucede, los egipcios se quedan muy apenados. Cuando en una casa perece un gato de muerte natural, todos sus inquilinos se afeitan las cejas (…). Los gatos muertos se llevan a un lugar sagrado donde son embalsamados y luego se entierran en Bubastis (…).”

Otro autor griego, Diodoro de Sicilia, narra el caso de un soldado romano de las tropas de César, que hacia el año 50 a.C. mató sin querer a un gato. Una multitud furiosa de egipcios linchó al pobre hombre, que no se salvó de la muerte, a pesar del temor que entonces tenían los egipcios hacia los romanos. Ni siquiera le pudieron salvar los emisarios que envió el rey egipcio.

Representacion como Dios

La diosa gata era representada en Egipto con cuerpo de mujer y cabeza de gata. Al ser considerados una divinidad, los gatos gozaban de un estatus social privilegiado.

En caso de fallecimiento del gato:

Tanto que, tras su muerte, la familia llevaba luto y sus miembros se rapaban las cejas en señal de duelo. A continuación, el cuerpo del gato era envuelto en un paño y conducido a la Casa de la Purificación, donde era momificado y se le rendían honores. El ritual culminaba con su entierro en un cementerio al que asistía un largo cortejo.

En Bubastis, cuyo nombre significa “Casa de la Diosa Bastet”, se encontró el mayor cementerio de gatos de Egipto, con alrededor de 300 mil gatos momificados.

Otra costumbre consistía en colocarles amuletos de Bastet a los recién nacidos con el objeto de protegerlos de las enfermedades. El amor, el respeto e incluso el temor a los gatos estaban tan arraigados en las costumbres egipcias que matar a un gato implicaba pena de muerte.

El culto a la diosa Bastet se celebraba con procesiones que transportaban a la deidad en barcas cubiertas de flores. Estos ritos duraban toda la noche y culminaban al amanecer, luego de largas fiestas orgiásticas.

AddThis Social Bookmark Button
3 Comentarios »

Vino en Egipto

COSTUMBRES

Las denominaciones de origen descubiertas en la tumba del faraon Tutankamón nos ilustran sobre la gran variedad de exigencias en las clases superiores: veintiseis tinajas de vino mencionan el año de envasado, el origen del vino y el nombre del vinatero,datos presentados del siguiente modo; Año cuarto (del reinado de Tutankamon es decir 1329 a.C.) vino dulce de la Casa (el templo) de Aton-que goce de larga vida,a salvo y con buena salud– de la margen oeste,vinatero en jefe Apereshop Desgraciadamente el contenido de las tinajas se ha evaporado por completo

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

El maquillaje

COSTUMBRES

La División de Investigación de L´Oreal y el Laboratorio de Investigación de los Museos de Francia han trabajado durante tres años con un objetivo común: adquirir un mejor conocimiento de los hábitos cosméticos del Antiguo Egipto, descubriendo la composición cosmética del maquillaje que se utilizaba, especialmente en los ojos. Estos trabajos, que asocian investigación científica, información histórica y patrimonio arqueológico, desvelan ahora la existencia de una verdadera “preindustria” cosmética que utilizaba técnicas muy sofisticadas. Los egipcios eran realmente “científicos” eruditos.

Los egipcios ya se maquillaban los ojos hace más de 4.000 años, tal y como dan testimonio de ello los tesoros que aún encierran las tumbas halladas. De esta manera, el contenido de 49 tarros conservados en el Departamento de Antigüedades Egipcias del Museo del Louvre ha sido objeto de un exhaustivo análisis, que engloba un gran número de técnicas que han sido utilizadas conjuntamente por primera vez en la historia con motivo de esta investigación. Se analizaron los minerales y las materias grasas contenidos en los tarros elegidos.

Además de su extraordinario estado de conservación, estas composiciones – de color negro, blanco y gris- revelaron la presencia de compuestos de plomo inexistentes en estado natural, lo que demuestra que los egipcios eran capaces de fabricar productos sintéticos, buscando virtudes terapéuticas. De esta forma, numerosos papiros médicos constatan la presencia de auténticas recetas que se utilizaban para proteger los ojos contra enfermedades que existían debido al clima del antiguo Egipto, especialmente durante la crecida del Nilo. Los egipcios poseían un verdadero dominio de la cosmética, al tiempo que eran expertos en la química de soluciones. De esta manera, los pigmentos naturales y los productos sintetizados se mezclaban con aglutinantes constituidos de materias grasas de origen animal para fabricar diferentes tipos de composiciones cosméticas con texturas y colores variados.

Verdadero arte de vivir, los hábitos de maquillaje en el Antiguo Egipto contaban con una gran variedad de accesorios que sorprendentemente se asemejan a los estuches de maquillaje de nuestros días: tarros de maquillaje, espejos, peines, aplicadores, horquillas …… las damas de la época faraónica ya disponían de una completa gama de accesorios, realizada con gran refinamiento.
La maestría en las técnicas cosméticas que han desvelado estas investigaciones permite comprender mejor los múltiples usos del maquillaje de aquella época, tal como se ilustra en los textos antiguos, la estatuaria y la pintura: embellecimiento, culto divino, medicina, etc. ……

Hombre, mujeres y niños, todos los egipcios se maquillaban con independencia de su clase y estrato social. El maquillaje de los ojos, acentuado con negro y verde, era antes que nada una fuente de belleza, las formas (líneas o sombras) y las texturas (brillantes o mates) variaban según la época. Las composiciones cosméticas egipcias estaban siempre presentes en la lista de ofrendas funerarias e iban asociadas al culto divino. Asimismo, contribuían a los ritos que buscaban preservar a los dioses de la muerte y resucitar a los muertos. Esta relación con el orden divino también explica el papel terapéutico que se otorgaba al maquillaje.

AddThis Social Bookmark Button
1 Comentario »

El fuego Egipcio

COSTUMBRES

¿Alguna vez alguien ha pensado como los Egipcios hacían fuego?
Pues para sacaros de dudas aquí os lo pongo.
Esto de la foto es un encendedor o mechero del antiguo Egipto.
En la parte superior agujereada se colocaba un pequeño arco para que girase con comodidad entre las manos, las virutas en los agujeros de la tabla….y a friccionar.

