Honeyrose, cigarrillos sin nicotina

ANALISIS-PATROCINADO

Hoy tengo que hablaros de un producto, que siendo sincero no he probado, ya que soy no fumador, pero bueno he leido sobre él y al menos parece que para los fumadores es una gran posibilidad para empezar a reducir su adicción a la nicotina. Esto no solo será bueno para la salud de esta persona, sino sobre todo para la gente de su entorno, niños, mujer, novia, familia…..

Los cigarrillos honeyrose están fabricados con productos 100% naturales. Compuestos de pétalos de rosa, malvavisco y hojas de trébol. Esto indica que estan hechos de productos no perjudiciales para la salud, al menos no como la nicotina, que no solo perjudica al fumador, perjudica muy seriamente a la gente que se relaciona con este fumador.

La ventaja que tiene es que tiene diferentes sabores, es decir a gusto del consumidor por decirlo de alguna forma, su composición dependiendo de la variedas es:

Ginseng: malvavisco, trébol rojo, pétalos de rosa y ginseng.
Special: malvavisco, trébol rojo y pétalos de rosa.
DeLuxe: malvavisco, trébol rojo, pétalos de rosa, manzana y miel
Mentol: malvavisco, trébol rojo, pétalos de rosa y menta.
Blue: malvavisco, trébol rojo y pétalos de rosa. Los mas suaves.
Clove: malvavisco, trébol rojo, pétalos de rosa y clavo
Vainilla:malvavisco, trébol rojo, pétalos de rosa y vainilla

Tiene un precio en todas sus variedades de 3,20 euros, aceptan el pago via Paypal y como es evidente los puedes adquirir por internet entrando en la siguiente direccion, http://www.honeyrose.es/cigarrillos.html

Espero os haya servido de ayuda con este articulo.

Un saludo

JMGN

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Los Artesanos

SOCIEDAD

La artesanía tuvo un amplio desarrollo en el Egipto antiguo, aunque elartesano o artista rara vez firmaba sus obras, el artesano era un ser anónimo que hacía muy bien su trabajo, pero que no dejaba constancia de él con su nombre sino con su obra. Gran parte de los artesanos trabajaban para el faraón o los grandes templos, conociéndose documentación sobre la existencia de amplios talleres, que estaban conectados a los templos o palacios, donde el trabajo era supervisado por un superintendente. Incluso, a veces vivían juntos en villas especialmente construídas para trabajar en grandes proyectos, como la construcción de una tumba o un palacio. Muchas de estas villas de artesanos han sido excavadas, por ejemplo, Deir el-Medina cerca de Tebas, hogar de quienes construyeron el Valle de los Reyes.

La estima que se tenían los artesanos era tan alta, que los mejores tenían sus propias tumbas sumamente elaboradas y decoradas.

Teniendo en cuenta que sus técnicas y útiles eran muy sencillos, la extraordinaria calidad de sus obras se debía a la habilidad y paciencia casi infinitas que dedicaban a su trabajo.

Este cargo era habitualmente hereditario y tenía la misión de controlar la labor de los artesanos y el uso de los materiales que tenían destinados, especialmente los metales.

Los textos hacen referencia a la jornada laboral y parece que trabajarían unas ocho horas diarias, durante ocho días de cada diez.

La mayoría de los talleres debieron ser ruidosos, calurosos y sucios, con todos los desechos de la producción tirados por el suelo.

Orfebres y Carpinteros

Los artesanos egipcios, que trabajaban bajo la protección real, alcanzaron un alto nivel en la fabricación de muebles, de objetos de adorno y de uso diario, y en la decoración. Ciertas técnicas, como la del trabajo en metal, tenían su origen en Mesopotamia, pero fueron perfeccionadas en suelo egipcio. Se dispuso de grandes provisiones de cobre del Sinaí y de Nubia, pero los trabajos en hierro y bronce no conocieron su máximo desarrollo hasta más tarde, puesto que los egipcios no tenían ningún acceso directo a las minas de hierro y estaño.

Las ricas minas de oro de Nubia y del desierto oriental de Egipto proporcionaron a los faraones, medios de intercambio comercial. Las caravanas iban y venían entre las cortes de Egipto y Tebas y las ciudades principales de las potencias del oeste asiático; cada uno de los reyes asiáticos ambicionaba el oro para embellecer sus palacios y aumentar su prestigio, y cedía, a cambio, muebles taraceados, metales y piedras preciosas. Probablemente, la materia decorativa conocida como mayólica egipcia fue también un invento importado del occidente asiático, aunque fuese fabricada en Egipto desde épocas muy remotas. Desde la época predinástica se empleó con profusión el oro en utensilios valiosos, y también para recubrir o chapar otros de bronce, piedra o madera.

Las vasijas de uso cotidiano en templos y palacios eran de oro con relieves y grabados de figuras dispuestas alrededor de las mismas. En oro, bronce dorado y marfil (raramente en plata, muy escasa en Egipto) se labraron muchísimas estatuillas en honor a las divinidades y altos personajes. Asimismo fueron adornados con pedrería muebles, brazaletes, collares, anillos, etc y Se revestían con planchas de oro o de electrum las puertas de los templos, los relieves de piedra y aun los zócalos y obeliscos más estimados. Se empleaba el bronce como material ordinario en utensilios domésticos y en estatuas, adornándolas a veces con incrustaciones de oro y plata.

El rico color azul, fue, en particular, solicitadísimo. Dicha sustancia consiste en una sustancia de cuarzo pulverizado recubierta de un barniz brillante. Los artesanos egipcios perfeccionaron también la fabricación de cristal opaco, que utilizaron frecuentemente en joyería o decoración de muebles como sustitutivo del lapislázuli, la turquesa o el jaspe.

Los canteros, con el mero empleo de cinceles de cobre y taladradores, esculpían delicadas vasijas de piedra dura, como la diorita y el pórfido; utilizaban el alabastro por la belleza de su veteado, y el cristal de roca para la fabricación de copas de paredes tan delgadas como la cáscara de huevo. Los carpinteros daban muestra de una asombrosa habilidad en la fabricación de arquetas taraceadas y muebles.

Los orfebres y joyeros elaboraban aderezos de complicada factura, y se trabajó el cobre para hacer con el, diversidad de herramientas y de armas que, en manos de los orfebres y guerreros, contribuyeron a la grandeza del país. Utilizaban la técnica de la “cera perdida”.Se realizaba el modelo con cera y luego se recubría con yeso. El calor endurecía el yeso y hacía fundir la cera, que iba saliendo por orificios abiertos en el yeso. El metal fundido podía ser vertido, por tanto, en el interior del molde rígido.

Los fundidores de metal y los orfebres, fundían cobre, bronce, oro, plata y, al final del Imperio Nuevo, hierro. Se colocaba un crisol con el metal sobre el fuego atizado por los fundidores, con abanicos en el Imperio Antiguo y con fuelles de pie en el Imperio Nuevo. Una vez fundido el metal, retiraban el crisol con unas grandes barras con forma de pinza y llenaban los moldes. Así daban forma al metal en frío. Usaban unas placas colocadas sobre un yunque de piedra que martilleaban, trabajándola con un guijarro muy duro y con puntas. Así fabricaban joyas, vasos, armas…

Los carpinteros fabricaban muebles, armazones, carros de combate, estatuas o barcos. Usaban hachas, sierras, azuelas y mazos, y pulían la madera con piedras y arena. Las piezas se machihembraban entre sí o se unían con clavijas, que eran pedazos más pequeños. La madera usada se elegía en función de sus propiedades: la palmera fibrosa, para los armazones, la acacia, compacta para los sarcófagos, el fresno, resistente, para arcos, lanzas y carros, el sicomoro, maleable, para cofres, objetos y muebles cotidianos. Las maderas preciosas (el cedro, y el ébano) se trajeron de las expediciones a Siria y Nubia. Antes de ponerse a trabajar, los carpinteros dibujaban croquis en papiros y los presentaban al jefe de equipo.

A los egipcios les gustaba la joyería de fantasía y colores brillantes, para cuya fabricación utilizaron variados materiales: piedras semipreciosas, materiales vidriados, e incluso cristal, pero nunca piedras preciosas. En el Antiguo Egipto el oro era muy abundante y con este metal se hacían básicamente muchas joyas.

Para hacer las cuentas primero rompían las piedras semipreciosas en trozos de tamaño adecuado y las desbastaban rudimentariamente, sometiéndolas a la fricción del rozamiento o restregándolas. Después las pulían mediante insistente frotamiento. La fase siguiente consistía en perforar las cuentas para ensartarlas en un hilo. Los agujeros los hacían con un taladro, cuya punta, ligada al mango, podía ser metálica o de piedra, o un trozo de junco duro. Para hacer más fácil la acción del taladro al horadar se usaba un material abrasivo como el esmeril o el cuarzo. Una vez fabricadas las cuentas, podían ser pulidas o vidriadas, según la necesidad. Concluido el proceso de elaboración de las cuentas, éstas se entregaban a otros artesanos para que hicieran sencillas sartas, complicados collares, redes de amuletos o placas para colocar sobre las momias.

Curtidores y Tejedores

Los curtidores preparaban las pieles y el cuero para fabricar vestidos, sandalias, escudos, aljabas, correas, odres de agua… Salvo con las pieles manchadas, como las de los leopardos, los curtidores afeitaban los pelos de las pieles y raspaban el dorso para retirar los restos de carne y de grasa. Las pieles se sumergían en una decocción de vaina de acacia o se untaban con grasa. Esto ablandaba las pieles, que se tornaban impermeables y no se pudrían. Para fabricar sandalias, el zapatero cortaba los pedazos de cuero con un cuchillo curvo, los agujereaba y juntaba las piezas con cordones.

El hilado. Este trabajo femenino consistía en fabricar el hilo con el que los tejedores fabricaban las telas. Aun antes de la época de los faraones, los egipcios hilaban el lino, planta que crecía en abundancia en el valle del Nilo. Se arrancaban los tallos, se ponían en remojo, se aplastaban con un mazo, se peinaban y se cocían para separar las fibras. Las hilanderas dejaban correr esa hilera entre sus dedos o usaban un huso. Así obtenían largos y finos hilos, que enrollaban en carretes.

El tejido de las fibras también era tarea de las mujeres. Hasta el Imperio Medio, se usaban telares colocados en el suelo. En el Imperio Nuevo apareció el telar vertical. El tejido no se teñía, pues los egipcios vestían de blanco, símbolo de la pureza. Los vestidos y las vendas de las momias se hacían con telas de lino. Con la lana de cabras y ovejas se tejían mantos. Las velas de los grandes navíos y los sacos estaban confeccionados con cáñamo (otra fibra vegetal). El algodón no llegó a Egipto hasta la época griega, y los egipcios lo llamaron “lana de árbol”.

