Los dioses en Egipto – AJET(Axt)

LOS DIOSES

Nombre en Jeroglifico

Es la Diosa Vaca, la madre de Jnum. La iconografía de esta diosa representa su carácter maternal. Favorece el desarrollo de las plantaciones y vegetales que crecen en la pradera. Fue venerada desde el Reino Antiguo. Se representa en forma de vaca, según se ve en la tumba de Petosiris, en Tuna el-Gebel.
Lugares de culto: Dakka, entre otros.

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Luxor y su entorno

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Esclusa de Esna

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El Cairo

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Tutanhkamon

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Burton analizando el sarcofago

Pintura dentro de la tumba

Fotos de la tumba

Descubriendo a Tutanhkamon

Cabeza y Femúr

Momia de Tutanhkamon

Radiografrias

POSIBLE ASPECTO DEL FARAÓN

ANALISIS DE LA MOMIA

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Ramses II

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Estatua de Ramses II

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Templos y construcciones varias

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Templo de la diosa Athor (Denderah)

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El Nilo y su entorno

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Costumbres

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Café árabe en Egipto

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La ciudad de los Muertos (El Cairo)

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La tumba de lo Mamelucos

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Necropolis de Giza

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CLEOPATRA (1999) TV

EGIPTO EN EL CINE

Título en español: Cleopatra.
Título original: Cleopatra.
Director: Franc Roddan.
Guión: Stephen Harrigan, Anton Diether
Fotografía: David Connell.
Música: Trevor Jones.
Fecha: 1999.
Duración: 176 min.

Reparto: Leonor Varela (Cleopatra) – Timothy Dalton (Julio César) – Billy Zane (Marco Antonio) – Rupert Graves (Octavio Augusto) – Art Malik (Olimpo) – Daragh O’Malley (Enobarbo) – Bruce Payne (Casio) – Sean Pertwee (Marco Bruto) – David Schofield (Casca) – Kassandra Voyagis (Arsinoe) – Elisabeth Dermot Walsh (Octavia) – James Cosmo (Agripa) – James Saxos (Potino) – Philip Quast (Cornelio) – Caroline Langrishe (Calpurnia) – John Bowe (Rufio) – Owen Teale (Grattius) – Nadim Sawalha (Mardian)

SINOPSIS: La película comienza con Cleopatra VII en Alejandría, Cleopatra era la reina por derecho de Egipto, pero su hermana Arsínoe y su hermano menor Ptolemeo usurpaban su trono. Julio César va a Egipto a cobrar una deuda de impuestos y llevarla a Roma. Después de conversar con un cortesano, Cleopatra se oculta en el palacio, envuelta en una alfombra, un regalo de ella para César. Él acepta el regalo, y la joven reina de 22 años se revela ante el romano. Ambos pasan la noche juntos, y al día siguiente, Cleopatra y su hermano de 12 años son comprometidos en matrimonio por César. Justo luego de su boda, Cleopatra es proclamada Reina de Egipto, forzando a su hermano Ptolomeo a huir junto Arsínoe y a escapar de Alejandría. Cleopatra, tras seducir a César y quedar embarazada, recupera el poder. Sin embargo el asesinato de su poderoso amante lleva a Roma a la guerra civil, siendo uno de sus generales, Marco Antonio, el que destaca sobre el resto asumiendo un gran poder. Ambos vivirán una apasionada historia de amor que acabará de forma trágica con la invasión de Egipto por parte de las tropas de Octavio Augusto, y la muerte en batalla de Marco Antonio. Cleopatra, desesperada, decide suicidarse dejándose morder por un áspid.

Curiosidades:

• Es una producción directamente para la TV
• Nominada a 4 premios Emmy

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Los dioses en Egipto – AHMES NEFERTARY (iaH-ms-nfrt-iry)

LOS DIOSES

Nombre en Jeroglifico

Tradicional aspecto de reina con la piel coloreada de negro o verde oscuro.

Desconocemos con certeza el motivo por el cual Ahmes Nefertary fue divinizada tras su muerte gozando de un gran fervor popular, pero parece que pueda relacionarse con el papel fundamental que jugó a comienzos del Reino Nuevo. Su divinización no fue una apoteosis al uso, sino un verdadero paso al panteón permanente, especialmente en el área tebana y a partir de Amenhotep III.

Como hecho excepcional: comentar su renuncia al importante puesto de “Segundo Sacerdote de Amón en Karnak”, tradicionalmente masculino, para tomar en sus manos el de “Esposa Divina de Amón”.

En Deir el-Medina recibió el título de “Dama del Poblado”. Se la consideró patrona de la necrópolis tebana y acompañada de Amenhotep I poseía capillas de culto repartidas en Tebas Oeste. En el templo de Sethy I en Gurna y el templo de Karnak, figura deificada.
Las representaciones de esta reina divinizada,. en contexto funerario se multiplica en época post-amárnica y, sobre todo, ramésida.

