¿Sabias lo que es un Imiut?

AMULETOS, SABIAS QUE?

El imiut es un fetiche del culto a anubis, el dios con cabeza de chacal. Consistia en la piel de cabeza de animal, normalmente de un felino, que se rellenaba y se ataba aun palo en un tiesto.

Un imiut fue descubierto en la tumba de Tutankamon

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Los Ushebtis

AMULETOS

USHEBTIS

Introducción

Los Shabtis, Shauabtis y/o Ushebtis, ya veremos más adelante como cambia el nombre en el tiempo o, según otros autores, con palabras egipcias: shabty y/o ushebty, adaptadas a nuestro vocablo, son representaciones volumétricas funerarias, de aspecto momiforme, originadas en la segunda mitad del Reino Medio, en la Dinastía XII, entre el 1962 y el 1787 a.C.

Estas figuras fueron elaboradas para reemplazar a su propietario en las tareas de labranza e irrigación que pudieran ser requeridas en Ialu, es decir en el reino de Osiris, o como lo conocemos comúnmente: en el Más Allá.

Su nombre proviene del verbo responder y algunos le dan el significado de “respondedor” y otros “el que responde”. Ambos señalamientos pretenden describir a quien atiende un llamado que se le hace.

Terminología

El vocablo inicial de Ushebti es Sabty o shabty, un derivado de Swb. Aquellos quienes saben la inexistencia de vocales en el antiguo idioma egipcio no les sorprenderá la conversión de Swb a SawAb cuyo significado, según los entendidos, corresponde a la palabra griega “persea”. Este es un árbol sagrado con el que los antiguos egipcios comenzaron a elaborar estas estatuillas funerarias.

A partir del Imperio Nuevo SawAb dio paso al termino SawAbty o shauabty, quizás con la intención de precisar el término persea convirtiéndolo en “los de madera de persea”.

Es hacia el Tercer Período Intermedio, en la dinastía XXI, alrededor del 1.080 a.C. cuando comienza a usarse el vocablo wSbty, es decir: “ushebty”.

Es a partir de entonces que se deriva del verbo wSb “responder”, cuyo significado es “el que responde” y que es el comúnmente utilizado para referirse a estas pequeñas imágenes de aspecto momiforme.

Función

Los Ushebtis fueron ideados como parte del ajuar funerario por lo que se colocaban en las tumbas. Algunas veces, se les ponían dentro de cajas de madera, las cuales podían ser ostentosas en cuanto a su decoración o ser muy sencillas. En el Imperio nuevo llegaron a ser colocadas en miniaturas de sarcófagos.

A lo largo del tiempo tuvieron la misma función, en el ámbito religioso del antiguo Egipto, la representación de su propietario ante Osiris en las tareas de labranza e irrigación que pudieran ser requeridas en el reino de las sombras. Sin embargo, mientras en su inicio fueron considerados como réplicas del extinto, en el Imperio Nuevo y posteriormente, llegaron a ser vistos como siervos o una especie de esclavos del inanimado, por lo que se elaboraron grandes cantidades.

En un principio se elaboraba un ushebti para el difunto, no obstante, con el transcurrir las diferentes dinastías de la antigua civilización, llegaron a fabricarse grandes cantidades de estas estatuillas para el fallecido, formados por hombres y mujeres, incluyendo especialistas en diferentes actividades, quienes en oportunidades estaban dirigidos por otros ushebtis o capataces que lograban diferenciarse de los obreros por el uso de un faldellín en lugar del aspecto momiforme acostumbrado. Tal es el caso del faraón Tutankamón quien tenía a su disposición 365 ushebtis, uno por cada día del año, 36 capataces, uno por cada cuadrilla de 10 obreros, y 12 jefes de mes, uno por cada mes del año. Esto hacía un total de 413 ushebtis que servirían al rey en el Más Allá. Tal era el temor por realizar estas acciones exigidas por Osiris que en algunos entierros llegaron a incluirse ushebtis que actuaban como “suplentes” de los principales.

Es lógico pensar que ningún faraón deseaba ejecutar con sus manos este tipo de tarea, por lo que en el momento requerido leía la leyenda escrita sobre el cuerpo del ushebti y este adquiría vida para responder al llamado, sustituyéndolo en las labores.

Evolución

Los ushebtis presentaron una gran evolución desde la Época Tinita hasta el Período Tardío y solo los verdaderos conocedores del tema, suelen saber con exactitud a que cronología pertenecen.

Época Tinita e Imperio Antiguo

Los reyes tinitas acostumbraban a ser enterrados con su servidumbre, por lo que estos debían ser sacrificados al fallecimiento de su señor. Una probable prueba de ello son las tumbas reales encontradas en Abidos y Sakara las cuales tienen aposentos destinados a los domésticos del soberano.

En el Imperio Antiguo, alrededor de las pirámides se construyeron comunidades de mastabas donde se enterraban a los más altos funcionarios del faraón. Más aún, en la IV y V dinastías se construían esculturas con el rostro del difunto. Para la dinastía VI se usaron las estatuas de madera conocidas como “estatuas del Ka” para realizar actos de culto funerario a favor del difunto. Estas estatuas se colocaban en la capilla del difunto sumándose a las imágenes de sus sirvientes cuyos nombres estaban reflejados en ellas.

Es a partir de ese momento en que comienza a pensarse que dichas estatuas no eran la representación del difunto, sino que correspondían a un doble que lo sustituía en el reino de Osiris para conseguir su alimentación.

Al terminar la dinastía VI comenzaron a aparecer las estatuillas de trabajadores realizando trabajos domésticos.