Los cesteros, trenzaban toda clase de cestos, canastillas o esteras, usadas para dormir o para protegerse del sol. Usaban diversas materias primas: paja, junco, hojas de palmera, cañas…

Los albañiles y alfareros

Los egipcios sólo disponían de una palabra para designar ambos oficios: los alfareros eran”los albañiles en pequeño” y los que construían eran “los albañiles de los muros”. Todos usaban el limo depositado por la crecida del Nilo. Los alfareros lo moldeaban a mano o sobre un torno manual. Los recipientes-cuencos, platos, cántaros…- se dejaban secar al sol y luego se cocían al horno. Las piezas más hermosas se decoraban con dibujos o grabados. Los albañiles preparaban los adobes con una mezcla de tierra, paja, arena y agua. Se amasaba, se vertía en un molde de madera y luego se dejaba secar durante días.

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El arpista ciego (Terence Moix) – 2002

NOVELAS SOBRE EGIPTO

La muerte de Akenatón, el faraón que impuso un estricto y delirante monoteísmo, es el origen temático de El arpista ciego. Novela que es una consecuencia de El amargo don de la belleza. En una calle de Tebas han nacido Ipi, un niño ciego, y Jonet, un pillastre redomado.

En la Ciudad del Sol, capital del hereje Akenatón, nace el mismo año el que se convertirá en el nuevo faraón, Nebjeperure Tutankamón. Las vidas de los tres niños, inicialmente dispersas, terminarán uniéndose gracias a una trama ingeniosa que culmina en un desenlace sorprendente y rebosante de ironía y ternura. El relato, narrado con un estilo coloquial, finge ser novela histórica pero de hecho es una fantasía surrealista (con anacronismos voluntarios incluidos), un alegato a favor de la tolerancia y un verdadero despliegue costumbrista tratado con delicada precisión

Premio de Novela José Manuel Lara

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La reliquia de Yahvéh (Alfredo Del Barrio) – 2007

NOVELAS SOBRE EGIPTO

Tras el descubrimiento de una tumba egipcia, aparentemente intacta, unos jeroglíficos desvelan que se trata del enterramiento del faraón Sheshonk I, fundador de una oscura dinastía egipcia cuya historia sólo nos ha sido transmitida a través de la Biblia. Bajo las inscripciones, una representación de El Arca de la Alianza, desemboca en una expedición secreta en la que participarán su descubridora, la arqueóloga Marie Mariette, un detective de Scotland Yard experto en jeroglíficos y en las Sagradas Escrituras, John Winters, y un conservador del Museo de El Cairo, Alí Khalil.

Sin embargo, no será tan fácil recuperar el sagrado vestigio: la tumba está repleta de numerosas trampas mortales y enigmáticos acertijos que el grupo de investigadores deberá resolver utilizando todas sus capacidades de deducción si quieren seguir adelante.

El Arca de la Alianza se revela como algo más que un simple e inofensivo objeto arqueológico surgido del pasado. Mientras se efectúa la excavación, los servicios secretos vaticanos, egipcios, israelíes y occidentales pugnan por hacerse con el control de tan preciada y terrible reliquia con intención de utilizarla como arma de poder político y religioso para así chantajear y dominar a sus adversarios.

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El escriba del Faraón (César Vidal Manzanares) – 1995

NOVELAS SOBRE EGIPTO

Durante el reinado de Amenhotep II, faraón de Egipto, se produjo el Éxodo del pueblo hebreo de la tierra de Egipto y el posterior nacimiento de la nación de Israel. Testigo de excepción será Nebi, un inteligente muchacho instruido como escriba. Amigo y confidente del rey, acompañará a éste cuando sofoque la rebelión del pueblo hebreo, hambriento y empobrecido, en la sangrienta batalla de Tijsi. Pero la corrupción, la codicia y el despilfarro de Amenhotep II traerán consecuencias aún peores. Asentados en Egipto desde hace más de cuatrocientos años y privados de libertad, Moisés, reclamará en nombre de todos una única cosa: poder venerar y hacer sacrificios a un dios único. A partir de ahí, los acontecimientos se precipitarán inevitablemente…

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La luz de Egipto (León Arsenal) -2009

NOVELAS SOBRE EGIPTO

Durante el llamado Tercer Período Intermedio, Egipto fue un territorio objeto de la codicia de nubios, asirios, del faraón Psamético, los sacerdotes de Amón en Tebas, los pequeños principados y jefaturas…, lo que lo convirtió en permanente campo de batalla, de intrigas y de luchas entre lo viejo y lo nuevo, entre culturas y sistemas de pensamiento irreconciliablemente enfrentados.

Este es el escenario en el que se desarrolla la azarosa historia de Snefru, un prometedor “uetuti nesu” (mensajero del faraón) cuyo pasado parece envuelto en tinieblas pero que tiene ante sí un prometedor futuro.

Las convicciones religiosas de Snefru, apegado a la tradición de la maat, a cuya decadencia atribuye los males que asolan su tierra, se enfrentarán a una dura prueba y le llevarán a verse inmerso, por imperativos políticos, en una peligrosa y arriesgada trama cuyo centro parece ser la sepultura (y los tesoros) del Innombrable.

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LA TUMBA (1986)

EGIPTO EN EL CINE

Título original: The Tomb.
Director: Fred Olen Ray.
Guión: Kenneth J. Hall y T.L. Lankford.
Fotografía: Paul Elliott.
Música: Drew Neumann.
Fecha: 1986.
Duración: 80 min.

Reparto: Cameron Mitchell (Dr. Howard Phillips) – John Carradine (Mr. Andoheb) – Susan Stokey (Helen) – Sybil Danning (Jade) – Richard Hench (David Manners) – Michelle Bauer (Nefratis) – David O’Hara (John Banning) – George Hoth (Dr. Stewart) – Stu Weltman (Detective Sullivan) – Frank McDonald (Oficial Ullman) – Victor von Wright (Detective) – Jack Frankel (Dr. Manners) – Peter Conway (Agente) – Brad Arrington (Agente) – Emmanuel Shipov (Youssef) – Craig Hamann (Tyler) – Dawn Wildsmith (Anna Conda) -

SINOPSIS: Un comerciante de antigüedades egipcias robadas vuelve a Los Ángeles como único superviviente de una expedición a la tumba de la princesa egipcia Nefratis. Allí vende los amuletos de la tumba saqueada a unos egiptologistas. Pero Nefratis vuelve a la vida y, llena de furia, se dirige a California para recuperar esos amuletos ya que los necesita para un ritual que la mantiene viva. También ha jurado matar a los profanadores de su tumba.

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LA ESFINGE (1981)

EGIPTO EN EL CINE

Título en español: La Esfinge.
Título original: Sphinx.
Director: Franklin J. Schaffner.
Guión: John Byrum (basado en una novela de Robin Cook).
Fotografía: Ernest Day.
Música: Michael J. Lewis.
Fecha: 1981.
Duración: 118 min.

Reparto: Lesley-Anne Down (Erica Baron) – Frank Langella (Ahmed Khazzan) – Maurice Ronet (Yvon Mageot) – Sir John Gielgud (Abdu Hamdi) – John Rhys-Davies (Stephanos Markoulis) – Martin Benson (Mohammed) – Saeed Jaffrey (Selim) – Nadim Sawalha (Gamal) – Eileen Way (Aida) – Vic Tablian (Khalifa) – Tutte Lemkow (Tewfik) – William Hootkins (Don) – Mark Kingston (Howard Carter) – James Cossins (Lord Carnarvon) – Victoria Tennant (Lady Carnarvon)- Yashaw Adem (Sargento) – Behrouz Vossoughi (Mernephtah) – Abdel Rehiem El Zorkani (Imán) – Cengiz Saner (Sirviente de Ahmed)
SINOPSIS: Erica es egiptóloga y viaja por primera vez a Egipto para descubrir que aquello es más peligroso de lo que parece a primera vista, sobre todo teniendo en cuenta que ella tiene una misión. Un anticuario le muestra una esfinge de Seti I y luego muere a manos de unos asesinos. Yvon de Margeau aparece entonces en su vida y la envuelve en una cruzada para averiguar quiénes son los asesinos y a dónde se han llevado la estatua, pero Erica no sabe que está entrando en un mundo muy peligroso. Yvon contrata a Khalifa para que la proteja, y por otro lado el árabe Ahmed busca información sobre el mismo tema y contrata a la propia Erica, y aunque Ahmed pertenece al Gobierno, Yvon consigue que Erica no se fíe de él. Esto le supone a la joven una constante tensión.

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La esfinge (Robin Cook)-1979

NOVELAS SOBRE EGIPTO

Erica es egiptóloga y viaja por primera vez a Egipto para descubrir que aquello es más peligroso de lo que parece a primera vista, sobre todo teniendo en cuenta que ella tiene una misión. Un anticuario le muestra una esfinge de Seti I y luego muere a manos de unos asesinos. Yvon de Margeau aparece entonces en su vida y la envuelve en una cruzada para averiguar quiénes son los asesinos y a dónde se han llevado la estatua, pero Erica no sabe que está entrando en un mundo muy peligroso. Yvon contrata a Khalifa para que la proteja, y por otro lado el árabe Ahmed busca información sobre el mismo tema y contrata a la propia Erica, y aunque Ahmed pertenece al Gobierno, Yvon consigue que Erica no se fíe de él. Esto le supone a la joven una constante tensión.

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EL DESPERTAR DE LA MOMIA (1981)

EGIPTO EN EL CINE

Título en español: El Despertar de la Momia.
Título original: Dawn of the Mummy.
Director: Frank Agrama.
Guión: Daria Price – Ronald Dobrin – Frank Agrama.
Fotografía: Sergio Rubini.
Música: Shuki Y. Levy.
Fecha: 1981.
Duración: 93 min.

Reparto: Brenda King (Lisa) – Barry Sattels (Rick) – George Peck (Bill) – John Salvo (Gary) – Joan Levy (Jenny) – Ibrahim Khan (Karib) – Ellene Faison (Melinda) – Diane Beatty (Joan) – Ali Gohar (Tarak) – Ahmed Ratib (Omar) – Baher Saied – Ali Azab – Ahmed Laban (Ahmed) – Laila Nasr.