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Fotos de Karnak

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Las momias

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Abu-Simbel

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MARCO ANTONIO Y CLEOPATRA (1972)

EGIPTO EN EL CINE

Título en español: Marco Antonio y Cleopatra.
Título original: Antony and Cleopatra.
Director: Charlton Heston.
Guión: Federico de Urrutia y Charlton Heston
Fotografía: Rafael Pacheco.
Música: John Scott.
Fecha: 1972.
Duración: 160 min.

Reparto: Charlton Heston (Marco Antonio) – Hildegard Neil (Cleopatra) – John Castle (Octavio) – Eric Porter (Enobarbo) – Fernando Rey (Lépido) – Juan Luis Galiardo (Alexas) – Carmen Sevilla (Octavia) – Freddie Jones (Pompeyo) – Sancho Gracia (Canidio) – Manolo Otero (Centurión) – Fernando Bilbao – Peter Arne – Aldo Sambrell – John Hallam –Sergio Krumbrel – Mónica Peterson –Luis Barboo – Doug Wilmer – Felipe Solano – Jane Lapotaire – Julian Glover – Jose Manuel Martin – Joe Melia

SINOPSIS: Marco Antonio, uno de los triunviros de Roma, junto a Octavio César y Lépido– ha abandonado sus deberes como soldado después de ser seducido por la reina de Egipto, Cleopatra. Ignora los problemas domésticos de Roma, incluyendo el hecho de que su esposa, Fulvia, se rebeló contra Octavio y luego murió. Octavio llama a Antonio a Roma desde Alejandría para ayudarle a luchar contra Pompeyo, Menecrates, y Menas, tres destacados piratas del mar Mediterráneo. En Alejandría Cleopatra ruega a Antonio que no se vaya, y aunque él repetidamente afirma su amor por ella, al final él se marcha. De vuelta a Roma, Agripa sugiere que Antonio se case con Octavia, la hermana de Octavio César, para fortalecer el lazo entre los dos hombres. El teniente de Antonio, Enobarbo, sin embargo, sabe que Octavia nunca podrá satisfacerle después de Cleopatra. Un adivino advierte a Antonio que él perderá si alguna vez intenta combatir a Octavio. En Egipto, Cleopatra conoce el matrimonio de Antonio, y se venga en el mensajero que le trae la noticia. Sólo se alegra cuando sus cortesanos le aseguran que Octavia es poco atractiva según los estándares isabelinos: baja, estrecha la frente, cara redonda y con mal pelo. En una lucha, los triunviros parlamentan con Pompeyo, y le ofrecen una tregua. Él retendrá Sicilia y Cerdeña, pero debe ayudarles a “limpiar el mar de piratas” y enviarles tributos. Después de cierta duda, Pompeyo accede. Se lanzan a una celebración alcohólica en la galera de Pompeyo. Menas sugiere a Pompeyo que mate a los tres triunviros y se haga el gobernante de Roma, pero él lo rechaza, por considerarlo deshonroso. Más tarde, Octavio y Lépido rompen su tregua con Pompeyo y le hacen la guerra. Antonio no aprueba esto, y se enfurece. Antonio regresa a Alejandría; él y Cleopatra se coronan como gobernantes de Egipto y el tercio oriental del Imperio romano (que era la parte de Antonio como triunviro). Acusa a Octavio de no darle la parte que le corresponde en las tierras de Pompeyo, y está enfadado porque Lépido, a quien Octavio ha aprisionado, ha quedado fuera del triunvirato. Octavio accede a la primera demanda, pero por lo demás están muy descontentos con lo que Antonio ha hecho. Antonio se prepara para enfrentarse a Octavio en batalla. Enobarbo insta a Antonio para que luche por tierra, dado que allí es más fuerte, y no por mar, pues la armada de Octavio es más ligera, más móvil y está mejor manejada. Antonio rechaza esta posibilidad, pues Octavio lo ha desafiado a combatir en el mar. Cleopatra le promete que su flota le ayudará. Sin embargo, en mitad de la batalla, Cleopatra huye con sus sesenta navíos, y Antonio la sigue, dejando que su ejército quede perdido. Avergonzado de lo que ha hecho por amor a Cleopatra, Antonio la reprocha que haya hecho de él un cobarde, pero también pone su amor por encima de todo. Octavio envía un mensajero para pedir a Cleopatra que entregue a Antonio y se pase a su lado. Ella duda, y coquetea con el mensajero, cuando Antonio aparece y enfadado denuncia su comportamiento. Hace que azoten al mensajero. Con el tiempo, perdona a Cleopatra, y se compromete a luchar otra batalla por ella, esta vez en tierra. La víspera de la batalla, los soldados de Antonio oyen extraños portentos, que interpretan en el sentido de que el dios Hércules ha abandonando a Antonio. El propio Enobarbo, teniente de Antonio desde hace mucho tiempo, lo abandona y se pasa al lado de Octavio. En lugar de confiscar los bienes de Enobarbo, Antonio ordena que se los lleven. Enobarbo queda tan abrumado por la generosidad de Antonio, y tan avergonzado de su propia deslealtad, que se muere con el corazón roto. La batalla va bien para Antonio, hasta que Octavio la convierte en una batalla marítima. Nuevamente, Antonio pierde, pues su flota se rinde, y él acusa a Cleopatra: “Esta falsa egipcia me ha traicionado”. Decide matarla por su traición. Cleopatra decide que la única manera de volver a lograr el amor de Antonio es enviarle un recado de que ella se ha suicidado, muriendo con su nombre en los labios. Ella se encierra en su monumento, y espera el regreso de Antonio. El plan de Cleopatra fracasa: Antonio no se apresura, carcomido por el remordimiento, a ir a ver a su “muerta” Cleopatra, sino que decide que su propia vida ya no merece la pena. Pide a uno de sus ayudantes, Eros, que lo atraviese con una espada, pero Eros no soporta hacer eso, y se mata a sí mismo. Antonio admira el coraje de Eros e intenta hacer lo mismo, pero sólo consigue herirse. Con gran dolor, sabe entonces que Cleopatra aún vive. Le llevan en parihuelas hasta ella, que está en su monumento, y muere en sus brazos. Octavio intenta convencer a Cleopatra para que se rinda. Pero ella lo rechaza enojada, pues no imagina nada peor que ser llevada en triunfo en las calles de Roma, con fama de malvada durante los siglos venideros. Cleopatra decide suicidarse, usando el veneno de un áspid. Muere serenamente y en éxtasis, imaginándose cómo se encontrará de nuevo con Antonio después de la muerte. Sus doncellas, Iras y Charmian, también se suicidan. Octavio descubre los cuerpos muertos y experimenta emociones encontradas. Las muertes de Antonio y Cleopatra le dejan el camino libre para ser el primer emperador romano, pero también siente cierta simpatía hacia ellos