Primer Periodo Intermedio

Durante el Primer Periodo Intermedio, en Heracleópolis, aparecen, sin dejar lugar a duda, las estatuillas momiformes del fallecido, llamadas saH, Sah que representaban una especie de doble del cuerpo momificado.

Imperio Medio

Al final del Imperio Antiguo la evolución religiosa de Egipto marca la ascensión de Osiris como rey del mundo de los muertos, por lo que desde el principio del Imperio Medio se sustituye el “Campo de las Cañas”, lugar del último juicio para “Ra”, por “Los Campos de Iaru” o “Ialu” donde reinaba Osiris. En Ialu se encontraba el “Campo de las Ofrendas”, lugar en cual Osiris exigía al difunto trabajos agrícolas e hidráulicos.

Entrado Osiris a dominar el mundo subterráneo, los egipcios comienzan a escribir en los “Textos de los Sarcófagos” una fórmula para que las estatuillas de madera respondieran al llamado, dándoles el nombre de Ushebtis. Dicha fórmula, conocida como fórmula shabti, podía leerse de la manera siguiente: “El Justificado N., dice:… ¡Oh tú shabty, que has sido hecho para N, si N es llamado para sus tareas, o si un trabajo desagradable fuera impuesto a N como a cualquier hombre en su trabajo, dirás aquí estoy yo. Si N es llamado para vigilar a los que trabajan allí, volviendo sobre los nuevos campos para roturar la tierra, o para transportar en barco la arena del Este al Oeste, dirás aquí estoy yo. El Justificado N.”

Imperio Nuevo

En estos tiempo la costumbre de los ushebtis es habitual y comienzan a aparecer otras fórmulas para su llamado. Entre ellas tenemos fórmula Hetep-di-nesu y la llamada fórmula “saw”. Sin embargo, continuaban siendo de madera y elaboradas de una manera muy tosca. No obstante, en el Imperio Nuevo, su elaboración se fue perfeccionando y ya no solo se colocaban como parte de ajuar funerario, muchas veces se ubicaban en santuarios o en la arena, sitios considerados sagrados, donde se podía tener fácil acceso a las autoridades de la otra vida, entre los que se encontraban Busiris, Buto, Heliópolis, Letópolis y Ra-Setau y muy especialmente en Abidos por ser el sitio donde fue enterrado Osiris.

Una de las fórmulas utilizadas en los ushebtis, durante la dinastía XVIII, fue la conocida fórmula de Amen-Hotep III, la cual decía: “(Fórmula para) hacer que este Shauabty trabaje para el bienaventurado, el Osiris Rey del Alto Egipto, Neb-Maat-Ra, en la necrópolis. ¡Oh dioses que estáis al lado del Señor de la Eternidad, que estáis sentados a las órdenes de su voz, acordaos de mí pronunciando su nombre! ¡Que podáis darle las ofrendas diarias de la tarde! ¡Que podáis escuchar todas las peticiones en el país de Peker (Abidos) cuando Él (Osiris) celebre la fiesta Uag! ¡Que sea posible la estancia allí para el Osiris-Rey Amen-Hotep Heka Uaset, Justo de Voz, para trabajar los campos, para llenar de agua los canales, para transportar la arena del Este al Oeste! ¡Yo lo hago!, ¡Heme aquí! Dirás tú (shauabty). Pueda el Osiris-Rey Neb-Maat-Ra, Justo de Voz, ser recordado delante de Un-en-Nefer (Osiris), para recibir ofrendas en su presencia”.

Aún cuando en este período se elaboraron gran cantidad de ushebtis sin inscripción, la mayoría de ellos hacia referencia a un extracto del capítulo VI del “Libro de los Muertos”, conocido como “El Capítulo de los Shabtys o Ushebtys”. Dice: “Fórmula para que un ushebty ejecute los trabajos para alguien en el Más Allá. Palabras dichas por el Osiris N.N.: ¡Oh ushebty de N. N.! Si soy llamado, si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá, (sabe) bien que la carga te será infligida allí. Como (se debe) alguien a su trabajo, toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riberas y para transportar la arena de Oriente a Occidente. Héme aquí (responderás tú figurilla); Iré a donde me mandes, Osiris N. N. Justificado”.

La costumbre de los ushebtis fue tan arraigada en el antiguo Egipto que lograron superar el período de Akhenatón, no obstante su inscripción fue modificada a: “¡Que respires los dulces soplos del viento del norte que salen del cielo bajo la mano del Disco Viviente! Vivificación por los rayos del Disco, salud del cuerpo renovada sin cesar, capacidad de salir de la tumba a la luz del día en compañía del Disco solar”.

En los tiempos de Ramsés II se usó la fórmula de Ja-em-Uaset, lo cual hacía referencia a la sagrada región de Ra-Setau, entrada del Serapeum y acceso a la región subterránea y funeraria de Ra-Setau. Dice: “¡Que tu visión pueda ser restaurada para que puedas ver el disco solar y adorar al sol en vida! ¡Que seas convocado en Ra-Setau y rodees la colina de Tcha-Mut! ¡Que puedas atravesar el valle del Ra-setau superior y abras la caverna secreta! ¡Que puedas tomar posesión de tu lugar en Ta-Dyeser (el país sagrado) como los miembros de la gran tripulación que están con Ra!”.

En el Imperio Nuevo, también se utilizaron ushebtis haciendo alusión al capitulo XXV del Libro de los Muertos: “Que el difunto recuerde su nombre en el país de los dioses”.

Otras fórmulas acostumbradas en esta época fueron:

Las consagradas por sacerdotes: “El Osiris, N.N., Justificado”.

La de la diosa Nut: “Para ser enterrado donde se hacen las oraciones”.