SINOPSIS: Un fotógrafo de Nueva York viaja con varios ayudantes y un conjunto de modelos hasta Egipto con objeto de hacer un reportaje en el desierto, cerca de El Cairo. Cuando van de camino buscando los exteriores adecuados, el pinchazo de una rueda les obliga a parar, casualmente en las cercanías de una antiquísima tumba que en ese momento está siendo saqueada por un grupo de expoliadores, tumba perteneciente a un personaje llamado Safiraman, y que tras su muerte trató de ser protegido por sus allegados merced a una maldición que debía hacerse efectiva contra quienes violasen su eterno descanso. Tras el encuentro entre ambos grupos, el fotógrafo decide que el interior del hipogeo es un escenario ideal para hacer su trabajo, algo que el jefe de los expoliadores se ve obligado a aceptar para que no descubran su verdadera labor. En un momento dado, el calor y la luz de los focos del equipo hacen que la momia vuelva a la vida, un despertar al que le sigue el de un buen número de otras momias enterradas en las arenas del desierto, y cuya consecuencia es el inicio de una imparable espiral de violencia en la que poco a poco van siendo asesinados todos los allí presentes, trasladándose las muertes incluso hasta el barrio de El Cairo en el que vivían los profanadores de la tumba.

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EL DESPERTAR (1980)

EGIPTO EN EL CINE

Título en español: El Despertar.
Título original: The Awakening.
Director: Mike Newell.
Guión: Allan Scott – Chris Bryant – Clive Exton (basado en la novela “La joya de las siete estrellas”, de Bram Stoker).
Fotografía: Jack Cardiff.
Música: Claude Bolling.
Fecha: 1980.
Duración: 105 min.

Reparto: Charlton Heston (Matthew Corbeck) – Susannah York (Jane Turner) – Jill Townsend (Anne Corbeck) – Stephanie Zimbalist (Margaret Corbeck) – Patrick Drury (Paul Whittier) – Bruce Myers (Dr. Khalid) – Nadim Sawalha (Dr. El Sadek) – Ian McDiarmid (Dr. Richter) – Miriam Margolyes (Dr. Kadira) – Ahmed Osman (Yussef) – Michael Mellinger (Hamid) – Leonard Maguire (John Matthews) – Ishia Bennison (Enfermera) – Madhav Sharma (Doctor) – Michael Halphie (Doctor)

SINOPSIS: Un arqueólogo y su ayudante, una bella joven, Al realizar los trabajos de excavación en el Valle de los Brujos encuentran después de una intensa búsqueda, la tumba de la faraona Kara. Cuando la abren, la esposa del arqueólogo, que siente celos de la ayudante de su marido y se encuentra embarazada, da a luz prematuramente una niña, por lo que se teme que la maldición de la faraona caiga sobre la recién nacida.

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Cita del Chaty Kagemni (Dinastia VI)

CITAS Y PROVERBIOS

Guárdate de oponerte pues no se conoce lo que puede ocurrir y lo que hace dios cuando castiga. (Chaty Kagemni – Dinastia VI)

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Cita del Chaty Kagemni (Dinastia VI)

CITAS Y PROVERBIOS

Si bebes con un borracho, deberás tomar cuando su deseo está satisfecho. (Chaty Kagemni – Dinastia VI)

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Cita del Chaty Kagemni (Dinastia VI)

CITAS Y PROVERBIOS

Si te sientas junto a un glotón, deberás comer cuando su apetito febril pasó. (Chaty Kagemni – Dinastia VI)

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Cita del Chaty Kagemni (Dinastia VI)

CITAS Y PROVERBIOS

Lo que está bien suple a lo que es bueno y un poco de una cosa pequeña suple a lo abundante. (Chaty Kagemni – Dinastia VI)

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Cita del Chaty Kagemni (Dinastia VI)

CITAS Y PROVERBIOS

Una taza de agua apaga la sed y aquel que llena la boca con vegetales comestibles fortifica el corazón. (Chaty Kagemni – Dinastia VI)

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R4i upgrade SDHC. Flashcard para NDS / NDSi / XL – 9.81€

ANALISIS-PATROCINADO

R4i upgrade SDHC. Flashcard para NDS / NDSi / XL – 9.81€

Hola de nuevo, ya estoy de nuevo aqui para hablaros de un producto que me llamo la atención y que sobre todo va a gustar a los aficionados a la Nitendo, ya que se trata de un nuevo cartucho (Flashcards) que os permitira hacer copias de seguridad de vuestros juegos, así como usarlo para otras aplicaciones aplicaciones homebrew (software casero), música, videos. Parece ser que con el nombre de R4 hay otras marcas que se aprovechan. Pero la auténtica es esta.

Las ventajas de este cartucho frente a otros son principalmente la voluntad del fabricante de seguir actualizando el Firmware lo cual da compatibilidad a juegos nuevos.

Tiene un funcionamiento muy fácil solo debes meter una tarjeta MicroSD en la ranura del R4i junto al software del cartucho, aceder al menu y seleccionar lo que te interese y ya esta listo.

Otras caracteristicas es que: Puedes cambiar el lenguje del menu; El tamaño del juego no se modifica es igual al original, soporta tarjetas SDHC de hasta 32 gb, Soporta FAT16 y FAT32. Transfieriendo asi tus archivos desde el PC, PDA , MOVIL o CAMARA arrastandolos y ejecutandolos y soporta descargas directas entre otras más caracteristicas que posee la tarjeta R4i, si quieres más información sobre alguna otra caracteristica, puedes consultar en su web http://www.microcubo.com/productos/976-r4i-upgrade-sdhc-flashcard-para-nds-ndsi-xl.html

Bueno me queda hablaros del precio, que depende de la cantidad que pidas puede salirte mas económico, una te saldría por 9,81 euros si ya quieres más de 3 unidades te saldria a 9,44 euros cada una, si son mas de 5 unidades te saldría a 9,01 euros y siquieres comprar mas de 10 unidades ya te saldría a 8,70 euros, Y TODOS ESTOS PRECIOS SIN GASTOS ADICIONALES, SIN GASTOS DE ENVIO SEA CUAL SEA EL IMPORTE DE LA COMPRA. Comprate ya la R4i y anima a tus amigos para que lo hagan ellos también.

Tienes diferentes formas de Pago: Contra reembolso, por transferencia, paypal y tarjeta de credito.

Y el envio es de unos 3-5 dias vía correo certificado.

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El egiptólogo (Arthur Phillips)-2004

NOVELAS SOBRE EGIPTO

Cuando en los años veinte Howard Carter descubre la tumba de Tutankamon, el más asombroso hallazgo de la historia de la arqueología, el egiptólogo Ralph Trilipush se juega su reputación profesional y la fortuna de su prometida en su obsesión por encontrar el enterramiento de un faraón apócrifo basándose en un jeroglífico pornográfico.

Por otra parte, 30 años mas tarde, un sobrino, de Margaret, la prometida y el gran amor de Trilipush, contacta con el detective, que se encuentra ya en una residencia de ancianos, para intentar resolver el misterio de aquellos días inciertos…(tumbas faraónicas, asesinatos, dudas..)

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La ciudad del horizonte (Anton Gill)-1991

NOVELAS SOBRE EGIPTO

En esta primera novela de la serie de misterios egipcios, el autor presenta a su peculiar personaje, Huy, un sagaz detective del Egipto faraónico. Huy, escriba durante el reinado de Akenatón, pierde su empleo como tantos otros funcionarios tras subir Tutankamón al trono. Cuando se halla al borde de la miseria, un rico mercader y viejo amigo le ofrece ayuda. Sin embargo, el propio mercader atraviesa momentos difíciles, pues sus negocios y su vida se hallan amenazados por una mano invisible.

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La Momia o Ramses el maldito (Anne Rice)-1989

NOVELAS SOBRE EGIPTO

La tumba de Ramsés es encontrada en el valle de los reyes por un burgués que ha dejado su Londres eduardiano para dedicarse a su gran pasión, la arqueología. Pero su gran descubrimiento queda ensombrecido por su asesinato a manos de su ludópata sobrino por motivos económicos.
La momiaes trasladada a Londres, y custodiada en casa de su descubridor por la hija de éste, Julie; justo en el momento en el que el sobrino intenta envenenar a la heredera de la fortuna familiar, Ramsés despierta de su letargo para evitarlo. Julie, asustada en un principio por el despertar de la momia, queda maravillada de cómo ha recuperado su fuerza gracias al astro rey. Comprueba que es un hombre física y psicológicamente sobrehumano además de aprender con una velocidad sorprendente. Ramsés le cuenta cómo tomó el elixir de la vida que aún posee y gracias a eso vivió grandes momentos de la historia, hasta que se enamoró de la gran Cleopatra. Pero ella prefirió morir a tomar el elixir por la muerte de Marco Antonio al que amaba más que a la vida. Derrotado, Ramsés se encerró en su tumba lejos del sol para dormir toda la eternidad.

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El enigma de Cambises (Paul Sussman)-2002

NOVELAS SOBRE EGIPTO

En el año 532 antes de Cristo, el rey persa Cambises envió un ejército de cincuenta mil hombres al oasis de Siwa para destruir el oráculo de Amón. Mientras cruzaban el desierto occidental de Egipto, aquellos soldados y mercenarios fueron alcanzados por una tormenta de arena, y nada más se supo de ellos. Hasta que dos mil quinientos años después… El inspector egipcio Yusuf Jalifa investiga la aparición de un cadáver mutilado en las orillas del Nilo, en Luxor: el de un pobre albañil que traficaba con antigüedades. Otro asesinato, el de un anticuario en El Cairo, le pondrá sobre la pista de los hombres de Saif Allah, un grupo fundamentalista que sufraga sus actividades terroristas con la venta de piezas arqueológicas robadas. Mientras, Tara Mullray llega a Egipto en viaje de vacaciones y al llegar a casa de su padre, un egiptólogo británico, se lo encuentra muerto. Cada uno por su lado, Jalifa y Tara irán adentrándose en un laberinto de intriga, fanatismo, política y violencia, que finalmente los lleva al desierto y a la solución de uno de los grandes misterios del mundo antiguo.

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Cruceros por el Mediterráneo y por el norte de Europa

ANALISIS-PATROCINADO

Hola de nuevo amigos de cleoppatra.com, ayer os puse un artículo sobre cruceros y hoy vengo a proponeros unos cruceros más concretos, de la empresa ya os hable ayer, donde podeis conseguir el crucero que estais deseando para unas buenas vacaciones o un regalo de cumpleañoso aniversario. Hoy describiremos dos cruceros, uno por el Mediterráneo y otro por el Norte de Europa.