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Mapa de Egipto (XXV) Luxor

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Mapa de Egipto (XXIII)

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Mapa de Egipto (XXIV) Imperio Nuevo

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Mapa de Egipto (XXII) Papiro

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Mapa de Egipto (XXI) Antiguo

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Mapa de Egipto (XX) Antiguo

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Mapa de Egipto (XIX)

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Mapa del Exodo

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Mapa de Egipto (XIII) Satelite

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Mapa de Alejandría

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Mapa de Egipto (XII)

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Mapa de Egipto (XI)

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Mapa de Egipto (X) Distancias desde el Cairo

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Mapa de Egipto (IX) Minerales

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Mapa de Egipto (VIII)

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Mapa de Egipto (VII)

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Mapa de Egipto (VI) Templos y Lugares

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Mapa de Egipto (V) 1690

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Mapa de Egipto (IV)

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Mapa de Egipto (III)

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Mapa de Egipto (II)

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Mapa de Egipto (I)

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Mapa de Egipto

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Billete de 5 piastras 1971-1991 (Pick 182)

BILLETES Y MONEDAS

Seguimos con este billete pero con otro año diferente

P-182:

Es de color lila y tiene a la derecha a la reina Nefertiti y como marca de agua Pone U.A.R (United Arab Republic), y esta impreso en Egipto (Survey of Egypt) tiene diferente valor dependiendo quien lo firmo (Datos del catalogo Wolrd Paper Money 15 edición), la firma viene en el reverso y suele ser la parte que diferencia a los billetes de este año.

a. Firma de Hegazy y pone detrás Ministro del Tesoro. Con La marca de agua que pone U.A.R (United Arab Republic). Son de la serie 33 y 34. Si el billete esta en un estado normal serian 1 dólar, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 5 dólares y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 20 dólares.

b. Firma de Hegazy y pone detrás Ministro del Tesoro. Con La marca de agua que pone A.R.E (Arab Republic Egypt). Son de la serie 34 a 36. Si el billete esta en un estado normal serian 0,75 dólares, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 4 dólares y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 15 dólares.

c. Firma de Ibrahim y pone detrás Ministro de Finanzas. Con La marca de agua que pone A.R.E (Arab Republic Egypt). Son de la serie 36 y 37. Si el billete esta en un estado normal serian 0,25 dólares, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 1,5 dólares y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 6 dólares.

