Resulta impensable, por muchos motivos, que el diseñador de la Gran Pirámide realizara unos túneles de 75 metros que recorren todo el monumento para luego taponarlos. Esta operación debió hacerse en épocas muy posteriores. En realidad, el conjunto de Gizéh -que podría llevar levantado diez, doce o treinta mil años fue usurpado para sus propios fines por los faraones de la lV Dinastía, quienes pusieron allí sus nombres, cerraron los “templos” al pueblo e iniciaron una serie de ritos y de experiencias distintas de las programadas originariamente en la obra. Para las ceremonias de momificación, que seguramente se llevaban a cabo en la Cámara de la Reina, se vieron obligados a aislar la estancia del exterior, por lo que sus canales fueron taponados. Por el contrario, los correspondientes a la Cámara del Rey quedaron libres. También es probable que fuesen ellos quienes introdujeran los tapones de granito de grandes dimensiones para cerrar los corredores interiores de las pirámides, debiendo los faraones de las dinastías posteriores construir sus propios edificios para sus ceremonias de eternidad. Estas nuevas construcciones dieron el verdadero valor a los conocimientos arquitectónicos del Imperio Antiguo, para enaltecer a lo más alto de la escala técnica al arquitecto y especialistas que edificaron los monumentos más increíbles que existen en nuestro planeta.

Imhotep, el sacerdote, médico, arquitecto y astrónomo más importante de la antigüedad, elaboró, junto a los grandes sacerdotes de Menfis y de Heliópolis, toda una doctrina cósmica que relacionaba las construcciones de Gizéh con lo que contemplaba en el cielo, en las constelaciones de Sirio y Orión. Él no albergaba dudas respecto a quiénes hicieron las Gizéh, pues sabía que los egipcios del Paleolítico ya se encontraron con ellas erigidas. Sólo los Dioses pudieron realizarlas, e imaginó que el Duat celeste, el reino a donde van las almas de los difuntos, debía tener una correlación con la necrópolis de la ribera del Nilo. Fue así como sus conocimientos a todos los niveles le indujeron a levantar un monumento en honor a sus dioses constructores y a su faraón, Zoser, y cómo la primera pirámide construida por el hombre en Sakkara lleva su nombre. Pero su respeto por las edificaciones piramidales ya existentes no fue compartido por sus sucesores. Su saber arquitectonico aplicado en Sakkara superado por ningún otro arquitecto de las dinastías posteriores, ya que ninguna pirámide erigida en VI Dinastía puede competir en proporciones y magnitud con la que él levantó en Sakkara , probablemente ayudado, según reza en la Estela de Famine, por los mismos dioses.