Mi amiga Tareixa me puso en un comentario esto que quiero compartir con todos vosotros.

El hombre enamorado de la Tierra Negra,
se convierte en agua para bajar al Nilo
y así fluir por el país que le da vida.

Soñaste ser el más pequeño símbolo de un jeroglífico,
simplemente por estar allí.

Soñaste ser el más grande templo por descubrir,
simplemente por estar allí.

Soñaste ser hombre cuando eras niño
sueñas ser niño cuando eres hombre,
y en todos tus sueños siempre fluye
el Nilo.

El río baja dadivoso y tranquilo,
apenas si notas sus suaves movimientos,
y te envuelve en su remanso de aguas
añiles.

Un día me habló el rio que a traviesa El Cairo
y me contó historias antiguas, y su dulce
murmullo en mi corazón reposa.