d. Firma de El Nashar y pone detrás Ministro del Tesoro. Con La marca de agua que pone A.R.E (Arab Republic Egypt). Son de la serie 37. Si el billete esta en un estado normal serian 0,75 dólares, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 2,5 dólares y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 10 dólares.

e. Firma de Ismail y pone detrás Ministro del Tesoro. Con La marca de agua que pone A.R.E (Arab Republic Egypt). Son de la serie 37 a 40. Si el billete esta en un estado normal serian 0,20 dólares, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 0,75 dólares y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 3 dólares.

f. Firma de M. S. Hamed. Son de la serie 40 a 42. Si el billete esta en un estado normal serian 0,25 dólares, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 1 dólar y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 4 dólares.

g. Firma de Loutfy. Son de la serie 42 a 47. Si el billete esta en un estado normal serian 0,20 dólares, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 0,75 dólares y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 3 dólares.

h. Firma de Meguid. Son de la serie 47 a 50. Si el billete esta en un estado normal serian 0,15 dólares, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 0,60 dólares y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 3 dólares.

i. Firma de Hamed. Son de la serie 50. Si el billete esta en un estado normal serian 2 dólares, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 6 dólares y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 25 dólares.

j. Firma de Hamed y pone detrás Ministro de Finanzas. Con La marca de agua que pone A.R.E (Arab Republic Egypt) y está impreso por Postal Printing House. Son de la serie 50 a 72. Si el billete esta en un estado normal serian 0,10 dólares, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 0,5 dólares y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 2,5 dólares.

k. Firma de El Razaz. Son de la serie 72. Si el billete esta en un estado normal serian 0,25 dólares, en un estado excelente con ligera doblez o marca de ser doblado 1 dólares y si esta tan como salió del banco nuevecito ya valdría 5 dólares.

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EL HIJO DE CÉSAR Y CLEOPATRA. (La batalla de Roma) 1964

EGIPTO EN EL CINE

Título en español: El hijo de César y Cleopatra. (La batalla de Roma)
Título original: Il figlio di Cleopatra
Director: Ferdinando Bladi
Guión: Ferdinando Fontini; Anacleto Bladi; Franco Airaldi
Fotografía: Adalberto Albertini
Música: Carlo Rustichelli
Fecha: 1964.
Duración: 103 min.
Reparto: Mark Damon (El Kebir) – Scilla Gabel (Livia) – Alberto Lupo (Octavio) – Arnoldo Foà (Varrone) – Franco Fantasia (Vetero) – Livio Lorenzon (Petronio) – Paolo Gozlino (Furio) – Corrado Annicelli (Longino) – Hassan Youssef – Attilio Severini – Alberto Cevenini – Ivan Basta – Laila Fawzi – Abdel Khalek Saleh – Mahmoud Farag – Samira Ahmed (Meroe) – Yehia Shaine (Mariway)

Sinopsis: Aventura en el desierto donde el hijo de César y Cleopatra ha vivido desde un niño. Conocido como El Kabir, defiende a los nómadas de las crueldades de Petronio, el gobernador romano de Egipto.

Curiosidades: En España se titulo “La batalla de Roma” en el resto de Sudamérica “El hijo de César y Cleopatra”

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Los Médicos

SOCIEDAD

La medicina en el antiguo Egipto se enseñaba en las casas de la vida adjuntas a los templos. En ellas se realizaban los cuidados especiales a los enfermos y se formaba específicamente a médicos por medio de prácticas controladas por los sacerdotes, prácticas que luego aquellos ejercían con la clientela.

Los egipcios llamaban a los médicos Sun-Nu, que significaba “el hombre de los que sufren o están enfermos” y en sus diagnósticos mezclaban la ciencia y la magia, Sus principales dioses fueron Thoth (médico de los dioses); Serapis (dios de la salud) e Imhotep (dios de la medicina).

Los sanadores egipcios clasificaron las enfermedades en:

a. Las atribuidas a espíritus malignos.

b. Las de causas manifiesta como los traumatismos.

c. Las de causas desconocidas, atribuidas a los dioses.

La magia y la religión estaban estrechamente unidas a la vida de los egipcios, los conjuros estaban íntimamente unidos al remedio para que surtiera efecto la sanación.

Los egipcios se dedicaron a estudiar el porqué se ponían enfermos y se morían, por eso pretendieron curar las enfermedades usando la magia y algunos medicamentos vegetales, asi mismo hicieron una recopilación de las plantas que causan enfermedades, matan o curan.

Había una gran especialización entre los llamados médicos en el antiguo Egipto, cada médico cuida una sola enfermedad, unos son médicos de la cabeza, otros de los dientes, otros del abdomen, otros de medicina interna.