Para los toros sagrados Apis: “Resplandece, ¡Oh Osiris Apis!, dios grande, Señor de Ra-Setau”.

El Imperio Nuevo se caracterizó, en cuanto a los ushebtis se refiere, por su despersonalización. Es aquí cuando estas estatuillas pasan de sustitutos de su amo a ser esclavos del difunto llamados ”servidores” o Hemu.

Tercer Periodo Intermedio y la Baja Época

Este es el tiempo en que Amón-Re se convierte en dios omnipotente, con la capacidad de otorgar la transformación del difunto en el mismo dios Osiris, al cual era llamado Iakeby (el lamentador).

En estos tiempos, los antiguos egipcios comenzaron a fabricar las estatuillas con menor tamaño impidiendo la incorporación de las fórmulas originales de gran longitud de escritura y además llegaron a convertirlos definitivamente en esclavos, desvirtuando su concepción a tal punto que desaparecieron en la época ptolemaica.

Materiales y Formas

Existe una diversidad de materiales con los que se realizaron los ushebtis, entre los cuales se encuentran la madera, la fayenza y otros materiales como la terracota, el barro, la cera, la cerámica, el cobre, el bronce, la pasta vítrea, la piedra en sus distintas modalidades en uso en Egipto (granito en sus distintas particularidades, especialmente el rosa, la piedra calcárea, la calcita, la serpentinita, la cuarcita, caliza, incluso el alabastro). Unas veces se encuentran revestidas en colores y en otras oportunidades se aprovecha al máximo la apariencia del material. Tienen una altura entre 20 y 25 centímetros.

Generalmente tienen forma momiforme, no obstante aquellos ushebtis que representan jefes de cuadrillas se ven representados con un faldellín. En sus manos llevan los útiles de labranza y en la espalda pueden colgar bolsas para guardar la semilla que han de sembrar. También se encuentran cestas que usaban para acarrear la tierra de los Campos de Ialu, envases para cargar agua, moldes para hacer ladrillos y hasta amuletos. Tampoco falta el pico y la azuela.

La inscripción jeroglífica que hace referencia al llamado se encuentra sobre las piernas.

Los ushebtis podían estar guardados en cajas de madera, las cuales tenían grandes grafías de adoración a los dioses o simplemente no tener nada inscrito. Cuando la cantidad de ushebtis era muy pequeña podían ser colocados en pequeños sarcófagos de madera o cerámica. Algunas veces, cuando las estatuillas estaban “de pie” se colocaban en “capillas”en cuyo exterior se pintaba la imagen del difunto. En otras oportunidades vemos barcos en el exterior de las capillas, estos recrean el último viaje entre las orillas del Nilo.

Existe la particularidad, en algunos ushebtis, de tener un elemento vertical que les permitía estar erectos eternamente.

Importancia Arqueológica

Los ushebtis generan un gran aporte para la determinación de diferentes facetas del antiguo Egipto, ya que la evolución de estas estatuillas fue a la par de la evolución religiosa, social, política y económica, no solo de Egipto como un todo sino también las particularidades de las regiones donde fueron hallados.

Por otra parte, los grabados en su superficie así como la forma del rostro, permiten conocer nombres, títulos y apariencia de sus propietarios.

Su datación es un elemento realmente complicado y existen cuantiosos factores que deben ser tomados en cuenta para su determinación. La cantidad, el aspecto momiforme y/o humano, los utensilios, los materiales, las inscripciones, su disposición (en cajas de madera, sarcófagos o capillas) son algunos de los elementos que permiten identificar la época de la cual procede un ushebti en particular. No se debe olvidar, como se ha plasmado en líneas anteriores, que a medida que avanzaban las diferentes dinastías se producían cambios muy particulares en la elaboración de los ushebtis.

Artículo: Henry Alex Martínez R.

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La joyería en el Antiguo Egipto

AMULETOS, COSTUMBRES, SOCIEDAD

Introducción

Los antiguos Egipcios fueron muy aficionados a adornarse, tanto mujeres como hombres, y desde los más humildes hasta el faraón llevaban algún tipo de joya. A pesar de ello, la cantidad de piezas que ha llegado hasta nosotros es realmente mínima, en comparación con la que, seguramente, se produjo, lo que presenta cierta dificultad a la hora de estudiarla.

Normalmente las joyas son consideradas como un mero adorno, pero en el Antiguo Egipto, como en la mayoría de las civilizaciones antiguas tenían, además, un significado determinado: en la mayoría de las tumbas, tanto de personajes relacionados con la corte, como de miembros de la familia real, encontramos las paredes adornadas por pinturas y relieves con representaciones, bien de la vida cotidiana, religiosa o descripciones de la vida misma del difunto. A pesar de que muchas se encuentran en muy mal estado, otras nos reflejan, con amplitud de detalles, gran cantidad de información sobre la joyería utilizada por los diferentes personajes en distintas épocas de la Historia.

Los usos de la joyería fueron:

Como amuleto y protección: las primeras piezas de joyería son pequeñas piedras utilizadas como colgantes, de ahí derivarán los amuletos más conocidos, que se utilizarán solos o formando joyas complejas.

Para indicar rango ú oficio: Como en todas partes y épocas, las joyas sirvieron para indicar status y riqueza, así como el poder y prestigio del propietario.

Como premio militar ó civil: Una de las mayores ocupaciones de los joyeros era la de realizar condecoraciones para los oficiales premiados. La “Orden del Collar de Oro” quizás fue el más antigua de estos honores. El collar shebyu, formado por unos discos de oro macizo enfilados muy estrechamente, surge como parte de un premio honorífico por el valor militar.