Cruceros Mediterráneo:

Que os puedo decir de estos cruceros que ya no sepais, son casi todos de 7-8 noches unos visitan Italia, otros Grecia, Malta, Francia y hasta Túnez, todos como puntos de partida puertos españoles. Y precios desde 429 euros teniendo la posibilidad de salir durante numerosos dias a lo largo de todo el año.

Cruceros Por el Norte de Europa

Bueno estos evidentemente no tiene apenas salidas desde puertos españoles, solo tiene alguno desde Bilbao como partida y alguno incluso acaba en este mismo puerto, pero si te apetece visitar Dinamarca, Holanda, Bélgica, Rusia Noruega, suecia, Polonia y hastas las Islas Britanicas solo tienes que entrar en la página e informarte que desde 458 euros puedes disfrutas 7-8 noches en estos magnificos barcos y visitando maravillosos parajes del Norte Europeo.

Ya sabes si te decides y viajas cuentanos la experiencia después

Saludos

Cleoppatra

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Cruceros

ANALISIS-PATROCINADO

Queridos amigos de la web:

Hoy de lo que vengo a explicaros y hablaros de una web relacionada con los viajes, es una web donde podrás organizarte o regalar a tu pareja o familiares un maravilloso viaje en barco, maravillosos cruceros a cualquier lugar, en cualquier momento del año y eligiendo tú el puerto de salida para mayor comodidad.

Es una Web muy completa, muy bien explicada detalle a detalle y ya que aun hay gente que le queda disfrutar sus vacaciones y aun no tiene muy decidido dónde ir, le doy una opción más para decidirse. ¿Qué tal un crucero por el mediterráneo?, ¿Por las islas griegas? ¿Por los fiordos escandinavos? ¿O prefieres el Caribe? Ya ves tienes donde poder elegir lo que mas te guste o te apetezca.

Los productos que nos ofrecen son cruceros interesantes y sobre todo ofertas para cualquier bolsillo y con numerosas fechas de salida y puertos diversos.

Viendo esta mañana la Web me llamo la atención la cantidad de ofertas y destinos ofertados.Y Sobre todo que son los organizadores, que no tienen agencias intermediarias y que todo va incluido en el precio, sobre todo las sorprendentes tasas de viaje.

Otra de las ventajas es que no tienes que ir a ningún sitio ni para reservar, ni para recoger tus billetes, te los envían a tu domicilio una vez confirmada la reserva, cosa que dicha confirmación la harán en unas 48 horas como máximo.

Te ofrecen diferentes formas de pago y hasta un numero de información gratuito el 900 878 564

Al mismo tiempo ofertan lo que ellos llaman minicruceros que son viajes de una duración menos entre 3-4 noches. A un precio bastante asequible para asi poder adaptarse a todos los bolsillos. ¿Con estas ofertas quien no se puede permitir un minicrucero?. Animate y ya nos contaras la experiencia.

Aquí te dejo sus enlaces

http://www.tuttocruceros.com

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Cita de Ank-Sesonqy

CITAS Y PROVERBIOS

“Si te oprime una pesada carga, duerme a su sombra” (Ank-Sesonqy)

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Cita de Ank-Sesonqy

CITAS Y PROVERBIOS

“No seas demasiado confiado: te harás pobre” (Ank-Sesonqy)

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Cita de Ank-Sesonqy

CITAS Y PROVERBIOS

“Quien no recoge lana en verano no tendrá calor en invierno” (Ank-Sesonqy)

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Cita del Escriba Ani (Dinastia XXVIII)

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“Guardate de la mujer extranjera que nadie conoce en la ciudad. Agua profunda, de límites desconocidos, es la mujer cuyo marido está lejos” (Escriba Ani – Dinastia XXVIII)

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Cita del Rey Merikaré (Dinastia X)

CITAS Y PROVERBIOS

“No hagas diferencia entre el hijo de un noble y un hombre vulgar” (Rey Merikaré – Dinastia X)

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Cita del Rey Merikaré (Dinastia X)

CITAS Y PROVERBIOS

“Se hábil en palabras para poder convencer, pues la lengua esla fuerza de un hombre” (Rey Merikaré – Dinastia X)

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Cita del Rey Merikaré (Dinastia X)

CITAS Y PROVERBIOS

“Dichoso el que vive en el recuerdo” (Rey Merikaré – Dinastia X)

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Cita del Rey Merikaré (Dinastia X)

CITAS Y PROVERBIOS

“Calma al que llora, no oprimas a la viuda, no eches a un hombre del terreno de sus padres” (Rey Merikaré – Dinastia X)

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Cita del Rey Merikaré (Dinastia X)

CITAS Y PROVERBIOS

“Solo se convierte en maestro quien se deja intruir” (Rey Merikaré -Dinastia X)

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Cita del Rey Merikaré (Dinastia X)

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“El charlatan fomenta la discordia: suprímelo” (Rey Merikaré – Dinastía X)

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Cita del Escriba Ptahhotep (Dinastia V)

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“El que escucha es un hombre al que el dios ama, y el que no escucha es un hombre al que el dios detesta” (Escriba Ptahhotep – Dinastía V)

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Cita del Escriba Ptahhotep (Dinastia V)

CITAS Y PROVERBIOS

“Al sabio se le conoce por lo que sabe y al noble por sus buenas acciones” (Escriba Ptahhotep – Dinastía V)

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Cita del Escriba Ptahhotep (Dinastia V)

CITAS Y PROVERBIOS

“La palabra es más difícil que cualquier otro trabajo y solo da autoridad a quien la domina a fondo” (Escriba Ptahhotep – Dinastía V)

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Cita del Escriba Ptahhotep (Dinastia V)

CITAS Y PROVERBIOS

“La injusticia nunca a llevado su empresa a buen puerto” (Escriba Ptahhotep – Dinastía V)

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Cita del Escriba Ptahhotep (Dinastia V)

CITAS Y PROVERBIOS

“Nadie es sabio de nacimiento” (Escriba Ptahhotep – Dinastía V)

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Proverbio Egipcio I

CITAS Y PROVERBIOS

“Oír es precioso para el que escucha.”

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Proverbio Egipcio

CITAS Y PROVERBIOS

“Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella”.

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El Ejercito Egipcio

SOCIEDAD

En el principio del Imperio Antiguo, Egipto con sus fronteras naturales, el mar Mediterráneo y los desiertos no necesitó de tropas para defenderse, su cultura se desarrolló aislada y pacífica. El país del Nilo no tuvo necesidad de un ejército permanente.

En el Imperio Antiguo, el ejército del Antiguo Egipto se denominaba “mesha”, cuya traducción viene a ser “agrupación de fuerzas”: y efectivamente, eso era, unos grupos que se reunían en caso de necesidad para apoyar a pequeñas unidades permanentes. Este ejército tenía entre sus funciones la protección de fronteras y del comercio marítimo, pero también la realización de todo tipo de trabajos públicos.

El ejército como tal no apareció hasta el Imperio Medio y se desarrolló durante el Imperio Nuevo, cuando los faraones partieron a la conquista de nuevos territorios.

Cuando Egipto era atacado o había que organizar una expedición contra alguno de los enemigos tradicionales de Egipto (los pueblos de Nubia, Canaán, Libia o los nómadas del desierto), los funcionarios del faraón reunían a un grupo de hombres y, sin un entrenamiento militar exhaustivo, lo enviaban a cumplir la misión. Para realizar estas misiones esporádicas, se reclutaban muchachos jóvenes que una vez cumplida la tarea, regresaban a casa y continuaban su vida cotidiana.

Esto significaba, además, que las campañas militares tenían lugar cuando las condiciones agrícolas y el clima lo permitían. Por ejemplo, para ir a combatir a Nubia, donde el calor es enorme, se prefería la época del invierno y la primavera, cuando las temperaturas no eran tan altas. En cambio, para atacar la zona de Siria-Palestina se elegía el verano, después de haber recogido la cosecha. Ser soldado y agricultor tenía sus desventajas, sobre todo desde el punto de vista del ejército. Pero durante la

Antigüedad era algo habitual. Durante los primeros años de la república romana pasó lo mismo y aún así conquistaron un gran imperio.

Afortunadamente para los egipcios, los pueblos a los que se enfrentaban contaban con el mismo tipo de formación militar, por lo cual en sus enfrentamientos salían victoriosos casi siempre. Al menos eso es lo que nos dicen los textos egipcios.
El oficio de soldado no era noble, eran pocos los egipcios que lo ejercían y a menudo pasaba de padres a hijos.

Para contar con un ejército fuerte, el faraón alistaba por la fuerza a soldados enemigos vencidos, como los arqueros de Nubia o prisioneros de guerra. También se servía de mercenarios, soldados extranjeros que alquilaban sus servicios.
Hasta el Imperio Nuevo, los soldados combatían con un hacha de bronce y una lanza de silex y se protegían con un escudo de madera o piel. También se usaban arqueros nubios.

Realmente fue con la invasión hisca cuando se produjo una revolución en el ámbito armamentístico y en las estrategias en el combate. Parte de las mejoras fueron por la introducción del carro y la mejora de la metalurgia y siderurgia que hicieron mejorar las armas, se usaron el cobre para las puntas de flechas o lanzas. Tras el derrocamiento de los hicsos, el cuerpo de élite estaba formado por príncipes y equipados con carros; y las tropas por infantes y mercenarios extranjeros. Una falta de tradición militar ayudó a personajes de clase media a tener acceso a los mandos, todo esto supuso que el ejército acabase convirtiéndose en una forma de ascensión social.

Fue con la dinastía XVIII cuando el ejército contó con la ayuda de los <> o o milicia auxiliar dotada de armamento ligero y encargada del orden público cumpliendo funciones de policía. Por estas fechas es cuando se reorganizó el ejército y su composición.

1.- Las innovaciones de la XVIII Dinastía

Cabe señalar que la XVIII Dinastía nace con la guerra ya que son sus príncipes quienes están al frente de forma directa en las batallas y en muchas ocasiones mueren en ellas. Esto provoca un cambio en los valores, ahora los cortesanos valoran más al coraje y al valor bélico, no como en la antigüedad que se valoraba más el aspecto administrativo y cultural. Ahora el ejército es permanente y especializado, los faraones se rodean de sus compañeros de armas. La política está ahora, orientada a la ampliación de las fronteras, esto lleva a que Egipto se adentre hasta l Éufrates en Siria, y hasta la cuarta catarata ya en tierras nubias.

Mientras Nubia es incorporada, además de ocupada, Siria y Palestina mantienen sus estructuras políticas pero asumiendo tributo y disponibilidad de sus pobladores para formar parte del ejército egipcio.