Se dice que la medicina Egipcia es una de las más antiguas, ya que en el papiro de Kahun del año 1900 A.C. revela conocimientos médicos de hasta 3000 A.C., así mismo Homero conoció Egipto como “País de los médicos”, así lo relata en la Odisea IV, 227 – 232.

Aparte de los papiros Médicos, también hay valiosas fuentes de información sobre medicina en el estudio de las momias y restos humanos en los que por estudios de Paleodiagnóstico, se conoce de las enfermedades que padecieron y permiten deducir las causas de la muerte de estas momias, se han estudiado las secuelas de fracturas, así como los dibujos de herramientas, instrumentos encontrados en los antiguos sepulcros y templos.

Los médicos egipcios estaban organizados, eran famosos y respetados tantos en su país como en Grecia y Mesopotamia y existía en su organización sanitaria el título de Jefe de los Médicos.

Los médicos egipcios determinaron y aprendieron las especialidades, así tenemos Suno médico general, (Suno – Ir oculista), Custode del ano – (cuidador del ano del faraón), médico para enfermedades ocultas o de origen desconocido, dentista (Sehedy – Suno); inspector médico, (Suno – Generet) médico del trabajo, (Sa – Hermen), el que hace cauterizaciones,

La asistencia sanitaria era gratuita, era para todas las clases sociales, disponible en todo el país y en cualquier momento, el estado pagaba a los médicos, que tenían que utilizar y cumplir con un protocolo, anotando el aspecto del paciente, estado de conciencia, poder auditivo, olor del cuerpo, escalofríos, aspectos de las secreciones, orina, flema, especificando su aspecto, los edemas, la temperatura y alteraciones del pulso, es decir prácticamente una historia clínica del paciente muy completa.
El protocolo seguido por los médicos esta descrito en el papiro Ebers. La secuencia es la siguiente:

• Hacer preguntas al enfermo, con orden y pacientemente,
• Investigar entre sus allegados,
• Encontrar el origen directo e indirecto del sufrimiento,
• Buscar la existencia de antecedentes familiares,
• En caso de recaídas, verificar si el tratamiento es el adecuado,
• Preparar un plan de cuidados, a corto y medio plazo.
Al llegar aquí, el diagnóstico se confunde con la prescripción: se convierte en un informe detallado que incluye los cuidados médicos y los medicamentos. Lo primero que se intenta es impedir el sufrimiento, a continuación detener el avance de la enfermedad, para terminar encontrando su eliminación.

Habían tres categorías de médicos:

• Los médicos, llamados por los egipcios sun-nu , que quiere decir el hombre de los que sufren o están enfermos , ejercían fuera del templo. Ellos lo hacían de una manera “laica”, pero según los preceptos del templo. Su dios tutelar era Dyehuty, al que los griegos llamaron Thot. Comenzaban sus prácticas como médicos itinerantes: iban a ver al paciente, y atendían una única clase de enfermedad: eran especialistas. Sólo el médico con una gran experiencia reconocida llegaba a ser generalista. Después de un período itinerante, el sun-nu podía intentar entrar en un centro de cuidados, o ejercer en su residencia.
• Los médicos uabu-sekhmet ejercían sólo en el templo. Para ellos, la práctica de la medicina estaba impregnada totalmente por la religión, prácticamente ejercían la magia. Eran dependientes de la diosa Sejmet, la diosa de la curación. Estos eran los médicos del faraón, el dios en la tierra.
• Los médicos exorcistas, que curaban por medio de encantamientos y amuletos.

La profesión médica en Egipto era muy respetada, estimada y honrosa, hubo varios reyes médicos, como Athothia de la Primera Dinastía (hijo de Mena, que compuso obras anatómicas) y el rey Zozer, apodado “El Curador” con su visir Imhotep.

Los embalsamamientos (parte de una ceremonia religiosa para la vida en el más allá), aparentemente no está relacionada con la medicina, pero debían tener, los que la practicaban, conocimiento de anatomía, ya que manejaban las vísceras, el contenido del cráneo y el corazón que era el centro del sistema de la vida, el curtido de la piel, los vendajes y la forma de conservar las momias, si indican la preparación que tenían los sacerdotes embalsamadores en el arte médico.

La interpretación de los papiros es la principal y fuente más importante, de conocimientos, son el reflejo del estado de la medicina egipcia. Son casi doce, los papiros encontrados y descifrados, en unos se describe recetas y fórmulas mágicas de contenido médico, otros reseñan casi solo Ginecología, Obstetricia, otros describen los del Corazón, otros sobre enfermedades de los ojos, pero los papiros más importantes son los estudiados por George Ebers y Edwin Smith, que revelan importantes y útiles datos para documentar la medicina en el antiguo Egipto. También nos han llegado indicios de la medicina egipcia a través de las ostracas (En el Antiguo Egipto este término se aplica a los fragmentos calcáreos, o de cerámica, sobre los que el escriba, o el aprendiz de escriba, esbozaba un dibujo o un texto) y de recetas copiadas por los griegos. Concretamente Hesy-Ra, que vivió hacia el año 3000 a. C., es considerado el médico más antiguo que se conoce.

