AKENATHON
FARAONES Julio 23rd, 2007AQUI PONGO LO RELACIONADO CON AKENATHON DE TODOS MODOS SEGUIRE PUBLINCANDO MAS .
AKENATON
Amenofis IV, Akenaton, décimo faraón de la XVIII Dinastía, el llamado Rey Hereje, es probablemente uno de los faraones de Egipto más emblemático y desconocido por la falta de documentación que existe sobre él y la época amarniana. Akenaton era un poeta, un soñador sensible a la belleza, la humanidad y la justicia. Trece siglos antes de Cristo, todos los templos de Egipto fueron cerrados al culto, excepto el recién creado, dedicado a Aton, el disco solar. Estos cambios fueron producidos por Akenaton, que gobernó en las Dos Tierras durante algo menos de veinte años, aunque se dispone de poca información, ya que fue borrado de las listas de reyes de Egipto.
En el siglo XIX, un grupo de arqueólogos que trabajaba en Tebas, descubrieron los restos de una ciudad, cuyos restos eran completamente diferentes a todo lo visto hasta el momento en Egipto. A 300 Km. Al Sur del Cairo, acababan de descubrir la ciudad de Akhet-aton, y la llamaron El Amarna. Su estado era casi ruinoso, aunque comenzaron a encontrar vestigios interesantes en el interior de sus tumbas. En primer lugar, se observaba que no estaban representados los dioses como era costumbre, sino un solo dios, Aton, el disco solar. Otra característica diferente fue el encontrar representaciones de la vida familiar del faraón, aspecto que no se había contemplado en el arte hasta el momento.
Casi toda la documentación de que disponemos está sacada de los grabados en templos y tumbas en la ciudad de Amarna.
Amenofis IV nació hacia el año 1.377 A.C., durante el decimoctavo reinado de su padre, en pleno apogeo del país. Era el segundo hijo del faraón, por lo que en un principio, no era el heredero. Fue educado en la tradición religiosa heliopolitana, y nombrado sucesor después de la muerte prematura de su hermano y heredero oficial, Tutmosis. Ésto ocurrió en el trigésimo años de reinado de Amenofis III, durante su primera fiesta Sed.
El arte de la guerra había evolucionado con el uso de carros de combate, por lo que el Imperio se extendía desde Sudán hasta Turquía.
©Busto de Akenaton.Museo Egipcio de El Cairo
Su padre, Amenofis III, noveno faraón de la XVIII dinastía, fue un diplomático. Su reinado se caracterizó por la ausencia de conflictos bélicos, y el Imperio era bastante estable. Sus contactos comerciales se extendían por Babilonia, Mitanni, Hatti, Siria, y Chipre, entre otros. Gobernaba un gran imperio, rico y con muy buenas relaciones comerciales.
Su madre era la princesa semítica Tiy. Algunos historiadores suponen que su nacimiento fue en el palacio de Malgatta, en la orilla oeste de Tebas.
La capital religiosa era Tebas, y el culto iba dirigido a numerosos dioses. Para los antiguos egipcios, el sentido de religión difería de cómo la vemos ahora nosotros. Para ellos sus dioses no eran más que las respuestas a fenómenos naturales, del cual el más importante era el Sol, fuente de la vida, representado como Amon-Ra, dios de dioses en la época.
Cada dios tenía su templo, sus sacerdotes, y su culto diario. Los templos eran ricos y la clase sarcedotal tomaba cada vez más poder. Esto pudo influir en Amenofis IV a la hora de decidir su revolución religiosa.
Cuando Amenofis IV ascendió al trono tendría alrededor de 20 años, hacia el 1358 A.C. y estaba casado ya con Nefertiti, que no tenía ascendencia real, con la que tuvo varias hijas: Mery-Atón, Meket-Atón y Ankhesenpa-atón, Nefer-Neferu-Atón, Nefer-Neferu-Ra y Step-en-Ra.
©Busto de Princesa de Amarna
Museo Egipcio de El Cairo
Al poco tiempo de ser faraón, implantó el culto a Aton, disco solar, representado unas veces como un sol que baña con sus rayos al rey, y otras veces con forma humana y cabeza de halcón
Tres años después de su coronación, realizó su primera fiesta sed, reservada al 30 aniversario de reinado, en la que invitaba a comer a todos los asistentes, hecho que fue muy bien recibido por el pueblo.
Durante el jubileo, aprovechó para inaugurar el primer templo dedicado exclusivamente a Aton. En él lo representaba como un sol, cuyos rayos eran manos que dan la vida al faraón.
©Estatua de Akhenaton. Museo Egipcio de El Cairo
Durante los primeros cinco años de su reinado, su capital estaba en Tebas, pero poco a poco fue distanciándose del clero de Amon, cambiándola a El Amarna, como veremos a continuación.