Foto:

mechero.jpg

AddThis Social Bookmark Button
1 Comentario »

La circuncisión

COSTUMBRES

La circuncisión no es exclusivo de los israelitas, como es de pensar, ya que en una tumba egipcia, se ha encontrado esta pintura de la sexta dinastía (2350-2000 aC).

Foto:

la-circuncision.JPG

AddThis Social Bookmark Button
9 Comentarios »

Posturas sexuales en el Antiguo Egipto

COSTUMBRES

Viendo el papiro de Turín, y en un papiro datado en el siglo XVI a.C,os cuento las posturas mas frecuentes.
“La mujer que sueña que es una diosa de los cielos e invierte su posición, y el hombre es como una nube, será amada por su marido”.
Esta es la posición, la de la cópula entre Nut y Geb.


papiro-turin.JPG

Mas posturas:

opostura.jpgotra-postura.jpg

AddThis Social Bookmark Button
15 Comentarios »

Conductas y costumbres

COSTUMBRES

Egipto es un país musulmán, con una serie de costumbres muy diferentes a las occidentales, por lo que es conveniente conocerlas y todavía más, respetarlas.
_ No está bien visto fotografiar a las mujeres (sobre todo en las ciudades del Alto Egipto y oasis), e incluso a la gente más popular; sin su previa autorización.
_ Algunas mezquitas prohíben la entrada a los no musulmanes. No es correcto fotografiar a los fieles cuando están haciendo el acto de la plegaria.
_ Pueden tener problemas las mujeres que paseen con minifaldas o cualquier prenda de ese estilo.
_ No se debe olvidar que la hospitalidad es norma y concepto de vida de los egipcios. Se debe poner entendimiento y respeto en las relaciones con la gente del país.
_ Es necesario ser cortés y paciente. No le harán sentirse extranjero si la persona no se comporta como tal. Es asimismo un halago demostrar mucha paciencia, pues todo en Egipto transcurre en torno a: shuayya, shuayya (poco a poco), maaleesh (lo siento), insháa Allah (si Dios quiere) y shokran (gracias).

AddThis Social Bookmark Button
3 Comentarios »

Técnicas de conservación de la comida

COSTUMBRES

Los egipcios preparaban sus carnes, pescados y aves para el consumo inmediato, también conocieron varias técnicas de conservación. Las más comunes fueron el salado y el secado. El informe de Herodoto acerca de que los egipcios salaban y secaban sus aves, está corroborado no solo por las representaciones y los textos, sino gracias a las ofrendas físicas que han aparecido en las tumbas .
Hay muchas representaciones desde el Reino Antiguo en adelante en las que se describen las técnicas de conservar el pescado. Los peces se cogían directamente de la barca del pescador y generalmente se les quitaban las escamas y las tripas en la misma orilla del río. Entonces se cortaban a lo largo y se extendían planos al sol para que se secaran. Antes de esto frecuentemente les hacían unos cortes oblicuos que frotaban con sal. Cuando el proceso de secado estaba completo se almacenaban en ánforas. El pescado egipcio así conservado era famoso en todo el Mediterráneo, como queda atestiguado en la Historia de Wenamun. El pescado seco del Egipto actual, que se llama fasikh, se prepara de la misma manera.
Las huevas de algunos pescados, sobre todo del mújol también se salaban y conservaban con técnicas parecidas. Separaban estos ovarios llenos de huevas del pez, los lavaban y los frotaban con sal. Después los ponían entre tablas con peso para escurrir el agua y secarlos. Las huevas así preparadas se exportaban a todo el Mediterráneo oriental hasta el siglo pasado.
Las aves eran tratadas de modo similar para su conservación. Después de ser sacrificadas por estrangulamiento, las aves eran desplumadas, evisceradas y colocadas en tinajas con grandes cantidades de sal. A veces las colgaban al sol para que se secaran antes de colocarlas en las tinajas de almacenaje. Se encontró una tinaja llena de aves así conservadas en la tumba inviolada del arquitecto Kha en Deir el Medina.
La carne era igualmente salada y secada. Esto podemos saberlo por las frecuentes representaciones de tajadas y tiras de carne puestas a secar al sol. Y también por las porciones de carne encontrada en varias tumbas tebanas. Las investigaciones realizadas sobre estos restos con microscopios electrónicos han dado como resultado que efectivamente estaba conservada en sal (ClNa). De este modo, los egipcios contaban con un alimento proteínico y de larga duración, muy útil sobre todo en las campañas militares por su fácil transporte.
También prepararon porcino en sal, aunque en este caso sumergían la carne en tinajas llenas de un líquido fuertemente salado, que luego sellaban para su uso posterior.
Hay otros elementos conservantes que pudieron utilizar como son la grasa, la miel y la cerveza. En estos casos, la pieza a conservar debía estar totalmente cubierta por el conservante y colocada en vasijas de boca estrecha selladas hasta el momento del consumo. Aún hoy en día se suele encontrar carne conservada en grasa en los pueblos de Egipto.

AddThis Social Bookmark Button
1 Comentario »

Acuerdos matrimoniales

COSTUMBRES

Hoy os quiero poner los acuerdos matrimoniales que hacían los egipcios, es muy interesante leerlo y me contáis después.

Los registros escritos en los últimos períodos y en época Ptolemaica declaran que una mujer también disfruta de su propia personalidad legal. Lo que si había era contratos matrimoniales. Estos acuerdos debían proteger los derechos del marido y la esposa cuando el matrimonio era disuelto. El estado legal de una pareja que convivía era diferente del de una pareja casada, incluso sin la prueba de una ceremonia de matrimonio (Baines y Malek Atlas of Ancient Egypt, Oxford 1980). Ya que el matrimonio: “… no era una institución legal pero sí social …”.

Podría haber habido condiciones a las cuales las partes pudieron haberse adherido, para firmar un contrato matrimonial:

*

Cuando un hombre daba a su hija o a su sobrina en matrimonio.
*

Actas en las que el marido da derechos a su esposa. Estipula las consecuencias de matrimonio y divorcio, tales como la herencia de los hijos y como las propiedades de ambos serán tratadas en el momento del divorcio.
*

Actas donde un marido confirma la recepción de una cantidad que anteriormente había dado por su esposa. Contiene el acuerdo entre marido y mujer, por el cual la esposa da al marido una suma del dinero para hacerse su esposa y donde el marido confirma la recepción de esa cantidad. Este dinero debe ser devuelto a la esposa cuando ella lo solicitase después del divorcio. El marido así firma una obligación de pagar a su esposa una suma anual de mantenimiento durante la existencia del matrimonio. El día del divorcio el dinero que la esposa dio a su marido él tiene que devolvérselo en los 30 días después de que ella reclamase el dinero. Si él no responde a la petición de su esposa tiene que seguir pagando su mantenimiento. Sin embargo el dinero sólo tiene que ser devuelto después de que la mujer lo reclame al marido.