Este gran imperio necesita una constante vigilancia tanto de soldados como de funcionarios, estos disfrutan de una posición en la cual obtienen beneficios, al ser titulares de pequeñas y medianas propiedades y algunos esclavos. Este cambio, por las nuevas exigencias, ayuda a la aparición de una clase media; es decir, que a la aristocracia de época menfita y del Imperio Medio hay que añadir un Egipto “burgués”.

Con la Dinastía XVIII el ejército ya asume un escalafón superior en cuanto a que es ya un ejército profesional, y asume un peso determinante en cuanto a la organización de la sociedad.

2.-Ejército, marina y policía

Para los antiguos egipcios, la profesión militar raramente tuvo la alta consideración de otros oficios, por lo que el ejército nunca resultó particularmente numeroso. La vida del soldado no era fácil: a las incansables marchas por el desierto y los duros castigos de los oficiales cuando las cosas no se desarrollaban a su gusto, se unían largos períodos de aislamiento en lejanas fortalezas, cuya misión principal, al margen de la vigilancia de las fronteras, era la de proteger las rutas comerciales, (como las que daban al Mar Rojo o a los oasis, frecuentemente amenazadas por pequeños grupos, tanto de beduinos, como de bandidos y proscritos), y la de mantener la posesión de las fuentes inagotables de riquezas que suponían las minas de oro de Nubia, o de cobre, malaquita y turquesas del Sinaí. Tan solo en ciertos períodos, como la época en la que el prestigioso general Horemheb ascendió al trono de los faraones, pudieron gozar de destacados privilegios. Por este motivo, la dificultad para reclutar tropas entre los naturales del país, (en base a levas obligatorias entre los nomos, a los que se unían la décima parte de los componentes de los templos, dos formas de captación que por forzadas generaban un destacable descontento popular), hizo que en ocasiones hubiera que echar mano de mercenarios extranjeros, especialmente nubios, a los que se unieron en otros momentos libios y asiáticos. De hecho, la importancia de esta clase de soldados era tal, que en determinadas épocas llegaron a constituir hasta dos terceras partes del total de las fuerzas con que se contaban.

Fue en el Imperio Nuevo cuando se crea, en Egipto, el verdadero ejército, tras una larga dominación extranjera (dominio hicso para ser más exactos). No hay que olvidar que en el Imperio Antiguo nunca existió un ejército regular, y en el Imperio Medio lo formaba contingentes escasos y para nada eran un ejército. Resaltar que por lo general abundaban mercenarios extranjeros, y que ya en Imperio Medio el faraón se rodeó de un pequeño contingente debido al aumento de poder por parte de la nobleza, la cual también tendía a rodearse de un pequeño número de soldados.

El carro se introdujo tras la invasión hicsa y tanto esta como el uso y como se fabricaba el carro lo explicaré más adelante. Es gracias a los hicsos que el uso del carro de combate y del caballo domesticado se extiende por el Próximo Oriente. La carrería como arma de élite, contaba con divisiones como la infantería que era mandada por un comandante de la carrería.

La infantería mejoró su armamento y lo dotó de divisiones internas; no nos podemos olvidar la honda religiosidad del antiguo Egipto, por lo que nonos debe extrañar que las divisiones internas del ejército llevaran el nombre de un dios. Al mando de cada una de estas divisiones iba un general, los batallones obedecían a los comandantes, y las unidad inferior es la compañía.

Los soldados de la infantería fueron llamados literalmente el (infante) en la vida del ejército y en otras ocasiones el (infante) en la vida del ejército de las victorias grandes. Cada soldado debía “luchar por su buen nombre” y defender al faraón, otorgándosele si combatía bien un título o condecoración llamado “El Oro del Coraje”. Si mostraba cobardía o huía del combate, se lo denigraba, degradaba y, en ciertos casos ejecutaba. Si algún soldado desertaba su familia podía llegar a ser hasta encarcelada.

Las distinciones en el oficio de la guerra se otorgaban por parte del faraón, en forma de donaciones de casas, tierras y esclavos, o a través de condecoraciones con forma de collares de oro y armas decoradas, entre las que destacaba por su simbolismo la denominada “Orden de la Mosca Dorada”, o “Mosca del Valor”, al figurar en ella réplicas en el más preciado de los metales de este insecto.

Los mandos estaban formados por miembros de familias de cierta categoría, los únicos que podían acceder a la escuela de oficiales y que conseguían prestigio y fama en la batalla, consiguiendo sus ascensos, y cuando se retiraban eran nombrados asistentes personales de los nobles, administradores del estado o ayos de los hijos del rey, que eran enviados a aprender la carrera militar a los 7 años.

La tropa tenía la esperanza de conseguir un terreno de 3,25 hectáreas, sin distinción entre nativos y mercenarios. El soldado recibía, además, rebaños y personal del cuerpo de servicios de la casa real para poder trabajar las tierras recién obtenidas de inmediato. La parcela podían heredarla sus descendientes siempre que entre ellos hubiese un varón apto para enrolarse. Un papiro relativo a impuestos, fechado hacia 1315 a. C. (bajo Seti I), es prueba de ello.

Las armas utilizadas por los soldados de a pie del ejército faraónico son de dos clases: de tiro y de proximidad: la lanzas, jabalinas, mazas, hachas de combate, espada, sable curvo, ( kopesh), los arcos sencillos y el arco de doble curvatura de origen hitita. Tenían escudos de madera, cuero curtido o caña trenzada. Nada en absoluto parecido a la cota de malla o al casco; los soldados de la infantería ligera, utilizaban un arco y flechas rudimentarias hechas con una aleación imperfecta de bronce. El arco duró hasta la dinastía XVIII, para ser reemplazados por el arco triangular, más fácil de manejar y de fabricar en serie, y que lanzaba unas largas flechas de gran penetración, capaces de atravesar las armaduras.

Las campañas realizadas por los faraones de las dinastías XVIII y XIX ya nos muestran cierto uso de estrategias y tácticas regidas y sujetas a normas con más o menos complejidad. Es en este período cuando se comienza a perfeccionar los campamentos y fortificaciones militares. La literatura egipcia del Imperio Nuevo ha dejado testimonios militares. La realidad que nos muestra los escritos en donde se nos muestra las miserias de las campañas y la vida de las guarniciones, quizás se aleje de esa realidad en la que el soldado si se distinguía en la campaña recibía campos, ganados y siervos. Ya en niveles superiores se podía llegar a altos puestos en la administración. La hacienda que estos soldaos conseguían permanecían en la familia siempre y cuando hubiera algún varón en armas.

En relación a la marina, es obvio que el Nilo manejaba el ámbito de la navegación en Egipto, también que no es un marina de guerra propiamente dicha, era más de transporte que iban a Siria y Nubia. La marina del Nilo tenía sus propias características con sus cabinas, ligeros, en contraste con los usados en alta mar que eran pesados y recios. Se combatía desde el barco con el mismo armamento que en la infantería, esto se puede ver en los relieves de Medinet Habu. Los barcos más grandes llegaban a albergar hasta 200 soldados. Comentar que aunque la tuvieron, era en general de cabotaje, ya que los habitantes del país del Nilo raramente se distinguieron como navegantes: la misión de la marina, se limitaba a proteger la costa, y a la escolta de buques mercantes en los períodos de crisis. Al final del Imperio Nuevo, Ramses II ordenó construir galeras de remos y velas para proteger las orillas de Egipto de los piratas. En las batallas contra los Pueblos del Mar, la flota egipcia impidió a los invasores su penetración en Egipto.

Egipto también contaba con fuerzas del orden, policías si así queremos llamarlos, se encargaban de guardar el orden en ciudades y en el campo. Parece ser que este oficio no les resultaba muy grato a los egipcios por lo que hay que suponer que un principio eran extranjeros los que ocupaban el cargo. Y así es, si observamos el término < > en egipcio antiguo, su significado era el nombre de unas tribus sudanesas. En la última época parece ser que también había “policías” egipcios, la “policía” dependía del visir como todas las fuerzas armadas.

En tiempos de paz, los soldados ocupaban las fortalezas en las fronteras imperiales y se entrenaban en la lucha cuerpo a cuerpo, protegían las caravanas para que las mercancías del faraón llegasen sanas y salvas al palacio.

3.- Estrategia, organización y armamento

El ejército egipcio estaba organizado tradicionalmente en grandes cuerpos de ejército (División) organizados a nivel local, que contaban cada uno con unos 5.000 hombres (4.000 infantes y 1.000 aurigas que tripulaban los 500 carros de guerra agregados a cada cuerpo). Cada una iba mandada por un general y veinte oficiales, y recibía el nombre de un dios; estaban divididas en batallones, de unos 250 hombres, dirigidas por un comandante con la ayuda de un escriba, identificadas merced a un estandarte con nombre propio, (entre los que se puede citar los de “León Saltarín”, “Amada de Amón”, o “Fuerte en Armas”), las compañías eran finalmente estructuradas de nuevo en cinco secciones de 50 individuos., dirigidas por un oficial.

La unidad militar básica era un grupo de cincuenta soldados, dirigidos por un oficial. Cinco de estos grupos formaban una compañía, dirigida por un comandante con la ayuda de un escriba militar. Una división, o cuerpo de ejército, estaba compuesta de veinte compañías y constaba en total de 5.000 soldados, dirigidos por veinte oficiales superiores y un general.

Cada cuerpo de ejército recibía como emblema la efigie del dios tutelar de la ciudad donde había sido creado, residía normalmente, le servía de base y le daba nombre (entre los que se puede citar los de “León Saltarín”, “Amada de Amón”, o “Fuerte en Armas”), y cada uno poseía también sus propias unidades de abastecimiento, servicios para apoyo de combate, logística e inteligencia.

Los denominados portaestandartes eran los primeros en abrir la marcha de las tropas, llevando las insignias de cada una de las compañías.

A partir de la Dinastía XVIII el ejército recluta extranjeros en sus filas, porque los egipcios parecen rechazar cada vez más las armas.

Bajo el reinado de Ramsés II, hay dos tipos de guerreros, los infantes y los carristas, cargos que se heredan de padres a hijos, que suelen ser terratenientes. Ramsés II amplió y reorganizó el ejército, ampliándolo de dos cuerpos a cuatro. Es posible que un tercer cuerpo existiese ya en tiempos de Ramsés I o Seti I, pero no existe duda alguna de que el cuarto fue fundado por Ramsés II. El conjunto del ejército llegó a tener cuatro de dichas formaciones: la de Amón, (originaria de Tebas), la de Ra (formada en Heliópolis), la de Ptah, (procedente de Menfis), y la de Set, (nativa de Pi-Ramsés).