En el papiro de Ebers – 1550 años a.C:, es considerado como un tratado de Medicina, Ginecología e Higiene, en donde hay gran cantidad de esquemas de anatomía y fisiología del corazón y de los vasos, demuestran el conocimiento de los movimientos del corazón centro de la vida, describen los 48 vasos que van a todo el organismo, estudia el Tracoma y hace referencia a casi siete mil sustancias medicinales, ochocientas fórmulas con datos cuantitativos de los compuestos; constituye una recopilación de las más diversas disciplinas médicas, medicina interna , oftalmología, dermatología, ortopedia, afecciones de la cabeza (lengua, dientes, nariz, oídos), hay datos anatómicos, patológicos y fisiológicos con explicaciones de cada enfermedades y su terapia, descripciones de enfermedades quirúrgicas como el carbunco, ganglios tuberculosos, fistulas, hemorroides, tumores, hernias, hidroceles y varices.

El papiro de Edwin Smith, de contenido quirúrgico, con una extraordinaria precisión en sus descripciones y detalles de las afecciones quirúrgicas: heridas, fracturas óseas, luxaciones, quemaduras, abscesos, tumores que se pueden producir de la cabeza a los pies, descripción de mucho instrumental quirúrgico, este papiro es considerado como un tratado de Cirugía de Urgencia.

En los textos de los papiros está la patología y la terapéutica y se han logrado identificar numerosas enfermedades, numerosas fórmulas mágicas para la curación. En el Papiro “Secretos de los Médicos”, se habla de doce vasos cardiacos, según el papiro de Brugsh la cabeza tiene 32 venas y el pulmón doce lóbulos; los egipcios conocían y diagnosticaban las enfermedades intestinales: disentería, parasitosis intestinales, afecciones del recto, hemorroides, etc. las enfermedades para los egipcios eran sólo síntomas o agrupaciones de síntomas, lo que sugiere ya un elevado grado de razonamiento diagnóstico pues ya usaban la inspección y la palpación. El más antiguo papiro, el de Kahun, que describe el tratamiento de las enfermedades de la vagina y del útero, métodos para el diagnóstico del embarazo y la determinación pre – natal del sexo.

La farmacia se desarrolló notablemente, en los papiros de Grapow y Deines, se relatan hasta setecientos medicamentos en la preparación de remedios y perfumes

Los egipcios fueron destacados farmacólogos, ya en el papiro de Ebers, se encuentran hasta mil recetas y entre los remedios más usados se menciona a la cebolla, ajos, miel, cerveza, higos, semillas de lino, hinojo, mirra, aloes, azafrán, opio, lechuga, usaban el café y el cacao como estimulantes y ciertos preparados de plomo, cobre, antimonio. El uso de purgantes era muy frecuente.

La oftalmología se desarrolló extraordinariamente, ya que las enfermedades de los ojos eran muy frecuentes, la “Oftalmía del desierto” conocida hoy como Tracoma endémico.

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Poema Nostalgia de Menfis

POEMAS

Mira, mi corazón se ha ido en silencio.
Parte hacia un lugar que conoce,
va hacia el Sur, a fin de ver Menfis.
¡Ah, ojalá estuviera yo en su lugar!

Estoy sentado y espero a mi corazón,
para que me diga en qué estado se encuentra Menfis.
No tengo noticias,
y mi corazón está inquieto.

Ven a mí, Ptah, y llévame a Menfis.
Haz que te vea a placer.
Mi corazón sueña todo el día,
mi corazón no está en mi cuerpo.

Todo mi ser es presa de grave enfermedad.
Mis ojos se han cansado de ver, mis orejas están vacías.
Mi voz dice: “¡Ah, si poseyera las palabras que todo lo cambian!”
Séme favorable y haz que allí abajo llegue.

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Poema XIII

POEMAS

La dulce, dulce de amor, Mutirdis, sacerdotisa de Hathor.
La dulce, dulce, de amor, dice el rey Menkheperre.
La dulce soberana, dicen los hombres.
La soberana del amor, dicen las mujeres.
La hija del rey, dulce de amor,
es la más bella de las mujeres.
Una doncella como nadie ha visto igual.
Su cabellera es más oscura que la oscuridad de la noche,
que las uvas, que los frutos de la higuera.
Sus dientes están mejor alineados que los granos de…
Sus senos se elevan, firmes, sobre su pecho.