Para adornar templos y palacios: Sabemos que muchos elementos arquitectónicos de los palacios y templos eran adornados o recubiertos con metales preciosos.

Para depositar en la tumba: Los Egipcios depositaban en sus ajuares funerarios todo lo que creían iban a necesitar en la vida del Más Allá, por lo tanto en las excavaciones de las tumbas se han podido encontrar gran cantidad y variedad de piezas.

Por motivos puramente funcionales: Grandes sellos cilíndricos de oro ó de piedras duras, con el nombre del Rey, eran confiados a aquellos oficiales que actuaban en nombre del Rey en actos oficiales Durante los Imperios Antiguo y Medio.

Por motivos rituales: Los collares menhat y contrapesos que eran utilizados por las grandes damas ó sacerdotisas como símbolos de su devoción al culto de la Diosa Hathor ó sus encarnaciones.

Materiales empleados

Los joyeros egipcios utilizaron una gran variedad de materiales como metales, piedras, productos animales, y otros fabricados por ellos mismos. Algunos eran obtenidos en las colinas y desiertos que rodeaban el país, otros de las criaturas que lo habitaban. Sin embargo, algunos de los más valiosos tuvieron que ser importados de lugares más lejanos. Eran elegidos, en su mayoría, no porque sus colores crearan un efecto particular, sino porque tenían un simbolismo y un significado amulético.

En el caso de la joyería funeraria, algunos eran estrictamente prescritos por las propiedades mágicas de su colorido. El suelo egipcio fue rico en yacimientos de diferentes piedras; el uso de éstas, algunas ornamentales y otras no, estuvo muy difundido en la joyería. La mayoría fueron utilizadas ya desde la época Badariense, sin embargo hubo períodos en las que alguna piedra estaba de moda, como la amatista en el Reino Medio y la esmeralda en la época romana.

Cobre. Fue el primer metal conocido por los egipcios, ya en el Badariense se utilizaba para fabricar cuentas.

Oro. La mayoría del oro utilizado se encontraba en territorio egipcio. Los principales yacimientos estaban situados en los desiertos montañosos del sur y sudeste de Egipto, en el Uadi Hammamat y en Nubia.

Electro. Es oro con un 20-25% de plata. Las evidencias sugieren que al principio no se conocía su relación con el oro y fue considerado un metal diferente, pero sabemos que durante el Reino Nuevo ya se producía artificialmente mezclando ambos metales.

Plata. La plata fue más rara que el oro en Egipto y probablemente por este motivo fue mucho más preciada hasta el Reino Medio, época en que comienzan a llegar las primeras importaciones de Asia. Toda la plata encontrada del Imp. Antiguo y Imp. Medio tiene una alta proporción de oro en su composición variando desde a un 3 8 a un 9 por ciento.

Agata. Se encuentra en Egipto, generalmente en forma de guijarros. Éstos han sido encontrados en enterramientos predinásticos en abundante cantidad y son conocidas tanto las cuentas de ágata, como las de onix de este período.

Amatista. Se encuentra en depósitos aluviales y en forma de geodas. Encontramos trabajos en minas de amatista datados en el Reino Antiguo, en el desierto occidental, a unas 40 millas al nord oeste de Abu Simbel, posiblemente también fueron utilizadas durante el Reino Medio.

Calcedonia. Se comenzó a utilizar ya en el Predinástico.

Cornalina. Fue la piedra más utilizada en la fabricación de cuentas desde el Predinástico, al principio para cuentas y amuletos, posteriormente para incrustaciones en joyas.

Esmeralda. Según algunos autores ya desde el 2000 a. C. se explotaron las minas situadas en las laderas de Gebel Sikait y Gebel Zubara, en el norte de Etlai aunque no hay datos sobre que se utilizaran antes de época romana.

Esteatita. Se localiza en Gebel Amr, cerca de Asuán, a veces vidriados. La mayoría de los escarabeos conocidos son de esteatita, muchos de ellos, vidriados.

Feldespato. Se han localizado pequeños cristales en Gebel Migif, desierto oriental así como en Uadi Abu Rusheid. Ya desde el Neolítico, aunque en pequeña escala, se utilizó para hacer cuentas. Lo encontramos en las joyas de Dashur y Lahun, de la Dinastía XII.

Hematites. Aparece en abundancia en Egipto. Se empleó con frecuencia ya desde el Predinástico.

Granate. Distribuido ampliamente en la naturaleza. Se encuentra fácilmente en Egipto, especialmente en Assuan, en el desierto oriental. Se utilizó para cuentas ya desde el Predinástico hasta el Imperio Medio, ocasionalmente lo encontramos en el Segundo Período Intermedio en forma de cuentas para anillos y collares hallados sobre los cuerpos de los difuntos.

Lapislázuli. A pesar de que se utilizó desde los primeros tiempos, no hay evidencias de que se haya encontrado en Egipto. Las minas más famosas se encuentran en el distrito de Badakshan, en la parte montañosa situada al noroeste de Afganistán. Se utilizó en Egipto desde el Predinástico para hacer cuentas, amuletos, escarabeos, así como para incrustaciones de joyería. En el Imperio Medio se utilizó mucho para incrustaciones.

Malaquita. En el Sinai se extraía de las minas de Gebel Um Rinna al noroeste de Serabit el-Jadim. Ya en el Badariense encontramos el uso de la malaquita, hasta la dinastía XIX. Se utilizó para muchas cosas, entre ellas, para fabricar cuentas y amuletos aunque su objetivo principal fue para fabricar cobre.