Los sacerdotes de Amon, en Tebas, se dieron cuenta de que su poder estaba siendo amenazado.
Fue un profundo cambio religioso y social. Quedó también representado en el arte. Se abandonaron las figuras rectas a favor de líneas muy redondeadas y femeninas. El hecho de crear un arte tan particular, puede ser debido a su deseo de romper con el pasado. En sus representaciones, Akenaton aparece con el cuerpo deformado, la cara y cuello muy alargadas, y las caderas excesivamente anchas. Para algunos historiadores, podría ser debido a una enfermedad degenerativa.
La mayoría de los textos y monumentos habían sido destruidos, utilizando sus piedras para construcciones posteriores. Durante más de 30 años, arqueólogos trabajaron en la reconstrucción de muchos restos, logrando centenares de escenas de la época, que nos pueden arrojar más luz sobre este fascinante personaje.
A finales de los años 70, escondido en el interior de la puerta de un templo, se encontró un documento que contenía un discurso de Akhenaton a su pueblo:
“Lo sé todo sobre los dioses, pero todos ellos se han terminado. Aunque estén hechos de oro, plata y piedras preciosas, mi dios es el que no ha sido creado, el creador. Ningún hombre lo ha moldeado…”
Para los egipcios, este nuevo culto amenazaba las leyes de Maat, y, por tanto, toda la vida del pueblo.
Amon, junto a otros dioses, desaparece del culto, por lo que los sacerdotes se ven amenazados, viendo peligrar su posición y sus riquezas. Todos los templos tuvieron que pagar un tributo al templo de Aton. Akenaton estaba tratando de acabar con las influencias de los sacerdotes y aumentar el poder absoluto del faraón. Él era el sumo sacerdote de Aton.
Su esposa, Nefertiti era frecuentemente representada en el arte amarniense con la corona de faraón. Se cree que pudo ser pieza clave en política, aunque no se sabe con certeza si abrazó la fe de su esposo. Es posible que hubiera incluso desavenencias matrimoniales por esta causa.
Akenaton, encontrando en Tebas mucha oposición a sus planes, trasladó la corte lejos de los sacerdotes de Amon, a un territorio al Oeste del Nilo, en pleno desierto, donde construyó la ciudad de Akhet-aton, estableciendo allí la capital. Fue llamada ciudad del Horizonte, dada la similitud entre la salida del sol por sus colinas, y el jeroglífico correspondiente al horizonte.
En ella construyó un gran palacio, un templo dedicado a Aton y tumbas similares a las del Valle de los Reyes. Cerró todos los templos, destruyó las referencias a Amon, y prohibió cualquier referencia a los dioses del pasado. Esto fue concebido por los sacerdotes de Amon como un insulto, e hizo temer al pueblo. A la muerte del Rey, la ciudad fue abandonada, y no se volvió a utilizar, al considerarla maldita.
©Akhenaton, Nefertiti y tres hijas.
Museo Egipcio de El Cairo
Aprovechando la coyuntura, los hititas comenzaron a avanzar sobre el Norte de Egipto, dominando Mittani. A Akenaton pareció no importarle demasiado, probablemente debido a las constantes desavenencias entre los pueblos del norte, que se aliaban con los egipcios o los hititas, según su conveniencia. Varios aliados del Norte de Egipto, se unieron a los hititas, y el país fue perdiendo territorios.
A su vez, la situación interna del país era delicada.
Hacia el año 24 de su reinado, Nefertiti dejó de ser la primera esposa. Akhenaton nombró un corregente, con el que se le representaba en disposición muy afectuosa, por lo que algunos historiadores llegaron a presumir su homosexualidad. Estudios posteriores revelan que ese corregente podría ser la propia Nefertiti.
En algún momento aún sin determinar, desapareció de la vida pública. No se sabe cómo murieron ni él ni Nefertiti. Tampoco se sabe exactamente cómo fue la sucesión, aunque en las listas de reyes aparece Semenkhkare .
Tras éste, Tutankhamon tuvo que reestablecer el orden anterior, eliminando el culto a Aton, abriendo los templos, estableciendo el culto a los otros dioses, y estableciendo su capital en Menfis de nuevo. Los sucesivos reyes destruyeron Amarna, y borraron toda evidencia de la existencia de Akenaton, eliminándolo incluso de las listas de reyes. Con él se cerró un nuevo período de la historia de Egipto, tan desconocido como atractivo, la época de Amarna.