Las unidades de carros eran agregadas a los cuerpos de ejército, de quienes dependían, en una proporción de 25 carros por cada compañía. Había tres tipos de carros: de combate, y otros más ligeros y veloces: el dedicado a las comunicaciones y otro para exploración.

Los(mercenarios (y también algunos prisioneros de guerra a los que se ofrecía la vida y tierras si luchaban por Egipto) mantenían su identidad ordenándose en unidades separadas por nacionalidad y adscritas a uno u otro cuerpo de ejército, o bien como unidades auxiliares, de apoyo o de servicios.

Los nakhtu-aa, conocidos como “Los del fuerte brazo” constituían unidades especiales entrenadas para el combate cuerpo a cuerpo. Estaban muy bien armados, pero sus escudos y armaduras eran rudimentarios.
Ramsés II, tras la batalla de Qadesh, desconfiando de los mandos existentes, reorganizó el ejército sobre tres bases:

• Los jefes del ejército pertenecían a la casa real, de hecho durante su reinado fueron sus propios hijos,

• Una alta oficialidad de origen extranjero. Los mercenarios que ascendían se mantenían leales a la persona del Faraón, obteniendo a cambio un alto rango.

• Unas tropas de élite en las que los extranjeros también tenían un papel destacado. A los guerreros nubios, asiáticos y libios de épocas anteriores, se habían añadido los shardana, soldados que eran leales a la persona del jefe, y que según los relieves participaron en numerosas operaciones bélicas. La presencia de estos mercenarios en Egipto está documentada hasta principios del Tercer Período Intermedio.

En la Epoca Macedonica, con la conquista de Alejandro Magno, el ejército ptolemáico se organiza según el modelos creado por Alejandro Magno. Así, existe una distinción neta entre los jinetes y los soldados de infantería, organizados en falanges de mil hombres. Como las otras monarquías helenísticas, tuvo también un cuerpo de elefantes de guerra.

Los ejércitos fueron aumentando paulatinamente el número de mercenarios, profesionales de la guerra cuya principal aspiración era mejorar su propia suerte. Sin ningún espíritu patriótico, eran elementos inseguros. Los Lagidas no hicieron nada para hacer frente a este problema hasta que Ptolomeo IV decidió realizar un reclutamiento nativo, buscando constituir un meollo de soldados fieles como base de su defensa militar. Los primero Ptolomeos habían intentado establecer a los mercenarios en Egipto, dándoles así una motivación nacionalista. Para ello, se distribuía entre estos mercenarios extranjeros parcelas de tierra a cambio de su participación militar en caso de conflicto. Los lotes eran proporcionales al grado militar de sus beneficiarios; cuando el sistema fue ampliado a los nativos incorporados en el ejército, éstos tuvieron que contentarse con parcelas más pequeñas que los griegos. Este sistema puso a los soldados griegos en contacto con los nativos, y ayudó a la transmisión de nuevas técnicas agrícolas.

En la práctica, el griego no renunció a su estilo de vida para lanzarse a la agricultura; generalmente, continuó viviendo en la ciudad entre otros griegos, alquilando su tierra a granjeros nativos; los contactos con la población local fueron por lo tanto de dueños a colonos, a menudo con modales despreciativos. Esta actitud fue tanta más odiada por los egipcios porque estos tuvieron a veces que hacerse cargo de alojar a los soldados, obligación pesada que se prestaba a abusos.

Si este sistema permitió a los primeros Lagidas asegurarse un ejército relativamente sólido, su efecto se deshizo poco a poco; debido en primer lugar a la saturación en las tierras disponibles que el rey podía ofrecer a cambio de un compromiso en el ejército; luego, porque el hecho de que los nativos se pudieran beneficiar de este sistema lo desvalorizaba a los ojos de los griegos; Y peor aún, porque no se recuperaban estas tierras a la muerte de sus poseedores, que los transmitían a sus herederos sin que estos reasumiesen las obligaciones militares de su padre. Éste último caso se agudizó al final del periodo ptolemáico, debido a la transmisión de los terrenos a las hijas cuando éstas eran las únicas herederas: El sistema de nuevo tiene que basarse en la contratación de mercenarios

La estrategia egipcia se puede ver bien documentada en la batalla de Kadesh, en la cual Ramsés II se enfrentó a los hititas. Para saber qué ocurrió, existe una pintura hecha por Ippolito Rosellini, el cual a su vez es una copia más que fiable de los grabados y relieves de Abu Simbel. En ella se puede observar como unos soldaos egipcios golpean con bastones a unos “espías” hititas; tras ellos hay un grupo de infantería con escudos y hachas de mano. Junto a ellos se observa a un músico el cual marca el ritmo de la marcha y las órdenes con una trompeta.

Aunque se conocía los tambores, el instrumento más usado era la trompera. Hay que observar que en el destacamento, del dibujo referido con anterioridad, es de lanceros, cuyo equipo consta de lanzas, escudos y hachas; y como protección anexa al escudo podremos observar que disponían de una cota de cuero.

El faraón era el jefe del ejército, y eso que este estaba muy bien organizado y jerarquizado, pero era en el faraón en quien recaía el mando absoluto, el cual era ayudado en primera instancia por un general en jefe, así como por un cierto número de otros generales, (algunos de ellos con título tan solo honorífico, pues muchos de estos últimos eran hijos del propio rey o personalidades muy próximas al monarca).A pesar de esta concentración de poder, el faraón delegaba funciones al igual que ocurría con su poder religioso.

Terminada la batalla, los egipcios recurrían a un sistema un poco peculiar para conocer cuantos soldados contrarios habían muerto: les cortaban el pene y luego los amontonaban para que los escribas recogieran en sus papiros las cifras oficiales de muertos. Y es que siempre ha ocurrido lo mismo, los generales dirigen las batallas y se llevan la gloria, pero son los sufridos soldados quienes pierden la vida.

La intendencia de las tropas egipcias

El transporte de víveres era una parte básica del ejército egipcio, y eran suministrados en su totalidad por el Estado. Los alimentos se almacenaban en carros. El agua, el vino y la cerveza, se guardaban en grandes tinajas de cerámica, las cuales se sellaban durante el desplazamiento.

El tipo de comida o rancho que consumían los soldados, consistía en una ración de pan, carne, verduras y dulces. Se tenía que alimentar bien a la tropa, ya que sus integrantes tenían que soportar largas marchas, con todos los pertrechos militares a cuestas, y la dureza y crueldad de los combates en el cuerpo a cuerpo, exigía una buena alimentación.

3.- El carro de combate

El reino de Mitani parece que fue el responsable de la introducción del caballo de tiro y del carro de guerra en la Edad del Bronce en el Oriente Medio. El testimonio más antiguo del carro de guerra es el texto de Anitta, texto hitita del siglo XVIII a. C., que menciona 40 tiros de caballos en el asedio de Salatiwara. Dado que sólo se cita explícitamente a los caballos y no a los carros, se pone en duda la presencia de éstos. La primera noticia cierta de carros en el Imperio Hitita data del siglo XVII a. C. (Hattusil I). Se conserva un texto hitita sobre el entrenamiento de caballos, atribuido a Kikkuli de Mitanni en el siglo XV a. C. Los hititas fueron hábiles aurigas. Desarrollaron un nuevo diseño, con ruedas más ligeras, con cuatro radios en lugar de ocho y capaz de transportar a tres guerreros en vez de dos. La prosperidad hitita dependía en gran medida del control de las rutas comerciales y de los recursos naturales, especialmente los metales. A medida que los hititas extendieron su dominio por Mesopotamia, surgieron conflictos con sus vecinos asirios, hurritas y egipcios. Durante el reinado de Shubiluliuma I, los hititas conquistaron Kadesh y quizás toda Asiria. La Batalla de Qadesh en 1299 a. C. parece haber sido la más grande batalla con carros nunca vista, en la que tomaron parte 5.000 carros de guerra. Según el historiador Francisco Gracia Alonso, el ejército del rey hitita Muwatallis II contaba con 3.700 carros, de los que sólo 500 eran hititas, el resto procedía de los contingentes de los dieciocho estados aliados.

El carro, junto con el caballo, fue introducido en Egipto durante el dominio de los hicsos en el siglo XVI a. C. La aparición de un ejército profesional en el Reino Nuevo de Egipto (c. 11570 a. C.-1070 a. C.) está estrechamente ligada a la mayor proyección, en especial militar, hacia el mundo palestino-sirio –consecuencia entre otras cosas de la derrota de los hicsos- y a la aparición de un nuevo tipo de arma: el carro de guerra. Se trata de la primera arma colectiva, elemento característico de los ejércitos desarrollados. Pero sólo puede entenderse en su concepción como un trinomio de vehículo, arma ofensiva (el arco compuesto) y dotación de caballos entrenados. En los restos que han llegado hasta nosotros del arte del Antiguo Egipto y Asiria hay numerosas representaciones de carros en las que se aprecia la riqueza de sus ornamentos. Los carros egipcios y asirios, en los que la principal arma era el arco, solían ir equipados con aljabas llenas de flechas. Los egipcios añadieron el yugo a sus carros hacia 1500 a. C. Los ejemplares mejor conservados de carros egipcios son los seis que se hallaron en la tumba de Tutankamon.

El carro de guerra del faraón me lleva nuevamente a la guerra de Kadesh y las representaciones que tenemos de la misma. Aunque existen múltiples representaciones de carros que muestran en su mayor parte una batalla, o un desfile victorioso. Pero volviendo a Kadesh o las muchas imágenes de Ramsés II posando en un carro, este aparece solo con las riendas sujetas en la cintura y las manos libres para manejar el arco. Está claro que se refiere a una imagen ideal puesto que está claro que sin la ayuda de un auriga difícilmente el faraón podría manejar el carro y el arco en pleno combate.

Destacar que los caballos de la antigüedad eran más pequeños y algo más débiles que los de hoy día, utilizándose con la combinación de ligereza e innovación. A cada lado del carro se colocaba una aljaba o carcaj para las flechas y venablos. El carro era una plataforma de madera en forma de herradura con un parapeto que cubre el frente y lateras, pero abierto por detrás. La decoración estaba basada en palmeras, o motivos animales, aunque en los carros más nobles. no faltaban las aplicaciones de oro y otros lujos.

