Himno al Sol de Akenaton

POEMAS

Te levantas hermoso en el horizonte del cielo,
Sol viviente que vives desde el origen…
Has llenado todo país con tu belleza.
Tú que eres Ra, los sometes por completo,
los vinculas con tu amor.
Estás lejos, pero tus rayos están sobre la tierra,
estás sobre el rostro de los hombres,
y no se conocen tus medidas.

Cuando reposas en Occidente bajo el horizonte
la Tierra está en una sombra
semejante a la de la muerte.
Los hombres duermen en sus casas;
tienen las cabezas cubiertas, las narices obstruidas;
ningún ojo ve otro ojo.
Roban a los que duermen
todos sus bienes que tenían escondidos bajo la cabeza
sin que se den cuenta.
Todo león sale de su guarida,
y todo bicho venenoso muerde.
Está oscuro,
la tierra sumergida en el silencio;
el que ha hecho a los seres descansa en su horizonte.

Al amanecer resplandeces en el horizonte.
De día, expulsas lo negro…
Los Dos Países despiertan alborozados,
los hombres se levantan sobre sus pies,
sus brazos se abren para adorar tu salida.
La Tierra entera entera hace su tarea.
El ganado todo se alegra con su alimento;
los árboles y las plantas verdean,
y los pajarillos vuelan lejos de sus nidos;
se les abren las alas adorando a tu alma.
Todos los cabritos saltan con sus pies,
todo lo que vuela y aletea
vive cuando para ellos resplandeces.
Las barcas suben y bajan por el río.
Todo camino se abre porque reapareces.
Los peces en el río saltan frente a tu rostro;
tus rayos llegan al fondo del mar.

Desarrollas el germen en el seno de las mujeres
y con la semilla haces hombres,
al mantener al hijo en el seno de su madre,
apaciguándolo para que no llore;
nodriza en el seno,
das a lo que creas el soplo que lo anima.
Cuando el niño sale del seno
en el día de su nacimiento,
le abres la boca
y provees sus necesidades.

El polluelo que está en el huevo
habla dentro de la cáscara,
porque le das el Soplo en el interior
para hacerle vivir.
Le has dado dentro de huevo el poder de quebrarlo;
sale del huevo para gritar todo lo que puede,
y en cuanto sale, camina sobre sus patas.

Tus rayos alimentan los campos.
Resplandeces y ellos viven.
Abundan para ti.
Has creado las Estaciones
para mantener con vida a todo lo que has creado.
Has hecho el cielo lejano
para resplandecer desde allí y mirar
todo lo que has creado
bajo tus aspectos de sol viviente,
ya sea que apenas aparezcas
o que estés en tu mayor resplandor.
Que estés lejano o que te acerques,
has creado millones de formas de ti solo,
villas y aldeas, campos, caminos y ríos.
Todos lo ojos te contemplan por delante
cuando eres el sol del día, allá arriba.

¡Cuán múltiples son tus obras,
misteriosas a nuestros ojos!
Dios único, tú que no tienes semejante,
has creado la Tierra, según tu corazón,
cuando estabas solo:
los hombres, todas las bestias domésticas y salvajes,
todo lo que está sobre la tierra y camina con sus pies,
todo lo que está en el cielo y vuela con sus alas,
los países extranjeros, Siria y Nubia,
y la tierra de Khemi.
Has puesto a todos los hombres en su lugar
y provees sus necesidades.
Para cada cual su alimento y su tiempo de vida.
Sus lenguas son diversas en palabras;
y sus cutis difieren.

Has distinguido sus comarcas.
Creas el Nilo de los Infiernos
y haces que surja por amor
para que vivan los habitantes,
puesto que los has hecho para ti,
su Señor, a causa de tu solicitud.
¡Oh, Dueño de todos los países,
Sol del día, grande en poderío!
Haces vivir a todos los países más lejanos;
les has dado un Nilo en el cielo
para que baje sobre ellos;
que azote sus lomas con sus aguaceros,
y que riegue sus campos entre las aldeas.