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Poema Ramsés II y la princesa de Khatti

POEMAS

El Gran Príncipe de Kharti escribía
para calmar a Su Majestad, cada año.
El rey Ramsés II
jamás se dignó escucharle.

Y al ver a su país en estado miserable,
Bajo la férrea dominación del Soberano de los Dos Países,
el Gran Príncipe de Khatti se dirigió
a su ejército y a sus vasallos:

“¿Cuál es la causa de todo esto? Nuestro país está desvastado,
nuestro Señor Seth está enfadado con nosotros,
el cielo no nos ha enviado lluvia,
pues nosotros hemos combatido.

Así pues ordeno que donemos todos nuestros bienes,
y en primer lugar mi hija mayor.
Ofrezcamos al Dios clemente un presente de honor,
a fin de que la paz nos otorgue, y que vivir podamos.”

Su hija mayor fue llevada ante él,
acompañada de presentes suntuosos: montones de oro, plata, piedras preciosas,
innumerables yuntas, decenas de miles de bueyes, de cabras y de ovejas,
y otros productos de su país, los cuales no tenían fin.

Se anunció a Su Majestad:
“He aquí lo que ha hecho el Gran Príncipe de Khatti:
envía a su hija mayor, como presentes innumerables,
cubren con sus tesoros el lugar done se encuentran.

La hija del Príncipe y los Príncipes del País de Khatti los traen.
Han atravesado muchas montañas y desfiladeros peligrosos,
y van a alcanzar las fronteras de Tu Majestad.
Envía un ejército y nobles, para darles acogida.”

Su Majestad no cabía en sí de alegría, el señor del palacio fue feliz,
cuando fue informado de este acontecimiento extraordinario,
del que no se conocía parangón en Egipto.
Envió un ejército y nobles para acogerlos sin más tardanza.

Su Majestad consultó con su corazón:
“¿En qué estado están quienes envié en misión,
que están en camino hacia Siria con mi expedición,
los días de lluvia o de nieve en invierno?”

Consagró una gran ofrenda
a su padre Seth, y le dirigió una oración:
“El cielo reposa entre tus manos,
y la tierra está bajo tus pies.

Lo que tú ordenas se cumple:
haz que cesen la lluvia, la tempestad y la nieve,
hasta que me lleguen las maravillas
que tú me has enviado.”

Seth, su padre, oyó todo lo que le dijo.
El cielo fue pacífico, vinieron días de estío.
El ejército partió dichoso,
el cuerpo erguido, el corazón alegre.

La hija del Gran Príncipe de Khatti
iba camino de Egipto.
Los soldados, la caballería, la nobleza de Su Majestad la acompañaban,
Mezclados con los soldados, con la caballería, con la nobleza del País de Khatti.

Las tropas de Khatti, arqueros y caballeros,
todas las gentes del País de Khatti,
se mezclaban con las del país de Egipto:
comían y bebían juntos.

Estaban unidos como hermanos,
sin que ninguno de ellos se querellara con otro.
La paz y la amistad reinaban entre ellos,
como sólo suele pasar entre egipcios.

Los grandes jefes de todos los países que atravesaban
estaban desconcertados, incrédulos, y sin fuerza se quedaban,
al ver que todas las gentes de Khatti
se habían unido al ejército del Rey.

Uno de los príncipes decía a los demás:
“Es cierto, lo que Su Majestad dijo…
Cuán grande es lo que con nuestros ojos vemos,
todo país le pertenece como sirviente sumiso, y
no hace más que uno junto con Egipto.

Lo que fue Khatti le pertenece, igual que Egipto;
el mismísimo cielo,
está bajo su sello,
y hace todo lo que él ordena.”

Y varios días después de esto,
alcanzaron la ciudad de Ramsés,
-una gran maravilla en el triunfo, y una gran fuerza-
en el año treinta y cuatro, en el cuarto mes de invierno.

Condujeron a la hija del Gran Príncipe de Khatti
que había venido a Egipto, ante Su Majestad,
y tras ella vinieron los innumerables presentes.
Entonces Su Majestad vio que su rostro era hermoso, como el de una diosa.

Y este fue un acontecimiento grande y raro,
una maravilla radiante que jamás se había producido hasta entonces,
como nunca de boca en boca se había contado igual,
de la que no había recuerdo en los escritos de los ancestros:

La hija del Gran Príncipe de Khatti
fue agradable al corazón de Su Majestad.
La amó más que a nada del mundo.
Como algo delicioso que su padre Ptah le hubiese regalado.

Su Majestad le impuso su nombre de Reina:
Mat-Nefru-Ra (la que ve la belleza de Ra)
hija del Gran Príncipe de Khatti,
hija de la Gran Princesa de Khatti.

Fue una maravilla misteriosa y desconocida,
acaecida en el país de Egipto gracias a su padre Ptah,
que se la dio en signo de victoria:
el país de Khatti era de un solo corazón bajo los pies de Su Majestad.

