La Música en el antiguo Egipto se empleaba en varias actividades, pero su desarrollo principal fue en los templos, donde era usada durante los ritos dedicados a los diferentes dioses y era utilizada como remedio terapéutico, como indican algunos papiros: de hecho, el signo jeroglífico para la música es el mismo que para bienestar y para alegría. Como en otros pueblos, también se consideraba un medio de comunicación con los difuntos, y los músicos alcanzaban una categoría tal que algunos están enterrados en las necrópolis reales.
No se conoce cómo era realmente ya que no desarrollaron un sistema para representarla, se transmitía de maestro a alumno, pero sí quedan algunos textos que permiten conocer algunos aspectos. También arrojan luz sobre este tema los instrumentos conservados en los museos y la representación en bajorrelieves y pinturas de instrumentos y bailarines, además de lo conservado por tradición oral por los cantores coptos.
En las casas de los dioses, los templos, se realizaban cultos diarios donde la recitación de textos sagrados iba pareja a la música, usada como vehículo de estas oraciones. El canto se consideraba la forma más eficaz de conectarse con lo divino y tenían inspectores de música que velaban por esa pureza musical. La lectura de los textos sagrados era realizada por el portador del libro ritual, el Heri-heb o sacerdote lector. Se cree que se recitaba de forma silábica (una nota diferente cada sílaba) y también melismáticamente (varias notas cada sílaba), propiciando un estado de concentración especial.
Se ejecutaban cantos y bailes para los dioses cada día. Todos los templos tenían sus músicos, cantantes y bailarinas. Las Hener, conjuntos formados por cantantes y bailarinas, o «las cantoras de Amón», eran algunos de los nombres que recibían.
En la fachada exterior de los templos o en sus zonas más públicas, se representaban obras dramáticas recitadas y cantadas, en donde se dramatizaban mitos y misterios religiosos. En estos dramas el clarinete doble ocupaba un importante lugar, al estar al aire libre.
En ritos funerarios en las mastabas se realizaban ofrendas de todo tipo, incluidas las musicales, para alimentar al ka y mantenerlo unido con los mortales. Las danzas eran de carácter simbólico y representaban el orden del cosmos; los instrumentos solían ser sistros, tablillas de entrechoque y palmas que marcaban el ritmo.
Se ha comprobado que en muchos templos tenían hospitales donde aplicaban la música como método de sanación.
Evolución
Por medio de las pinturas y las ofrendas encontradas en las tumbas, así como por el estudio de los instrumentos encontrados, se puede seguir una cierta evolución de la música. Al principio sólo tenían instrumentos de percusión, por lo que es evidente que la música era rítmica. Por las imágenes conservadas sabemos que se usaba para invocar el favor de los dioses sobre la cosecha, o para ahuyentar las plagas.
En el cuarto milenio aparecieron la flauta vertical y el arpa, siendo esta última una especie de instrumento nacional de los egipcios.
Imperio Antiguo
Es muy posible que durante el IV milenio, abierto como estaba a múltiples influencias, Egipto entrara en contacto con Mesopotamia, a juzgar por los muchos instrumentos comunes a ambas civilizaciones que se han encontrado. En numerosos relieves de la V Dinastía –contemporánea poco más o menos a las tumbas reales Ur- todavía se aprecian instrumentos relacionados con los de Mesopotamia (los más primitivos, castañuelas y matracas, fueron pintados antes, pero las “trompetas” que aparecen en las pinturas de naves funerarias tal vez representen instrumentos que se usaban para disfrazar la voz humana más que para generar sonidos).
Y aunque es cierto que casi ningún instrumento completo del Imperio Antiguo (2.635-2.155 a.C.) ha sobrevivido, los bajorrelieves y las pinturas en general son más exactos que los mesopotámicos, y es posible fiarse más del uso de sus nombres.
La música era religiosa, cánticos de los sacerdotes durante los ritos litúrgicos. Por el estudio de los instrumentos, de los que hay numerosas representaciones, se ha llegado a la conclusión de que seguían una escala pentatónica o heptatónica.
Se conservan los textos de muchas de esas ceremonias –como los Cantos de Isis y Nefti, que constituían un ritual de cinco días de duración-. Sin embargo, debido a que los cantos se transmitirán oralmente, desconocemos su escritura musical, pero sabemos que los cantores empleaban un lenguaje de signos (“Quironomía”) con las manos, para indicar a los instrumentales las notas o acordes que tenían que tocar.
Los poemas utilizados en esas ceremonias hacen suponer que la música adoptó la forma de cantos alternados entre dos sacerdotes, combinados con solos a cargo de las sacerdotisas, que representaban a la Diosa Isis. A la mitad de la ceremonia, un chantre masculino cantaba un himno a Osiris. Con frecuencia, el canto era acompañado por instrumentos.
Instrumentos:
De viento:
-Flauta recta (Seba), de caña vertical, con cuatro a seis agujeros, que se tapaban con las falanges y no con las yemas de los dedos. sin boquilla y de casi un metro de longitud. Subsiste hasta el día de hoy con los nombres de nay y uffata en las músicas cultas y populares de Egipto. Producían un sonido claro en los agudos y tenue en los graves, muy parecido a la voz humana.