El carro de combate era un arma muy usada en el campo de combate como ataque frontal a la infantería o para rodearla, esto ayudaba a que el enemigo perdiera un orden táctico precipitando de esta forma su huída. Hay que resaltar que contra los carros pocas defensas había, un uso inteligente del terreno, obstáculos y poco más, todo junto a soldados especializados en derribar los caballos enemigos. También cabría la posibilidad de utilizar carros para derribar a otros carros, aunque su buen resultado era bastante discutible. Una de las primeras batallas de carros documentada es la de Megiddo, situada al Norte de Palestina, librada en 1468 entre el faraón Tutmosis III, y una alianza encabezada por hicsos.

En Egipto podíamos encontrar dos tipos de carros: aquellos destinados al transporte de personas importante (entiéndase el faraón y toda la nobleza más destacada), actuando en combate pero como una especie de puesto de mando móvil; y luego encontramos aquellos carros de combate comunes. El carro de combate egipcio llevaba dos hombres, gran diferencia si la comparamos con los carros hititas que llevaban tres personas, uno de ellos era el auriga quien llevaba un látigo y a veces un escudo, y junto había un combatiente que manejaba el arco. El armamento que llevaba el combatiente constaba normalmente de un arco y una jabalina. No se usaba casco u otra protección, con la excepción de un escudo ligero y de pequeño tamaño. Para poder manejar el carro se necesitaba mucha fuerza y destreza, los cuales se adquirían en combate pero también con la práctica de la caza que era un deporte y entrenamiento a la vez.

La construcción del carro necesitaba de materiales flexibles y de gran calidad, en este caso de madera que tenga estos requisitos. Otros materiales usados, además de la madera, podían ser cuero, bronce, marfil, telas, e incluso metales y piedras preciosas.

Los carroceros son los artesanos encargados de construir el carro propiamente dicho, es decir, el yugo (que es la pieza con forma de arco doble para uncir el caballo) y también la lanza o vara que unía la caja al yugo (el yugo recibía el nombre de thent-hetor) y al tiro del caballo que servía como propulsor. Las herramientas de los carroceros eran las mismas que las del resto de artesanos centrados en el trabajo de la madera.

Los guarnicioneros hacían los diferentes elementos de tiro, como son la frontanela, muserola o collera entre otras. Estas debían ser sólidas y resistentes a la vez que ligeros y manejables. Pero para la construcción de los carros se hacía necesaria la incorporación de otros artesanos como ensambladores por ejemplo, o la participación de especialistas secundarios como son flecheros entre otros.

Los carros de guerra egipcios contaban ya con algunas diferencias con respecto. Era montado por dos personas y no por tres como en el carro hitita; otra singularidad era el número de caballos de tiro, que en el caso de los egipcios eran dos algo de lo que se diferenciaba con respecto a los carros sirios. Con estos últimos guardaba la singularidad de la rueda que contaba con cuatro radios.

Hay que resaltar que en su origen el carro llevaba cuatro ruedas, pero al llegar a Egipto, entre 1700-1600 a.C, ya había evolucionado al sistema de las dos ruedas clásico y más conocido. Los dibujos que realizó Ippolito Rosellini, reproduce un carro de una tumba tebana.

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Tumba KV14 – TAUSERT y SETNAJET (Valle de los Reyes)

FOTOGRAFIAS

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Moisés, el Faraón rebelde (Bernard Simonay)-2002

NOVELAS SOBRE EGIPTO

En 1226 a.C. nace en la capital de Egipto un niño llamado Masesaya, nieto del gran Ramsés II. Una predicción hecha a su madre, la princesa Tajat, le revela que el nombre de su hijo perdurará en la Historia. Tajat, que detesta a su marido, el cruel príncipe Nefersetrá, intuye que su hijo está destinado a derrocar a su padre para convertirse en un faraón más poderoso que el propio Ramsés II. Ajeno al destino que le está trazando su madre, Masesaya está cada vez más unido a su nodriza, una apiru -pueblo seminómada antepasadode los hebreos-, que le va instruyendo en su cultura. Las contradicciones de su pasado y la conciencia de su destino llevarán a Masesaya a proclamarse faraón con el nombre de Amón-Masesa y, más tarde, a convertirse en el libertador de los apiru, a quienes guiará en un viaje prodigioso en busca de la tierra prometida, según una antigua leyenda, por el dios Yahvé…Moisés, el faraón rebelde es una novela insólita. En ella se propone una visión distinta y fascinante del personaje bíblico. Simonay se basa en las hipótesis de los historiadores Rolf Krauss y Emmanuel Anati, que atribuyen origen egipcio a Moisés, desvelan el verdadero itinerario del Éxodo y aportan explicaciones racionales a muchos episodios de la Biblia…Una epopeya apasionante y reveladora, que sugiere una reinterpretación moderna de los Diez Mandamientos, y un alegato contra el integrismo y la intolerancia.

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La tumba del Nilo (Bernard Simonay)-1996

NOVELAS SOBRE EGIPTO

Djoser, hijo menor del faraón, y Tanis, la joven bastarda, reciben de un anciano ciego una profecía enigmática: “¡Deberéis caminar sobre las huellas de los dioses!”. Sin embargo, el acceso al trono del cruel Sanajt, hermano mayor de Djoser, sella el destino de los jóvenes: Djoser tiene que alistarse en el ejército del nuevo faraón, y Tanis, a quien todos dan por muerta, huye hacia la lejana Nubia. Ambos jóvenes tendrán que superar terribles pruebas antes de cumplir su destino y reunirse al amparo del trono de Egipto. Djoser podrá desarrollar entonces su vocación de constructor y, merced al impulso de Imhotep, el inventor de la piedra tallada, la capital conocerá un desarrollo sin precedentes. La tumba del Nilo reconstruye con precisión histórica y arqueológica una época apasionante: la de la III Dinastía del Antiguo Egipto. Y Bernard Simonay amalgama ficción e historia para ofrecernos una novela tan emocionante como rigurosa.

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El papíro de Saqqara (Pauline Gedge)-1990

NOVELAS SOBRE EGIPTO

El poder sobre al vida y la muerte es atributo exclusivo de los Dioses, más de una vez cuando el hombre olvida su limitada naturaleza y, en un rapto de vanidad, osa ambicionar la inmortalidad, desafiando todo designio divino. Esta tentación tan humana -tema clásico de la literatura y la mitología- cobra especial intensidad en el antiguo Egipto, un mundo enigmático y remoto que Pauline Gedge nos acerca con su habitual maestría y sutileza.

La autora de La Dama del Nilo recrea aquí la vida del príncipe Khaemuast, cuarto hijo de Ramsés II y virtual gobernante del vasto imperio faraónico.

Para Khaemuast, hombre sabio y austero, el control de la administración y la vida cortesana no son sino arduas obligaciones a las que se ve arrastrado por causa de la incompetencia de su augusto padre , más interesado por la pompa y el boato que en el difícil ejercicio del poder. Por el contrario, la verdadera pasión del príncipe es la historia, la magia y la medicina, y el motivo oculto de sus desvelos es hallar el mítico Pergamino de Thot, para los antiguos egipcios.

Cuando, en una lóbrega tumba de la llanura de Saqqara, su sueño se hace por fin realidad, Khaemuast sucumbe a su propia arrogancia y desatiende las más elementales normas de cautela. El castigo, inmediato y fulminante, adopta la forma de una seductora mujer, y el príncipe comprende que el precio de la inmortalidad es demasiado alto para un humano.

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Los Escribas

SOCIEDAD

El trabajo de los escribas era fundamental para la administración egipcia y para el control del imperio. Eran los encargados de contabilizar el ganado, las cosechas, recoger los acuerdos comerciales, actas de matrimonio, etc. Todo ello era debidamente archivado en papiros y se convierten en una herramienta imprescindible del Faraón para poder gobernar con eficacia.

El saber del escriba no se limitaba a la escritura, sino que adquiría una extensa cultura ya que su trabajo podía desarrollarse en cantidad de destinos diferentes, como justicia, gobierno, recaudador, comercio, etc. Había una gran diferencia entre los escribas en función del trabajo que desarrollasen, ya que no era lo mismo ser escriba público que estar directamente a las órdenes del propio Faraón.

El Escriba estaba muy bien visto y según se lee en una sátira egipcia de la época que dice: ” Se escriba para que tus miembros sean lisos y tus manos se vuelvan suaves, para que, vestido de blanco, puedas salir magnificado y para que los cortesanos te saluden.”

La escuela de escribas formaba parte del templo. Los niños accedían a ella cuando dejaban de ir desnudos, hacia los 5 años y permanecían en ella durante varios años.

Aprendían a leer a escribir y a contar, y en vez de papiro que era caro y se reservaba para los profesionales, utilizaban placas de caliza pulida. El escriba Amenose decía a sus alumnos “Escribe con tu mano, discute con los más sabios que tú”

Y la formación era rigurosa diciendo “Si te descuidas durante un solo día serás golpeado, el oído del joven está en su espalda, solo escucha a quien lo golpea”

Entre sus atribuciones estaban la de cobrar los impuestos, teniendo poder para mandar apalear a todos aquellos que se muestren reacios a satisfacerlos. En principio cualquier egipcio podía ser escriba, si bien la profesión, siempre muy solicitada, se solía pasar de padres a hijos.

En principio, los escribas eran escogidos entre aquellos privilegiados que habían sido formados en el entorno de la familia real. Al final del Antiguo Imperio, el desarrollo de la administración conllevó la aparición de una casta de escribas. Los cargos se transmitían, generalmente, de padres a hijos. El célebre texto titulado “De la enseñanza de Jety” habla de un oficio noble.

Eran muchos los padres de familia que consideraban que para sus hijos, “no había trabajo más hermoso que el de escriba”. Educados en una casa de vida, que dependía de un templo, los escribas aprendices estudiaban, de los cinco años a los diecisiete años, la escritura jeroglífica e hierática, gramática y textos clásicos, además de aprender Derecho, idiomas, historia, geografía y contabilidad.

Los escribas, antes de comenzar su trabajo, rezaban una plegaria a Dyehuty (Tot), su patrón.
Utensilios de los escribas

En diferentes representaciones artísticas, en grabados, esculturas o pinturas suelen aparecer los escribas reflejados según unas directrices que solían repetirse sin apenas variaciones. Casi siempre se representan sentados, con las piernas cruzadas. Visten un simple faldellín. Sobre las piernas, tienen un rollo de papiro sobre el que escribir. En las manos, la caña con la que representaban los diferentes signos que componían la escritura del antiguo egipcio.