Y cuando un hombre o una mujer, por sus asuntos,
partían hacia Siria y alcanzaban el País de Khatti,
no albergaba ningún temor su corazón,
tal era la grandeza del poder de Su Majestad.

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Poema XII

POEMAS

La princesa, rica en alabanzas, dueña de la gracia,
dulce de amor, Soberana de los Dos Países,
la bella, cuyas manos sostienen los sistros,
la que alegra a su padre Amón.

La muy amada que lleva la corona,
la cantante del rostro hermoso, la gloriosa con dos plumas,
la más grande del gineceo del Señor del Palacio,
aquella cuya palabra os hace feliz.

Todo lo que pide por ella se hace,
toda cosa bella adviene según su corazón,
todas sus palabras traen la dicha a los rostros,
se vive de oír su voz.

(Escrito parece ser para Mut-Nefertari, esposa de Ramsés II)

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Poema XI

POEMAS

El faraón a bailar viene;
viene para cantar.
Dama soberana, ¡ved cómo baila!
Esposa de Horus , ¡ved cómo salta!

El faraón de las manos fragantes,
de los dedos puros.
Dama soberana, ¡ved cómo baila!
Esposa de Horus, ¡ved cómo salta!

Ofrece por ti,
esta jarra de vino.
Dama soberana, ¡ved cómo baila!
Esposa de Horus, ¡ved cómo salta!

Su corazón es puro, su ser transparente,
no hay una sombra en su pecho.
Dama soberana, ¡ved cómo baila!
Esposa de Horus, ¡ved cómo salta!

Oh Dorada, qué cantos tan maravillosos,
parecen los cantos del propio Horus.
El faraón canta cual maestro de coro.
Es el niño que agita los sistros.

Ven, oh Dorada, tú que te nutres de cantos,
y tu corazón anhela la danza,
tú, por las horas de sueño radiante,
tú, feliz en danzas nocturnas.

Ven a visitar los lugares de embriaguez,
bajo el pórtico de la fiesta.
Su orden permanece, sus ordenanzas son firmes,
en ella no hay deseo insatisfecho.

Los hijos del rey te contentan con lo que amas.
Los príncipes te ofrecen presentes siempre nuevos.
El maestro de ceremonias te celebra con alabanzas.
El sabio lee tu libro de fiesta.

El músico te glorifica con su tambor,
quienes llevan tamboriles, con sus dedos.
Las damas se alegran en tu honor, con coronas,
y las jovencitas, con guirnaldas.

En tu honor, cuando es de noche, los ebrios hacen ruido.
A ti cantan quienes se despiertan por la mañana.
En tu honor saltan los beduinos, con sus cinturones,
y también lo hacen los nubios, con sus garrotes.

Por ti los libios trepan a los árboles,
a ti saludan los barbudos del País de los Dioses,
en tu honor brincan los monos armados de varas,
y los simios, armados de cañas.

Por ti los buitres abren sus alas,
y hacia ti los peces vuelven la cabeza.
Los hipopótamos te alaban con sus bocas abiertas,
y, ante ti, levantan las patas.

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Poema a la noche

POEMAS

La bóveda celeste ha traido la noche,
La bóveda celeste ha parido la noche.
La noche pertenece a su madre.
A mí me pertenece el saludable reposo.

Oh, noche, dame la paz,
y te daré la paz.
Oh, noche, déjame reposar,
y te dejaré reposar.

Me he prevenido contra el destino
Y de mi sueño he sabido cuidar.
Para mí he hecho…
Este amuleto de mi lecho.

La noche se apartó.
Su bastón se quebró.
Su tina se agrietó.
Su agua mala fluyó.

La noche pertenece a su madre, a la Dorada.
A mí me pertenece el reposo de la vida.

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Poema X

POEMAS

Pasé, de noche, cerca de su casa.
Llamé: más no me abrieron.
¡Un dondiego de noche como portero!
¡Oh, puerta, yo abro!

Cerrojo, eres mi destino,
pues eres mi genio amigo.
En el interior de la casa, nuestro buey te será sacrificado,
oh, cerrojo, por el poder de tu gloria.

A la puerta se sacrifica un buey,
a la cerradura, un toro,
una oca gorda al umbral,
y mucha grasa a la llave.

Los pedazos escogidos de nuestro buey
son para el hijo del carpintero,
a fin de que haga una puerta de caña,
y un cerrojo de paja.

Venga cuando venga el amado,
hallará la puerta abierta,
camas cubiertas de lino,
y una joven hermosa junto a ellas.

Entonces la joven dirá:
“Esta casa pertenece al hijo del señor de la ciudad”.

(Escriba Nakht Sebeck)

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