El enigma Nefertiti
No podía imaginar el arqueólogo alemán James Simon para unos, o Borchant para otros, cuando hurgaba entre la tierra en las ruinas de Amarna, que en aquel taller del escultor llamado Tutmis, abandonado hacía más de tres mil años, encontraría entre otras, la escultura en yeso de una de las mujeres más bellas del antiguo Egipto.
La suerte del abandono repentino del taller, por razones no explicadas históricamente, y la caída sobre un lecho de arena de la escultura policromada salvó para civilizaciones posteriores la imagen de una de las reinas de Egipto que fue polémica y que estuvo inmersa en cambios repentinos en aquella sociedad.
Nefertiti era hija de Ay, hermano mayor de la reina Tiy o Teye, esposa principal del faraón Amenotep III el Magnífico. Ay se había casado tres veces, la primera con una mujer de gran belleza cuyo nombre se ignora y que fue la madre de Nefertiti, la cual murió al dar a luz a su única hija en el año 1.397 a.C. Su segunda boda fue con Tey, famosa también por su belleza de la que tuvo otra hija a la que llamaron Mutnedjemet y la tercera boda fue con su propia nieta a los 82 años.
Nefertiti se llamaba realmente Nofretete, que significa ‘la belleza que nos llegó de allí’, se crió junto a su medio hermana Mutnedjemet, cuatro años más joven que ella, y desde su pubertad ya era admirada por su belleza. De pechos pequeños, esbelta y de pequeña estatura, como casi todas las mujeres de los países cálidos, que desarrollan muy jóvenes lo que frena el crecimiento corporal.
Desde muy pequeña sentía un gran afecto por su joven primo Amenhotep, que sería más tarde Akhenaton o Amenhotep IV con el cual se casó a la edad de 16 años en el 1.381 a.C. y en ese mismo año tiene a su primera hija y al año siguiente su marido pasa a ser faraón.
El primer problema que tuvieron que sortear fue el quitarle al clero su enorme preponderancia, la estrategia fue la de abolir la religión politeísta y dictaron la adoración a un sólo dios; el disco Solar, Ra-Horakhte, y mandan construir el primero de los ocho templos en honor a Aton, prohiben que a las divinidades le coloquen cabezas de animales y cambian el nombre de la ciudad de Tebas por el de El esplendor de Aton. En éste tiempo nace otra hija del matrimonio y también otra fruto de los amores incestuosos del faraón, su marido, con su propia madre a la que llamaron Servidora de Aton.
En el quinto año de su reinado se celebran las fiestas de su coronación en Tebas y entonces se producen graves revueltas populares que son aplastadas sin consentimiento del faraón por su general Horenheb. Como consecuencia de esto el faraón decide marcharse de esa ciudad ‘corrompida e ingobernable’ y se traslada río abajo y a unos 125 kilómetros pasa la noche en un lugar donde más tarde funda la ciudad de Et-Till-El-Amarna, la actual Amarna, eso ocurría el 13 del octavo mes del sexto año de su reinado. Esta ciudad es la primera que se conoce en la historia que tuvo un plan general urbanístico.
Al noveno año de su reinado se termina la ciudad con calles anchas, rectas y largas, zonas verdes, grandes palacios y en su centro el gran templo de Aton y es aquí donde nace el único hijo del faraón y que es concebido por su propia madre en unas relaciones incestuosas tan normales en aquella época, a este niño se le pone el nombre de Tutankamon , más tarde sería faraón de Egipto. Un año más tarde ocurre algo impensable para aquella época, se deshace el matrimonio de Nefertiti y el faraón, cuando ella tenía treinta años. Desde este momento sólo sabemos que Nefertiti vive en el llamado castillo norte situado al norte de la nueva capital hasta la muerte del faraón, posiblemente envenenado, cinco años más tarde.
Se especula con la posibilidad de que fue regente al ser nombrado faraón Tutankamon, ya que sólo tenía nueve años y que su muerte se produjo en Amarna ciega por un tracoma, enfermedad que asolaba el país. Pero lo cierto es que desde su separación del faraón su vida permanece oculta tras un velo de misterio hasta hoy, sin saberse donde está enterrada su momia.




Noviembre 13th, 2008 at 1:09 am
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Julio 13th, 2009 at 2:48 am
Hermosa historia la de este faraón que se atrevió a desafiar todo lo establecido por un nuevo orden que el creía más justo!!!!
Su reinado y el hecho de que el clero de la época haya borrado a Akenathon de las listas de faraones nos hace pensar hoy, que realmente fue un escollo en la continuidad del poder del momento.
Akenathon nos inspiró con su desafío y nuestro grupo de rock progresivo sinfónico argentino “Akenathon” rinde su modesto homenaje a quien supo abrirse paso a través de la historia.
http://www.purevolume.com/Akenathon