El padre, como el guarda de la muchacha, conducía todas las negociaciones y las disposiciones del matrimonio añadiendo, en algunos casos su toque personal al contrato de matrimonio; por ejemplo, un padre hizo a su yerno jurar que, si hubiese divorcio, el yerno renunciaría al derecho a su parte de los bienes comunales aumentados durante el matrimonio y que recibiría una paliza de 100 golpes con un palo fuerte (Papiro. Bodl.). Otro padre, dudoso sobre las intenciones de su yerno, prometió a su hija un lugar para vivir si su marido decidiese abandonarla (Papiro Petrie).

Los primeros contratos verdaderos son mencionados en el Reino Nuevo; textos verdaderos, escritos en escritura hierática o demótica cursiva, han sobrevivido de la XXII dinastía y más aún en Periodo Greco-romano. Erich Luddeckens (Ägyptische Eheverträge. Ägyptologische Abhandlungen I, 1960) ha examinado, aproximadamente, cien contratos, todos de las clases bajas. Usualmente comienzan por la fecha y los nombres del hombre y la mujer y continúan declarando los nombres de los padres, la profesión del hombre y, si él no es egipcio, su origen étnico: nubio, libio, griego,…etc.

Las siguientes partes del contrato registran el hecho del matrimonio y confirman que el hombre entregaba a la mujer la llamada “ofrenda matrimonial” (esto podría haberse desarrollado desde el precio de compra original de una esposa) y que consistía en una pequeña colección de artículos de joyería; dinero o grano valorados en fracciones de un deben (unos 91 gramos)de plata correspondiente, aproximadamente, al coste de un esclavo. Con el paso del tiempo la ofrenda quedó reducida a un pagaré a la esposa en caso de divorcio.

Una forma posterior de contrato, conocido hacia el 517 a.C. por los registros, era el que la mujer daba su dote al hombre cuando se casaba con él. ” Un pago en consideración a la acción de hacerla su esposa”, del cual el marido tenía el usufructo mientras el matrimonio existiese. Esto era una suma en dinero efectivo o el pago en especies que asciende a tres deben de plata.

AddThis Social Bookmark Button
1 Comentario »

La infidelidad en Egipto

COSTUMBRES

La esposa debió lealtad exclusiva a su marido; tuvo que obedecer cada deseo y cada orden suyos. El marido, sin embargo, debía asegurar un heredero y por tanto podía tomar a una segunda esposa. Siendo el jefe de una familia patriarcal él también hizo peticiones sobre las criadas – por lo general esclavas – que debían dar servicios de cualquier clase. Un hombre que no aprovechaba esta oportunidad podía declarar orgullosamente en el Juicio de los Muertos: “no deseé a mi sirvienta.”

En contraste con estas prerrogativas masculinas había ventajas que protegían a la familia de injerencias externas. La ofensa más seria era el adulterio, si el hombre tomaba, por ejemplo, a la esposa de su vecino, o si la mujer era seducida, independientemente de que el hombre estuviese casado o no, azotaban públicamente a los culpables, o eran marcados para siempre cortándoles las orejas o la nariz. El destierro a Nubia o a las canteras era una alternativa más misericordiosa a la pena de muerte.

Según el Papiro Westcar del Reino Medio un sacerdote cuya esposa había sido infiel llevó el caso ante el rey, que ordenó al seductor ser lanzado a un cocodrilo, y a la mujer ser quemada y sus cenizas dispersadas en Nilo. La historia de los hermanos Anubis y Bata, conservada en el Papiro de Orbiney del Reino Nuevo, cuenta la historia bíblica de Potifar. La esposa de Anubis tenía proyectos sobre su cuñado Bata. Cuando Anubis finalmente comprendió que era ella la que había instigado la traición, dejó de perseguir a su hermano, mató a su esposa y su cuerpo fue lanzado a los perros.

No es sorprendente entonces que varias Instrucciones, como la de Anjshoshenq, adviertan severamente contra la infidelidad. Las referencias en fuentes no literarias así como sobre papiros y tablillas muestran que ocurrieron. Por otra parte tenemos los registros de juramentos tomados en templos hechos por mujeres cuyo honor había sido deshonrado, reclamando que nunca habían cometido adulterio desde el día que se casaron. Los hombres no fueron medidos por el mismo criterio; no ha aparecido ni una declaración jurada.

AddThis Social Bookmark Button
4 Comentarios »

Tratamiento para el cutis en Egipto

CONJUROS Y REMEDIOS, COSTUMBRES

Aquí os relato los tratamientos que hacían los Egipcios cuando tenían la piel grasa , espinillas , etc.

• Piel grasosa

Los aceites astringentes que se usan en tratamientos de vapor para la piel también se pueden usar agregándolos al tónico o astringente. Estos aceites ayudan a cerrar los poros grandes y se recomiendan para personas que tienen cutis grasoso.

Estos aceites son: castaño de caballo (horse chestnut), lechuga, ruibarbo (rhubarb), sándalo (sandalwood), hojas de fresas, limón, lima, naranjo, toronja, y raíz de alum ( alum root), que es el astringente más poderoso de todos.

• Agentes antisépticos (destructores de bacteria)

Si tiene problemas de la piel como barros y espinillas, prepare un sauna facial utilizando los siguientes aceites esenciales: clavo, brezo (heather), oliva, sassafras, menta, eucalipto, sándalo y lavanda.

• Aceites para la limpieza profunda de la piel

La mejor terapia que usted se puede regalar se hace en casa. Las antiguas reinas utilizaban los siguientes aceites herbáticos para conservar su cutis limpio de impurezas: limoncillo (lemongrass), hojas de girasol (geranium leaves), milfoil y avellana (witch hazel).