Todos los seres que andan,
desde que fundaste la Tierra,
los crías para tu hijo, nacido de tu carne,
Rey de las Dos Tierras,
que vive de Verdad…,
cuya duración es grande,
y para su gran esposa real, a quien ama,
la Dueña de los Dos Países,
viviente y floreciente
por siempre jamás

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Howard Carter descubre la Tumba de Tutankamon

EGIPTÓLOGOS

El 4 de noviembre de 1922 Carter halló la tumba de Tutankamon, estaba casi intacta, siendo la mejor conservada del Valle de los Reyes.
Howard Carter (9 de mayo de 1874 – 2 de marzo de 1939) fue un arqueólogo y egiptólogo Inglés, que se hizo muy famoso por descubrir, en 1922, la tumba de Tutankamón (Tut-Anj-Amón), en el Valle de los Reyes, frente a Luxor, en Egipto.

Carter comenzó sus trabajos en Egipto en 1891, a los 17 años, copiando inscripciones y pinturas. Participó en la excavación de Beni Hasan. Posteriormente estuvo bajo la tutela de William Flinders Petrie.

En 1899, comenzó a trabajar para el Servicio de Antigüedades Egipcias, el cual abandonó en 1905 después de una disputa. Tras varios años difíciles, en 1907 conoce a Lord Carnarvon, un entusiasta noble aficionado a la arqueología y dispuesto a proporcionar los fondos necesarios para continuar el trabajo de Carter.

Tumba de Tutankamon
Lord Carnarvon financió la búsqueda de la tumba de un faraón hasta entonces desconocido, Tutankamon, cuya existencia había sido detectada por Carter. El 4 de noviembre de 1922 Carter halló la tumba de Tutankamon (posteriormente designada KV62), la tumba encontrada estaba casi intacta, siendo la mejor conservada del Valle de los Reyes. Junto a Lord Carnarvon, el 16 de febrero de 1923, Carter abrió la cámara funeraria siendo el primero en ver el sarcófago de Tutankamon.

Tras catalogar los extensos hallazgos, Carter se retiró de la arqueología convirtiéndose en coleccionista. Murió en Inglaterra en 1939 a los 65 años. Su muerte a esta avanzada edad es la evidencia más comúnmente esgrimida para refutar la leyenda de la “maldición de los faraones” que se supone recayó sobre el grupo que profanó la tumba de Tutankamón poco después del descubrimiento de la tumba.

Howard Carter fue enterrado en el cementerio de Putney Vale, al oeste de Londres, en 1939.

Veintiocho faraones fueron enterrados durante 420 años en el Valle de los Reyes y del orden de cincuenta equipos de arqueólogos fueron encontrando la mayoría de los enterramientos que se sabía que existían a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX.

Theodore Davis, que peinando el valle había encontrado unas treinta tumbas entre 1902 y 1914, declaró que consideraba agotado el yacimiento del Valle. Sin embargo, desde que Davis descubriera en 1907 fragmentos de objetos con el sello de Tutanjamon, Howard Carter estaba convencido de que todavía no se había encontrado la tumba del rey niño y que debía hallarse cerca de la excavación de Davis, en un triángulo de una hectárea entre las tumbas de Ramsés II, Merenpath y Ramsés VI.

Comenzada la última campaña, bajo los cimientos de unas cabañas de obreros que habían construido la tumba de Ramsés VI, el 4 de noviembre de 1922 apareció el primero de los escalones de la tumba prácticamente intacta. Recibió el nombre de KV62, por ser la número 62 descubierta en este Valle de los Reyes (King Valley en inglés).

Carter contrató para que le ayudasen en la excavación varios expertos de reconocido prestigio, entre los que se encontraban conservadores de antigüedades, especialistas en textos antiguos, catalogadores y dibujantes.

El Museo Metropolitano de Nueva York envió al fotógrafo arqueológico Harry Burton que fotografió todos los objetos encontrados tal como se encontraron en la tumba y también después de retirarlos.

Se trataba de una pequeña sepultura destinada a un personaje no real que debió ser transformada para acoger al rey ante su prematura muerte. Carter y su equipo, supervisados por el gobierno egipcio, fueron retirando y catalogando en un lento proceso los 5.000 objetos que encontraron en las cuatro pequeñas cámaras concluyendo en febrero de 1932.

Fuente:universia

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