-Un clarinete doble (ma’, met,), que consistía en dos tubos paralelos de caña con lengüeta, de igual longitud, que sonaban al unísono. Es el actual instrumento egipcio denominado zummarah. Tal vez se tocara la misma melodía de forma duplicada, con ligeras variantes, tal y como se realiza en la práctica actual, o bien se tratase de alguna forma de estereofonía o de una práctica de bordón.
-Trompeta, de cobre o plata, que se usaba en los desfiles militares y para el culto a los muertos, eran metálicas, similares a la trompeta palestina.
De cuerda:
-Arpa de seis a ocho cuerdas muy decorada. Se ha encontrado una en la necrópolis de Guiza de circa 2000 a. C. Se apoyaba en el suelo, y su cordal de una sola pieza recuerda aun al más antiguo arco musical. El mismo desemboca en un resonador ancho, en forma de pala, que a menudo lleva pintados ojos de dioses, destinados a contrarrestar las desgracias. Sus cuerdas se fijaban en la parte inferior de una barra de afinación, que hipotéticamente podría haber servido para cambiar la afinación de todas las cuerdas, tal y como se realiza en la actualidad con le juego de pedales del arpa moderna. En la iconografía se ve el arpa como instrumento acompañante junto a cantantes, flautistas, etc., y en alguna ocasión formando parte de una orquesta (se ha encontrado una representación de una orquesta con siete arpistas).
-Guitarra, de tres cuerdas, con un mástil el doble de largo que el cuerpo.
De percusión:
-Címbalos,
-Tambores,
-Sistros, instrumentos de percusión con un marco de madera en forma de U, un mango y barras cruzadas que sostenían unas placas metálicas, que fue variando a lo largo del tiempo. Los hay de varios tipos: hay que distinguir el sesheshet (con una naos que sostiene a un Horus sobre el techo) y el sistro sehem (tiene forma de herradura cerrada por la parte superior; el mango suele aparecer con una cabeza de Hathor). Contaban, a su vez, con el menat o collar hathórico, realizado con un contrapeso metálico, símbolo de renacimiento. El sistro es un instrumento egipcio que produce un sonido de susurro de cañas. Está dedicado a la diosa Hathor, una de las protectoras de la música.
Intérpretes:
-Jufu Anj, cantante y flautista de la corte.
Los grupos de músicos, sentados por los común, incluyen en general un arpa, algunas veces dos, y una flauta larga –quizá sólo un bajo-; cada instrumentalista queda enfrentado a un cantante que tiene la mano izquierda junto a su oreja izquierda, mientras hace signos convencionales con la mano derecha en lo que, tal vez, sea un código mnemónico (el lenguaje de signos que hemos denominado “quironomía”) y nos traen con fuerza el recuerdo de los signos manuales que se utilizan hoy en el canto litúrgico copto.
Algunas veces, como también se observa en las pinturas mesopotámicas, el cantante se aprieta la laringe.
Imperio Medio
El Imperio Medio (2.134-1.650 a.C.) se llegó a utilizar los mismos instrumentos que en el período antiguo, pero se ha observado también la aparición de otros nuevos, en particular un arpa más pequeña, portátil, de hombro, en las que –como en las mayores- la caja de resonancia estaba muy ensanchada y, correspondientemente, la consola acortada.
El tambor cilíndrico (seben) era ya conocido, así como también dos nuevos tipos de sistro (instrumento esencialmente de templo y de gran simbolismo) con un marco en forma de estribo hecho de cerámica, madera o metal (sekhem), o con la forma de una casa pequeña o templo estilizado.; una parte del mango está formada a imitación de la cabeza de Hathor, diosa del amor y la alegría, en cuyo culto tenían un papel importante las danzas acompañadas por el sistro.
Por otra parte, bajo el poder de los reyes hicsos, que gobernaron gran parte de Egipto desde el 1.650 hasta el 1.550 a.C., aparecen en las pinturas elementos extranjeros, aunque los mismos hicsos no dejaron literatura ni arte gráfico. E incluso antes de ello, una pintura en una tumba de Beni Hasan (cf. 1.890 a.C.) que representa a un beduino que va a visitar al gobernador del nomo de Oryx, incluye a un hombre que toca una lira exactamente del mismo tipo “nuevo” que había sido introducido en Mesopotamia poco más o menos por esa misma época, quizá por obra de algún otro pueblo semita nómada, tal vez hebreo.
Imperio Nuevo
Después de la expulsión de los hicsos, bajo la XVIII Dinastía –la primera del nuevo reinado (1.150-1.080 a.C.)-, el país inició su período más brillante de desarrollo artístico, un período que no sin justicia ha sido comparado con el del Renacimiento italiano. Fue la época de los templos de Karnak y Luxor, el período del mal llamado hereje Ajenatón y de su reina Nefertiti en Amarna, y el de Tut Anj Amón, restaurador de la religión antigua, en Tebas.