• Aceites para piel seca

Algunos aceites esenciales son excelentes emolientes que sirven para suavizar y aliviar la piel seca; los más conocidos son almendras, higos (figs), aloe vera, malvaflora (hollyhock), malvavisco (marshmallow), jojoba y hojas de oliva.
Read More »

AddThis Social Bookmark Button
6 Comentarios »

Papel de las Mujeres en la sociedad Egipcia

COSTUMBRES, SOCIEDAD

“Confía en Isis. Ella es más efectiva que millones de soldados”. (Cleopatra)

Las egipcias conocieron un mundo en el que la mujer no era ni la adversaria ni la sierva del hombre. El secreto de vivir la plenitud como esposas, como madres, en el trabajo, o como iniciadas en los misterios del templo, sin renunciar a su identidad a favor del varón reside en la fuerte presencia de las diosas, en especial Isis, quienes aportaban modelos claros de comportamiento para todas las mujeres.
Si los seres humanos fuimos creados a imagen y semejanza de un creador, y si hay solamente un dios masculino, basadas en qué imagen fuimos creadas las mujeres? John Bradshaw dice que los niños miran a sus padres como modelo de comportamiento para ellos. Si vives en una cultura donde solo hay un dios masculino y ninguna Diosa, adónde está el modelo femenino? ¿Cómo pueden las niñas aprender a ser mujeres sin la Diosa?

Siguiendo el ejemplo de las mujeres egipcias, nos zambulliremos en los misterios arquetípicos de las antiguas Diosas que fueron veneradas a lo largo y a lo ancho del Nilo

AddThis Social Bookmark Button
3 Comentarios »

Médicos en Egipto

COSTUMBRES

En egipto cada médico se ocupaba de una enfermedad, médico para los ojos , médicos para la cabeza , para los dientes , para el vientre.

En los papiros se describe el diagnóstico y la terapia para cada enfermedad, se da mucha importancia a la inspección del cuerpo y la palpación.
Relacionaban el pulso con la actividad del corazón.
Las enfermedades producidas por demonios se combatían con la magia mientras que las heridas con tratamientos externos. Es posible que los egipcios combinaran el tratamiento médico con las prácticas de magia.
El egipcio HESIRE , fue el primer médico cuyo nombre conocemos, en su tumba se lo representa en su calidad de dentista y médico.
Los egipcios conocían la circuncisión la cual se llevaba a acabo en el templo y la realizaba un sacerdote.
A partir de la III dinastía aplicaban tablillas a los huesos fracturados y vendaban la tablilla de madera con lino.
Las fuentes principales de la medicina faraónica son el papiro EBERS y el papiro SMITH.
Se los resumo :
EBERS : es un texto de recopilación donde se reúnen diversas especialidades, dolencias de estómago , digestión , remedios para niños.
SMITH : papiro especializado en el tratamiento de heridas , como por ejemplo la fractura de cráneo que describen de la siguiente manera.
Después del título ” Fractura de cráneo ” sigue la exploración ” cuando encuentres ” , el diagnóstico ” entonces debes decir ” , y el veredicto ” se puede curar , es incierto o incurable ” y por último el tratamiento ” entonces lo debes tratar del siguiente modo…”
Explicaban como del corazón , centro del pensamiento y del sentimiento , salían vasos huecos que van hacia todas las partes del cuerpo llevando aire y agua, (todavía no conocían la función vital de la sangre ).

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

La médicina en Egipto con el veneno de la abeja

COSTUMBRES

La mayoría de las personas relacionan a las abejas con miel y polen. Pero otro producto de las abejas – veneno de abeja – puede ser valioso en el tratamiento de ciertas enfermedades.

Todos sabemos acerca de los efectos medicinales de la miel de abeja. Además, el té con miel ha sido, por mucho tiempo, un remedio de elección para la garganta irritada. Y algunos nutriólogos consideran que el polen de abeja está cerca de ser una fuente perfecta de proteína. Sin embargo, el veneno de abeja es considerado con cierta turbación – lo cual no es sorprendente – dado que la única experiencia de la mayoría de las personas es a través de un piquete de abeja doloroso. Sin embargo, por miles de años, los beneficios medicinales del veneno de abeja se han vendido por todo el mundo. Y si bien estos efectos medicinales aún no han sido científicamente probados, en años recientes, el uso de veneno de abeja para tratar varios padecimientos (apiterapia) se está estudiando activamente.
Usos medicinales antiguos

El uso medicinal del veneno de la abeja aparentemente data desde el antiguo Egipto y se reporta en la historia de Europa y Asia, Según se informa, Carlo Magno e Iván el Terrible, por ejemplo, usaban el veneno de abeja para tratar los padecimientos de las articulaciones. En tiempos más “modernos”, el interés en los efectos del veneno de abeja se renovó en los 1860s, con la publicación de un estudio clínico llevado a cabo en Europa sobre su efecto en el reumatismo. Desde entonces, el interés en el tratamiento con veneno de abeja ha subido y bajado.

AddThis Social Bookmark Button
2 Comentarios »

La médiciana en el Antiguo Egipto “José Ignacio Velasco Montes”

COSTUMBRES

La medicina era la rama de la ciencia que más popularidad alcanzó en el antiguo Egipto, sobre todo a nivel internacional, existiendo numerosos casos en los que reyes de otros países solicitaron médicos egipcios para resolver sus problemas.

El primer médico con título que se conoce es Hesire, con gran renombre en la corte del rey Djoser, con el título de “Jefe de los dentistas y los médicos”. El de médico era un título distinguido aunque no se sabe exactamente como se adquiría y de hecho había personajes que lo tenían como añadido a otros títulos y se duda que ejercieran la medicina. Había, incluso, una cierta especialización. Los tratamientos eran una mezcla de dos aspectos netamente definidos, pero que eran consustanciales e iban unidos:

1.- Conocimientos y remedios prácticos.
2.- La magia.

Había diversos tipos de médicos:

1.- El médico denominado Sunu (swnw), era el especialista y empleaba métodos y remedios más físicos y en su jeroglífico se incluía una punta de flecha (era el instrumento usado para abrir los abscesos) o flecha completa, para las especialidades quirúrgicas. Los clínicos se anunciaban con un hombre sentado con una mano extendida y una especie de barreño al lado. Había médicos que sólo trataban ciertas partes: dientes, vientre, piel, ojos, cabeza, etcétera. Tenían muy buen nivel, aunque no conocían demasiado bien la anatomía, pero sí el concepto de los conductos internos (los metu) y podían interpretar el valor de tomas el pulso, cosa que hacían en diversos puntos del cuerpo.

