El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades egipcio, Zahi Hawass, desmintió ayer que la Esfinge de Gizá esté en peligro y que las aguas subterráneas puedan acabar destruyendo el monumento. El arqueólo reconoció que existe un problema de filtración de aguas, pero añadió que decir que la Esfinge se puede caer «es una insensatez».

Hawass recordó que el monumento -que los árabes llaman ‘Abul Hul’ o ‘el padre del terror’- se asienta sobre cuatro metros de roca que le dan un carácter casi indestructible, y que en el momento de su construcción los antiguos egipcios ya sabían que en la zona había filtraciones de agua y las tuvieron en cuenta.
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