En Egipto cuando un gato moría los dueños se rasuraban las cejas en señal de luto, pues era una cosa muy seria sabiendo la importancia que tenia tener un gato de mascota.
Una vez muerto el gato lo que ser hacia con el cuerpo era embalsamarlo, para luego dejarlo en un santuario a la diosa-gato Bastet o bien en un cementerio.
Si que es cierto que a lo largo del Rio Nilo se han encontrado muchos recintos momificados de animales.
Un dato muy curioso es que para Egipto la muerte accidental de un gato era considerado una grabe ofensa que podía pagarse hasta con la vida del agresor. Se tiene noticia de un soldado romano que después de matar un gato fue linchado por los lugareños.

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