2.- Los sacerdotes Wab de la diosa Sekhmet. Esta diosa causaba y podía curar enfermedades de origen poco claro, enfermedades misteriosas e invisibles. Como los enfermos acudían a ella, sus sacerdotes acabaron convirtiéndose en médicos sanadores, entre los que se citan también a los sacerdotes Khery-Heb.

3.- Los Sau, o magos. Trabajaban sobre la interdependencia entre la naturaleza y los dioses, es decir en la conexión entre lo físico y lo inmaterial.

4.- Los Kherep, o sacerdotes de la diosa escorpión Serket (diosa protectora del cuerpo en la tumba), que si bien no podemos considerar como médicos, ejercían algo parecido en lo referente a las picaduras de escorpiones, tarántulas, víboras y serpientes (nada infrecuentes) y acabó siendo la diosa considerada como el mejor remedio contra estos males, por lo que sus sacerdotes se ocupaban de ello.

Los médicos podían ser sacerdotes, pero también civiles, generalmente entre los escribas. Se supone que los mejores médicos sabían leer y escribir por cuanto la transmisión de los conocimientos era generalmente por escrito, y algunos tenían grandes bibliotecas personales con todo lo conocido y que iban ampliando con sus experiencias y así lo pasaban a los que le sucedían en el tiempo y pasaba a las siguientes generaciones.

Desde aqui quiero dar las gracias a ” JOSE IGNACIO VELASCO “

AddThis Social Bookmark Button
Sin Comentarios »

Embarazo

COSTUMBRES

HAY MAS MANERAS DE SABER COMO UNA MUJER ESTABA EMBARAZADA EN AQUELLA ÉPOCA Y ES MUY CURIOSO.
Read More »

AddThis Social Bookmark Button
1 Comentario »

Los métodos anticonceptivos

COSTUMBRES

COMO HACÍAN EN AQUELLA ÉPOCA PARA QUE UNA MUJER NO SE QUEDARA EN ESTADO, PORQUE NO ES COMO HOY QUE HAY MUCHOS MÉTODOS Y LA QUE SE QUEDA EMBARAZADA ES PORQUE ELLA QUIERE, ESO ESTA CLARO.
DESDE LUEGO UNA COSA SI QUE ES CIERTA Y ES QUE EN EGIPTO DE TONTOS EN AQUELLA ÉPOCA NO TENIA NI UN PELO, SI NO TODO LO CONTRARIO, SE HA DEMOSTRADO QUE EXISTEN RECETAS DE ANTICONCEPTIVOS INTRA-VAGINALES.
ESAS RECETAS ESTÁN COMPUESTAS DE RESINA DE ACACIA , LECHE AGRIA Y ESPIGAS DE ACACIA, COSA QUE ESTA ULTIMA SE HA DESCUBIERTO EN LA INVESTIGACIÓN MODERNA QUE HACE UN EFECTO INMOVILIZANTE EN LOS ESPERMATOZOIDES.

AddThis Social Bookmark Button
4 Comentarios »

Diagnostico del embarazo

CONJUROS Y REMEDIOS, COSTUMBRES

A UNA MUJER EN EL ANTIGUO EGIPTO SE LE DIAGNOSTICABA QUE ESTABA EMBARAZADA CUANDO SE LA COLOCABA SOBRE UNA MEZCLA DE CERVEZA Y DÁTILES Y SEGÚN LAS VECES QUE VOMITABA SE SABIA QUE ESTABA EMBARAZADA, COSA QUE NO ES NADA ALOCADA LA IDEA CUANDO AL DÍA DE HOY EN CUANTO UNA MUJER TIENE NAUSEAS O VÓMITOS ENSEGUIDA SE DICE QUE ESTA EN ESTADO.

AddThis Social Bookmark Button
1 Comentario »

Funciones de los escribas

COSTUMBRES

La palabra era un verdadero don de los dioses. La religión egipcia consideraba al dios lunar Thot como el creador ancestral de la lengua y la escritura en sus dos formas habituales: La jeroglífica, frecuente en las inscripciones sobre piedra y en el culto religioso, y la hierática, de forma cursiva y habitual en su uso sobre papiro para funciones administrativas y también religiosas.
Pronunciar la palabra precisa permitía que aquello nombrado surgiese a la vida, se diferenciase de lo demás en que estaba previamente confundido. Esta es la base del poder de la palabra que pronunciaba el sacerdote lector frente al cadáver del faraón durante el proceso de momificación. El mismo poder que se esconde tras los Textos de las Pirámides que se esculpían en las tumbas y que sólo podían ser repetidos y recitados por el escriba para la glorificación del fallecido, para la petición de dones o cualquier otra tarea referente al culto.
La sociedad egipcia es fundamentalmente analfabeta. De ahí la enorme importancia del escriba, no sólo en la vertiente religiosa que hemos mencionado, sino en la administrativa. Escriba tenía que ser el que escribiese los mensajes entre los distintos departamentos administrativos, el que calculase los suministros necesarios en la corte y los registrase. Escriba también había de ser el que llevase todo tipo de contabilidad, incluyendo la tarea de recaudar tributos, medir los campos y hacer los cálculos de su productividad, calcular las necesidades en hombres y material para cualquiera de los proyectos arquitectónicos en curso. El escriba era en general el funcionario imprescindible en todo tipo de tarea administrativa.

AddThis Social Bookmark Button
15 Comentarios »

Sexualidad en el Antiguo Egipto

COSTUMBRES

Debido a motivos culturales y prejuicios sociales de la civilización “occidental” moderna, el tema de la Sexualidad y el Erotismo en el antiguo Egipto apenas ha sido “redescubierto” por los egiptólogos en las últimas décadas del siglo XX, y, en mucho menor medida, por el público en general: hubo que esperar a 1987 para que se editara el primer estudio integral sobre el tema.