Obsidiana. No aparece en Egipto, aunque sí en Abisinia, en Sudan, en Arabia, en Hadramant y en otros lugares como Armenia, Asia Menor y varias islas del Mediterráneo. Desde el Predinástico se utilizó en pequeñas cantidades, sobretodo como amuletos, cuentas, escarabeos y ojos para incrustar en sarcófagos y estatuas.

Turquesa. Aparece casi siempre en zonas áridas. Las minas de Maghârah y Serabit el-Jadim fueron las más conocidas y más utilizadas desde los primeros tiempos. En Magharah se han encontrado numerosas inscripciones, sobre rocas y estelas, que mencionan a la turquesa. La más antigua es de la dinastía III, el resto, principalmente, del Imperio Antiguo y del Imperio Medio.

Ambar. Conocido desde los tiempos prehistóricos fue utilizado como amuleto. También en Egipto se utilizó en joyería para amuletos y otros tipos de adornos como cualquier otra piedra, sobretodo, en época tardía.

Cascara de huevo de avestruz. La utilización de cáscara de huevo de avestruz es uno de los materiales utilizados más tempranamente en Egipto. Se hicieron con ella pequeñas cuentas en forma de disco y colgantes.

Conchas marinas. La gran mayoría de las conchas provenía del Mar Rojo, aunque también parece se utilizaron las encontradas en el Mediterráneo, las de agua dulce del Nilo y las que se localizaban en tierra. Las conchas son muy comunes en los enterramientos, especialmente en aquellos de las primeras épocas y su uso se remonta al Neolítico.

Concha de tortuga. Se utilizó en Egipto desde los primeros tiempos, de hecho, aparecen varias cuentas disco en el neolítico de El Fayum.

Coral. El primero se encuentra abundantemente en el Mediterráneo y fue un importante artículo comercial en época romana. Siempre se le atribuyeron un gran número de virtudes mágicas. De hecho fue utilizado como amuleto contra el mal de ojo. Todos los ejemplos conocidos del antiguo Egipto son de época tardía, prácticamente Ptolemaica a Copta, épocas en que se utilizan para amuletos o, más comúnmente, para cuentas o pequeñas piezas perforadas para colgar alrededor del cuello.

Cuerno. Se utilizó en Egipto desde las primeras épocas y en muchos enterramientos se han encontrado objetos hechos con él.

Hueso. Uno de los materiales naturales más utilizado por el hombre primitivo, ya que fue uno de los más fáciles de conseguir. Desde el Neolítico se utilizaron en Egipto y continuaron a lo largo de su historia. Con ellos se hicieron principalmente amuletos, cuentas, brazaletes, anillos.

Marfil. Fue ampliamente utilizado en Egipto desde las primeras épocas, perteneciente tanto a elefante como a hipopótamo. Es bastante fácil de tallar.

“Faienza”. Cerámica barnizada y esmaltada. La utilización de este material va desde la época predinástica hasta el s. XIV d. C. Se utilizó mucho para hacer pequeños objetos, tales como amuletos, cuentas, escarabeos y piezas de incrustación.

Vidrio. Desde el Predinástico, los egipcios sabían cómo recubrir la esteatita con un vidriado alcalino azul ó verde, pero también como encender cuarzo en polvo con una substancia compacta cubierta con un vidriado de colores verdes y azules. Más tarde desarrollaron vidriado negro, rojo, blanco, amarillo y lila en el mismo cuerpo. Estos materiales podían ser fácilmente trabajados en formas de cuentas de varios tipos y medidas. La introducción del vidrio en una escala mayor y hecho intencionalmente lo encontramos durante el Imp. Nuevo. Las primeras piezas se fechan en el reinado de Tuthmés III. El real patrocinio del nuevo arte se ve en las proximidades de las fábricas de vidrio, en los palacios de Tebas, Amarna y Gurob.

Técnicas de trabajo

Los trabajos que realizaron dependían más de sus manos, de la calidad de sus materiales y del tiempo de que disponían para completar el trabajo que de la precisión y efectividad de sus herramientas. Son muy pocas las técnicas del oro utilizadas en tiempos modernos que no fueran conocidas por los egipcios ya desde épocas muy tempranas.

Cera perdida. Se prepara un modelo de cera de la pieza que se quiera hacer y después se envuelve con varias capas de fina arcilla. Cuando está seca se hace una perforación hacia el centro del núcleo de cera, se calienta, al fundirse la cera se sale y su lugar es ocupado por el oro fundido que se coloca en su lugar. Una vez fría se rompe la parte exterior para extraer la pieza. Evidentemente el molde solo se puede utilizar una sola vez por lo que no se puede utilizar para producir piezas en serie.

Soldadura. Fue realizada con gran maestría en muchos trabajos. El uso de la soldadura data de las primeras utilizaciones de oro para adornos, tanto en Egipto como en Asia y Europa. En Egipto los primeros ejemplos de soldadura en oro aparecen en la transición entre finales del Predinástico y comienzos del período Dinástico.

Moldes. Los egipcios tuvieron gran habilidad en realizar piezas de oro y plata a base de moldes. Se colocaba una fina hoja de oro entre el sello en que estaba grabado la pieza a reproducir y un material más blando como podía ser arcilla. Se realizaba una presión adicional golpeándolo con algo como un martillo.

Tabicado – Incrustación. La técnica decorativa del tabicado, una de las más utilizadas en las joyas faraónicas y era, en cuanto a ella, indudablemente egipcia. Muy antigua, está atestiguada desde comienzos del Imperio Antiguo. Las piedras ó vidrios se cortaban a medida de las celdillas previamente soldadas y donde se colocaban para formar el motivo de la decoración.

