Una mujer dominicana busca la tumba de la reina y remueve las simientes del mito y abre nuevas interrogantes.

Por Maritza Barranco (enviada especial)

Santo Domingo, (infodom) Con un código ético muy estricto y un sueño palpitando en sus sentidos salió de República Dominicana rumbo a Egipto Kathleen Martínez, una jurista estudiosa de la historia de la humanidad, que busca la tumba de Cleopatra VII, (en griego: Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ) la última faraona de la dinastía de los Ptholomeos, reina de un país de incógnitas milenarias aun indescifrables.

Mujer que marcó el fin de una época dorada del saber y la creación humana de una civilización y con ella se sepultaron grandes secretos que ahora reviven en una historia contemporánea con las pericias arqueológicas de una dominicana que cambió el curso de su vida al salir a buscar a Cleopatra.

Sin reparar en las contradicciones, ni en las ambiciones, ni en la posible muerte, determinó su destino y asumió el desafío. Bajo este influjo y la transparencia del río Nilo, con la fuerza piramidal y haciendo lecturas de caracteres y caligrafía antigua llegó Kathleen a Egipto, dejando que el sol la iluminara para poder establecer cierto reconocimiento ancestral y ser aceptada para tal empeño. Así comenzó esta historia contemporánea.

Cerca, muy cerca de ella estaba Nieves Gautreaux, la inseparable compañera de lo juegos de infancia, hacedora de otros caprichos pero esta vez sabía que Kathleen “no estaba loca”, como hacían creer otros miembros del circulo familiar, distantes de tal altos propósitos.

Con más o menos miedos y el corazón palpitándole en los sentidos llegaron ante el Consejo Supremo de Antigüedades, centro de alto reconocimiento institucional y académico y allí la egiptóloga dominicana depositó el legajo de más de 300 páginas dónde se sintetizaban 3 mil años de historia, una vida y un proyecto que ya lleva cuatro años de exploración y ahora exhibe resultados.

Aunque en Alejandría todos la conocen y en el Cairo es admirada en círculos diplomáticos, la movilización de la opinión pública se dio este 25 de mayo, último, cuando el Secretario del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto informó sobre algunos hallazgos de la misión egipcia-dominicana que busca la tumba de la afamada reina Cleopatra y su amado general romano, Marcos Antonio.

El famoso arqueólogo Zahi Hawass, abrió “esa verdad” hacia al mundo y los medios de prensa internacionales han volteado su vista hacia la pequeña nación del Caribe, dónde reside la prestigiosa abogada, que desde hace cuatro años entra y sale del templo de Alejandría, Taposiris Magna, como si fuera su propia casa.

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