El acto sexual, en el Egipto faraónico, según la evidencia disponible, se representó de una manera natural y sin tapujos, lo que sólo encuentra un parangón casi idéntico en las culturas preincaicas Tolita ( circa 300 aC-500 dC), del norte de Ecuador y el sur de Colombia, y Mochica ( circa 100-800 dC), de la costa norte del Perú. [2] Sin embargo, el arte erótico de esas culturas amerindias se realizó exclusivamente en ceramios, modelados y pintados en forma de pequeñas esculturas exentas, ya fueran vasijas u otro tipo de utensilios. Por el contrario, en Egipto se recurrió a toda clase de expresión artística imaginable: dibujo y pintura (especialmente en ostraca [3] y papiros), escultura (en piedra, barro o cerámica) y objetos de fayenza (estatuillas y “objetos fálicos”).

En cambio, la “cerámica erótica” -entendida al estilo de aquellas culturas preincaicas- es casi inexistente en el Valle del Nilo, si bien existen esporádicos ejemplos: notemos que, en la colección de erotica aegyptiaca de Museo Egipcio de El Cairo, [4] sobre más de doscientos ítems solamente se cuenta un fragmento de vaso de terracota en forma de “grupo obsceno” (hombre y mujer en el acto del coito vaginal).

En el rubro de las “figuras eróticas”, la mayor cantidad de piezas representa “figuras (humanas, divinas/sobrenaturales) fálicas”, esto es, seres (humanos o no) siempre itifálicos . Ocasionalmente, la entidad itifálica posee un miembro viril de proporciones descomunales, que es sostenido por uno o más personajes subalternos o por su compañera (p.ej., grupo CGCairo 27359 ). [5]

Asimismo, existen “figuras vaginales” en las que, sin mostrar una posición erótica precisa, se reconoce fácilmente la “actitud obscena”; p.ej., mujeres sentadas exhibiendo genitales muy marcados o reclinadas en posiciones “provocativas”. Aquí deben destacarse los llamados “grupos obscenos”, integrados generalmente por una pareja humana teniendo sexo o en poses sensuales; p.ej., una mujer de pie que toma el falo desproporcionado de su compañero sedente.

Dentro de la variedad de posturas representadas en la colección mencionada, podemos intentar una clasificación general -que podríamos hacer extensiva al resto de las expresiones artísticas eróticas egipcias -, en la que distinguimos cinco tipos; a saber:

1. Coito vaginal : las cuatro posiciones usuales son (a) el hombre acostado encima de la mujer; (b) el hombre arrodillado y la mujer yaciendo boca arriba; (c) el hombre arrodillado y la mujer apoyada en sus extremidades; y (d) la posición lateral, con la mujer dándole la espalda a su compañero, mientras ambos yacen acostados.

2. Coito anal : aunque difícil de distinguir en el arte de superficie, es muy clara esta postura en las “figuras obscenas” de bulto exento. Entre los ejemplos más seguros de las primeras encontramos las ilustraciones del Papiro Turín 55001 o Papiro Satírico de Turín, una suerte de panfleto burlesco de tiempos de Ramsés II, en el que se satiriza al soberano y a la alta sociedad, [6] y en donde vemos al menos dos posiciones sexuales: posterior , con el hombre arrodillado y la mujer apoyada en sus extremidades, y lateral , con la pareja reclinada sobre un flanco (actitud similar a la 1.d).

3. Coito oral : casi desconocido en las representaciones egipcias, aunque ciertas “figuras obscenas” que muestran a un hombre sentado y dotado de un falo desmesurado, que es sostenido por su compañera de pie y lo acerca a su boca. No conocemos ningún ejemplo de fellatio o cunninlingus hasta ahora, pero el material documental disponible o publicado es muy escaso como para afirmar su absoluto desconocimiento en el antiguo Egipto.

4. Onanismo : las “figuras obscenas” en las que una mujer sostiene o empuña el miembro viril de su compañero, podrían ser consideradas también como representativas de este “juego” sexual. No se conoce, que sepamos, ningún caso de masturbación femenina, ya sea con o sin la asistencia de un cuerpo extraño. Es destacable, sin embargo, la gran cantidad de objetos de barro o piedra que representan un falo erecto, hecho que podría insinuar su empleo en el onanismo femenino. Tal idea debe descartarse de inmediato ante, i.a., la existencia de un ejemplar que muestra un falo alado con testículos de 19 cms. de largo ( CGCairo-JdÉ 42035 ), que es imposible que haya tenido tal destino. Es muy posible que este tipo de esculturas se relacionen con el mito heliopolitano según el cual Atum, el demiurgo creador, generó a la primera pareja cósmica, Shu y Tefnut (o, Tefenet), por un acto de masturbación. [7] Este “motivo” erótico-mitológico está atestiguado ya en pinturas sobre ceramios del Período Predinástico [8] y quizás la imagen de un varón masturbándose (o siendo masturbado) pueda guardar alguna relación con dicho acto generativo.

5. Otros motivos : aquí incluimos una serie de pocas figuraciones que enseñan casos de zoofilia o bestialismo , en las que el animal juega siempre el papel masculino y la mujer el humano; p.ej., una ninfa acompañada por un babuino o un asno en el acto del coito vaginal ( CGCairo 32950 ). [9] Merecen mencionarse las estatuillas de divinidades, especialmente Bes, protector de las parturientas y genio apotropaico, y Harpocrates u “Horus el Niño”, comúnmente en actitud itifálica. Entre los derivados de esta clase de imágenes debemos incluir las que muestran a un hombre itifálico tocando el arpa o en las que esta última es, en realidad, un enorme falo.

Escena orgiastica.Tumba de los Toros, Tarquinia (Italia), circa 550- 40 a .C.
El significado e interpretación que debe darse a esta vasta tipología erótica está muy disputado, especialmente por la carencia de información sobre la procedencia cierta de muchos de estos objetos y por su inaccesibilidad para los interesados en su estudio, muchas veces por timoratas razones “morales”: recién en 1980 se conoció al Papiro Satírico de Turín en forma integral, gracias al alemán J. Oslin. De este papiro siempre se reprodujo el registro superior, de carácter “satírico” -con representaciones que recuerdan las Fábulas de Esopo y similares -, pero omitiéndose pudorosamente el importante registro inferior, que enseña la única representación conocida de un prostíbulo en tiempos faraónicos . Allí, los altos dignatarios de la corte y los grandes sacerdotes retozan con prostitutas profesionales, exhibiendo sus penes erectos y de tamaño desproporcionado, quizás como una burla a su incontinencia -porque nos parece obvio que, en este caso, el descomunal tamaño de sus miembros viriles no tiene el mismo sentido que en las “figuras obscenas” -.