Cincelado y Grabado. La diferencia entre Cincelado y Grabado no es mucha y suele dar lugar a confusión. Grabado: un instrumento con punta puntiaguda y cortante forma un dibujo sobre el metal, retirándose. Cincelado: El metal es desplazado de la línea del dibujo, pero no quitado. Se realiza con una herramienta mucho menos afilada.

Repujado. Es el complementario del cincelado. Alternando el repujado con el cincelado, el metal puede ser presionado y martilleado en relieve que, si es necesario, puede ser algo más que medio redondo.

Granulado. Decoración hecha a base de minúsculos granos de oro soldados a la superficie del mismo material. Los primeros ejemplares decorados con esta técnica datan de la dinastía XVIII.

Calado ó ajouré. Formar un diseño a partir de una hoja de oro a la que se van haciendo perforaciones.

Recubrimiento con hojas de oro. Un uso abundante de hojas de oro es una característica de muchas categorías de los primeros trabajos de oro. Muchos trabajos de hojas de oro fueron utilizados para objetos eminentemente funerarios.

Filigrana. Decoración, en plata u oro, formada a base de hilos de metal que, a veces, forma un dibujo semejante al encaje. Está atestiguada por primera vez en Egipto en la dinastía XII.

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El Ieb o corazón como amuleto

AMULETOS

Para los antiguos egipcios el corazón era el lugar del pensamiento, de la emoción y de la propia vida. En el juicio ante Osiris, el corazón era pesado en contraposición a la pluma de la justicia y la verdad (ma´at); recitando los ensalmos “¡oh, mi corazón. no permanezcas como un testigo en mi contra. No me contradigas ante los jueces. No actúes contra mi ante los Dioses. No seas mi enemigo en presencia del guardian de la balanza Anubis.”, por lo que el amuleto ieb era de vital importancia para el paso a otro nivel de existencia. La palabra ieb aparece en los conceptos como “buen amigo” (ak-ieb) traduciéndose como “uno que ha entrado en el corazón”, “alegría” (au-ieb), y en las expresiones religiosas como “el corazón de los dioses esta satisfecho”(ieb-neteru-hotep).

Los amuletos-corazón son de cornalina, jaspe rojo, cerámica vitreada roja o pasta de color. Tanto la cornalina como el jaspe rojo simbolizan el dinamismo, el coraje necesario para enfrentarse a los enemigos invisibles. Se relacionan con la ira de las divinidades defendiendo sus lugares, cuya raíz debe ser el cielo y no las pasiones animales. Es la exaltación, hija del Cielo.

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El Tyet como amuleto

AMULETOS

El Tyet o el nudo de isis es un amuleto simboliza la regeneración femenina; su color rojizo alude a “la sangre de Isis”. Puesto que la mujer otorga la vida, su papel dentro de la magia egipcia era fundamental; siendo la principal exponente la Diosa Isis, “la señora de la magia”. En ocasiones el tiet personifica también a las Diosas Nut, Hathor y Neftis , en donde el nudo constituye una especie de vestido, con la parte central y las piezas laterales formando un estilizado ceñidor. La asociación del tiet con lo femenino y del djed con lo masculino eran una forma de expresar la naturaleza dual de la vida, así como ser una representación simbólica de los Dioses Isis y Osiris, los padres del Dios Horus. El signo tyet también se utilizo como insignia de oficio para el mayordomo o “encargado” de palacio (jerepah).

El nudo de la diosa Isis , también conocido como el símbolo de Tyet, era una representación estilizada de los genitales de la diosa . Casi cada mujer llevaba este amuleto para que se conceda toda la sabiduría de Isis y su conocimiento . Este amuleto sirve como un amuleto de la fertilidad. Casí siempre se hacía de piedra roja y contenía una piedra verde. Solía colocarse sobre la garganta o el pecho

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El Uraeus como amuleto

AMULETOS

El uraeus, o ureus, es una representación de la diosa Uadyet. La imagen del uraeus constituyó el emblema protector preferente de muchos faraones, quienes eran los únicos que podían portarlo como atributo distintivo de la realeza.

Uraeus fue el término que empleó Horapolón, un estudioso del Alto Egipto, a finales del siglo V a. C., en su tratado Hieroglyphica donde muestra una interpretación ideográfica de la escritura jeroglífica, y desde entonces se mantuvo dicho nombre.

El uraeus tenía forma de cobra y, algunas veces, portaba la corona Roja del Bajo Egipto y la corona Blanca del Alto Egipto. La diosa cobra Uadyet, solía figurar junto a la diosa buitre Nejbet, como representantes del Alto y Bajo Egipto.

Uadyet, originaria del delta del Nilo, simbolizaba al Bajo Egipto, diosa protectora del faraón, era una serpiente que actuaba como protección de dioses y faraones en la mitología del antiguo Egipto y se le atribuía la característica de ser muy poderosa. Encarnaba a las diosas solares.

Nejbet, representada como un buitre, era símbolo del Alto Egipto; deidad protectora del faraón en los nacimientos, la coronación, las fiestas de jubileo y en las batallas.

Uno de los títulos del faraón, el nombre de Nebty contiene el Uraeus. También aparece representado en la parte superior de muchos templos y formando parte de las coronas egipcias, como diadema sujetando el Nemes (tocado de los faraones), y en joyas o amuletos de faraones y dioses.

La cobra y las serpientes eran símbolos de resurrección y estaban asociadas a los mitos solares del viaje del Sol por el cielo y el inframundo, la Duat. Se las veneraba principalmente en Buto y al morir se depositaban en cajas de bronce o madera, grabadas con relieves de imágenes de serpientes, que algunas veces tenían cabeza humana tocada con la corona Doble y el uraeus.

