La tutankamonmanía ha llegado a Londres, donde millones de fans aguardan al faraón. Se ha instalado en la carpa del O222, el nuevo palacio de los rockeros, conocido en otro tiempo como el Millenium Dome. Viene rodeado de un montaje comercial a lo grande, con un entorno que recuerda más a Las Vegas que a las dependencias de un museo. El show se abre con un vídeo del Valle de los Reyes, donde se descubrió la tumba, ilustrado por la voz del actor egipcio Omar Sharif y acaba con la música que acompañaba en la pantalla a Liz Taylor transformada en Cleopatra.
Pero las apariencias engañan. Los tesoros expuestos son auténticos, únicos y exquisitos. Tutankamón la Edad de Oro de los Faraones, abierta hasta el 30 de agosto, aspira a captar el interés de una nueva generación de aficionados por los misterios del Antiguo Egipto. Lo hace echando mano del mito del James Dean de la época, el rey niño, el malogrado monarca fallecido a los 19 años por causas desconocidas, tal vez un accidente. Desde entonces han pasado más de 3.000 años, pero ni su juventud ni su leyenda han caído en el olvido.
“Desde el descubrimiento de su tumba en 1922 por Howard Carter, Tutankamón ha capturado los corazones de la gente en todo el mundo”, dijo Zahi Hawass, uno de los principales egiptólogos de todos los tiempos, durante la presentación a la prensa internacional que tuvo lugar ayer. “Enterrados a su lado había tesoros inimaginables, que nos permiten echar un vistazo excepcional al pasado”, añadió Hawass, secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.

CONJUNTO FASCINANTE
Son 130 las piezas que se exhiben de esa y otras tumbas faraónicas, formando un conjunto fascinante y único. Distribuidas en un total de 11 salas, la primera parte está dedicada a la familia de Tutankamón, la Dinastía 18, que reinó entre los años 1555 y 1305 antes de Cristo. Cada galería tiene su tema propio, como Vida diaria en el Antiguo Egipto, Religión Tradicional, Muerte, entierro y vida después.
“Estamos ante uno de los mayores legados culturales del mundo. Los visitantes van a descubrir uno de los periodos más tumultuosos de la historia egipcia”, señaló Gerry Garcia, vicepresidente de la Nacional Geographic, uno de los organismos que han colaborado en el montaje. La colosal escultura del faraón Ahmennotop tiene su espacio propio. Nefertiti, la esposa de Akhenaton, padre de Tuntankamón, sobresale por sus rasgos delicados y elegantes, con una boca muy marcada y sensual.
Nefertiti no fue la madre del joven rey, pero este se educó a su lado, en un ambiente muy sofisticado. De ese refinamiento dan cuenta objetos cotidianos, increíblemente bien conservados, como sillas labradas, el collar de cuero para el perro adornado con laboriosos grabados, o las vasijas para aceites y ungüentos. Hay también esculturas simbólicas y mágicas como La diosa leonina, sentada, con cabeza de león, cuya misión era proteger al rey muerto en su viaje al otro mundo. O la Diosa de la serpiente, que combina el rostro femenino, con el cuerpo de una serpiente y los brazos transformados en alas.
En las galerías dedicadas exclusivamente a los tesoros hallados en la tumba descubierta en Luxor se encuentran algunos de los objetos más asombrosos, como la diadema de oro con piedras semipreciosas que llevaba puesta la momia. A su lado había cuatro pequeños sarcófagos, conteniendo las vísceras del difunto. Uno de ellos ha viajado a Londres, junto a un abanico, un espejo y un puñal, todos ellos en oro.

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