Cada uno de los personajes ilustrados está acompañado por un breve texto que reproduce el diálogo amoroso; p.ej., una de las prostitutas le dice a su pareja, quien la penetra por detrás mientras ella se apoya sobre sus extremidades: “¡Ven y hazme el amor por atrás!”: ¡una frase que pareciera salida de algún video-porno moderno! Este notorio documento, actualmente muy fragmentado pero magistralmente reconstruido, lamentablemente es de procedencia desconocida.
Dado el contenido y el estilo, tanto artístico como epigráfico, y gracias a que contamos con muchos diseños eróticos sobre ostraca que provienen de la villa obrera de Deir el Medina (Tebas Occidental), que están bien datados en el Reino Nuevo Tardío (Período Ramésida en adelante), al igual que el papiro en cuestión (fechado en el reinado de Ramsés II), no es improbable que este último también provenga de la región tebana, y, porqué no, de la mano de algún artista-escriba asignado a aquella villa obrera o a los templos funerarios soberanos de la orilla occidental.

Las “figuras obscenas” en las colecciones de los grandes museos parecen dormitar en sus cajas y no son nunca exhibidas -menos aún publicadas-. Recientemente, el Dr. G.T. Martín descubrió un sustancial escondrijo de este tipo de objetos en la Necrópolis de los Animales Sagrados, en Saqqara Norte, dentro del recinto consagrado a varios animales sacros. [10] Un escondrijo similar, pero muy mal registrado y sin publicar, fue encontrado entre 1905 y 1906 por J.E. Quibell, en las llamadas “Cámaras de Bes”, al este de la pirámide de Teti, también en Saqqara Norte: los objetos encontrados se han perdido en los registros del Museo Egipcio de El Cairo y las “cámaras”, actualmente, han desaparecido sin dejar rastros visibles. [10ª]

Por lo menos, estos hallazgos arqueológicos prueban a todas luces que las figuras eróticas tenían un sentido religioso o que estaban imbuidas de una significación profunda que iba más allá de lo profano. El escondrijo de las “Cámaras de Bes” es significativo porque este dios aparece corrientemente entre los motivos de las “figuras obscenas”.

Escena erótica. Espejo de bronce procedente de Corinto, mediados del siglo IV a.C.

Dejemos ahora el material arqueológico y volvamos nuestra atención a la literatura mitológica, que es rica en situaciones de naturaleza sexual y que permite inferir algunas ideas acerca de las relaciones eróticas aceptables y aceptadas por la sociedad antigua. Comencemos diciendo que los mitos, aunque le suene extraño al creyente moderno, abundan en episodios sexuales, lo que no debería suscitar ninguna sorpresa ya que los mitos son normativos de la conducta social y sancionan las formas de las relaciones humanas en base a un arquetipo divino.

Refirámonos, en esta ocasión, a la homosexualidad , tanto masculina como femenina (lesbianismo): en el ciclo mitológico osiriano, que se constituye formalmente en tiempos de la Quinta Dinastía y se consigna en los Textos de las Pirámides de la Sexta ( circa 2300- 2200 aC ), Osiris, Isis, Neftys y Set, son los últimos “hijos” de la Gran Ennéada o Corporación de los Nueve Dioses de Heliópolis; Osiris es muerto por su hermano Set, el dios de la Confusión, quien pretende el trono de Egipto. Osiris e Isis, la Gran Maga , copulan post mortem e Isis queda preñada de Horus, el Vengador de Su Padre, quien restaurará la memoria de su padre difunto, ahora convertido en el Rey y Juez de los Muertos, y recibirá, como su legítimo heredero, el gobierno del país luego de derrotar a su malvado tío. El enfrentamiento entre Horus y Set perteneció, originariamente, a un ciclo mitológico diferente al osiriano, que recién lo incorpora cuando es elaborado hacia mediados del Reino Antiguo: en ese mito primitivo existe un “episodio homosexual” entre ambas divinidades; en él, Set intenta violar a Horus para, posteriormente, acusarlo ante el Tribunal Divino de ser indigno para gobernar Egipto. Mediante una artimaña ideada por su madre Isis, Horus engaña a Set y recoge su semen; Isis lo pone en una planta de lechuga (considerada como afrodisíaca por los egipcios), que es entregada a Set para el desayuno, previamente al juicio definitivo. Al acusar a Horus, Set invoca a su semen para que surja de donde se encuentre, y, para gran deleite de Horus e Isis, y para su enorme sorpresa, lo hace sobre su propia cabeza bajo la forma de un globo o disco (¿solar, lunar?). Ante la evidencia, el tribunal divino decide que Horus debe ser coronado rey de Egipto. [11]

Escena de un prostibulo en el Papiro Turin 55001. Periodo Ramesida, tiempos de Ramses II, Reino Nuevo Tardio. Actualmente en el Museo Egipcio de Turin.

Amuleto falico de epoca romana, circa siglo I° a.C. Foto J. Latova.

El Dicho 125 del LdM , conocido como ” La Confesión Negativa “, enumera, entre aquellas acciones que el difunto niega haber realizado en este mundo, que “no he copulado con un(a) joven” -se entiende que del mismo sexo que el del declarante -; esto es, no ha sido un homosexual. Que ésta era condenable para los egipcios lo prueba otra negación del mismo Dicho: “¡Oh Tú, quien tiene la vista detrás suyo, quien procede de la tumba! ¡Yo no he sido un pervertido! ¡Yo no he sido un homosexual!”. [12]

La caótica personalidad de Set presenta aristas interesantes sobre los valores sexuales reprobados por la sociedad faraónica: su consorte, Neftys, nunca entabla relaciones amorosas con él, sino que se muestra como un alter ego de su hermana, Isis. Su nombre propio, Nebet-Hut , significa “La Señora de la Casa” y denota su rol “normal” como otro paradigma de la mujer egipcia socialmente aceptada. Es por ello que se aparta de Set y que puede tener sexo con el marido de su hermana, Osiris, relación de la que nacerá Anubis, el dios que le embalsama. Esta relación es consentida por Isis, quien debía ver en su hermana Neftys no más que una concubina o esposa secundaria -si es que tal concepción existió alguna vez en la mentalidad egipcia- de su esposo, a quien, por otro lado, protege de Set, el “anormal”.[12ª]