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El Pilar Dyed como amuleto

AMULETOS

El Pilar Dyed, o Dyed, es un símbolo que pudo representar la columna vertebral del dios Osiris, un árbol, un poste conformado por gavillas de grano atadas, etc. Es uno de los símbolos más reproducido en la mitología egipcia, aunque se desconoce el objeto que representa realmente.

El pilar dyed pudo ser un antiguo fetiche de la época prehistórica, relacionado con los ritos agrícolas, que perduró en la iconografía egipcia, siendo representado hasta el periodo de dominación romana.

De época Tinita se conocen pilares Dyed, hallados en Helwan. Posteriormente, durante el Imperio Antiguo, fue grabado en el recinto funerario del faraón Dyeser (Zoser) en Saqqara, en la necrópolis de Menfis, y parece indicar que era un símbolo asociado a otros conceptos, como soporte del cielo; o bien pudo ser asignado a otras divinidades, como Sokar y Ptah, pues estos dioses de Menfis aparecen representados portando este símbolo.

Durante el Imperio Nuevo, en el Papiro de Ani, está dibujado junto al signo de la vida, Anj, con unos brazos que portan un disco solar naciente, acompañado, a ambos lados, por su hermana Neftis y su esposa Isis, con varios monos que saludan y adoran al Sol. Es Osiris el representado con forma de Dyed.

Es posible que cuando Osiris, Ptah y Sokar fueron asociados, el pilar pasó a formar parte del simbolismo de Osiris cuando se difundió ampliamente su culto. El pilar Dyed también se encuentra en representado en los cetros uas de los dioses Thot y Jonsu.

“La erección del pilar Dyed” era una célebre ceremonia de origen menfita, posiblemente en honor al dios Ptah, que posteriormente se asoció con Osiris. Mediante la celebración de esta ceremonia se simbolizaba la estabilidad del reinado, la resurrección de Osiris, y la victoria de éste dios sobre Seth. Esta ceremonia constituía un modo de renovar, regenerar y revitalizar periódicamente las fuerzas del faraón para que pudiera seguir reinando sobre el trono de Egipto. Además, debía repetirse durante la fiesta Heb Sed. Se puede observar, entre otros lugares, en el templo de Sethy I en Abidos, el lugar de culto a Osiris.

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El Ankh como amuleto

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Otro de los más importantes talismanes era el Ankh o LA CRUZ ANSATA que simbolizaba la vida. Su imagen es similar a la cruz cristiana; únicamente varía la parte superior, que presenta una forma ovalada a modo de argolla o asa. La argolla superior representa la entrada del agua que inundaba el valle del Nilo y producía la fertilidad. Era uno de los principales atributos de la diosa Isis, que fue quien consiguió devolver la vida a su esposo y hermano Osiris. Aunque, en realidad, la mayoría de los dioses, en su calidad de inmortales, la llevaban.

Son muy numerosos los grabados y esculturas en los que aparece un dios o diosa con la cruz en la mano, acercándosela a la nariz de algún otro dios o protegido. Con este gesto el portador de la cruz insuflaba aliento de vida al otro, quien a su vez, lo recibía a través de las ventanas de su nariz. A menudo se la representó en la mano de los faraones egipcios, en cuya coronación jugaba un importante papel.

Es la vida con mayúscula, la que no acaba con la muerte, la que resurge y continúa. Por eso, se aplicaba a la frente de los faraones, para que su visión de la eternidad prevaleciera durante todo su mandato por encima de cualquier contratiempo.

Por tanto, como amuleto, favorece la longevidad y la sabiduría de quien ha vivido muchas vidas. Portar un talismán con el Ankh significa solicitar fertilidad y abundancia. Pero también un paso más: ir en pos de la espiritualidad.

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El ojo de Horus ” el ojo que todo lo ve”

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El ojo de Horus, es uno de los amuletos más conocidos del antiguo Egipto y del mundo musulmán actual. Como talismán simboliza la salud, la prosperidad, la indestructibilidad del cuerpo y la capacidad de renacer. El wedjat, un ojo en parte humano y en parte de halcón, es el ojo de Horus, dios de los cielos, y viene a significar «la unidad o totalidad restablecida». Estos amuletos les servían no solo contra las enfermedades sino también contra traiciones, conjuros y maldiciones enviados por los enemigos y mal de ojo.
Era uno de los más poderosos amuletos, que protegía especialmente la incisión practicada en la momia para extraer sus órganos. Al ojo se le representó, desde hace miles de años, con un círculo con un punto en el centro, el mismo símbolo que representa al Sol y, por lo tanto, representa el poder de lo eterno, que no cambia con el tiempo.

Foto:

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Propiedades del Lapislázuli para los Egipcios

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Hoy quiero hablaros de creencias, pues en Egipto el lapislázuli creían que curaba la melancolía y la fiebre.

A través de los siglos, sus propiedades más representativas han estado unidas al color azul, símbolo de pureza, salud, suerte y nobleza, por lo que los egipcios,lo utilizaron en aderezos y mascaras funerarias. El lapislázuli está considerado como gema de la iluminación espiritual, incidente más en el mundo interior que en el exterior, propício al desarrollo del “ser” más que en el “hacer” o en el “tener” y la suerte que puede proporcionar revierte no sólo en beneficio propio si no en desprendimiento hacia los demás.

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El escarabajo como amuleto

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El escarabajo fue un amuleto de vida y poder, con forma de escarabajo pelotero (Scarabaeus sacer egipcio), que representaba al Sol naciente, y era símbolo de la resurrección en la mitología egipcia. En vida proporcionaba protección contra el mal, visible o invisible, dando diariamente fuerza y poder. En la muerte, quien lo portaba adquiría la posibilidad de resucitar y alcanzar la vida eterna.