Entre tanto, las relaciones internacionales se mantuvieron activas. Hacia el siglo XVI a. C., los egipcios comenzaron a relacionarse con los pueblos mesopotámicos, y apareció un estilo nuevo, enfocado a los bailes profanos, con nuevos instrumentos llegados de Asia como el oboe doble, con dos cañas colocadas en ángulo, una para ejecutar la melodía y otra para el acompañamiento. En esta época llegó a Egipto el laúd de dos cuerdas, con un mástil mayor que el mesopotámico. El estudio de estos dos instrumentos indica el comienzo de un sistema con empleo de semitonos.
-Evoluciona sobre todo el arpa, con un número de cuerdas entre ocho y 16 y con la caja de resonancia de forma curvada y adornada, usada por los sacerdotes. Aparece también un arpa más pequeña, de tres a cinco cuerdas, que se apoyaba en el hombro. Algo más tarde, aparecieron unas pequeñas de sobremesa para acompañamiento de cantores, y otras mayores, de la altura de un hombre, usadas por los sacerdotes.
-La lira de siete cuerdas se hizo con brazos curvados con gracia y de longitud distinta, de modo que el yugo no era paralelo con respecto a la caja armónica; no se naturalizó por entero, aunque en los tiempos de Ajenatón las muchachas que la tocaban con un pectro, sirias, y su nombre distintivo más antiguo (cf. 1.200 a.C), kenanawr era semítico. En este último período los brazos tienen la misma longitud y terminan con la forma de cabezas animales.
-Las trompetas evolucionan, y se les coloca un aro metálico en la embocadura.
-Los crótalos, se fabrican en marfil, con dos largas asas terminadas en espirales.
-Se añade a la gama de tambores uno rectangular.
Obras: Himno a Atón, de Akenatón, y algunas poesías.
Periodo Tardío
En el transcurso de este largo período, la cultura egipcia se vio invadida cada vez más por influencias extranjeras, disolviéndose finalmente en la cultura general del Mediterráneo oriental.
Hay una doble vertiente: por una parte, llegan numerosos instrumentos nuevos, como tambores de vasija, platillos, nuevas flautas, que probablemente vinieron acompañados de nuevos sones, todo esto proveniente de Grecia.
Por otra parte, en las casas de la vida se enseña la música antigua, como nos cuentan Heródoto y Platón, que aseguraba tenía efectos benéficos sobre los jóvenes.
De tiempos de los ptolomeos es el primer órgano, inventado en el siglo II a. C. por Ctesibios de Alejandría (246-221 a.C.), que funcionaba con presión hidráulica, y de época posterior conocemos el himno cristiano del papiro de Oxirrinco, que se cantaba sin instrumentos (prohibidos por la jerarquía eclesiástica).
Claudio Ptolomeo, miembro de la Academia, escribió un tratado de teoría musical llamado Harmónicos; pensaba que las leyes matemáticas regían los sistemas musicales.
Posteriormente, gran parte de la antigua cultura egipcia pasaría, ya en época cristiana, a la iglesia copta (las campanillas usadas en la misma copta, por ejemplo), y más adelante, al mezclarse con las civilizaciones árabe e islámica, originaría nuevas formas musicales. A este respecto, distintos tipos de instrumentos perduran aún en diversas regiones del norte de África.
Es posible, además, que la música y la danza populares del valle del Nilo –especialmente las empleadas en determinadas festividades- conserven todavía algunos eslabones que las vincules a las formas antiguas, los cuales constituirían interesantísimas reminiscencias de tales formas.
Notación Musical
A pesar de todas las investigaciones realizadas al respecto, actualmente todavía no se ha descubierto la notación musical. Se cree que no buscaban una fijación de la estructura melódico-armónica, que es el sistema con el que se rige nuestra música occidental actual. Se piensa, más bien, en una estructura numérico-rítmica. Platón, en su tratado sobre las Leyes, escribe: «Parece que hace tiempo los egipcios establecieron la regla (musical) de que la juventud de un estado debería practicar en sus ensayos posturas y entonaciones que sean buenas. Prescribieron éstas en detalle y las fijaron en los templos, y fuera de esta lista oficial estaba, y aún está prohibido a los pintores y todos los otros reproductores de posturas y representaciones, introducir cualquier innovación, tanto en tales producciones como en cualquier otra rama de la música sobre las formas tradicionales… En lo que respecta a la música ha resultado posible para las entonaciones que poseen una corrección natural decretarlas mediante ley y consagrarlas permanentemente (…) Tenían un modelo establecido en la búsqueda de Maat».
No sería descabellada la posibilidad (contando con que su sistema estuviera escrito en los templos, tal como señala Platón) de encontrar similitudes con una antigua notación griega que representaba las notas con letras; según su duración cambiaban de posición, de color o giraban sobre su eje (lo cierto es que aparecen signos jeroglíficos girados sobre su propio eje).
Por otra parte, sus escalas buscaban aplicar el Maat y por eso se basaban en las leyes universales y no en meras cuestiones musicales. Parece ser que usaron la escala pentatónica, usada extensamente en Oriente, pero fue derivando hasta la escala de siete notas o pitagórica. No hay que olvidar que Pitágoras, padre de nuestro sistema musical, estudió en Egipto, así que lo que nos transmitió puede proceder del viejo país de Kem.