En el templo de Edfú, Set es llamado “El Afeminado” ( hemety , lit., Quien es como Mujer) de una manera despectiva. [13] Por su parte, esta deidad tiene relaciones sexuales con otras diosas, pero éstas son extranjeras (propiamente, asiáticas): Anat y Astarté, oriundas precisamente de las regiones que habitualmente se atribuyen, en la literatura preceptiva o moralista, a las prostitutas profesionales . La “mujer extranjera” o “desconocida en su ciudad” es la imagen clásica de la prostituta en los textos de instrucción moral. Por si esto fuera poco, las relaciones amorosas entre estas diosas y Set se reducen exclusivamente al coito contra natura o anal, y jamás se menciona al coito vaginal como forma amatoria entre ellos. Agreguemos que la descripción que se hace de esas diosas remite a su vestimenta “masculina” y a sus modos “de hombres”, lo que claramente insinúa su naturaleza sáfica.

En una palabra, Set sólo puede tener tratos sexuales considerados “aberrantes” o “caóticos” para la sociedad antigua. El coito anal, indudablemente practicado por los egipcios como vimos en otros testimonios, debe verse aquí, más apropiadamente, como un símbolo del carácter estéril de Set, cuya actividad sexual no conduce a la procreación, sino únicamente al desenfreno carnal. Sea como fuere, encontramos evidencias religiosas que apuntan a que el homosexualismo masculino y femenino es rechazado por los egipcios antiguos -al menos en un aspecto formal -, ya que, para ellos, era una práctica no fecundativa o procreativa, contrariamente al coito vaginal, cuyo modelo es la relación Osiris ~Isis.

NOTAS

[*] Artículo inédito. Especial para Amigos de la Egiptología. © Jorge Roberto Ogdon, 1991, (versión revisada:) 2000. Queda hecho el depósito que marca la Ley de Propiedad Intelectual N° 11.723 . Es propiedad.

[1] L. Manniche, La esfinge erótica. La vida sexual de los antiguos egipcios (Barcelona, 1988 [ed.or. en inglés: 1987]). El auge reciente que ha tenido el tema de “La Mujer” y “Lo Femenino” en el antiguo Egipto ha redundado en la publicación de numeroso artículos, libros y catálogos de exhibiciones -imposibles de enumerar aquí -, que, entre otros aspectos tocan, más o menos profundamente, el de su sexualidad. Entre las contribuciones recientes en español, de carácter divulgativo, pueden recomendarse, i.a., N. Ares, “La alegría incesante del Sexo” en Selecciones de Misterios de la Arqueología: Egipto (2). n° 2 (Barcelona, 1999), 28-33; y A. Pérez Gutiérrez, “Cara y cruz del encantamiento amoroso” en íbidem: Egipto n° 7 (Barcelona, 2000), 62-6.

[2] Ver i.a. el excelente informe de E. Sánchez Montañés~G. Vázquez Chamorro, “Sexo y erotismo en la cerámica preincaica” en Historia 16 , año III, n° 32 (1978), 40-50. Se conoce, también, un único caso de cerámica erótica procedente del norte argentino, que muestra un coito anal o contra natura ; ver Arte argentino Antes (Buenos Aires, 1980), 8-9. El Arte Erótico ha existido en muchas culturas, tanto de la región mediterránea como asiática, entre las que debemos contar a las griega, romana e india. Cuando decimos que el único parangón existente para el “caso egipcio” es el “caso preincaico”, nos referimos específicamente a las enormes similitudes que presenta el “escenario erótico” enseñado por las figuraciones. Se podría aducir que el acto sexual, siendo una actividad común y compartida por todos los seres humanos -de una forma u otra -, sería de lo más lógico encontrarnos con tales semejanzas en cualquier cultura; sin embargo, el elaborado ideario de un Kama Sutra no aparece por ninguna parte en el antiguo Egipto, obviamente porque los antiguos egipcios practicaban el sexo de otras maneras, algunas coincidentes pero otras (quizás muchas) no.

[3] Voz griega que se utiliza, en la jerga “técnica” egiptológica, para designar fragmentos y trozos de cerámica o piedra que eran empleados por los artistas-escriba como “borradores” o soportes de escritura “económicos”.

[4] G.T. Martin, “‘Erotic’ Figurines: The Cairo Material” en Göttinger Miszellen. Beiträge zur ägyptologischen Diskussion 96 (1987), 71 y ss.

[5] Ver Id., loc.cit.

[6] J.H. Oslin, Der Papyrus 55001. Satirisch-erotische Zeichnungen und Inschriften (Turín, 1981). Para la parte “satirica”, ver i.a. S. Curto, La satira nell’antico Egitto ; Quaderno n° 1 (Turín, s.f.), passim . No queremos dejar pasar la oportunidad de señalar que, si bien nunca fueron hechas públicas, existieron (y aún existen) copias y facsímiles de la sección “impúdica”, realizadas por diversos interesados, ya desde el siglo XVIII en adelante (para la “historia” del documento, ver J.H. Oslin, o.c., 5 y ss.). Este dato es muy interesante, por lo siguiente: todo aquel que conoce la obra del ilustrador Aubrey Beardsley recordará, sin duda, aquellas escandalosas láminas que acompañan la obra del poeta Oscar Wilde, Salomé (ver O. Wilde, Salome [Branden Publ. Co., s.d., reed. 1989], passim ), en las cuales se enseñan grupos de enanos patizambos sosteniendo alegremente los desmesurados falos de los principales personajes masculinos, exactamente como ocurre en el antiguo papiro . ¿Habrá tenido ocasión Aubrey Beardsley de verlo en privado? Nadie puede dejar de sentirse impresionado e intrigado al comparar las asombrosas semejanzas de ambas expresiones artísticas. Para la vida y obra del ilustrador inglés, ver i.a. Best Works of Aubrey Beardsley (Nueva York: Dover Inc., 1990); S. Calloway, Aubrey Beardsley (Nueva York, 1998) .


erotismo_romano_1.jpgerotismo_romano_2.jpgerotismo_romano_3.jpgmin2.jpgpapiro_erotico_de_turin.jpgsuper-polla.jpg

AddThis Social Bookmark Button
5 Comentarios »