El escarabajo estaba vinculado con el dios Jepri, forma de Ra como Sol naciente, y era el símbolo de la constante transformación de la existencia.

Varias especies de escarabajos peloteros, principalmente el Scarabaeus sacer, gozaron de un estatus sagrado entre los egipcios.

Su nombre jeroglífico se translitera como o xpr, y se traduce como “convertir” o “transformar”. El término derivado xprw se traduce como “forma”, “transformación”, “suceso”, “modo de ser” o “el autocreado”, dependiendo del contexto. Puede tener significado existencial, ficticio u ontológico.

El escarabajo fue asociado a Jepri, el autocreado, el dios asociado al Sol naciente. Antiguamente se creía que el escarabajo era solamente de género masculino y que se reproducía depositando el semen en una bola de estiércol. La supuesta auto-reproducción del escarabajo lo asemeja a Jepri, que se creó así mismo de la nada. Por otra parte, la bola de estiércol rodada por el escarabajo pelotero se asemeja al Sol. Plutarco escribió:

Los egipcios creyeron que Jepri renovaba el Sol cada día tras su desaparición en el horizonte, llevándole a través del mundo subterráneo, Duat, después del ocaso para renovarle otra vez al día siguiente. Algunas tumbas reales del Imperio Nuevo exhiben una imagen triple del dios del Sol, con el escarabajo como símbolo del Sol de la mañana. El techo astronómico en la tumba de Ramsés VI relata la “muerte” cada noche y el “renacimiento” del Sol como siendo tragado por Nut, diosa del cielo, y reapareciendo de su matriz como Jepri. La imagen del escarabajo asociado a ideas de transformación, renovación y resurrección, es ubicua en el arte religioso y funerario egipcio antiguo.

Los escarabajos fueron tallados en variados materiales: esteatita, basalto, granito y en piedras preciosas como lapislázuli, amatista, cornalina, e incluso en metales como el oro. Las excavaciones arqueológicas en Egipto han sacado a la luz imágenes de escarabeos en hueso, marfil, piedra, fayenza egipcia y metales preciosos, fechados desde la sexta dinastía hasta el período romano.

Son generalmente pequeños y están agujereados para permitir engarzarlos en un collar, y en la base llevan una breve inscripción o un cartucho egipcio. En general se usaban como amuletos, y en su reverso llevaban figuras o textos. Algunos tenían escrito el nombre de su propietario y se han utilizaban como sellos, un uso extendido en las ánforas con vino, mercancía de lujo. Los faraones encargaron a veces la fabricación de ejemplares más grandes con largas inscripciones, como el escarabajo conmemorativo de la boda de la reina Tiy. Grandes esculturas de escarabajos se pueden encontrar en los templos de Tebas, en el Serapeum de Alejandría y en otros lugares de Egipto.

El escarabajo tenía una gran importancia en el culto funerario egipcio. Generalmente era tallado en piedra verde y colocado en el pecho de los difuntos, para proteger el corazón y sustituirle durante la momificación. El propósito del “escarabajo del corazón” era asegurarse de que el corazón no testimoniaría contra el difunto en el juicio de los muertos. Otra posibilidad es la sugeridas por las palabras de transformación de los Textos de los Sarcófagos, que afirman que el alma de los difuntos puede transformarse (xpr) en un humano, un dios, o un pájaro y reaparecer en el mundo de los vivos.

Quizás el ejemplo más famoso de tales “escarabajos del corazón” es el de color verde amarillento encontrado entre las provisiones de la tumba de Tutankamón, tallado en un gran trozo de mineral cristalino del desierto libio.

Hechos en su mayoría de esteatita vidriada, medían entre 4,7 y 11 cm, con un texto en su parte inferior. Eran utilizados como sellos de representación del rey, su familia, y algunos dignatarios, durante el segundo periodo intermedio de Egipto (hicsos). Son una de las principales fuentes de información de la dinastía XIV y la XV. Se han encontrado, además de en Egipto, en Canaán y Kush.

Fue muy usado en la dinastía XVIII, dándole Thutmose III el uso de sello real. Amenhotep III los utilizó profusamente, como forma de propagar por sus dominios las noticias relacionadas con él o con la familia real. Los más numerosos hablan de leones muertos con sus propias flechas, y de cacerías de toros salvajes. Otros ejemplares hablan de su boda con Tiy, de la construcción de un lago artificial en el palacio de Malkata o de la llegada de la princesa mitania Kilughepa con otras 317 mujeres al harén real. Estos escarabajos propagandísticos eran de un tamaño mayor, y se distribuían entre los cortesanos, altos funcionarios o bien se enviaban como obsequio a los reyes de países aliados.

El escarabajo sigue siendo un artículo popular gracias al interés y fascinación moderna hacia el arte y las creencias del Antiguo Egipto. Escarabajos en piedras semipreciosas o en cerámica esmaltada se pueden comprar en la mayoría de las tiendas, mientras que en el templo de Karnak ha tenido que ser protegido un antiguo gran escarabajo, representación de Jepri, para desalentar a los visitantes de la práctica supersticiosa consistente en frotar la basa de la estatua para conseguir suerte; ahora muchos se limitan a dar tres vueltas alrededor de él.

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El escorpión como amuleto

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Se llevaba como protección contra las picaduras o mordeduras de insectos y serpientes venenosas . se confeccionaba generalmente en malaquita o turmalina verde, como colgante o anillo. Se lo asociaba a los signos de Virgo y Escorpio.

protección contra la envidia las traiciones, que al que lo lleve no le afecte o se diera cuenta de antemano

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