Estas eran algunas de las principales herramientas empleadas por estos trabajadores. El papiro se obtenía de la planta del mismo nombre. Fue abundante en las zonas húmedas en torno al río Nilo. De su tallo se obtenían las finas láminas que posteriormente se unirían para formas los rollos. También empleaban paletas que contenían la tinta que utilizaban para escribir. Las paletas podían ser simples, dobles o con más huecos en los que guardar la tinta, que podía ser de diferentes colores. Finalmente, la caña. En principio, se empleaban cañas no muy rígidas, con la punta debidamente afilada y sin deshilachar. Sólo cuando se entra en contacto con los griegos, y más tarde con los romanos, se empieza a utilizar una caña o pluma más rígida, con una punta resistente y fina. De esta manera, los primeros papiros tenían caracteres más gruesos que los conservados de épocas posteriores a los primeros contactos con los griegos.

Pero la principal herramienta de los escribas era la propia escritura. Los expertos en la escritura jeroglífica han llegado a clasificar hasta cuatro tipos de escritura, en relación con diferentes tipos de soporte, de temas tratados, o épocas. En principio, podemos referirnos a la escritura jeroglífica propiamente dicha. Es la más antigua de la empleada en tiempo del antiguo Egipto. Es una escritura de tipo monumental pensada para ser desarrollada sobre piedra. Fue usada especialmente por los faraones con claros fines propagandísticos. No en vano, la traducción exacta de jeroglífico implica una escritura sagrada. Con el tiempo, se desarrolló una escritura que los griegos denominaron hierática. Sería similar a la jeroglífica, pero de carácter cursiva. Se empezó a usar más tarde por simples razones de comodidad. Luego, fue un tipo de letra empleada especialmente en textos de carácter mágico, religioso o literario. Más tarde, este alfabeto cursivo fue derivando hasta generar formas auténticamente nuevas. Es la conocida escritura demótica, de uso más común. No en vano, demótico deriva del término griego que ha dado lugar a la palabra democracia. Este sería el tipo de escritura que los egipcios emplearían en los textos de carácter administrativo y de uso cotidiano. Por último, el copto, que no sería más que la adaptación del lenguaje egipcio a los caracteres alfabéticos griegos.

En Egipto se ha conservado gran cantidad de papiros. Se constituyen en una gran fuente de información para el conocimiento histórico de Egipto antes de la llegada de los romanos. En parte, ya que en el país se han dado las condiciones climatológicas perfectas para que se conserven. El uso del papiro obedece a un deseo de la burocracia estatal de centralizar y agilizar todos los trámites derivados del funcionamiento del funcionariado estatal. No en vano, la producción de papiro fue una de las principales industrias del país durante la época de dominación romana.

Pero la escritura era un elemento mágico a parte de funcional. Los antiguos egipcios creían que al escribir una palabra, ésta obtenía la vida. Muchos funcionarios hacían esculpir su nombre en las estatuas con el objetivo de conseguir la vida eterna. La palabra escrita, por lo tanto, otorgaba la vida al objeto que fuera designado, una vida que en muchos casos era eterna. De esta manera, el escriba no sólo se dedicaba a transcribir lo dictado a un papiro para que quedase reflejado, sino que realizaba un auténtico acto de magia en cada una de las palabras que reflejaba con su caña.

El faraón: el primero de los escribas

En algunas representaciones, el faraón o algún familiar, aparecen vestidos con el modesto atuendo que caracterizaba a los escribas, aunque pocos faraones sabían leer y escribir. Tocado por la divinidad, el soberano no hacía más que tratar de representar a un ilustre modelo: el dios Dyehuty (Tot), creador de las lenguas y la escritura, escriba y chaty (visir) de los dioses, presunto autor de libros —especialmente de magia—, el patrón de los escribas. Seneferu, Tutmosis III, Ajenatón, Horemheb o Sethy, fueron algunos de los faraones que se supone redactaron sus Enseñanzas destinadas a sus sucesores. El gran papiro Harris I se estima que pudo ser inspirado por Ramsés III, para su hijo Ramsés IV. En el periodo tardío de Egipto, la imagen de un babuino, el animal que le estaba consagrado, servía para reconocer al escriba.

El escriba de los archivos reales

El escriba Jupuiu, que vivió durante la dinastía V, desempeñó, al mismo tiempo, el cargo de ministro de asuntos del rey, escriba de los documentos reales y director de los escribas. Durante la dinastía VI, Dyau, cuya tumba se encontró en Abidos, era escriba de rollos divinos, director de los escribas reales y sacerdote lector.

Bajo el Imperio Antiguo de Egipto, el escriba de los Archivos Reales, del que se tiene constancia a partir del reinado de Neferirkara (dinastía V), era responsable del departamento de los documentos reales, llamado también doble departamento, a éste se unían también otros servicios de archivos y bibliotecas. Las competencias del escriba de los archivos reales eran múltiples: cuidaba, controlaba y registraba todas las acciones de las demás instituciones. La importancia de su cargo demuestra, desde épocas remotas, la trascendencia que el Estado concedía a la escritura, que es el testimonio indispensable de todo aquello que constituía la vida de un país, en el que el gobierno basaba el conocimiento preciso de personas, bienes y aconteceres cotidianos.

Escribas egipcios célebres

• Ptahhotep (siglo XXIV a. C.), escriba, administrador y chaty del faraón Dyedkara-Isesi.
• Senedyemib Inti (siglo XXIV a. C.), escriba, arquitecto y chaty de Dyedkara-Isesi.
• Senedyemib Mehi (siglo XXIV a. C.), escriba y chaty del faraón Unis.
• Intef hijo de Iku (siglo XXII a. C.), escriba gobernante del nomo de Uaset Tebas.
• Neferkara Iymeru (siglo XVII a. C.), escriba y chaty de Sebekhotep IV.
• Ahmes (siglo XVII a. C.), escriba autor del llamado papiro de Ahmes.
• Amenenjat, hijo de Ipuy (siglo XVII a. C.), autor del Papiro de las minas, el mapa topográfico más antiguo conocido.
• Useramon (siglo XV a. C.), también llamado User, fue chaty de Tutmosis III.
• Amenhotep (siglo XIV a. C.), escriba real y Sacerdote de Horus.
• Rahotep siglo XIII a. C.), sacerdote y escriba bajo Ramsés II.
• Pentaur (siglo XIII a. C.), quien narró la famosa batalla de Qadesh y autor del poema del príncipe Pentaur, el hijo de Ramsés III.

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EL VALLE DE LOS REYES (1954)

EGIPTO EN EL CINE

Título en español: El valle de los reyes
Título en inglés: Valley Of The Kings
Director: Robert Pirosh
Guión: C.W. Ceram, Robert Pirosh
Fotografía: Robert Surtees
Música: Miklós Rózsa.
Fecha: 1954.
Duración: 86 min.
Reparto: Robert Taylor (Mark Brandon) – Elizabeth Parker (Ann Barclay Mercedes) – Carlos Thompson (Philip Mercedes) – Kurt Kasznar, (Hamed Backhour) – Victor Jory (Jefe Tuareg) – León Askin (Valentine Arko) – Aldo Silvani (Padre Anthimos) – Samia Gamal (Bailarin)

SINOPSIS: Un grupo de arqueólogos viaja a Egipto con la intención de encontrar un importante sarcófago enterrado en el valle de los reyes. Durante el viaje hacia allí deben enfrentarse a los ladrones de tumbas, que también están interesados en encontrar el mismo lugar.

Curiosidades: La película fue rodada en legipto en lugares tan emblemáticos como: El Cairo, Luxor, Faiyûm, Suez, Desierto libio y en Pirámides de Giza.

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El Faraón negro (Christian jacq)-1996

NOVELAS SOBRE EGIPTO

Los templos del norte de Egipto están desiertos y los dioses han caído en el olvido. La corrupción y la injusticia campan a sus anchas. Han pasado cinco siglos desde los tiempos esplendorosos de Ramsés, cinco siglos en los que el imperio se ha visto abocado a una situación insostenible de la que parece que nunca va a salir. Sin embargo, un nubio se enfrenta a dicha fatalidad: Pianjy, el faraón negro, que gobierna en su reino del Sur con sabiduría y bondad. Un solo deseo alberga en su corazón: que los dioses vuelvan a instalarse en un nuevo Egipto de justicia y amor. Pero el precio que deberá pagar para conseguirlo tal vez sea demasiado elevado; Pianjy, hombre de paz, deberá enfrentarse al libio Tefnakt, un príncipe norteño autoritario y ambicioso que pretende reinar tras unificar el país con la fuerza de las armas. La guerra es inevitable, y de la victoria de uno u otro depende la supervivencia de un mundo sabio y milenario… ¿Le bastará al faraón negro su valentía para salir vencedor de la contienda? ¿Será la magia de su esposa capaz de conseguir lo imposible? Con su nueva novela, El faraón negro, Christian Jacq se consagra una vez más como uno de los autores de bestsellers de mayor éxito del momento.

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Los Faraones (Christian jacq)-1996

NOVELAS SOBRE EGIPTO

¿Quiénes eran los faraones, esos seres divinizados que hicieron construir inmensas pirámides para triunfar sobre la muerte? ¿Cuál es el secreto de los colosos de piedra y los vestigios gigantes que bordean el Nilo? Para intentar solucionar estos enigmas, Christian Jacq conduce a sus jóvenes amigos, Susana e Isidro, a lo largo de miles de años de historia, por un periplo ilustrado de 128 páginas a color tras la pista de los grandes monarcas del Antiguo Egipto. Así, desde el primer faraón, Menes fundador de Menfis hace más de tres mil años, pasando por Keops, Kefrén y Micerino los constructores de las grandes pirámides hasta Hatshepsut, la gran reina, o Tutankhamón el faraón de la máscara de oro, la pluma del célebre egiptólogo resucita, ante nuestros fascinados ojos, la fuerza mágica que emana de estas grandes figuras de la civilización.

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Ramsés V. Bajo la acacia de Occidente (Christian Jacq)-1997

NOVELAS SOBRE EGIPTO

A sus cincuenta años, y tras lograr la prosperidad de Egipto, Ramsés no puede disfrutar aún de la tranquilidad de la edad madura. Ahora debe mantener la paz y sortear cuantos obstáculos puedan amenazar la estabilidad de su imperio. Ramsés, el hijo de la luz, sabe cómo cambiar el ánimo de sus enemigos para convertirlos en aliados, y cómo conciliarse también con las fuerzas del más allá. Pero lo que Ramsés no puede impedir, después de casi cuarenta años de reinado, es el paso del tiempo, ni que este le robe a uno de sus mejores amigos. Y cuando inexorablemente llega la vejez, Ramsés se sienta bajo la sombra de una acacia para emprender su último viaje, un viaje del que sólo será testigo el escriba Ameni, su fiel servidor durante más de sesenta y siete años.

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